Archivos Mensuales: octubre 2011

Zombie Walk

…Además, hacer una película de zombies es muy liberador. Es divertido no tomarse en serio todo el tiempo.

Sarah Polley

Las marchas zombie comenzaron al inicio de este milenio como concentraciones  alrededor de sitios públicos de personas caracterizadas de zombies -o zombies reales porque es difícil distinguirlos una vez comenzada la marcha-. Tienen un trayecto que suele pasar por sitios eminentemente públicos a un paso lento y emitiendo sonidos guturales que claman por sesos.

Yo he asistido a cuatro:  en Toronto, Querétaro, la Ciudad de México y São Paulo en ese orden  -disfrazado en las de México-, cada una tuvo un cariz diferente, en Toronto los comercios ofrecían descuentos a los zombies y tenían reservados muchos lugares desde los cuales se podía observar toda la marcha, en Querétaro la gente que observaba la marcha reaccionaba a los ataques simulados, con nerviosa alegría; en la Ciudad de México fue un despliegue de pancartas, muchas de ellas con mensaje político, con personajes locales como Zapata y Frida y terminando en el zócalo -atascado como siempre- mezclándose  con otras actividades, algunas que combinaban perfecto como los alebrijes; la de São Paulo estuvo salpicada de festividad, de los mineros chilenos y música al final.

Aunque no tienen un objetivo definido y los motivos de participación varían según el sitio donde se realicen, las marchas comparten ciertas características entre ellas:

  • El disfraz convierte a los participantes en anónimos, lucen más libres.
  • La marcha es lenta, se presta a la convivencia.
  • El público tienen reacciones de gusto o aversión, rara vez de indiferencia.

Una de las frases características escuchadas durante la marcha:

  • Un zombie no discrimina: muerde parejo.
  • Un zombie no mata,: solamente hace nuevos zombies.
  • Un zombie es tolerante: no agrede a otros zombies.

La primera vez que fui disfrazado fue el 31 de octubre de  2009 -hace justo dos años- en Querétaro, había pasado un  año desde mi divorcio, tiempo suficiente para tener haber transitado una relación de terror, al menos en el aspecto emotivo, una relación que comenzó y terminó con la misma frase con la que abre y cierra la película Lost Highway: “Dick Laurant is dead” es evidente que fue una relación dramática cuyos rompimientos y reconciliaciones no alcanzan a contar los dedos en las manos de ambos.

Fui a la marcha acompañado por varios amigos: Lola, Pepe y Vic éste último había estado viviendo también algunos problemas del corazón y decidimos que el viaje y la marcha serían una buena opción para levantar el ánimo, acertamos. La opinión de otros amigos era que desde me divorcio parecía una sombra de lo que era, que había transitado como auténtico zombie ese año y, a pesar de tener los sesos intactos, no se reflejaba vida en mi rostro.

Era tiempo de revivir, y qué mejor manera de salir del estado zombie que convirtiéndose en uno.

¿Por qué alguien quisiera impersonar un zombie? Son los villanos en la película, no tienen una personalidad definida, tienen limitadas habilidades motoras, solamente buscan saciar el ansia de sesos, no tienen sentimientos, no sienten dolor  ni pena ni tristeza. ¿Quién se apunta?

Aquí hay algunas imágenes.

 

Tiempo después discutí con una acompañante incidental que no veía el caso a esas marchas o gustos “locos” – sus palabras – y esperaba que recapacitara y que me diera cuenta que era inadecuado para mi edad. No se me antojaron sus sesos.

Clásico de Octubre

El béisbol es el único lugar donde un sacrificio es verdaderamente apreciado.

Ayer me desvelé viendo el sexto juego de la serie mundial entre los Cardenales y los Rangers que terminó dramáticamente y dejó a todos emocionados. Durante el final del partido platicaba vía gtalk con mi querido amigo Mr. Now y prometí contarle el origen de mi gusto por el béisbol.

Ya le había contado a él que disfrutaba los juegos con mi padre, este vínculo surgió porque cuando era niño yo quería jugar béisbol, algo de lo que el me persuadió usando todos los medios posibles -no jugar fútbol era una afrenta familiar- y consiguió que cambiara de deporte. Tiempo después admitió arrepentido lo que hizo por disuadirme y se disculpó, esto nos unió mucho y cuando veíamos los juegos en televisión platicábamos de cosas personales, algo inédito hasta entonces.

El origen se remonta a mis 4 años, esta edad fue la última donde aún conservaba la inocencia e ingenuidad infantil, aún no decía groserías, creía en los reyes magos y no sabía nada del amor. Ahora me parece increíble haber estado en algún momento tan puro, por decirlo de alguna manera

En una de las visitas regulares a una tía que vivía en un edificio a una distancia conveniente de Río Churubusco, donde los padres se quedaban jugando dominó y hablando de cosas de adultos, mientras yo me quedaba al cuidado de sus 3 hijas -todas mayores que yo- que elegían dictatorialmente las actividades así que un día llamaron a su vecina Leslie: una pelirroja apenas unos meses más grande que yo. Y nos obligaron a jugar a los novios y darnos un beso, el primero.

En las siguientes visitas procuré que los juegos fueran en la calle -sí le saqué- ahí mis primas no salía pero Leslie brillaba, era con mucho la mejor jugadora, y no solamente porque estaba en mi equipo pero empezaba a crecer esa sonrisa interna una especie de calor ufano al ver que ella casi ganaba sola la partida, y por querer colaborar quise batear fuertemente, tanto que el bat salió volando y casi golpea al capitán del equipo contrario quien se encaminó inmediatamente a golpearme.

Y lo hubiera hecho si no hubiera recibido un certero golpe en la mandíbula, sí ella me estaba defendiendo y eso fue algo no volvería a ocurrir jamás, alguien peleando por defenderme, ¡y quién! A partir de ese momento decidí apoyar a su equipo favorito, no tenía que preguntárselo porque siempre traía una gorra puesta con la primera letra de mi nombre.

Su rudo comportamiento no se limitaba solamente al juego, no se conformaba con mandar a chingar a su madre a su progenitora, ella misma golpeaba a su abuela en algún ataque de furia. Los niños del barrio le tenían miedo, pero conmigo fue particularmente afectiva.

Mi tío enfermó y las circunstancias cambiaron y dejé de visitarla, no volví a verla hasta 10 años después en una posada en casa de mis abuelos.  Llegó acompañado a una de mis primas -la de enmedio- evidentemente transformada a los quince años. Con un suéter blanco que iluminaba la cara una mezcla entre Christina Hendricks y Emma Stone (les dejo los links para que no se gasten buscando) y un pantalón de lino que se ajustaba a la figura, una visión angelical.

No sé si fueron mis ojos que saltaron como en las caricaturas o la baba que estaba escurriendo pero mi prima tuvo que intervenir y sugerir “¿por qué no la invitas a bailar?” Y pues la invité pero en el peor momento: el momento tropical. Me dijo que no bailaba esa música – yo tampoco pero nomás por ella- entonces le digo que me diga la música que quiera, que yo hacía que el DJ la pusiera así tuviera que usar la fuerza,  me pidió algo de Police, la misión resultó un fracaso, nada del grupo -que no era bailable- maldición; regresé con la cola entre las patas.

Todo lo que pasó después con ella después pertenece a otra entrada.

Hoy veré el juego y lo disfrutaré sin importar el resultado, porque mis recuerdos asociados al juego siempre me hacen sonreír.

Alto Rendimiento

El deporte no forja el carácter, lo pone de manifiesto

Heywood Hale Broun

Ahora que están los juegos panamericanos en las noticias recordé que tengo algo pendiente:

Mi tío Luis fue con quien más conversaciones francas tuve de los hermanos de mi madre, era conocedor de los intríngulis de las mujeres, las fiestas y la pelea, tenía una simpatía natural y un carácter explosivo, más de una vez las discusiones que tenía terminaban en pelea, algunas veces defendiendo a un inocente pero muchas más sin razón aparente.

Y así fue como educó a mi primo, que heredó el cabello chino de la familia y la explosividad de mi tío; una vez mientras jugábamos con espadas de madera, partió una en mi brazo; además tuvo numerosos incidentes en la escuela, tenía cierto gusto por las peleas. ¿Quién iba a pensar que ese era su verdadero camino?

Comenzó a practicar lucha greco romana, un camino que lo llevó a obtener medallas, logros y reconocimiento, bueno al menos fuera de la familia, su madre siempre cuestionaba la utilidad de sus logros. Confieso que soy ignorante de los detalles de las competencias, deberían ser un orgullo familiar, porque se requiere disciplina, dedicación y compromiso; y todas esas cualidades son escasas en la familia. Lo admiro y nunca se lo he dicho, y creo que no hay muchos que se lo hayan dicho.

Cuando murió su padre dejó un hueco que él quiso llenar, no tenía la simpatía para hacerlo, pero descubrió que cuando bebía las inhibiciones bajaban y el pensaba que era simpático, parece que no fue suficiente así que añadió otros deshinibidores para aumentar su simpatía, hasta perderse completamente, con la familia de lado y viviendo solo. El destino final fue un lugar especializado para librarse de las adicciones, fue un camino largo y lleno de dolor.

El camino de la redención jamás es una línea recta, tuvo una recaída, que fue castigada por su madre tirando sus medallas, diplomas, trofeos; pensó que era el castigo adecuado para semejante falta. Lo único que logró fue insertar un dolor permanente y desaparecer las pruebas de sus triunfos.

No heredó la simpatía, pero en cambio tiene un mejor corazón y es mejor padre.

Este es solamente un breve reconocimiento.

Oktoberfest

Las mujeres son muy parecidas a la cerveza, huelen bien, lucen bien y uno podría pasar por encima de su madre por conseguir una. 

Homero Simpson

La ciudad de Blumenau, en el estado de Santa Catarina en Brasil luego de ser castigada por una gran inundación cuando se desbordó el río Itajai, para recolectar fondos organizó una celebración parecida a la que se realiza en Munich. Parece que no hay mejor manera de olvidar las calamidades que con una fiesta, y si se incluye alcohol el éxito está garantizado, en esta ocasión la bebida por antonomasia es la cerveza. Este año la pude visitar y creo que mi preferida de la fiesta fue la Wunder bier.

La cerveza no siempre ha formado parte de mi vida, no era la bebida elegida en la secundaria ni en la preparatoria donde los brandies de baja calidad servidos en una bolsa con pepsi o un pepsilindro de vodka eran las bebidas que rifaban. Aunque nunca faltaba una de vez en cuando, sugerida generalmente por el hermano de enmedio de la familia Mendoza, su apodo era Don Chela y cuando íbamos a una fiesta (incluídas bodas y xv años) siempre llevaba un cartón de cerveza por si no le gustaba la bebida o nada más para completar la noche.

En un viaje a Acapulco con algunos amigos de la infancia -recién cumplidos los 19 años- consumimos inusitadas cantidades de cerveza pero debido a la altitud y temperatura – era semana santa – todos esos litros no alcanzaron para una borrachera decente así que cerrábamos las noches en una disco con barra libre -y ahí sí la casa perdía- incluso en una ocasión tuve que darle unas lecciones al barman local.

Los juegos de fútbol siempre tienen a la cerveza como invitada, no solamente en los estadios sino en los partidos llaneros o en el fútbol rápido, y cuando se gana se toma la cerveza Corona y cuando se pierde pues no hay nada como la Victoria, oscura como la derrota, pero también en esas ocasiones hay que celebrar y saborear la derrota porque es cuando más se aprende. Como nota extra cuando se les pide a los jugadores que cooperen para el arbitraje nadie tiene dinero, pero para las cervezas todos ponen aunque sea una campanita.

Las caguamas son las botellas de casi un litro, para los que son compartidos y ahorrativos, con ellas se puede armar una fiesta rápidamente, además, se acomodan perfectamente en una mochila escolar. Creo que la vez que tomé más caguamas fue cuando asistía a la Facultad de Ciencias Políticas y se organizó un grupo de estudio – de mario bros 3 –  y tomamos caguamas hasta que alguno terminó el juego ya con la luz del día siguiente, dejé de verlos cuando me cambié de facultad, pero cuando los encontré de nuevo 6 años después ninguno había terminado la carrera, pero sí otros juegos y muchas caguamas.

La cerveza más emotiva la tomé durante un juego de béisbol en el foro sol, fue un evento que mi padre y yo postergamos durante mucho tiempo, desde que estaba el parque del seguro social, finalmente fuimos a ver un juego entre los Mets y los Dodgers, con un puntaje bastante alto, 16-11 con todo y extra innings, finalmente cumplimos ese gusto de estar juntos en un juego, así no me quedé con pendientes a su muerte.

Las chelas se convirtieron después en la bebida preferida para amenizar una conversación, claro ahora con moderación.

Liberación de energía

Dios nos da a todos nuestra botella de vida, unos se la beben a sorbitos, otros a tragos,  usted se la bebió de un tiro apá, ya no le queda nada. 

No Desearás la Mujer de Tu Hijo (1950)

La semana pasada necesitaba reducir mi tiempo nadando 100 metros en la alberca pero me faltaban algunos segundos para completar mi meta antes de mi último intento recibí una observación de mi instructora: en lugar de empezar lo más rápido posible debería comenzar más lento e incrementar la velocidad paulatinamente para terminar en la cúspide y dar el mayor esfuerzo al final. Parece que estaba vaciando toda mi energía al principio y nadando la recta final tan lento que el promedio se veía muy afectado, la sugerencia funcionó a la perfección.

El resultado me demostró que estaba administrando inadecuadamente mi energía, este fue un concepto que me dejó reflexionando, con recuerdos brincando alrededor de los músculos oculares ¿será que toda la vida he actuado de la misma manera? … sí, lo he hecho.

En un suspiro una novedad captaba completamente mi atención, me desvelaba y vivía a flor de piel hasta que la consumía por completo, como si no hubiera mañana, ni siquiera un después. ¿Para qué guardar energía en algo improbable? No hay más que el presente, los planes no son sino meras especulaciones más falibles que los cohetes chinos.

Esto explica las distintas direcciones que ha tomado la elección de vocación que han variado de ser investigador, mago, programador de radio, maestro, inventor,  DJ, pasando por el mundo del teatro, el periodismo y la academia para terminar en el mundo de los mercados emergentes.

La tranferencia más clara de este fenómeno fue mi paso fugaz por el inicio (o final) del periférico a velocidades de competencia urbana, de haber sabido que mucho tiempo se pondría de moda después de Fast and the Furious me hubiera quedado más tiempo en el mundo de los arrancones.

Hay una equivalencia en cualquier dirección, cuando llegaba una serie veía los veintitantos capítulos uno tras otro, un día en una convención (CReeP Convention) mientras recorría los pasillos me regalaron una carta especial de CCG (Collectible Card Game), las numerosas cajas que compré los siguientes meses no alcanzaron para completar la colección. O incluso ayer en la madrugada después de un comentario telefónico me puse a completar el juego de Angry Birds sin descansar hasta obtener estrella en todos los huevos dorados.

Un amigo que en algún momento coincidí en un taller de poesía, en la facultad de Ciencias y además vivíamos a una cuadra de distancia -este sobrino de una leyenda boxística declaró que ya no necesitaba leer más libros y se dedicó a venderlos- me reclamaba que no tenía la respeto por los libros, que no los trataba con reverencia que los usaba como kleenex y los deshechaba luego de sacarles provecho. Era el más rápido del oeste en los exámenes, llegaba 15 minutos después de comenzada la clase -para dar un efecto dramático- y aún así salía antes que todos, claro con la nota más alta de lo contrario no tendría ningún chiste.

Si juntamos esta actitud con mi personalidad adictiva la pócima resultante es un cocktail molotov que combina el alcohol aleatoriamente con distintas sustancias. Llegar a una fiesta y gritar ábranle a la llave, o tratar el vodka como agua, beber usando popote o al fumar dándole el golpe al cigarro, luego aventarse un hidalgo y sacar el humo. Con ninguna técnica logré el objetivo final: olvidar.

Ahora después de esta lección, ya tengo otra opción para actuar, estoy seguro que es conveniente aplicarla en algunas situaciones, seguramente donde se requiera un esfuerzo constante y cotidiano para llegar a una meta.

Pero me sigo preguntando si habré hecho lo mismo en el amor.

N.B. un extracto de la película citada:

2 de Octubre no se olvida (¿o sí?)

La oscuridad engendra la violencia y la violencia pide oscuridad para cuajar el crimen.  Por eso el dos de octubre aguardó hasta la noche para que nadie viera la mano que empuñaba el arma, sino sólo su efecto de relámpago. Rosario Castellanos 

Quizá lo que pasó en el 68 esté olvidado, pero el cambio en la forma de protestar no. Tomar la calle se transformó en la manera de protestar contra el gobierno, las nutridas manifestaciones provocaron una reacción exagerada del gobierno mostraron las multitudes en la calle son una medida de fuerza.

Tuve una discusión durante una comida acerca de la política brasileña, uno de mis colegas se quejaba de la corrupción del gobierno, de los impuestos altos y absurdos, de la poca inversión en la educación, que mientras se tuviera fútbol y carnaval el pueblo no iba a reaccionar; y proponía como solución la violencia, el asesinato de los malos políticos  argumentando que era la única opción viable. En el trasfondo lo que ocurre es que le duele pagar un sobreprecio por el nuevo iphone, y además jamás va a hacer nada al respecto. Cualquier semejanza con una historia de la vida real es mera coincidencia.

El acto de protesta implica un esfuerzo que las personas instaladas en la comodidad no suelen hacer, es necesario tener la pasión, el tiempo o razón necesaria para hacerlo.

Yo he estado en distintas protestas estudiantiles, manifestaciones frente a la embajada americana durante la primera guerra en Irak, protestas contra el gobierno y hasta alguna en apoyo al movimiento lésbico-gay. Hay que sumarse a la causa cuando comulgas con ella.

Fueron muchas durante la huelga de la UNAM para terminar el milenio, tras las medidas aprobadas para reducir los turnos en el CCH, el aumento de cuotas, los cambios en los planes de estudio y el sometimiento al CENEVAL.

Fueron días de organización: el taller de matemáticas fue adaptado como central de información, había transmisiones de radio y envíos masivos de correo. También había que botear en el metro para conseguir dinero, organizar los suministros en la cocina, quedaba claro que cuando hay voluntad se pueden lograr muchas cosas.

Y las calles fueron tomadas, con una asistencia varible, casi nunca acompañé al contingente de mi facultad, era más común ir con los de la FES Zaragoza o los de Filosofía y Letras. En una ocasión desfilé al frente en una manta, labor que no repetí por lo cansado de seguir el ritmo determinado. El 23 de abril hubo una marcha que culminó en el zócalo antes de un concierto de Madredeus, una noche en la plaza vestida para la celebración de la independencia con la voz de un ángel coronando los esfuerzos del día, fue mágico. Hubo otra que más disfruté: fue la marcha de las antorchas, siempre he tenido espíritu incendiario.

Las cosas han cambiado ya no puede ocurrir otro Tlatelolco, ahora se puede mandar una foto por twitter y diseminar la información velozmente, y los regímenes no cuentan con esa oscuridad más, basta acordarse de Mubarak en Egipto. Es mucho más fácil dar un RT que salir a la calle.

¿Será que ahora son otras calles las que tenemos que tomar?