Archivos Mensuales: noviembre 2011

Mercado Negro

Películas, revistas, yohimbina, tinta china.

-comerciante anunciando productos  en Tepito

Últimamente he tenido varias videoconferencias con mi amigo Tris -hijo de una entrañable amiga- y mientras me enseñaba a jugar Social Empires, me contaba sus experiencias con el transporte escolar y confirmaba su asistencia al próximo zombie walk me preguntó: ¿qué es el mercado negro? Además de la definición formal -venta clandestina e ilegal de productos, bienes o servicios – quería contarle mi relación con él.

Cuando era niño mi abuelo nos llevaba algunas veces a Tepito a comprar chicles de los que se podían usar para hacer bombas, porque los únicos chicles que teníamos eran las canel’s, los motita y los chiclets, y aunque en los anuncios parezca que se podían hacer bombas con ellos es un truco.

Si querías conseguir un artículo que no estaba a la venta en las tiendas, Tepito era el lugar para conseguirlo. Debido a las prohibiciones o impuestos  que existían para importar artículos de consumo había un mercado informal muy grande: la fayuca.

Al pasar por el eje 1 Norte encontrabas mucha gente comprando televisiones de toscas dimensiones, o estéreos para el coche, si te adentrabas un poco más podías encontrar productos sexuales o artículos robados. O verdaderos tesoros como un videojuego, y estoy hablando del primero el nesa pong:

Mi primer videojuego

Posteriormente vendría el Atari, aunque ese lo conseguimos en la calle de Corregidora, en ese tiempo los puestos callejeros estaban abiertos aún a altas horas de la noche, casi todos los cartuchos los compré en Corregidora o sobre Anillo de Circunvalación.

Hubo una salto evolutivo, también en tepis conseguí una computadora, una timex sinclair 1000 que tenía 2K de memoria, aunque se le podía incrementar a 16K que es el recuadro tras de la máquina y se podía grabar la información ¡en una grabadora común y corriente!

Timex Sinclair 1000

mi primera computadora

Debo entonces los inicios de mi desarrollo informático al mercado negro, después se agregó una Commodore 64, los juegos se conseguían en Pericoapa, o Perinorte pero quién quiere ir tan lejos. Eran discos de 51/4 y usábamos una perforadora para poder usarlos por los dos lados, me acuerdo que el que cuando el vendedor se compró su segunda unidad de floppy (también en fayuca) aumentó el número de copias que hacía y bajo el número de discos mal grabados.

Y hablando de grabar, también iba a Tepisur por mis cassettes para hacer mezclas, o grabar del tornamesa o directamente del radio. No fue una buena idea guardar tantas cosas en ellos, porque incluso los morados eran susceptibles a la degradación, era una desgracia cuando se borraba un cassette. No conservo ninguno.

Sony

este fue el que más usé.

La organización del contrabando abarcaba desde la frontera -con la aduana incluía-, las carreteras, la policía de caminos y la local. La misma hermana de López Portillo tenía una rebanada del pastel. Mucha gente se benefició del tipo de mercado negro. Películas como Lagunilla mi Barrio, o libros como Quinceañera reflejaban de alguna manera lo que se vivía.

Pero llegó el turno del ahora hospitalizado Miguel de la Madrid que, después de las devaluaciones, y la inflación no tuvo otro remedio que entrale al GATT, aceptarlas condiciones negociadas por Gustavo Petricioli (Petra y Chole para los cuates) que después nos conducirían al Tratado de Libre Comercio.

Y ahí se acabó la fayuca, pero el mercado negro jamás desaparecerá lo único que cambia son los productos: ahora podemos comprar alcohol en días de ley seca, armas y drogas con suma facilidad y como siempre artículos robados.

Obsesiones, compulsiones y otras adicciones.

El exceso es el veneno de la razón

Francisco de Quevedo y Villegas

Creo que toda mi vida ha sido pantagruélica – ya ves, estoy exagerando desde la primera frase- pero hay numerosos aspectos de mi vida en los que la prudencia o mesura no aparecen por ningún lado, quizá el primer ejemplo sean mis ennumeraciones o colecciones:

Tenía una agenda del grupo Santiago de 1977 en la que anotaba las placas, el modelo y el color de cualquier carro que estaba pasando, quería aprenderme todas para ser una especie de base de datos viviente para la policía, la agenda se acabó, se acabó el año y todos los coches cambiaron de placas. También tenía un cuaderno de 500 hojas blancas donde tenía mi colección de marcas, quería tener los logos así que recortaba de revistas o del mismo producto, lo dejé después de 120 hojas tras un simple cálculo que arrojaba que nunca iba a acabar. También coleccioné un álbum de estampas de los personajes de Hanna-Barbera en lugares turísticos de México (!) para acelerar el llenado comencé a jugar volados apostando estampas, con una técnica refinada gané 1.2 mts de estampas, eran tantas que no iba a contarlas, pero ya las tenía tantas que sirvieron para juntar otro álbum con los mismos huecos que el primero. Cuando conocí los CCGs (card collecting games) quedé enganchado con uno basado en mi serie favorita: Buffy the Vampire Slayer,  solamente lo jugué un par de veces, pero gasté más de 4000 USD en conseguir algunas cartas. El que sí jugué extensamente fue Mitos y Leyendas, donde además de hacer innumerables búsquedas entre las carpetas de las tiendas especializadas – donde siempre me preguntaban: ¿Don, a poco usted juega? – y compras de paquetes especiales tenía que manejar la reacción de mi esposa ante esos gastos -aunque ella también disfrutaba jugando- quiero pensar que esto no influyó en el divorcio pero no te lo puedo asegurar. El día del cómic fui a una tiena con SSS -no me refiero al papa sino a Mr. Now- y estuve a punto de engancharme con los cómics pero me contuve. Acabo de subir 12463 canciones al Music Google.

Y los juegos siempre han sido una pasión, comencé a jugar cartas a los 3 años, dominó a los 4 y ajedrez a los 5; el billar lo comencé a los 13 años, íbamos todos los días hábiles, llegábamos a poco antes de que cerraran la puerta de entrada y salíamos en la madrugada. Cuando salieron los primeros videojuegos, pasaba 6 horas seguidas en la farmacia de la esquina con 2 pesos, tiempo después ya en la computadora jugaba con mi ahora compadre, Lalit y el Chacal alrededor de 17 horas de Age of Mythology en la red que había formado en casa ex professo. Además mis excesos en tantas madrugadas llenas de juegos están documentadas en The Rules Book y llenas de testigos, a lo que te puedo remitir si lo solicitas. Los videojuegos que han sido una auténtica adicción son Ragnarok y Civilization IV, que procuro mantenerlos alejados porque en cualquier asomo me quedo hasta terminarlo. Y no cuento un par de juegos de Facebook.

En la parte física también se manifiestan los excesos, con casi 5 kilos al nacer nunca tuve un tamaño acorde a mi edad, en los agrestes 70’s sobre el asfalto de la calle  Sur 117A en la colonia Escuadrón 201, jugábamos fútbol americano tackleado, cuando recibía el balón y me encarreraba un poco, lo llevaba hasta la zona de anotación del campo contrario mientras los rivales se colgaban de mí intentando inútilmente de derribarme, el que me logró derrumbar tenía el doble de edad y me dislocó la clavícula. Me di cuenta por el dolor que me producía armar el cubo de rubik, en 1.20 minutos. No me dejaban jugar en los equipos si no mostraba identificación de mi edad. En la secundaria rompí un par de pelotas de tenis que usábamos para juntar frontón de mano. Y los límites de mis capacidades son variados como caminar sin parar 40 Km o nadar 50, también quise averiguar cuánto jugo de naranja podía tomar solamente interrumpiendo la ingesta para respirar, las naranjas solamente alcanzaron para 5 litros; algunas veces fumaba hasta 3 cigarros al mismo tiempo y para emborracharme fueron necesarios 400 ml de ron, brandy y vodka respectivamente seguidos de 3 litros de mezcal, mi último trago fue un hidalgo de 750 ml; el puente guadalupe-reyes siempre lo interrumpía en navidad. Cuando me atrapaba la ansiedad no eran suficientes 3 cajas de lexotán. . He pasado 23 días sin comer, la racha de días sin dormir se interrumpió a los 5 cuando mis ojos dejaron de funcionar apropiadamente. Las veces que iba a la central de abastos cargaba hasta 45 kg en una bolsa hecha de un costal, esta misma cantidad de kilos los he subido y bajado en algunos meses, un par de veces.

Mi paso por la escuela puede considerarse variado, con obsesiva asistencia de 100% en algunos años al gitano 30% en otros, en la prepa me llevé un premio por ser el que más se durmió en clase, en la facultad llegaba 15 minutos tarde al examen y lo terminaba antes que todos y en la maestría cuando me di cuenta que tomé una materia más adelantada tuve que aprender lo de 2 semestres en una semana para ponerme al corriente. Terminé de escribir mi tesis en una noche después de que mi entonces novia me acusó de estar estancado y lo puso de pretexto para separarnos.

Mi velocidad en auto solamente llegó a 190 km/h en el periférico, sería más impresionante si hubieras visto el estado de la dirección de mi coche -bautizado Napoleón con vodka- cada que manejaba parecía que estaba haciendo nieve.  Como información extra pasé un año sin limpiaparabrisas. El mayor número de personas que subía a mi coche fueron 23, y manejando a más de 60 km/h a 13, luego de este coche  tuve 3 Maveriks más.

Busqué el obsesivamente el olvido, ninguna combinación de brebajes, legales, ilegales o místicos fueron inútiles, el nepentes no existe. Buscando títulos caballerescos me aventuré en numerosas misiones: me pasé todos los altos de Insurgentes, gané una apuesta de orinar en el lugar más público, la glorieta de Insurgenes a una hora pico, manejé en sentido contrario en Xola y en el eje Central, en este último también lo salté manejando a alta velocidad al atravesar el viaducto. Quebré 37 árbolos en la calzada de las Bombas – él único que se me escapó aún existe y es el más grande-, visité 43 vinaterías una noche. Y durante 3 años nunca perdí en el juego de “a que no te atreves a“.

En el amor nada parece demasiado: toqué puerta por puerta hasta encontrar la casa de un crush inusitado que jamás cedió. Puse las iniciales de MGGL en primer lugar en 220 videojuegos esparcidos por la Ciudad de México, caminé 3 kilómetros en zapatos nuevos para ir a una cita, escribí una carta de 20 metros en papel para sumadora, he deleitado 7 veces a los voyeuristas , entre ellos una niña de 6 años con su abuela ciega. Me he involucrado con una vampira nada crepuscular, con intercambio de sangre. Acepté ser el tercero en el orden al bat a cambio de confesiones -la verdad es morbosamente adictiva y rabiosa. He dado múltiples besos de la noche hasta amanecer para vigilar el sueño de la persona amada,  ¿y qué más extremo que casarse?

Un amigo me dice que soy adicto a las locas, otro a la incertidumbre. La opinión general es que la azotea no funciona bien. Y quizá eso se nota en que no puedo repetir mi firma,  cuando pido en un volado siempre elijo la misma cara de la moneda, no tomo agua de horchata porque es una aberración de la naturaleza, todas los pequeños envases de crema para café los abro de manera distinta -esto fue evidenciado por una persona externa-, es extremadametne difícil que conteste un SÍ o un NO plano. Tengo un mórbido gusto por sentir los chorros de sangre, en especial la mía, quizá los haya sentido demasiadas veces, mi tema recurrente es el azar, dibujé un laberinto en todos los cuadernos de la escuela, pero dejé de usarlos. Puedo contestar el teléfono y escribir en un teclado de computadora estando dormido, pero tengo faltas de ortografía. Pero creo que mi mayor obsesión es conocer lo que piensan las demás personas, porque no tengo ni la más remota idea.

Con esta hipérbole combinada con entrada bloggera quizá pienses que mi mente está fragmentándose o que estoy en algún proceso límite, pero solamente es un día común.

Me han dicho un millón de veces que soy un exagerado, quisiera poder decirte que todo esto ha sido una exageración y no una confesión.

Trabajo en equipo, la escuela revisitada

El que quiera hacer todo solo, jamás será un gran líder; tampoco el que quiera quedarse con todo el crédito por hacerlo.

Andrew Carnegie

Hay muchos tipos de trabajo en equipo, en la escuela nos obligan por primera  vez a trabajar de esa manera, en esa modalidad podemos encontrarnos con compañeros distintos la mayoría son como nosotros pero otros son irresponsables y buscan colgarse del trabajo de los demás, o quieren controlar todo y prefieren trabajar más con tal de asegurar una buena calificación; parece que estos últimos grupos se complementan, pero es raro que trabajen juntos.

El primer trabajo serio que me tocó hacer en equipo fue en sexto de primaria, era un trabajo acerca de la segunda guerra mundial, estaba en el equipo estelar, cada quien eligió un líder para exponerlo ante la clase, yo elegí a Hitler y me lo tomé en serio, como me sentaba cerca de un muro aproveché para pegar una swástica con cera de campeche, y los todos los ejemplos de oraciones que daba en clase contenían expresiones referentes a los nazi, judíos, guerra, cámara de gases y dominación global. Fue un ejercicio divertido que me otorgó la admiración y animadversión general, eso es parte de lo divertido.

En la secundaria nos dirigíamos a los demás por el apellido, y los equipos se formaban por orden alfabético y mi equipo era el último. El maestro de química tenía el apodo del Chachalaco y nos amenazaba con su pluma de múltiples colores en una clara connotación sexual y el encargado de laboratorio perdió nuestro respeto el primer día al escribir “javón” (sic) en el pizarrón. Los integrantes del equipo éramos:  Tovar, Vera, Violante y Zavala. En una práctica donde teníamos que obtener azufre sin manchar nada más que un tubo de ensayo dejamos un matraz salpicado de color amarillo, para evitar una reprimenda optamos por calentarlo para después ponerlo bajo el chorro de agua fría donde quedó hecho pedazos, nos salvamos del regaño a cambio de pagar el material, algo que no le importó a los de mi equipo, alguna ventaja tenía tener compañeros a los que cuentan con recursos. Como era el último equipo teníamos una mesa completa para nosotros, eso lo usamos para hacerle una broma al maestro, fingimos que el mechero no encendía -habíamos cerrado la llave del gas para toda la mesa- y cuando el maestro se acercó para verificarlos la abrimos súbitamente, quemándole las cejas, no se dio cuenta que fue broma y nos dijo que era una lección para tener más cuidado.

El equipo de biología era el mismo y nos tocó abrir una paloma para examinar los órganos internos, al final de clase la tomamos por la cabeza dando girándola como si fueran boleadoras, los órganos del infortunado pájaro quedaron regados por las paredes del laboratorio. En una prueba de sangre, el eslabón más débil del equipo fue el elegido para donar el líquido rojo, hubo gritos, lágrimas y casi un desmayo, cuando no había posibilidad de burlarse de alguien más hasta los del equipo sufrían.

En la preparatoria cambiaron los equipos, ahora mis compañeros eran Villanueva, Volpi y Zamudio, uno de ellos sufría acoso de los profesores debido a que su hermano mayor fue una lumbrera que todos los maestros recordaban y le exigían que fuera como él, no lo era, pero tenía gran facilidad para el dibujo; otro de ellos compartía nombre -Reynolds- y apellido con 2 de sus primos, él era el menos animado. En la clase de biología el taller solamente contaba 30% y el laboratorista era muy antipático, teníamos que hacer una prepráctica, que no revisaba, y luego un revisar distintos organismos en el microscopio. Al darnos cuenta de que no revisaba el primer trabajo, lo llenábamos de insultos e historias grotescas que no se molestaba en leer, así teníamos su firma estampada sobre los escritos que después repartíamos a otros grupos. A la práctica nos presentábamos sin material, todo lo buscábamos en los botes de basura, usábamos portaobjetos y cubreobjetos rotos y sucios. Y en la práctica en lugar de dibujar el corcho, las algas o el polen visto bajo el microscopio, dibujábamos, bueno Alejandro dibujaba, al odiado supervisor en situaciones graciosas, con cuerpo de animal o dando clase. Recibíamos calificaciones bajas, ceros e incluso algunas negativas. Yo alcancé a pasar pero todos los demás se fueron a final, hubiera hecho lo mismo, todos sacaron mejor calificación al final.

En la universidad estuve en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales y en la Facultad de Ciencias a pesar del nombre tan parecido los equipos en ambas eran diametralmente opuestos, en la primera mi equipo era bohemio cuyos mayores logros fueron:  ser expulsados de la clase de redacción y terminar Mario Bros 3 mientras bebíamos cerveza sin interrupción.  En la otra facultad a mis compañeros sí les importaba la calificación, mi equipo de álgebra estaba integrado por: un par de compañeras con un control exagerado, tomaban apuntes con varios colores, agregando fechas y comentarios al lado; un gran amigo que estaba atribulado y que saldría del clóset el siguiente semestre, otra amiga burlona la última hija entre millones de hermanos. El maestro pedía que hiciéramos la tarea en equipo, pero cada quien tenía que hacer una copia y escogía una al azar que sería la representante de todo el equipo; si bien la tarea no contenía errores, nadie quería que escogiera la mía porque era la menos legible -en sentido épico- así que las acomodábamos en diferentes lugares (primero, último, en medio) y les dábamos a escoger a los compañeros que pasaban -todos escogían la mía, ahora que escribo esto todavía me río.

Tengo que mencionar que también hay equipos en el trabajo , solamente que ahora el objetivo no es una calificación: es dinero, poder, aprobación o incluso la conservación del sustento familiar. No es tan divertido como en la escuela.

La aventura del SWU

La música puede dar nombre a lo innombrable y comunicar lo desconocido.

Leonard Bernstein

Compré anticipadamente los boletos del festival SWU (Start With You) porque todavía sentía muy cerca el sentimiento de nostalgia que me provocó no asistir al Festival Corona Capital, entonces cuando vi el anuncio del festival compré los boletos, tenía muchas ganas de asistir a un evento así:

ON STAGE

El festival estuvo dividido al parecer por estilos de música, la primera parte para el pop, la segunda parte dedicada a la nostalgia y al final la parte más ruda, como lo mencioné antes un otra entrada los lunes van los que no tienen nada qué hacer. Creo que eso les garantiza mayor asistencia a un día específico, pero evita que sean expuestos a una música diferente, creo que parte de hacer un festival grande es escuchar algunas bandas que no has escuchado, esa parte de descubrimiento o sorpresa. Además de la música había foros sobre la sustentabilidad. Y había diferentes escenarios -un patrocinador se adivina:

  • Energia
  • Consciência
  • New Stage
  • Heineken Greenspace

El primer día descubrí a Miranda Kassin y André Frateschi, que tocaron un interesante cover de Under Pressure pero también tenían varias canciones en portugués, me imagino que música original, bueno pero voy a conseguir más rolas de ellos; luego fue muy entretenido ver a Matt and Kim así como para bailotear a lo punk, después a cambiar de escenario para esperar a Snoop Dogg,  quería ver si me encontraba a alguien pero entre tanta gente era imposible, todos muy prendidos por la afición de Snoop Dogg por el fútbol y la invitación que le hizo a Ronaldo y Neymar; y hasta una samba se echó al final. Una carrera para ver a las bailarinas que llevó Kanye West  en el otro palco. El gran cierre fue Black Eyed Peas, no soy precisamente un fan, pero el espectáculo que hicieron animó mucho al público, creo que hay un gusto general, durante la presentación se la pasaron diciendo que no se separan, yo creo que va a ser al contrario, porque cuando el río suena.

El domingo el clima no ayudó mucho y se brotaron problemas de organización, fue una decepción que Modest Mouse no se presentara, ellos estaban dispuestos pero no llegó su equipo, yo que esperé un mes para que terminaran de abrir mi cuenta de banco y 4 meses para recibir la mudanza lo puedo entender. Yo mejor me puse a ver a Tedeschi Trucks Band. Debido al retraso hubo una bronca en el escenario Consciência, los de Ultraje discutieron con el staff de Chris Cornell y Peter Gabriel, este último se presentó con The New Blood Orchestra con un gran sonido. Pero lo que estaba esperando era la presentación de Duran Duran, hizo un recorrido por las clásicas y la presentación de unas nuevas; son canciones que he cantado tantas veces que hasta unas lágrimas se colaron desinhibidamente durante la canción:

Y bailé la de The Reflex pero no hubo cascada como en el video, no puedo creer que ya haya pasado más de un cuarto de siglo desde que vi ese video. Lynyrd Skynyrd cerró con broche de oro para dejar la nostalgia flotando en el aire al finalizar con Sweet Home Alabama y Free Bird.

El lunes fue la parte dura del festival, llegué justo para ver a Sonic Youth tocando Drunken Butterly,  seguido de 311 que empezó con Beautiful Disaster -de la única que conozco la letra- seguido de al menos una docena más, Megadeth se la rifó con Hangar 18 y cerraron con Holy Wars…The Punishment Due ahí nomás, los Stone Temple Pilots que acortaron un poco la actuación, Alice in Chains no escatimó y se reventó bastantes rolas unas destacadas com Angry Chair y Nutshell. Para finalizar el festival Faith No More, que no me gustaba tanto hace tiempo, pero consiguieron unos puntos más con ese cierre.

BACKSTAGE

Pues invité la señorita Zu se quedó conmigo el viernes para llegar temprano y buscar hospedaje, había camiones que salían directo al festival de la terminal de autobuses de Barra Funda, dentro de la estación del metro y a tiro de piedra del estadio del Palmeiras. Pero la señorita tenía planes alternativos así que nos fuimos vía Guarulhos-Viracopos-Campinas es la ruta de los aeropuertos, total que al llegar busqué alojamiento y nos lanzamos al festival, donde alegó que regresaba en un 4 horas, que hasta ahora ya son muchas más. Lo pero de todo es que se llevó mi cámara y el cargador del celular.

nota:  la susodicha tiene a su novio oficial en Campinas, trabaja incluso medio día el sábado así que no se ven con tanta frecuencia, ella aprovechó la circunstancia para agenciarse un bateador designado, al que ve con cierta frecuencia pero como ella tiene mucho tiempo libre yo  me nominé como tercero en el orden, aunque eso implique darle vueltas al atole.

Fueron días largos, que terminaron alrededor de las 2 de la madrugada, solamente que el lunes tenía que trabajar y llegué ya con punzadas en el oído pero con un cocktail de analgésicos regresé para la última parte, aunque eso implicara ir directo al doctor el martes, una infección que me obliga a tomar un tratamiento de antibióticos una semana, en la cual no podré mojar el oído, una semana sin nadar y bañándome con un protector. Eso es poca cosa, bien valió la pena por la música.

Cine con mi abuelo

La fotografía es verdad. Y el cine es una verdad 24 veces por segundo.

Jean Luc Goddard

Mi abuelo fue una importantísima influencia en mi vida, recibí mucho amor, enseñanzas y un gran regalo: el gusto por el cine.

Su afición comenzó apenas regresó a su ciudad natal (la Ciudad de México) en la mitad de los años 30’s, asistió a diversas funciones, le gustaban mucho las películas de monstruos: Drácula, Frankstein,  o la Momia;  pero la película que atrapó a mi abuelo, entonces adolescente, fue Las Manos de Orlac, la primera película norteamericana de Peter Lorre. Desde entonces quedó prendado del séptimo arte, afición que creció luego de asistir a clásicos como Lo que el Viento se llevó, El Mago de Oz o Cumbres Borrascosas.

Tan entusiasmado estaba que tomó un curso de radio, cine y televisión, que terminó al poco tiempo porque no había muchos temas que cubrir en aquel entonces. No estoy seguro de lo que aprendió ahí, pero al menos fue lo suficiente para hacerme una demostración de un radio a galena, algo extremadamente interesante para un niño, bueno no sé si para cualquier niño pero para mí sí, siempre fue muy interesante aprender de mi abuelo.

Pero a mi abuela no le gustaba el cine -le sigue sin gustar- así que las visitas de mi abuelo al cine se fueron reduciendo hasta extinguirse. Solamente los nietos le devolvieron la oportunidad de regresar a tan amado espectáculo. Aún lo recuerdo vívidamente conduciendo su Impala 75 a toda velocidad, rebasando hasta las ambulancias para llegara a tiempo al cine Ariel y, con una bolsa de cacahuates garapiñados conseguida de antemano, para que viera 5 locos en el supermercado. ¿A poco eso no es eso una gran muestra de amor?

Pero vimos otras películas y me contó innumerables  anécdotas como la primera vez que vio el cine en tercera dimensión, cuando estuvo en una función en el cine Florida con la sala llena (más de 7000 butacas), me encantaba escuchar de los cines antiguos, los nombres y los lugares donde estaban, de cómo iba a las funciones de 3 por 1 para ver las películas de Errol Flynn, las filas kilométricas para las películas de Pedro Infante, o cómo se levantaban cuando salía la bandera de México. Ha cambiado enormidades la experiencia de ir al cine.

Y otra de las razones para ir al cine eran las actrices, él tenía una fijación con la reportera del crimen, tendrían que verla en ese entonces para entender cómo lucía Angela Lansbury, también Lily Monster, mejor conocida como Yvonne De Carlo, pero creo que había una actriz en particular en la que ambos coincidíamos: Lauren Bacall, aunque creo que hay motivos ulteriores para esta coincidencia. Probablemente sea parte de su DNA que habita en mi corazón.

Durante mucho tiempo se negó a ir al cine y su único vínculo era con las películas que pasaban en la televisión, aunque tuviera que soportar innumerables comerciales, era muy reacio a recibir invitaciones. Por eso decidí regalarle una enciclopedia del cine, quedó fascinado con el regalo se adivinaba en el brillo que se asomaba en sus ojos. Hubo muchas pláticas posteriores gracias a esa enciclopedia, ha sido uno de los regalos que he hecho con más gusto.

Yo llevé a mi abuelo a su última función de cine, vimos Gladiador en un cine en avenida Tláhuac, se comió un helado que compré durante el intermedio, fue la última película con intermedio a la que asistí, no regresé a ese cine que creo que ahora es un Cinemark.

Esta entrada está llena de enlaces a IMDB, ¡cómo me gustaría tener aún un enlace que me llevara a mi abuelo!

PZM

Cuando los hermanos se encuentran

Mientras dura el remordimiento dura la culpa.

Jorge Luis Borges

Mi hermana nació bajo la sombra de un alumbramiento tardío, mi madre no sufría contracciones y tuvo que salir de la clínica de los venados para que otro doctor se animara a sacar a mi hermana, creo que desde entonces su relación con los doctores ha sido particular. Yo creo que por eso mi hermana ha condenado a demasiados doctores, todos los que la atendieron seriamente murieron de manera prematura, no he llevado la cuenta de los últimos años pero hasta la última revisión seguía el récord funesto.

La amé desde el principio, tenía unas ganas increíbles de apapacharla y consentira, la disfruté mucho al principio, incluso existía una foto del tamaño de media pared que retrataba ese cariño, me asombra la pulcritud de los sentimientos durante la infancia.

Y una noche, recién mudados de casa de mi abuelo a un departamento a un par de cuadras de distancia, me confiaron su suidado y yo acepté con gusto ufano. Estaba sentado en las escaleras vigilándola y hablándole mientras dibujaba -era aficionado a dibujar aunque parezca increíble- dejé caer el lápiz y rodó a una distancia que me obligó abandonar mi puesto de vigilancia, unos segundos bastaron para que ella subiera por la escalera, perdiera el equilibrio y cayera.

No fue la sangre lo que me impactó sino la carga en los hombros. Es el único período de mi historia en el que la memoria no alcanza a penetrar, las siguientes horas se encerraron dentro de fortalezas inexpugnables en mi cabeza y nuestra relación resultó fragmentada durante los años siguientes.

Todo ese tiempo estuvo lleno de silencios, de interpretaciones erróneas y distanciamientos; y vacío de afecto, como fuera ahuyentado por espectro sutil pero presente como la cicatriz de su barbilla.

No fue sino hasta la muerte de mi padre que el muro de aire que nos separaba se disolvió, que nos perdonamos y retomamos lo que se quedó pendiente tanto tiempo atrás. No se puede cambiar el pasado pero se puede empezar a construir lo que sea en el presente.

Muchas cosas han pasado desde entonces, ahora ella está a unas semanas de tener un hijo, el primero, y yo seré su padrino, es una felicidad inusitada y sorpresiva.

Hoy que es su cumpleaños que sea esta una pequeña muestra de cariño.

El Circo de la Vida

El tiempo es como un circo; siempre está empacando y marchándose.

Ben Hecht.

Hoy regreso al circo después de mucho tiempo.

La primera vez que iba a ir a un circo estaba emocionado, vi la carpa al lado de un gran tobogán que estaba en un terreno cercano al cruce de Ermita con la Avenida 5, claro ahora son los ejes 8 sur y 3 ote respectivamente, regresé corriendo a casa, entonces vivíamos con mis abuelos paternos todavía tenían una jacaranda en la entrada y un estrecho pasillo que conectaba el patio del frente con el de atrás -donde vivía- era tal el entusiasmo que resbalé al correr por el corredor y tuve la fortuna de estampar la boca con un ladrillo que estaba en el piso .  No solamente me regañaron por imprudente sino que me castigaron sin ir al circo y tuve que cenar con un diente menos, adolorido y sin diversión.

Conseguí ver la función después algunas cosas llamaron mi atención, la trapecista hacía unos gestos de dolor con algunos movimientos, tenía una venda en el tobillo izquierdo que se alcanzaba a distinguir a través de sus mallas; su sonrisa era tan dolorosa como la de los animales que exhibían, fue como otro ladrillazo en la cara.

Mis tíos me llevaron a otra función, esta vez a uno más grande,  donde se podían dar el lujo de tener elefantes, para que todos los niños se pudieran subir emocionados, para ese entonces me pareció tan gracioso como los payasos, al menos esa vez su humor dejaba mucho que desear, pero nada comparado con la siguiente vez con la que me tocó ver a un payaso de cerca -payaso de profesión no de ocasión-  fue en una fiesta del 30 de abril en el 1er retorno de Rosa Zaragoza, los vecinos se organizaron para celebrar un fiesta en la que además de escenificar algunos sketches contrataron a un payaso: “Cilantrito” no solamente vi una actuación carente sino la discusión posterior con los adultos, fue una escena conmovedora, pasó del humor al drama, agradeciendo la oportunidad porque tenía muchos problemas económicos y su esposa enferma, las manos y su acento evidenciaban su origen campesino y pensé que sus dotes de comediante no lo llevarían muy lejos, sentí pena por él y no pude evitar acordarme del final de la película Un rincón cerca del cielo.

Luego de ese día no he vuelto a pisar un circo, todas las demás referencias que tengo han sido del cine, desde las desoladoras como Santa Sangre o Ángel de Fuego, o las clásicas como Freaks y las magnífica y favorita Der Himmel Über Berlin o como es llamada en inglés Wings of Desire, las Alas del Deseo, mi película favorita.

Hoy voy a darme la oportunidad de redescubrir el arte circense en este espectáculo del que, aunque parezca mentira, no conozco nada. ¿Qué mejor manera de ir de nuevo? Voy sin prejuicios o expectativas dispuesto a ser sorprendido en el circo por primera vez, ya les contaré.

Ticket for Cirque du Soleil