El Circo de la Vida

El tiempo es como un circo; siempre está empacando y marchándose.

Ben Hecht.

Hoy regreso al circo después de mucho tiempo.

La primera vez que iba a ir a un circo estaba emocionado, vi la carpa al lado de un gran tobogán que estaba en un terreno cercano al cruce de Ermita con la Avenida 5, claro ahora son los ejes 8 sur y 3 ote respectivamente, regresé corriendo a casa, entonces vivíamos con mis abuelos paternos todavía tenían una jacaranda en la entrada y un estrecho pasillo que conectaba el patio del frente con el de atrás -donde vivía- era tal el entusiasmo que resbalé al correr por el corredor y tuve la fortuna de estampar la boca con un ladrillo que estaba en el piso .  No solamente me regañaron por imprudente sino que me castigaron sin ir al circo y tuve que cenar con un diente menos, adolorido y sin diversión.

Conseguí ver la función después algunas cosas llamaron mi atención, la trapecista hacía unos gestos de dolor con algunos movimientos, tenía una venda en el tobillo izquierdo que se alcanzaba a distinguir a través de sus mallas; su sonrisa era tan dolorosa como la de los animales que exhibían, fue como otro ladrillazo en la cara.

Mis tíos me llevaron a otra función, esta vez a uno más grande,  donde se podían dar el lujo de tener elefantes, para que todos los niños se pudieran subir emocionados, para ese entonces me pareció tan gracioso como los payasos, al menos esa vez su humor dejaba mucho que desear, pero nada comparado con la siguiente vez con la que me tocó ver a un payaso de cerca -payaso de profesión no de ocasión-  fue en una fiesta del 30 de abril en el 1er retorno de Rosa Zaragoza, los vecinos se organizaron para celebrar un fiesta en la que además de escenificar algunos sketches contrataron a un payaso: “Cilantrito” no solamente vi una actuación carente sino la discusión posterior con los adultos, fue una escena conmovedora, pasó del humor al drama, agradeciendo la oportunidad porque tenía muchos problemas económicos y su esposa enferma, las manos y su acento evidenciaban su origen campesino y pensé que sus dotes de comediante no lo llevarían muy lejos, sentí pena por él y no pude evitar acordarme del final de la película Un rincón cerca del cielo.

Luego de ese día no he vuelto a pisar un circo, todas las demás referencias que tengo han sido del cine, desde las desoladoras como Santa Sangre o Ángel de Fuego, o las clásicas como Freaks y las magnífica y favorita Der Himmel Über Berlin o como es llamada en inglés Wings of Desire, las Alas del Deseo, mi película favorita.

Hoy voy a darme la oportunidad de redescubrir el arte circense en este espectáculo del que, aunque parezca mentira, no conozco nada. ¿Qué mejor manera de ir de nuevo? Voy sin prejuicios o expectativas dispuesto a ser sorprendido en el circo por primera vez, ya les contaré.

Ticket for Cirque du Soleil

Acerca de Brujo Postergado

Soy un brujo postergado, que se divierte interviniendo el universo.

Publicado el noviembre 4, 2011 en Biografía, Circo, Espectáculos, Familia, Infancia, Magia, México y etiquetado en , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

    • Brujo Postergado

      Muy entretenido y divertido, además me tocó un lugar privilegiado donde alcanzaba a ver las expresiones tras el maquillaje, creo que había más de lo que pude percibir.

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