Archivos Mensuales: febrero 2012

Maquillaje

Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos.

Nicolás Maquiavelo.

En la reciente entrega de premios de la academia (Hollywood no TV Azteca) me alegró mucho -y sorprendió-  que el premio a la mejor actriz haya sido para Meryl Streep, que para estas alturas ya debería tener como mínimo otro, su película solamente ganó otro premio: maquillaje. Y como también vi el previo en la alfombra roja siempre lleno de comentarios sobre el vestuario y la apariencia consideré pertinente dedicar esta entrada al maquillaje.

Los cosméticos han existido hace mucho tiempo, los egipcios  se pintaban los labios usando una mezcla de tierra y óxido de hierro,  los griegos que usaban el yeso y la harina de haba para blanquear la piel, en mesopotamia usaban tintura hecha de lapis lazuli para los ojos y teñían sus cejas de negro,  los árabes con los aceites y perfumes. Durante la edad mediase usaba la belladona para embellecer los ojos, es un alcaloide que ocasiona que  las pupilas se dilaten. Lo tóxico de los productos no importaba, lo importante es el resultado final, basta recordar caso de del maquillaje del hombre de hojalata del Mago de Oz, que mandó al hospital a Buddy Ebsen porque contenía polvo de aluminio.

Tengo opiniones encontradas respecto al maquillaje, creo que en realidad son distintas de acuerdo a la persona y al uso, los efectos que tuvo en mí fueron diversos y en algunas ocasiones viví de cerca el proceso de transformación desde el inicio. Otras solamente contemplaba el resultado.

Aquella que vivió en mis récords de los videojuegos tenía tres tipos distintos de maquillaje: para la escuela, para las fiestas y para las reuniones con sus amigas, y éste último era en el que más se esmeraba; pude verla escogiendo cuidadosamente el color de esmalte  que combinara con sus pulseras plásticas, aplicando su black mascara y con los párpados de tonos brillantes y llamativos, el fucsia era frecuente.

Una vez tuve que reponer un lápiz labial, pensé que sería una labor fácil, el nombre del color era pintoresco -¿es esto un pleonasmo?- pero me lancé a buscarlo por cielo, mar  y tierra -¿será que por eso no lo encontraba?- bueno de tienda en tienda, cuando agoté las opciones locales comencé a sospechar que era importado y en aquellos tiempos sin internet no había una fuente de información tan a la mano. Logré encontrarlo, gracias a una pero no le voy a dar publicidad a la marca nombrándola aquí.

A la de tez más pálida la llevaba a su escuela, durante todo el trayecto se esmeraba maquillándose, usando el espejo de vanidad para llegar primorosamente arreglada a su clase, poniendo especial atención en sus cejasd y pestañas porque tenía su rostro pálido, casi traslúcido, entonces usaba un delineador negro, una base de un tono más claro, un toque de color rosa pálido en los pómulos y una cubierta malva en los labios.

La que usaba mis colores favoritos aplicaba sombra en un área mayor que la recomendada en sus párpados, algunas veces brillos en el cabello, y labial con un ligero sabor plástico, no usaba base porque sus escotes eran pronunciados y no usaba maquillaje en esa zona.

A mí me gustan las ojeras -iba a decir que  las ojetes no me gustan, pero hay opiniones encontradas- y siempre se empeñan en cubrirlas, pero también me gusta el color con colores no naturales , los párpados con cálidos y los labios asesinos.

No voy a dar detalles del origen de mi conocimiento sobre el maquillaje, pero hay distintas tendencias, una consiera que existe un ideal y busca utilizar los efectos para que la cara se parezca más a ese ideal, haciendo el rostro más ovalado,  alargando o acortando los labios, cambiando el contorno de las cejas o lo afilado de los ojos, usando corrector ¿están asumiendo que hay algo que corregir? Prefiero mil veces verlo como una oportunidad que permite la exploración de la expresión individual, porque es el equivalente a una prenda pero extendido sobre la piel, que muda diariamente.

Carnaval

Elegir la propia máscara es el primer gesto voluntario humano. Y es solitario.

Clarice Lispector

Originalmente es una fiesta griega dedicada a la fertilidad que comenzó alrededor del 590 A.C. pero como muchas fiestas fue adoptada por la iglesia católica en el mismo año, pero D.C. como una fiesta previa a la cuaresma, el último período antes del ayuno, resultó ser también un período de recogimiento, claro que otro sentido. Llegó a Brasil en el siglo XVIII pero no fue sino hasta el siglo XX que tomó forma. Y en 1950 empezó la competencia de escuelas de samba.

No sabía que una fiesta pudiera tomarse tan seriamente, durante los desfiles reciben puntajes por diez categorías diferentes, incluyendo armonía, los tambores, los arreglos corales, los carros alegóricos, los disfraces, los tambores, incluso si la gente se pone de pie al pasar el conjunto. Mucho más complicado que los clavados, el patinaje artístico o la gimnasia.

Un compañero de trabajo me recomendó ir a un camarote, donde hay bebida y comida libre, abrigo contra la lluvia o el calor, hay show continuo para amenizar los tiempos entre escuelas, hasta una mesa de pokerstars.  Compré el boleto en línea, no muy barato, me hubiera alcanzado para varios conciertos en primera fila en mi tierra.

Llegué convenientemente en metro, no sabía cómo llegar exactamente pero toooooooodos iban hacia el mismo lugar, además al salir de los andenes había letreros pegados en las paredes, incluso a la salida había camiones gratis hacia el sambódromo. La fila del camión era asediada por múltiples vendedores ambulantes, con capas para la lluvia, botellas de agua, sombreros con luces integradas, alas de mariposa, lentes psicodélicos, bueno hasta disfraces completos.

La entrada era un verdadero desmadre, no me lo imaginaba diferente, después de preguntarle a unas 15 personas y dar un par de vueltas -la última kilométrica- encontré el lugar para canjear la impresión de compra por electrónico por un boleto, la playera oficial, un brazalete que me permitiría consumir a placer y una especie de bolsa para cargar lo que recibieras, porque aprovechando el tumulto hay numerosos productos que dan muestras gratis.

El camarote era de la cerveza Brahma, pero tuvo de patrocinador también a Absolut, que presentó la edición Río, también había whisky, de comida sándwiches, pizza, pollo frito, y un puesto de ¡frutas! podías tomar una manzana y hasta un melón. Hubo un espectáculo circense y en otro foro tocaron los Paralamas. Me habían encargado fotos de los famosos pero, ¡no conocía a ninguno!

El espectáculo es una fiesta para los sentidos, fue una explosión de música y colores, en verdad es tan raro ver tantos colores juntos para un animal de ciudad como yo, todo cobijado por la música que te feroz que impulsaba el ánimo, ún si hubiera querido permanecer ajeno el sonido de los tambores agitó una fuerza primitiva dentro de mí que luchaba por salir. Es una fiesta, la más grande en la que he estado, donde más bebida ha habido y finalmente donde muchos la siguieron aún cuando el sol ya había salido.

Al final es como si se terminara un sueño, de esos que te dejan resaca y cansancio.

Saqué más fotos pero casi todas salieron movidas.

Lecciones Meridionales

¿Dioses? Tal vez los haya. Ni lo afirmo ni lo niego, porque no lo sé ni tengo medios para saberlo. Pero sé, porque esto me lo enseña diariamente la vida, que si existen ni se ocupan ni se preocupan de nosotros.

Epicuro de Samos

Todos los días recibo una disculpa por alguien que me ocasionó un percance, falló en cumplir su labor o se cruzó indebidamente en mi camino; y esas disculpas son recurrentes, de acuerdo a lo que me ha tocado vivir, la misma persona las puede repetir olímpicamente sin asomo de preocupación. La impresión que tengo es ven lejanas y ajenas las consecuencias de sus actos ¿será que no existen tales consecuencias? Reconozco que mi visión es muy parcial porque desde temprana edad me di cuenta de que todos los actos tienen consecuencias, así sean minúsculas que pueden expandirse como la brisa de un aleteo lepidóptero. Y siempre he vivido observando, interpretando y tratando de comprender el universo, como tener un centinela que no se puede apagar. A diferencia de algunos familiares:

Mi tío Martín es hermano de mi abuela paterna, en el barrio era conocido por sus poderes psíquicos, porque cuando se encontraba con algún conocido lo miraba fijamente y le decía: “Te bañaste, fuiste a las tortillas, vienes de trabajar” acertando invariablemente, claro que entonces a los que les decía estas cosas se bañaban una vez a la semana, iban todos los días a las tortillas a la misma hora y trabajaban de albañiles o ayudantes de mecánicos; además su escasa educación los hacía crédulos. También era famoso porque un día, en una pulquería mientras disfrutaba de su curado de avena un parroquiano comenzó a lanzarle improperios a voz de cuello, al principio no le hizo mucho caso -no tiene caso levantarse cuando se disfruta de un pulque luego de un día de trabajo- pero algún insultó acertó y el se levantó enojado para golpearlo con fuerza en la barbilla, se llevó una sorpresa mayúscula al verlo volar hasta la siguiente mesa, la aerodinámica del trasgresor era debido a su carencia de piernas -nada lo anclaba al suelo – arrepentido fue a buscarlo para depositarlo en su carrito de nuevo; cada que lo cuenta se desternilla. Él era un hábil panadero que tenía numerosas ofertas, el único problema es que los dueños de las panaderías -en ese entonces había muchos españoles en esa categoría- no entendían que mi tío no trabajaba semana inglesa, que el trabajaba cuando le daba la gana así que tuvo muchos empleos, a los que le rogaban regresar. Nunca lo han convencido de cambiar y siempre lo he visto riendo.

Mi tío Carlos -alias el Lobo-  es la persona con más suerte en el juego que conozco -y eso es decir bastante- asiduo jugador de dominó le ha tocado jugar con las 7 fichas del mismo número en más de una ocasión. Ganó muchas dinero y algunas otras cosas como un Galaxy 65 rojo convertible lo que le dió al menos un +5 en la suerte con las mujeres. Se autoproclamó el mejor vendedor del mundo -no tengo argumentos para refutarlo- y, aunque su administración dista de ser funcional- ha logrado sobrevivir a cualquier crisis, jamás conocí alguien a con peor historial crediticio, y además siempre había personas/instituciones ofreciéndole crédito.  Cuando iban a ser los XV años de su hija fue a comprar un melate y después a cotizar a la Sonora Santanera, ya había cerrado trato con Oscar de León, pero no se lo sacó, tal era su confianza. Un día en una calle angosta quedó frente a otro auto como en aquella leyenda del virreinato, después de una breve discusión en la que nadie accedió a retroceder decidieron verían quién se desesperaba primero, cuando mi tío despertó el otro auto ya no estaba.

¿Adivinan quién de todos es mi tío en la foto de abajo?

Creo que me toca aprender algo de ellos, voy a comenzar con las lecciones en este carnaval que ya está comenzando.

Intercambio de regalos

El amor es sublime y miserable, heroico y estúpido, pero nunca justo
Francesco Alberoni

La primera vez que vi a Natalia fue cuando acompañé a Felipe a la secundaria de Aby y ella nos pidió que le diéramos un aventó a su amiga, bastó una mirada breve por el retrovisor para sentir un click inmediato que no pasó de ahí al ser informado que su edad era un número considerado de mala suerte. Después la encontré en la fiesta de salida de su secundaria, no cruzamos palabras pero la observé mientras sonaba “Fascination Street” de fondo,  terminé llevándola a su casa de nuevo, en esa ocasión tuvo que saltar la barda para entrar. La tercera vez hablamos por primera vez: una pregunta desencadenó una discusión acalorada llena de pasión. Y quedó fijada en mi mente.

No iba a dejar pasar mucho tiempo así que la siguiente ya estábamos besándonos -un regalo para el día de mi santo- y no nos importó el público que siempre se burlaba quedamos de vernos al día siguiente para ver un espectáculo de danza. Era primero de julio y solamente estaba esperando a que llegara la hora convenida, pero llegaron Paco y Santiago a sonsacarme, los acompañé a Coyoacán, pero se me hizo tardísimo, ni siquiera me había bañado. Llegué mucho más de una hora tarde, ella ya se había ido. Decidí ir a buscarla, entré a la función pero la oscuridad me impidió encontrarla, tuve que salir un poco antes de que terminara y esperar a que fueran saliendo todos, no sabía si había ido. Ella quedó sorprendida al verme. Cualquier explicación sonaba hueca así que mejor le pregunté si quería ir a un concierto de Real de Catorce, aceptó reticente pero sus palabras no hacían juego con cierto brillo en los ojos.

El concierto fue espectacular, la energía que humidificaba el ambiente estaba llena de misticismo, era casi como presenciar un rito arcano, entonces no sabía que José Cruz llevaba su chamán para que lo preparara antes del concierto. Ahora el ambiente era mucho más adecuado, saliendo del concierto fuimos a un café en la calle de Londres para platicar un poco, los ánimos se agitaron con otra discusión. Pero de camino a su casa tuvimos que detenernos para cerrar la noche con un beso larguísimo. Yo ya estaba enamorado al finalizar la noche.

Ella me confesó después que ella sintió lo mismo un par de semanas después, en la presentación del disco “El Diablito” de los Caifanes, también en el teatro Blanquita, es algo raro porque no fuimos solos a ese concierto, pero ella se dio cuenta de la forma en que la trataba frente a mis amigos. Esa música, como muchas otras, también fueron parte de nuestra historia, la primera vez que hicimos el amor fue escuchando a los Caifanes.

Los primeros meses tuvimos que vernos a escondidas, eso era difícil, ella no tenía teléfono -yo duré cerca de 10 años sin teléfono y ahora me encontraba del otro lado- pero conseguimos no se descubiertos por un tiempo. Fue un tiempo de aventura y fue cuando adquirí la reacción de alerta cuando sonaba el teléfono.

Tenía un alma feminista y de protesta, íbamos juntos a las marchas y todos los clichés de caballerosidad los aplicábamos al revés, parecía que tenía un odio general a la humanidad, en ese aspecto éramos opuestos.

Ninguno de los dos estábamos preparados para lo que iba a pasar, quizá haya sido mi culpa porque intentamos abarcar al otro completamente, nos entregamos con tanta vehemencia, fue tan salvaje que no pudimos evitar lastimarnos. Nos contamos todos, nos desnudamos emocionalmente y nos abrazamos con toda la fuerza de la juventud.

La única vez que viajamos juntos fue a Taxco, fue como el canto del cisne.

Tuve un sueño profético el día que ella decidió terminar conmigo, al despertar sabía que ya había terminado, fue devastador. Traté de enmendar las cosas pero algo estaba roto. Seguimos viéndonos durante dos años, al principio ella me propuso que fuéramos amantes, ante mi negativa lo que siguió fueron apariciones esporádicas donde parecía que regresaríamos, pero nunca duró más de 2 días. Parece que no quería estar conmigo pero no tampoco quería que nadie más lo estuviera, fue una separación lenta y dolorosa.

Ella no creía en el amor y yo la convencí de lo contrario, no estoy seguro de lo que recibí a cambio.

Santos Puentes Batman

Te dará, frente al hambre y al obús, un higo: San Felipe de Jesús

La Suave Patria, López Velarde

Es el primer santo mexicano, y su recuerdo se encuentra sepultado por la celebración de la constitución. ¿Quién se va a acordar de un festejo así si lo importante es el día de descanso? Ese día solía ser feriado, luego lo quitaron en y devolvieron un día de descanso que asegura un puente -porque el puente no es por el superbowl-.

Felipe de Jesús era mal portado de niño, buscó entrar a un convento y no aguantó la disciplina, decidió dedicarse a la buena vida, fiesta y mujeres, como sus padres eran de nobles las decidieron castigar a su hijo mandándolo a Filipinas con una suma considerable de dinero para que buscara una forma de ganarse la vida. Tardó poco en gastarse la fortuna en lo mismo con todo y que –como ahora en la ciudad- era mucho más barato mantener los vicios en el oriente.

Mi abuela materna solamente tenía medios hermanos, uno de ellos se llamaba Odón, y bien podría decirse que era medio hermano por la estatura, pero era el hijo más chico de mi bisabuela, cuando lo conocí se dedicaba a cantar en las iglesias, de ahí que mis primos bromeaban diciendo que era uno de los enanitos verdes. Entre las iglesias donde trabajaba se encontraba una en el sur en la calle de Tenorios, y varias en el centro una a unos pasos de República del Salvador e Isabel La Católica, cerca de las papelerías y unos tacos de canasta muy socorridos y en Madero 9 en la Parroquia de San Felipe de Jesús.

Era muy chapado a la antigua, salía siempre de traje con chaleco y sombrero; era muy amable tuvo 3 hijos y una esposa que se dedicó a gritarles, atormentarlos y golpearlos por igual y con sus hijos fue particularmente cruel en los castigos, que incluían ser encerrados, maniatados, vendados y sometidos a ayunos prolongados, el más chico de ellos cariñosamente llamado Fitos perdió en algún momento el contacto con la realidad.

Creía que alguien le quería robar el rostro, por eso huía en su bicicleta, afortunadamente Tláloc lo protegía, mi tío hacía lo posible por mantenerlo con medicina o internado pero la cantada no daba para tanto así que unas temporadas lo tenía en su casa, con la madre ya ausente, hasta que un día subió a la azotea y con un tanque de gas cargando gritó amenazas a los transeúntes y curiosos, mi tío no aguantó la presión de los vecinos, murió poco tiempo después del incidente.

Así que mi tío Fitos se dedicó a barrer en estas iglesias donde cantaba su padre, donde le pagaban poco pero muchas veces le daban de comer, entre eso y algunos trabajos manuales lograba mantenerse, alguna vez vi una camión ruta 100 a escala que hizo, la precisión era sorprendente: faros, volante funcional, hasta los letreros; por muy loco que estuviera traía un artista dentro.

El 5 de febrero de 2002 vi a mi amigo Felipe (sí Felipe de Jesús) y le propuse ir a visitar la parroquia de San Felipe de Jesús en honor a su santo, y nos dirigimos, hacia la calle de madero, caminando alegremente por las calles de la ciudad, cuando llegamos había mucho movimiento en el patio, solamente pasamos a ver los cuadros en el ala principal.

No sabía que mi tío Fitos estaba ahí en ese momento, tampoco que iba a apuñalar al párroco en el festejo de la iglesia.