Archivos Mensuales: marzo 2012

Carta Circular

¿Cómo no me extraigo las venas
y hago con ellas una escala
para huir al otro lado de la noche?

Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo
porque aún no les enseñaron
que ya es demasiado tarde

Alejandra Pizarnik

En los últimos días perdí mis llaves originales y solamente tengo el duplicado de una, fui a nadar con el traje de baño equivocado, rompí un plato; una sucesión de pequeños fallos, como si la realidad se hubiera desplazado apenas las justa distancia para hacerme fallar en todas las canastas. Dadas las circunstacias mejor les cuento la historia de un campeón sin corona que un día vió un caballo tirando de un carro cargado de colchones usados, y lo invadió una tristeza insoportable, como si una fuerza se empeñara en aplastar su corazón. No sabía lo que era y durante mucho tiempo fue un misterio, para develarlo examinó algunos recuerdos del pasado:

Ropavejero

Durante su niñez viajó innumerables veces en la línea 2 del metro, el trayecto de Ermita a Tacuba, acompañado a su madre, algunas veces encontraban asientos libres todavía estaban acolchonados y un afortunado día fueron a la feria, se subieron a las tazas y comieron hotcakes. Desde entonces él amó el metro y durante un tiempo pensó que los hotcakes de feria podía curar cualquier mal.

Su padre se ufanaba de él, corregía sus yerros sin celebrar sus derrotas, eso le causó cierto resentimiento que reventó en un empujón durante una fiesta familiar. Tiempo después cuando, contrario a las veces anteriores el padre estaba sobrio y el hijo con aliento alcohólico, conversaron,  se entendieron y abrazaron.

Amó a su hermana desde su nacimiento, falló en su cuidado, la perdió y la encontró muchos años después y no quiere perderla de nuevo. Ahora tienen un vínculo adicional a la hermandad.

Su abuelo le enseñó a jugar, su tía le hacía chocolate y lo enfriaba, su padrino siempre le daba la mano para cruzar la calle, su tío de apodo legendario y su esposa lo querían, no sabía por qué pero hasta la fecha siente su amor en el abrazo.

Durante la primaria tuvo maestras que lo guiaron, lo enseñaron y algunas hasta lo quisieron; y compañeros sin prejuicios con los que formó un grupo unido, aún ahora eso le parece raro.

Al comenzar los años 80’s hizo amistad con un niño que tenía un parche en el ojo -producto de un resorte inoportuno- que lo acompañaría en una búsqueda infructuosa de quesos exóticos en las tiendas de abarrotes cercanas, fueron como hermanos mucho tiempo, fue testigo del inicio de su primer amor que lo llevó  de las iniciales trazadas en el cemento fresco de Arcos de Belén -y en muchos videojuegos-; y del fin en un amargo llanto a pocos pasos de las iniciales frente al registro civil. Además jamás nadie se burló de él tantas veces, no faltó quien pensara que eran hermanos.

Algunas familias que lo trataban como un miembro más, que le ofrecieron cobijo, comida y lo admitieron en los rituales privados, compartió vacaciones y fefstejos. Además hubo una madre que lo abrazaba amorosamente, le dejaba conducir su coche, lo aceptó como yerno, pero su hija no tenía el mismo corazón.

Se sintió cobijado bajo el brazo de un dealer que le regalaba cajas de philip morris, cuya novia lo llevaba a casa mientras conversaban largamente y una prima que le regaló una pulsera tejida de colores verde y morado que él uso hasta que se deshizo. Asistió a numerosas fiestas acompañado de lo que llamaba su banda, con los que conoció la noche y dominó el alcohol, e incluso fraternizó con alguno de ellos.

Quedó preso de un amor épico donde conoció el cielo y el infierno.

La universidad fue un campo de juegos que le dejó un papel al final, llena de conciertos con abonos de transporte y una credencial de la biblioteca central. Conoció amigos que sufrieron metamorfosis y amigos que saltaron del grupo de alumnos. Durante ese tiempo tuvo un ahijado que luego subiría de categoría a compadre, aunque el trato sea de hermanos.  Experimentó su vocación, conoció la fama, y abandonó por unos años los anhelos terrenales. Terminó ese período desfilando por las calles con una antorcha en la mano, protestando por las reformas educativas.

Encontró una casa con faro, un lugar de referencia donde podía jugar y cocinar platos de origenes diversos, donde podia ir sin camisa de fuerza, donde sus palabras eran celebradas en lugar de censuradas. Y se abrieron múltiples puertas, junto con una invitada armaron una fiesta, se casaron de negro y separaron de blanco. Y otro invitados lo acogieron en el duelo y lo siguen acogiendo en su peregrinar. En sus incursiones le cuida las espaldas un joven francotirador en quien confía.

Algunas personas no quieren ser guardianes de sus tesoros, otras los reciben y algunas los encuentran tirados por ahí.

Quisiera explicar qué tiene esto que ver con el caballo pero llegó el clima otoñal a despertarme.

¿Con qué sueñan los peones?

Nunca se ha ganado una partida abandonándola.

Savielly Tartakower.

Tenía un año de edad cuando el ajedrez se puso de moda debido al campeonato mundial disputado por Fischer y Spassky, que se llevó a cabo en Reykjavik en 1972, el mundo miraba morbosamente el enfrentamiento entre la entonces U.R.S.S. y los Estados Unidos de América. Mi padre también fue preso de la fiebre ajedrecística, incluso organizó un torneo en su trabajo, compró libros, estudió  y se enfrentó a numerosos rivales.

Todavía tenía ese impulso cuando el campeonato siguiente se suspendió porque el campeón se negó a jugar, y me enseñó a jugar, aunque yo prefería jugar dominó o  brisca, esa era una oportunidad excelente para acercarme a mi padre. No sabía que este era el juego menos indicado para hacerlo.

Durante ese tiempo solamente jugué con familiares, principalmente algunos tíos, uno de los cuales intentó hacer trampa -cualquier intento de trampa en el ajedrez es ridículo-, también jugué con un compañero de trabajo de mi padre que me dió varios consejos, pero creo que nadie disfrutaba jugando conmigo, solamente mi padrino jugó conmigo muchas veces. Dejó de hacerlo cuando ya le ganaba todas las partidas.

Los peones, al llegar a la última línea, pueden transformarse en otra pieza pero les está vedada la categoría de rey, en este juego la rivalidad padre e hijo es manifiesta, yo tardé mucho tiempo en ganarle a mi padre, aún pudiendo derrotar a jugadores más fuertes. ¿Cómo podía ganarle si lo que quería era su cariño?

En la preparatoria la calidad de mis rivales subió considerablemente: campeones juveniles, del DF y participantes del Nacional.  Había un salón de ajedrez donde el ambiente era poco común y las tácticas distractorias eran permitidas, uno de los participantes solía practicar con sus chacos -nunchaku-, que normalmente pasaban cerca de tu cara, otro estudiaba en voz alta, y otro solía hacer referencias sexuales durante el juego, e.g. “voy a meter mi alfil hasta tu primera línea, te va a doler“, era todo un espectáculo.  Solamente logré un tercer lugar que no fue reconocido.

Uno de mis compañeros del taller de ajedrez de la prepa -Daniel Curiel, quien vivía cerca del parque de Pilares donde había un señor de edad que jugaba ajedrez de apuesta- me convidó a la Delegación Benito Juárez y yo le enseñé a manejar. El salón de ajedrez de la delegación estaba justo debajo del salón de fiestas, así aprendía a conservar la concentración a pesar del ruido. Me despedí después de 5 segundos lugares seguidos, fue como una señal. Mi mayor ranking fue 1743.

Al entrar a la universidad fui a inscribirme a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales el último día posible, llegué alrededor de las 11 de la mañana, pero la fila era tal que a la una, todavía no alcanzaba el principio, ellos cerraron puntualmente para la comida, burocracia al fin, así que fui a comer atrás del edificio, había una partida de ajedrez en trascurso, pedí la reta al mismo tiempo que una torta y un refresco. Y me enfrasqué en una serie de partidos para matar el tiempo, y casi lo mato completamente, alcancé la ventanilla 10 minutos antes de que cerraran.

Poco tiempo después leí un artículo acerca de Marion Tinsley, yo creo que a la fecha ha sido el campeón más dominante en alguna especialidad -las damas- solamente perdió 7 juegos durante toda sus 45 años carrera, en agosto de 1992 se enfrentó a Chinook, el resultado fue 4-2 a favor del campeón humano, entonces se alegaba que el juego de ajedrez se encontraba aún muy lejos. Cuatro años después Kasparov fue derrotado por Deep Blue y yo quedé en un estado igual al nombre de la computadora ganadora. Creo que algo de mi ilusión se perdió en ese momento.

Algunas veces jugué en línea, también alguna partida aislada, y  recientemente con mi amigo Darth Trivious -quien por cierto me debe una revancha en el ajedrez blitz- y hasta con mi primos Mariana y Ricardo.  Pero ya lo siento el ajedrez tan lejano.

Durante el partido para llegar al campeonato mundial entre Bronstein y Boleslavsky, el primero demoró 50 minutos en hacer el primer movimiento, todo lo que sucedió alrededor de ese momento todavía me emociona: el casamiento de uno con la hija del otro, lo que le ocurrió aun tercer jugador que se quedó en la orilla, las acusaciones de corrupción contra la federación rusa. Pero es tal la distancia ahora que algo de nostalgia lo envuelve.

¿Que qué? – Hojas de té.

No quiero tomar cafe,
porque el cafe quita el sueño,
lo que quiero es tomar te,
pues tomando te me duermo.

Chava Flores

De niño el único acercamiento al té era cuando estaba enfermo, bien té de manzanilla cuando hay molestias estomacales, de pasiflora para calmarse, de limón para la diarrea, o tila para los dolores menstruales -eso me cuentan- , de doradilla para los riñones, de boldo para el hígado, la valeriana para el insomnio.

Por eso nunca lo vi como un alimento, o al menos una opción si había algo más disponible, como que el té se tomaba cuando no se podía conseguir leche, y se acabó la leche condensada de reserva, pero nunca lo vi como primera opción. El primera vez que aprecié el sabor fue en una peregrinación, donde después de caminar unos 20 kilómetros nos vendieron a precio de bebida importada un té supuestamente de canela, que resultó ser de cuachalalate, además de ayudar a mi estómago a prevenir futuras enfermedades, me hizo consciente de los efectos de las infusiones. Casi al final de la peregrinación nos ofrecieron la misma bebida pero ahora fue la verdadera, recuerdo vívidamente el sabor y la sensación. Desde entonces entró en mi radar. Pero cuando se instaló definitivamente en mi gusto fue cuando conocí el té negro helado, una bebida que pudiera servirse fría

Una vez que me aficioné lo tomaba cuando estaba solo, las veces que había algún testigo no faltaban expresiones de sorpresa, extrañeza o burla, me acuerdo que Belén se burlaba diciendo que era lo mismo que les daba a sus gatos cuando estaban enfermo, otros me preguntaban si estaba enfermo y no faltó quién comentó que era para pobres, su costo es una ventaja

Además el té ha sido la única bebida que me ha traicionado -quizá excluyendo algún episodio con el mezcal- en una ocasión me la cuñada de una amigo me invitó a platicar, su hermana y mi amigo comentaron en tono burlón que se había acabado el café, la respuesta de ella fue inmediata: “nosotros tomamos té con leche”, ya con eso me encandiló, pero además la plática fue muy intensa, confieso que me encachó y caí, poco después me enteré de sus correrías con un conductor de ambulancia. Pero esa mala experiencia no me quitó el gusto.

Durante un viaje a Londres casi todos los días desayuné english breakfast tea con leche, excluyendo algunas ocasiones que cedí y fuimos por avena -el famoso porridge- visité un local donde servían un fenomenal té de la tarde a un precio más que razonable, el lugar perfecto para ir acompañado y dejar que me sirvieran amorosamente.

Aunque tradicionalmente todas son infusiones y el término té se utiliza para nombrar a la planta camellia sinensis la  de cuyas hojas se eleabora el té negro, verde, blanco, amarillo y oolong -lo que varía es el tiempo de cosecha y el secado- yo lo uso indistintamente, en portugués el término es chá, derivado del mandarín, mientras que el témino té viene de Taiwán -como tantos electrónicos- pero la raíz original es del chino:

Antes de mudarme a São Paulo llegué a tener un surtido respetable con diferentes variedades de té negro y verde, blanco earl grey, chai, pu erh, manzanilla en diversas combinaciones, frutas rojas, jazmín, mango con fresa, menta con eucalipto, limón con y sin jenjibre; y siempre a la mano azúcar en cubos, sobres de algún endulzante y paquetitos de crema que me robaba del seven eleven. Cuando vi la siguiente escena no pude más que enamorarme:

Tribus Urbanas

Ciudad tan complicada, hervidero de envidias,
criadero de virtudes deshechas al cabo de una hora …

Declaración de OdioEfraín Huerta

Una tribu urbana es un grupo de personas que se comporta de acuerdo a las ideologías de una subcultura, que se origina y se desarrolla en el ambiente de una ciudad o casco urbano.

México Tenochtitlán fue fundada sobre una lago, principalmente porque los aztecas no fueron admitidos en ningún lugar por el que pasaron, para comunicarse con los diferentes poblados además de las trajineras había algunas calzadas que iban del centro hacia la periferia , Tacuba, Nonoalco, Tepeyac, Ixtapalapa, Coyoacán. Al crecer el imperio azteca, su dominio se amplio, pero conservó algunas tribus cercanas sin conquistar para manter guerras cosntantes y mantener su suministro de soldados sacrificados. Claro que en la conquista española estos grupos dejaron salir el odio acumulado y pelearon al lado de los españoles. Después de la conquista, durante la nación mexicana se formó un crisol donde los nuevos mexicanos fueron etiquetados en castas.

Pero creo que siempre hay violencia latente -y latiente- dentro de estos términos,  estos adjetivos son usados de pretexto para discriminar, prejuzgar o denostar. En palabras de Carlos Singüenza y Góngora:

“… porque, siendo plebe tan en extremo plebe, que sólo ella lo puede ser de la que
se reputare la más infame, y lo es de todas las plebes, por componerse de indios, de negros, criollos y bozales de diferentes naciones, de chinos, de mulatos, de moriscos, de mestizos, de zambaigos, de lobos y también de españoles que, en declarándose
zaramullos (que es lo mismo que pícaros, chulos y arrebatacapas) y degenerando de
sus obligaciones, son los peores entre tan ruin canalla …”

La ingenuidad de la infancia se va borrando en la adolescencia, en la búsqueda de una identidad perdemos a nuestro verdadero yo,  buscamos diferenciarnos de nuestros padres pero no recorremos el camino en solitario, necesitamos de un grupo que nos arrope, que nos celebre o que nos abrace. Y somos capaces de mudar vestimenta, peinado, música y hasta opiniones; los otros grupos se convierten en hostiles, indiferentes si hay suerte. Dentro de las frases que usamos para describirlos se asoma el miedo y en los insultos se precibe un odio lleno de frustración acumulada en una ciudad difícil inmersa en un país con problemas económicos.

Un factor determinante en la identidad es la geografía, es mucho más fácil identificarse con lo próximo, así que muchas de las tribus urbanas o bien surgen de una colonia o barrio específico. Yo nací en viví en la delegación Iztapalapa -la cuna de la mexicanidad- que es la delegación con más habitantes en el Distrito Federal pero tiene los peores servicios. En casa de mi abuela compraban agua electropura desde mucho antes del 85 porque el agua salía café, ahora no sale, no es de extrañar que en estas condiciones difíciles los crímenes suban, no es sorpresa tampoco que sea conocido como Iztapalacra, así como Ecatepec -mayor distrito electoral- es conocido como Ecatepunk y tantos otros nombres: Asalta Mónica, Mataúrsula Coapa, Valle Drogado, Briaguepantla, Cuaticrack, Santa María La Ratera, Tacubajan, Martín Ratera, Echegaraid, MiNezota, Tepisur, Los Reyes Iztaharvard.

Las tribus no son nuevas, alrededor de la primera mitad del siglo pasado había tarzanes y pachucos, posteriormente los rebeldes -en una clara alusión a la película de James Dean. Y desde entonces no han dejado de surgir, crecer, mutar y se han expandido incluso en las redes sociales, donde la información se propaga como las malas noticias, aparecen constantemente en los Trend Topics de twitter lo que contribuye a la dispersión de los prejuicios. Cuando son las autoridades las que discriminan por la pertenencia a un grupo social, entonces es una violencia oficial, no es de sorprender que la mayoría

Al actuar en cualquier grupo social, cualquier acto puede ser usado para ser etiquetado dentro de un grupo, si tienes un fleco cubriendo un ojo eres emo, si traes un rosario con la camisa con 2 botones sueltos eres mirrey, pantalones de mezclilla de colores con peinado igual a la espuma de su frapuchino indican que eres hipster, un peinado estilo mohicano basta para ser punk. Y hasta aquí no hay nada que diga algo al respecto de la persona, solamente retazos externos que sirven como barreras.  Y sí, tambén estuve inmerso en esta vorágine, pero jamás pude pertenecer a un grupo, quizá debería comenzar uno -los ajax- pero mis gustos musicales me acercaron alos chvos banda al principio, sí usé el cabello largo estilod The Cure, y luego corto a la Depeche Mode, usé arete, pero era de clip, pantalones rotos y stretch, tenis de astronauta, topsiders, mezclilla deslavada. Y eso nada más para hablar de la ropa. En música también pasé de chincol a jote. Pero de alguna manera siempre me sentí como los aztecas y no porque me corrieran, siempre fue al contrario, pero porque no pertenecía. Y es que creo que nadie pertenece realmente a un grupo, solamente  es un disfraz que nos previene de que nos conozcan.

Aquí dejo una explicación cómico-musical:

Fotografía

Las fotografías engañan al tiempo, suspendiéndolo en un trozo de cartón donde el alma queda bocabajo…

De Amor y de SombrasIsabel Allende

Mi abuelo era muy a aficionado a la fotografía, le gustaba todo el proceso: tomar, revelar y ampliar la foto, se convirtió el fotógrafo oficial de la familia, tenía en su archivo personal una cantidad grande de fotos, varias con carácter histórico, como cuando demolieron las casas para crear la calle de 20 de noviembre, algunos paisajes del bosque de Chapultepec cuando se podía andar en coche o alguna toma del zócalo tomada desde la zotea de palacio nacional -parece que fue novio de una hija de un general-; además siempre que buscaban alguna foto de una persona, mi abuelo tenía una en su acervo.

Esta afición pasó directamente a sus hijos: mi padre, que, además de aprender el oficio, le dió un carácter más experimental a este pasatiempo, una vez amplió una fotografía a un tamaño inusitado como 100x150cm o quizá 120x90cm, probó distintos materiales sobre los cuales amplió las imágenes, -usando como cuarto oscuro una habitación minúscula del fondo de casa de mi abuelo-. Siempre que íbamos a los tianguis de cosas usadas compraba cámaras desvencijadas -principalmente polaroid- que reparaba o usaba para construir Frankstein con efectos de colores; siempre decía que de viejo le gustaría trabajar tomando fotos en las ferias. Mi tío Mundo la uso para documentar sus aventuras juveniles, tiene un álbum con más de 1000 fotos que mostraba orgullosamente, con algunas fotos con atletas durante la olimpíada del 68, otras del mundial del 70 y numerosas con sus amigos en poses extravagantes.

Yo tenía mucha curiosidad e interés, pero mis primeros acercamientos no fueron tan buenos, mi curiosidad era tanta como la de mi padre, pero mis manos no eran tan eficientes, descompuse una cámara que tomé sin permiso para quitarle el lente y examinarla de cerca, así que mis primeras lecciones terminaron mucho antes de comenzar. Desde entonces solamente tomé una cámara para oprimir el disparador luego de que alguien de los susodichos había hecho los ajustes pertinentes. En la boda de una amiga -Ivone-, justo antes de que fueran a firmar el acta, su hermano Alejandro me dió su cámara para que yo tomara las fotos porque él iba a firmar, me tomó de sorpresa y no tuve tiempo de declinar porque no solamente era mi escasa experiencia fotográfica, no traía lentes, todas las fotos salieron fuera de foco.

Tiempo depués me aventuré a sacar fotos, lo disfrutaba mucho pero no tenía noción alguna de lo que hacía y, luego de innumerables resultados disparejos, decidí limitar mis intentos a tratar documentar lo mejor posible, y de la manera más simple y segura que podía; confieso que sentía envidia de amigos con más habilidad, que experimentaban más como mi amigo José que tomaba fotos de cuerpos celestes en el observatorio de Chapa de Mota o el ojo artístico de una querida -ahora lejana- amiga cuyas fotos siempre me encantaron.

Recién me inscribí a un curso básico de fotografía aquí en São Paulo, no solamente estoy feliz por haber recobrado mi categoría de estudiante sino porque seguramente voy a aprender algo, es lo bueno de ser tan lego en alguna materia.Ya tuve mi primera clase, un grupo heterogéneo donde soy el de mayor edad, maestra incluída, y al menos la mitad del grupo tiene algún interés en que la fotografía se convierta en su oficio.

La primera lección fueron los controles básicos: la sensibilidad de la pelícua (ISO), velocidad de obturación y la abertura del diafragma,  todo depende de la luz, que revela la naturaleza de los objetos, porque vemos los colores justo porque son la ondas que rechaza el objeto. Es muy curiosos cómo se ha propagado el uso del vocablo luz en otros ámbitos como para referirse al dinero, o energía eléctrica, o incluso al ser amado -luz me mi vida-. Ya tengo listos mis útiles y mi tarea para la próxima clase. Además de un poster inspirador de mi pelicula favorita del tema, creo que fue la última vez que lloré estando acompañado en un cine