¿Con qué sueñan los peones?

Nunca se ha ganado una partida abandonándola.

Savielly Tartakower.

Tenía un año de edad cuando el ajedrez se puso de moda debido al campeonato mundial disputado por Fischer y Spassky, que se llevó a cabo en Reykjavik en 1972, el mundo miraba morbosamente el enfrentamiento entre la entonces U.R.S.S. y los Estados Unidos de América. Mi padre también fue preso de la fiebre ajedrecística, incluso organizó un torneo en su trabajo, compró libros, estudió  y se enfrentó a numerosos rivales.

Todavía tenía ese impulso cuando el campeonato siguiente se suspendió porque el campeón se negó a jugar, y me enseñó a jugar, aunque yo prefería jugar dominó o  brisca, esa era una oportunidad excelente para acercarme a mi padre. No sabía que este era el juego menos indicado para hacerlo.

Durante ese tiempo solamente jugué con familiares, principalmente algunos tíos, uno de los cuales intentó hacer trampa -cualquier intento de trampa en el ajedrez es ridículo-, también jugué con un compañero de trabajo de mi padre que me dió varios consejos, pero creo que nadie disfrutaba jugando conmigo, solamente mi padrino jugó conmigo muchas veces. Dejó de hacerlo cuando ya le ganaba todas las partidas.

Los peones, al llegar a la última línea, pueden transformarse en otra pieza pero les está vedada la categoría de rey, en este juego la rivalidad padre e hijo es manifiesta, yo tardé mucho tiempo en ganarle a mi padre, aún pudiendo derrotar a jugadores más fuertes. ¿Cómo podía ganarle si lo que quería era su cariño?

En la preparatoria la calidad de mis rivales subió considerablemente: campeones juveniles, del DF y participantes del Nacional.  Había un salón de ajedrez donde el ambiente era poco común y las tácticas distractorias eran permitidas, uno de los participantes solía practicar con sus chacos -nunchaku-, que normalmente pasaban cerca de tu cara, otro estudiaba en voz alta, y otro solía hacer referencias sexuales durante el juego, e.g. “voy a meter mi alfil hasta tu primera línea, te va a doler“, era todo un espectáculo.  Solamente logré un tercer lugar que no fue reconocido.

Uno de mis compañeros del taller de ajedrez de la prepa -Daniel Curiel, quien vivía cerca del parque de Pilares donde había un señor de edad que jugaba ajedrez de apuesta- me convidó a la Delegación Benito Juárez y yo le enseñé a manejar. El salón de ajedrez de la delegación estaba justo debajo del salón de fiestas, así aprendía a conservar la concentración a pesar del ruido. Me despedí después de 5 segundos lugares seguidos, fue como una señal. Mi mayor ranking fue 1743.

Al entrar a la universidad fui a inscribirme a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales el último día posible, llegué alrededor de las 11 de la mañana, pero la fila era tal que a la una, todavía no alcanzaba el principio, ellos cerraron puntualmente para la comida, burocracia al fin, así que fui a comer atrás del edificio, había una partida de ajedrez en trascurso, pedí la reta al mismo tiempo que una torta y un refresco. Y me enfrasqué en una serie de partidos para matar el tiempo, y casi lo mato completamente, alcancé la ventanilla 10 minutos antes de que cerraran.

Poco tiempo después leí un artículo acerca de Marion Tinsley, yo creo que a la fecha ha sido el campeón más dominante en alguna especialidad -las damas- solamente perdió 7 juegos durante toda sus 45 años carrera, en agosto de 1992 se enfrentó a Chinook, el resultado fue 4-2 a favor del campeón humano, entonces se alegaba que el juego de ajedrez se encontraba aún muy lejos. Cuatro años después Kasparov fue derrotado por Deep Blue y yo quedé en un estado igual al nombre de la computadora ganadora. Creo que algo de mi ilusión se perdió en ese momento.

Algunas veces jugué en línea, también alguna partida aislada, y  recientemente con mi amigo Darth Trivious -quien por cierto me debe una revancha en el ajedrez blitz- y hasta con mi primos Mariana y Ricardo.  Pero ya lo siento el ajedrez tan lejano.

Durante el partido para llegar al campeonato mundial entre Bronstein y Boleslavsky, el primero demoró 50 minutos en hacer el primer movimiento, todo lo que sucedió alrededor de ese momento todavía me emociona: el casamiento de uno con la hija del otro, lo que le ocurrió aun tercer jugador que se quedó en la orilla, las acusaciones de corrupción contra la federación rusa. Pero es tal la distancia ahora que algo de nostalgia lo envuelve.

Acerca de Brujo Postergado

Soy un brujo postergado, que se divierte interviniendo el universo.

Publicado el marzo 26, 2012 en Adolescencia, Ajedrez, Amigos, Biografía, Infancia y etiquetado en , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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