El Buga, la Bruja y el Armario

Lo que duele no es ser homosexual, sino que lo echen en cara como si fuera una peste.

Chavela Vargas

Ahora que algunos días de la semana pasada se llenaron de marchas al mismo tiempo que en los TT del twitter aparecieron algunas consignas homofóbicas relativas al Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia creo que es prudente contar un poco sombre un queridísimo amigo: Raúl

Yo lo conocí antes de que saliera del clóset, en mi primer año en la Facultad de Ciencias, aunque teníamos los mismos grupos asignados como yo perdí mi horario terminé asistiendo a otra clase de geometría analítica pero eso no impidió que terminamos incluídos dentro del mismo grupo de trabajo con Belén, Graciela, Martha, Mónica, Norma y Verónica —en estricto orden alfabético. Incluso terminé acompañándolos en esa clase de geometría a la que yo no asistía.

Al principio me pareció una persona muy contradictoria aunque parecía integrarse con el grupo y aceptaba todos los convites —aunque no asistía— generalmente se escudaba en su familia y muchas veces cuando le llamábamos se negaba a contestar aunque nosotros supiéramos que estaba. Un día nos invitó a su casa a un halloween en honor de sus sobrinos que eran como sus hijos porque, luego de que su cuñado muriera víctima de un disparo de su propia mano, él se dedicó a cuidarlos y educarlos.

Pero desapareció, dejó de asistir a la universidad, de contestar el teléfono, de dar señales y después de un tiempo regresó para confesar su homosexualidad, y digo confesar porque así lo manejó él, a mí en lo particular me dió mucho gusto su confianza lo que le agradecí. Y luego tuvimos algunas discusiones teóricas al respecto, cuando me contaba de sus participaciones en grupos gay yo alegaba con él que compartir una preferencia sexual es un vínculo demasiado débil para basar una amistad en él, si bien se ven sometidos a los mismos prejuicios, problemas y discriminaciones, eso no basta para decir que tienen suficiente en común, y que si formar grupos a los que le añades el calificativo de gay u homosexual lo único que lograba era automarginarse, recuerdo mucho que asistí una vez a la librería del juglar a ver algunas películas de Pier Paolo Passolini dentro de un ciclo de cine gay —no creo que una película sea gay solamente porque se muestran penes expícitamente— tomando en cuenta los que se salieron de la sala y las opiniones en el debate posterior quizá fue evidente que las opiniones al respecto del filme eran divergentes, que para mí son otras cosas las que te acercan a las personas no la preferencia sexual.

Creo que la parte que más le gustaba de participar en esos grupos era pontificar, causar polémica, se sentía mucho más avanzado que los demás, más liberado o civilizado, pero también cometía los mismos errores en la educación de sus sobrinos, es increíble como quedan grabados los patrones que viviste, aún después de pláticas donde él se daba cuenta de los errores que estaba cometiendo, bastaba con que lo hicieran enojar para que se desbordaran todos problemas escondidos en su inconsciente. Y es que sus enojos y caprichos podían arrasar con muchas cosas, alguna vez le dejó de hablar a su mamá casi un año, o sus venganzas se tornaban filosas y punzantes. Todas esas explosiones de rabia ocultaban un miedo a soltar la ilusión del control. Y yo sabía eso porque había pasado por algo similar.

Me parece que de todos mis conocidos él es el con el que ha tenido la evolución de la psique más parecida con la mía, a distintos tiempos, eso hacía que las conversaciones se tornaran más fáciles —o más difíciles de acuerdo a las circunstancias— porque teníamos una idea de lo que el otro estaba sientiendo. Cada que me ocurría algo que me afectaba a punto de modificar mi conducta o creencias él tomaba previsiones, imaginaba cómo era que el lo podía enfrentar, o tomaba previsiones para que el trance no fuera tan difícil.

Él tiene una cinta de video filmada en una posada en casa de Belén donde yo confieso mis sentimientos, mi forma de ver la vida y otra ideas respecto a mis circunstancias, de hecho todos grabamos algo similar. No es fácil ver lo que se deseaba hace tanto tiempo, aunque uno siempre está en evolución es reconformtante ver que unos rasgos de lo que somos permanecen. Luego de esa cinta le tocó acompañar mi largo y doloroso rompimiento, y lidiar con los pedazos que quedaron, escucharme y verme al borde del abismo. Pero se mantuvo al pie del cañón —no sexualmente— apoyándome. Probablemente nadie me ha visto tan destrozado.

Y nos llevamos pesado, porque las bromas que hacía al respecto de mi dolor rayaban en lo cruel, pero de honestidad jamás nos pudimos quejar, nos podíamos hablar con la neta sin problemas y sabíamos que podíamos contar con el otro, esto se puso a prueba incluso con problemas legales. Hablamos muy seguido por teléfono, me doy cuenta cuanto tiene broncas y procuro marcarle, incluso en esas ocasiones suele ser elusivo, porque es muy orgulloso, pero lo entiendo y eso no disminuye el afecto que le tengo.

Después me tocó acompañarlo en su crecimiento, lo acompañé a visitar los sexshops, o a zonas de reunión en las que no se sentía tan seguro de ir para sus encuentros, alguna vez hasta tuve que declinar algunas propuestas económicas no tan malas, pero me tocó la época de sus primeros lances, su emoción, sus primeras relaciones junto con los primeros, y garrafales, errores, hasta que se enamoró de verdad. En un tris estaban viviendo juntos bajo el techo materno, también me llevo bastante bien con su pareja.

Y poco después de un año me casé, y parecía que ahora no necesitábamos tantos consejos o que el crecimiento se había estancado, al menos de mi parte así era, pero cuando me divorcié Raúl quedó doblemente preocupado, primero por mí, pero después por su propia relación, pensaba que si mi relación había podido terminar la de él también, quizá no pronto pero era muy posible. Reanudamos las llamadas consuetudinarias, que comenzaron con mi sentir pero poco a poco fueron incluyendo sus preocupaciones. Y entiendo su miedo, está aterrorizado de que le pueda pasar lo mismo, después de que me vió sufrir el piensa que no lo aguantaría.

Mi mudanza a Brasil no fue fácil para él, no hemos dejado de tener contacto pero me parece que algunas veces no aprecia lo que tiene, no lucha por lo que quiere lograr y tiene una gran necesidad de control.  Es tan difícil soltar las cosas, yo sigo sufriendo con lo mismo. Sirva esta entrada como un pequeño agradecimiento por su amistad.

Anexo una foto con él

Y un tráiler de una película con temática gay —no Passolini—

Acerca de Brujo Postergado

Soy un brujo postergado, que se divierte interviniendo el universo.

Publicado el mayo 21, 2012 en Amigos, Biografía, México y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Lolette Noyola

    Sin duda maravilloso como todo lo que escribes Peter… Raúl al que también tengo el gusto de conocer gracias a ti, lo considero un gran ser humano y amigo… les mando besos a los dos…

  2. Yo creo que eran muy buenos amigos pero la distancia puede que los esté separando, quién sabe.

    Cuando comencé a escribir no entendía el mundo gay hasta que un amigo me dijo: No trates de entender y ya los veo como personas igual a todas.

    Saludos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s