Archivos Mensuales: agosto 2012

mi abuela materna

No me salgas con que a Chuchita la bolsearon

Dicho popular.

Durante toda mi infancia el sobrenombre de mi abuela estuvo omnipresente: Chuchita, todos pensaban y muchos aún piensan que su nombre era María de Jesús.  Pero su verdadero nombre era María Epifanía Eustorgia, cuando lo descubrió se dio cuenta de el problema que tenía, porque los demás papeles los tenía a nombre de María de Jesús, lo que indicaba que no iba a poder recibir la herencia de mi abuelo en caso de que falleciera, así que se dirigió al registro civil de Salto del Agua, de ahí la mandaron a donde se registró originalmente: Salamanca, y el encargado del registro civil era un conocido pero esto no ayudó mucho porque seguía al pie de la letra la ley, y como ahí decía que tenían que ir sus padres —era la hija de dos viudos con hijos—, ella bromeaba ¿a poco quiere que les lleve los esqueletos? No importaba que el funcionario hubiera conocido a mis bisabuelos, tampoco que el presidente municipal fuera un pariente, tuvo que esperar a que se retirara y usar un plan alternativo: conseguir que le agregaran el nombre de Jesús a su acta de bautizo.

Mi abuela estuvo adelantada a su época ella no dejó de trabajar al casarse, lo que le aseguró a su familia tener desayuno en tiempos de crisis, mientras las familias vecinas se tenían que contentar con té y tortillas frías, la familia de mi madre desayunaba avena. Ella consiguió asegurar un bienestar para su familia a base de su trabajo. Además siempre está sonriendo, buscándole el mejor ángulo a las cosas, invariablemente la encontrabas de buen humor.

Le gustaba mucho la bohemia, las fiestas, el baile y el alcohol; como era amiga de Amalia Mendoza frecuentemente estaban en las mismas fiestas y cantaban juntas  —yo la he escuchado cantar un par de veces y lo hace bastante bien aunque ya no tiene el aire suficiente— en las fiestas que se organizaban en la familia siempre estaba hasta el final. Me la encontré una vez en unas vacaciones en Acapulco —iba con varios amigos y con otros de sus nietos— y nos invitó una botella en la playa. Se ha ido con mi madre de vacaciones varias veces y los demás se sorprenden de su vitalidad.

Se dedicaba a la costura, una decisión muy acertada de su parte, jamás he visto a nadie tan veloz en la over —nombre de cariño para la máquina over-lock— así que armada de su Pfaff era capaz de terminar cientos de prendas en un santiamén. Y nunca fallaba, una vez se atravesó un dedo con una aguja y solamente se vendó para no manchar las prendas y terminó a tiempo. También podía copiar un modelo de memoria, i.e., iba a las tiendas a ver los modelos, y cuando regresaba podía hacer los moldes para el vestido onda oído absoluto de la costura. De hecho en el 64 fue nombrada en los periódicos como la costurerita que fue apuñalada.

Este incidente ocurrido en las calles de Soledad marcó su salud para los siguientes años, su primer infarto fue apenas 3 años después, seguido de diferentes condiciones que se tornaban delicadas algunas veces, iba tanto al Instituto de Cardiología que hizo amistad con otra paciente regular, tanto que terminó casándose con un amigo de mis tíos —hijos de mi abuela— han sido múltiples las veces que ha entrado al hospital, ha recibido tratamientos experimentales, sus niveles de azúcar, presión, o pulso han estado en niveles exorbitantes. En esos exámenes médicos cuando te preguntan si un familiar ha tenido x enfermedad, la respuesta es siempre sí, y ¿quién la ha tenido? mi abuela. Luego del interrogatorio los médicos se sorprenden que aún siga con vida.

Pero creo que ahora las cosas son diferentes, como quería festejarse su cumpleaños, para conseguir dinero dejó de tomar su medicina para el corazón, lo que provocó otro infarto que la dejó delicada y hace unos días se cayó, lo que causó una fractura en la cadera. Cuando llegó al hospital —ahora el de ortopedia que está por la estación Xomali del tren ligero— se dieron cuenta que tenía una insuficiencia pulmonar, necesita un clavo y como está delicada de los pulmones y el corazón es difícil que la puedan operar, como la perspectiva de tener que estar postrada en silla de ruedas aparece por primera vez su ánimo no es tan optimista.

Mi última foto con ella.

Chuchita

La banda del Sargento Pimienta visita el hotel de Elvis

Éste es un amor que tuvo su origen
y en un principio no era sino un poco de miedo
y una ternura que no quería nacer y hacerse fruto.

 Efraín Huerta

Seguro algún lector tiene alguna historia parecida, estoy casi seguro que cada quien tiene al menos una, si no has tenido el corazón roto alguna vez no has vivido.

Estas historias de amor empiezan con una mujer: puede ser una compañera de tu clase de alemán, o la amiga de una amiga —clásico—, una ex-compañera de clases, o una alumna —muy frecuente—, una vecina, o la hija de unos amigos de familia, también es posible que no tengas lazos previos —aunque ya conocemos la teoría de los 6 grados de separación— pero lo importante es que alguien nuevo entra en tu vida. Hay muchas formas de conocerla;

Quizá acompañas a tu amigo por su novia a la escuela y decide unirse su amiga de piel lozana y corazón apasionado —además de otros atributos estratégicamente distribuidos—; o vas a su fiesta de cumpleaños donde la conoces con un abrazo —puede ser ella la anfitriona o una amiga en común—; tal vez cuando buscas su casa para entregar unos papeles y le preguntas a un niño que juega en la calle el te toma de la mano y te lleva hasta su casa, abre la puerta, y suben a su recámara —aún te lleva de la mano— y la encuentras acostada en ropa interior viendo la televisión; quizá mientras cuentas tarjetas en la clase de alemán ella te susurra algo al oído y pierdes la cuenta; o le preguntas dónde queda una calle y ella hace un comentario respecto al frío y tus mangas cortas; o jueguen scrabble en el mismo equipo y su primera palabra sea escatológica de 7 letras y ganen el juego; o les toque preparar la bebida juntos y se asombre de que partes los limones sobre tu mano; quizá llegó a colarse a tu fiesta con el pretexto de que iba a “fumarse un cigarro” ; quizá la escuchaste decir que se había cambiado de actuaría y filosofía y le preguntaste las razones de su cambio; o la conociste en algún foro de música; quizá fue un encuentro fortuito en la red.

Pero la parte primordial, la más importante —al menos a la que me quiero referir— es la siguiente, ¿cómo se pasa de ser una presencia en tu vida a convertirse en el objeto de tu atención, es una desconocida que repentinamente pasa a habitar tu pensamiento, asaltar tus sueño y casi sin darte cuenta ya la estás considerando para novia, compañera y algunas veces te vas hasta la cocina y ya la ves como la madre de tus hijos, ¿qué ingredientes forman parte de esta reacción? ¿qué acciones o características detonan el proceso? ¿de qué lado masca la iguana?

Quizá al principio fue un detalle de color de su ropa —ese color violeta tan poco común—, es posible que emita un juicio político contundente y siempre es más atractiva una mujer que defiende sus derechos y más aún los derechos de los demás, o de los animales ese amor que se derrama hacia sus mascotas parece que indica que es una persona confiable y amorosa. Puede ser que lleve una revista de Radio Universidad en sus manos o que un libro de Murakami se asome en su bolsa y eso desencadene una plática apasionada que se queda en tu inconsciente. Ahora puede ser que la primeras palabras que te dirija sean una pregunta inverosímil ¿de dónde proviene el cloranfenicol? —del streptomyces venezuelae— por un lado fue como un reto pero estoy segurísimo que ella quedó igual de encachada cuando respondí correctamente —tengo una serie de datos extraños en la cabeza—, también está el caso en que mis primeras palabras —y las últimas— que le dije: “Dick Laurent is dead” encendieron la chispa, bueno el hecho de que entendiera perfectamente y me respondiera “Fire walk with me” para mayores explicaciones pueden referirse a David Lynch. ¿Y cómo no enamorarse de alguien que te encuentras en el cine de tu facultad cuando la función es “Der Himmel Über Berlin“? Puede ser algo completamente externo como los abrazos amorosos que te da su madre cuando te recibe, uno supone que hay algo en común en el DNA. O puede ser que te invita a su casa y te deleita tocando para ti a Mendelssohn en el piano; o por ejemplo te enteras de le gustan los Cocteau Twins y entonces dices de aquí soy. O imagina que tiene el cabello encendido, o que le gusta el manga —y si es una gamer ahí quedas— o que tiene una princesa como antepasado —y uno empieza a tratarla como tal— o entre la conversación suelta un “me gusta la arquitectura barraganiana” me acordé mucho de esta parte cuando vi la última película de Woody Allen: To Rome with Love con el personaje de Ellen Page; no falta alguna que te confiese que es creatura de la noche u otra que pretenda ser bruja —y que quizá lo logró en parte. Algunos amigos dicen que me solamente me gustan las locas.

Comienzas a pensar que ella es muy diferente a las demás, que las características de ambos embonan a la perfección y comienzan a salir, lo que puede desembocar en algunos casos en un negativa amable poniendo como pretexto que tienen novio lo que me parece ridículo porque si es ese el problema ¿basta con eliminarlo? también puede pasar que después de pasar una noche en su casa te corra amablemente porque va a llegar su marido —lo que te sorprende porque ni te pasaba por la mente que estuviera casada tan joven— así que eso se queda en acostones ocasionales, algunas otras no quieren nada serio. Y con otras empiezas a salir, sin darte cuenta estás haciendo cosas que no harías regularmente pero que ahora piensas que estás en un tiempo excepcional, notas ciertas actitudes en la otra persona, a veces sutiles otras algo escandalosas pero que dejas pasar porque ya estás encachado, y piensas que esos son detalles menores que no empañan la imagen que ya te formaste. Y te encuentras en una fila a merced del cadenero ene l antro de moda, o visitando el McDonalds  porque le gustan las hamburguesas —hazme el favor— o gastándote medio sueldo en algún regalo no muy apreciado, o cocinándole sus platillos favoritos —y recibiendo críticas por la presentación del postre— bailando usando corbata, siguiendo un reality show, porque también la quieres sorprender, enamorar, ganártela y creo que ésta última es la palabra clave.

Y entonces comienza una relación —parece que unas veces es unilateral—, pueden ser tan intensas que se consumen inmediatamente, puede ser que ella sea ligeramente inestable —parece que me atraen naturalmente— entonces puede que cambien de opinión varias veces en un corto tiempo algo así como 8 rompimientos y 7 reconciliaciones —parece anuncio de hotel de 4 días y 3 noches— en un espacio de 3 meses. Puede ser que la relación dure más casi un sexenio o incluso que termine en matrimonio y dure lo mismo que un ciclo olímpico. Pero seguro va a terminar porque en el mejor de los casos —¿será que en realidad éste es el mejor de los casos?— termina cuando se termina la vida haciendo realidad el hasta que la muerte nos separe. Pero generalmente terminan antes, pero cuando estás dentro ves las cosas diferentes, crees que tu futuro será: familia con hijos y toda la cosas, abajo una foto con mi ex esposa cuando pensaba de esa manera.

ex-esposa

Un motivo puede ser que descubras que te pone el cuerno un 13 de febrero —como si lo importante fuera la fecha— nunca hay que descartar la posibilidad de que se los encuentros se tornen insoportables, o que repentinamente te salga con que le gusta el cabello de Meg Ryan seguro seguiré traumado con ese episodio de mi vida. ¿Qué otra cosa puedes hacer si descubres que eres el tercero en el orden al bat? Cuando ella comienza a perder el hilo de la conversación o se olvida de días enteros sospechas que ya la droga la sobrepasó. O imagínate que alguien más tiene acceso a los mensajes que le mandas, o descubres que ha divulgado información confidencial —por eso ya cada vez tengo menos secretos—. También puede ser que ella quisiera ir a estudiar a otro país, claro que hay otras razones atrás, una necesidad de quitarse la ataduras que finalmente están en la cabeza.

Pero no me engaño, yo sé que tengo una gran responsabilidad en todo lo que ha pasado, que mi vida la he ida forjando con mis decisiones, mis actos y negligencias. No es que me hayan engañado o fuera una víctima a la que le rompieron el corazón —aunque tenga múltiples cicatrices— en realidad he sido partícipe de esos actos. Yo soy todas esas cosas y si quiero que las cosas cambien tengo que hacer algo diferente es necesario para seguir un rumbo distinto. Si quiero evitar repetir la historia tengo que prestar más atención a los detalles y a los sentimientos que desencadenan dejar de actuar inconscientemente. He decidido cambiar, espero contarles pronto.

Y esta canción fue el origen de la entrada.

La muerte siempre toma la forma de la alcoba que nos contiene

Desde mis ojos insomnes
mi muerte me está acechando,
me acecha, sí, me enamora
con su ojo lánguido.

Muerte sin fin – José Gorostiza

Nací bajo el signo CIMI del horóscopo maya que se traduce como enlazador de mundos tiene asociada la muerte, la comunicación entre los mundos, del acceso a otras dimensiones, del perdón, de la transformación y de la oportunidad. Es el fin de un proceso pero el comienzo de otro, es el camino que se recorred para aprender a soltar las cosas, a entregarse. Porque en cada muerte hay un renacer.

Una amiga que festejó su cumpleaños recientemente —al que siempre asistía, jugaba caras y gestos y cantaba Jesucristo superestrella— siempre me ha dicho que mi pulsión de muerte es muy fuerte —claro que ella escribe propiamente y no usa estas rimas internas— y en ambas cosas tiene razón, hay un impuso dentro de mí que me empuja a la destrucción, muchas veces de mí mismo.

#YoConfieso que disfruto de la destrucción, de niño me gustaba ver cómo el fuego consumía al plástico dejando desfigurados los soldados de juguete, los estragos que causaba sobre una lata la explosión  de una paloma, el crujir de las hormigas chamuscadas por un encendedor, el incendio de un árbol navideño, destrozar un coche usando un hacha, las astillas que saltaban al quebrar con mis manos 30 troncos de aquellos árboles recién plantados sobre calzada de las Bombas o lanzar Madame Bovary —el libro— al vacío luego de terminarlo.

Pero también disfruto el rigor en mí, sangrar profusamente, cortar mi cabello, apostar mis posesiones más preciadas, envenenarme, fumar varios cigarros al mismo tiempo, consumir todo el alcohol posible, o buscar la muerte:

Sí, durante un tiempo actúe desafiante, quizá de niño era más irresponsable como en aquella ocasión que jugábamos béisbol en la calle y la primera y segunda base estaban en una acera y tercera y home del otro lado —eran postes, árboles y alcantarillas— había un ley no escrita de detener el juego cuando cruzaba un automóvil; en una ocasión mientras pasaba un camión de mudanzas y el corredor de tercera intentó anotar una carrera, como yo estaba del otro lado y tenía la bola tuve que cruzar intempestivamente para evitarlo, pero me quedé paralizado al escuchar las ruedas chirriando, se detuvo a unos 5 centímetros de mí. Cuando jugábamos fútbol americano la zona de anotación algunas veces ya estaba en la calle que atravesaba —no veíamos lo autos que venían— o jugando avalancha en la calle de Avena al lado del ahora UNITEC campus sur —entonces la Johnson y Johnson para dar vuelta sobre Ermita evitando los coches que pasaban; también durante un tiempo me divertía toreando taxis. Tiempo después fue manejando, desafiando a la suerte, transitando por lugares peligrosos, situado en medio de balazos, en riñas que no me correspondían. Juró que no morí.

Pero en realidad es que sí le temo a la muerte, pero a las muertes cotidianas a las que no me atrevo a entregarme, a dejar ir esas ataduras, a soltar algunas amarras, a liberarme del deseo de controlar las cosas —porque no controlamos ni madres—, a derrumbar las estructuras cotidianas del ego, a abandonar las creencias que me limitan, a perdonar, a no aferrarme a esquemas que ya no funcionan, liberarme de ese apego.

Yo sé que después de cada muerte se libera una energía, se descansa y te liberas, te vuelves más libre al transitar por esos caminos de transformación, así como me ha tocado experimentar la muerte de personas cercanas, mi divorcio, el cambio de país, los múltiples cambios de ocupación y la separación de amigos.

Cada que un pensamiento con las palabras “tengo que o debería de” me doy cuenta de que es algo que tengo que soltar, mi único compromiso es conmigo mismo, cualquier exigencia externa es una cadena por romper —me va la vida en ello— y hay tantas cosa que quiero hacer que lo mejor es empezar cuanto antes.

Quizá esta entrada haya sido gestada por la reciente muerte de una amiga o por la conversación con un amigo respecto a los pendientes que tenía  o quizá porque me acordé de la siguiente canción:

Flies on the windscreen

Pero otra muerte está tocando la puerta.

Círculo paternal

En Torrijos, según son los padres son los hijos.

Refrán no tan popular

El fin de semana pasado fue el día del padre acá en Brasil, justo un par de días antes escuché a una joven lamentarse de su familia : “¿Quién sabe por qué nos toca una madre hermosa y un hijo de puta como padre?” —sic— eso hizo que de inmediato mi sentido arácnido —o lo que sea— saltara y le contesté que era porque su madre lo había escogido, pero me quedé pensando al respecto.

He escuchado esas quejas en múltiples ocasiones, no solamente con amigas sino con parejas, en general se quejan del padre, ya sea por machista, irresponsable, controlador, borracho, mujeriego o porque no las dejaba salir, las regañaba demasiao o hasta les pegaba; todas sin duda características incómodas pero lo que le contesté a la susodicha fue: pero tu madre hermosa fue la que escogió a tu padre.

¿Será que ese gusto no se lo trasmitió a su hija? ¿La madre sigue conforme con el padre? ¿Cómo es que madre e hija tienen una opinión tan dispar respecto a un hombre —quizá sea la misma disparidad con el novio de la hija—?

Hay varias cosas que he notado al revisar estos casos, lo primero que me viene a la mente es la opinión que las mujeres expresan de sus esposos, maridos, amasios o como les quieran llamar: generalmente es negativa, se quejan pero los defienden y no la expresan frente al aludido.

Y creo que hay algo más al respecto, es como si la madre mantuviera un coto secreto dentro de la casa, ellas decide qué información de lo que sucede en su terreno trasciende hacia el padre, algunas veces incluso nos amenazan con acusarnos con él cuando nos portamos mal ¿por qué este afán de separar realidades? Recuerdo que mi madre se quejaba amargamente cuando mi padre dejó de trabajar en oficina para emprender un negocio basado en casa, al poco tiempo mi mamá sentía que se ahogaba que necesitaba que no estuviera él en casa. Entiendo que se necesitan espacios individuales —pero no creo que tengan que ser físicos— digo mi madre salía cotidianamente y se la pasaba mucho tiempo fuera pero quizá solamente en la casa era donde ella se quitaba las máscaras.

Y aquellas que se quejaban del padre no buscaban como pareja a alguien precisamente opuesto, generalmente era alguien que las maltrataba de alguna u otra forma, algunas veces engañándolas, otras teniendo desplantes de celos, ningunéandolas, revisando sus correos, incluso hasta violencia física. Generalmente son acciones que impactan en la autoestima de la mujer porque al parecer esta baja autoestima es el principal factor para que no actúen respecto a los maltratos.

Y creo que esta parte que vivimos con los padres está relacionada con la aparente ceguera del amor: así comienzan relaciones con hombres que maltratan a los animales, que se muestran altaneros con los meseros, que se la pasan peleando al volante, no respetan a los mayores o que compran agua voss nomás para apantallar. ¿No son signos suficientes?

Mi madre se quejaba demasiado de mi padre, claro que al morir se olvidaron todos sus defectos. Pero yo recuerdo de sus angustia ante sus llegadas tarde, los constantes reclamos respecto a su humor, y buscaba usarnos —a sus hijos— para modificar el comportamiento de mi papá. Chale ¡cómo es que a estas alturas no está claro que no van a cambiar.

Estoy convencido de la íntima relación entre esta ideal del padre y las parejas que se buscan las mujeres, pero ¿qué voy a saber yo? Mejor deja una canción al respecto que expresa mucho de lo que pienso.

Concierto miedo

Las cifras de venta de un disco me parecen una abstracción, son uno signos sobre un papel, y más ahora, con la piratería. Lo que importa es cuánta gente ha ido a verte esa noche y el aforo de las salas que te llaman.
Antonio Vega

En México en septiembre de 1971 hubo un concierto en Avándaro, un verdadero desmadre de organización, pero fue una oportunidad para los que les gustaba el rock de reunirse en grandes cantidades para celebrar de una manera tribal. Creo que en cada concierto hay una especie de experiencia colectiva que nos alimenta el gusto por la música. Después de la mala publicidad obtenida pensaron que los conciertos de rock eran una amenaza para la seguridad pública y los prohibieron.

Por esa razón tardé demasiado tiempo en ir a un concierto, porque ir a recitales de Mozart, conseguir boletos en el Patio —en Atenas número 9—  para ver a José José o ver a Lupita D’Alessio en un palenque —no estoy hablando de su vida privada— no cuenta. No había espacios para hacer conciertos en mi amada Ciudad de México, pero hasta entonces solamente había tenido contacto con rock extranjero gracias a mi tío Mundo que era un ferviente admirador de Eric Burdon, Led Zeppelin, o los Rolling, entonces mis intereses musicales fueron mudando por la vía de la canción de protesta hacia los rupestres, Jaime López, Cecilia Toussaint y los entonces apareció un grupo en el horizonte llamado Botellita de Jerez. La única manera de verlos era en lugares cerrados, eventos no publicitados, donde también se veían personas como Guillermo Briseño, Heber Rosell o el mismísimo Rockdrigo Nopales.

Creo que todo comenzó a cambiar después del temblor, donde ya cualquier foro parecía un hoyo fonqui, creo que los conciertos que se organizaron luego del temblor, uno en homenaje a Rockdrigo y Frederik —un artista de teatro que era belga y vivía en la calle de Bruselas de la colonia Júarez— donde el conductor fue Alejandro Aura y actuaron, además de los arriba mencionados, Trolebús, Roberto Ponce, Nina Galindo, Rafael Catana, Armando Palomares, Armando Rosas y la Camerata. Este concierto constrastaba con el que se organizó por los famosos donde estaban Vicente Fernandez, Lucía Méndez, Verónica Castro, Yuri, y algunos otros.

Luego de esta desgracia era natural que se organizaran conciertos de corte de rock urbano, generalmente en el deportivo casa de la chingada, donde tocaban grupos tan alternativos como los Nakos, Follaje, Emilia Almazán,  a, pero regularmente terminaba en una razzia, hasta había un programa los domingos en la noche por 105.7 donde anunciaban a los detenidos para que fueran por ellos. Alguna vez fui a una tocada en la calle de privada Lago, cerca del metro Nativitas, nos dejaron pasar apenas con el reloj de mi amigo Chucho—la patria era pobre— y tocaron Splash, Santa Sabina y estaban Alfonsó André y Saúl de los Caifanes que tocaron un palomazo, era una casa, y al final te podías echar unas chelas con ellos, nadie los conocía. Pero poco a poco fueron  surgiendo algunos lugares como el LUCC, Rockotitlán y el RockStock.

Pero de estas épocas hay algunos conciertos que recuerdo por diversas circunstancias, cuando Soda Stereo estuvo en el Auditorio Nacional en la gira Doble Vida, yo ya tenía mi boleto con un lugar extraordinario, mi hermano del alma Felipe no pudo comprarlo por algunos descuidos financieros que tuvo, me acompañó a la entrada pero la verdad se me ablandó el corazón y cambié mi lugar por 2 boletos de hasta arriba para ir juntos, no tuve la mejor visión pero fue por mucho muy emotivo. Otro de ellos fue cuando Rod Stewart estuvo en Querétaro, yo creo que el 40% estaba quemando mota porque el hornazo era impresionante, lo más importante fue que después de ese concierto mi sencillo  de 33″ de “Da’ ya’ Think I’m sexy” fue indispensable en las fiestas por un rato. Y el otro fue un masivo en CU donde tocaron Juguete Rabioso, La Maldita Vecindad, Santa Sabina, Los Caifanes y Eugenia León, ese concierto lo viví detrás del escenario, Felipe consiguió varios autógrafos, el concierto era para juntar lana para mandar petróleo a Cuba.

Ya en los 90’s recuerdo varios conciertos que se hicieron en el Blanquita de pares de bandas, fui a ver a Real de Catorce con Flor de Metal, Raxas con Next, Ritmo Peligroso junto con Casino. Los Caifanes presentaron el disco del diablito en el Blanquita, ese día una indigente nos ofrecía su desnudez a cambio de monedas o una manuela o una francesa a cambio de un poco más de lana para el pomo. También fui de última hora a un concierto de Cecilia Toussaint, llegué directo a la taquilla a comprar los boletos, primero pensé qué rápido fue pero me di cuenta que había una gran fila y que yo me la había saltado olímpicamente —la verdad no me di cuenta— en la fila para entrar iba de ida y regreso, me encontré justo con un amigo en la fila a punto de entrar, así que en un par de minutos ya estaba dentro.

También fui a la conmemoración de los 5 años de la muerte de Rockdrigo, hubo 2 eventos uno fue un concierto en el teatro Isabela Corona en Tlatelolco —local apropiado— aunque solamente tocó la mitad del grupo Qual. Y hubo otro concierto de la calle de Liverpool, ese sí con puro espontáneo, escuché muchas canciones bizarras, los asitentes no te pedían lana para la chela sino para ir por más cemento antes de que cerraran la zapatería.

Cuando fue la guerra contra Iraq incitada por el papá Bush hubo numerosas protestas, algunas frente a la embajada pero hubo un concierto memorable en el espacio escultórico, en las propagandas de invitación se pidió la asistencia vestidos de blanco, llevando flores e incienso —este último para disfrazar el consumo de marihuana— y pues estuvieron TODOS, y me refiero a todos el concierto comenzó pasadas las 10 de la mañana y terminó a las 4 de la mañana siguiente, en el lugar donde Jorge Reyes solía hacer su concierto primaveral. Aquí me ocurrió algo curioso, unos 20 años después fui a un concierto de Santa Sabina en zócalo, donde el pretexto ahora era la guerra contra Iraq propiciada por otro Bush —ahora el hijo— cuando me acerqué al final del concierto para que firmaran mi disco de Espiral comentamos al respecto. También fui a varios conciertos en la explanada de la delegación Venustiano Carranza —donde saqué mi primer permiso de conducir— en uno de esos se presentó lo que quedaba de Nacha Pop.

Durante todo ese tiempo me tocó ver nacer bandas como Caifanes, Café Tacuba —cuando Alicia todavía vivía ahí—, Fobia, Santa Sabina. Ya para finales de la década fui con mis primos a un concierto en el Metropolitan donde se presentaron los 3 —Julieta Venegas de invitada—, la Nao, Los Babasónicos —fue la primera vez que los vi en vivo— Sekta Core, Desorden Público, La Dosis y Coda. Ahí me di cuenta de que ya no estaba chavito —al menos comparado con los otros asistentes—; mucho tiempo después —2009— fui al Auditorio Nacional a ver de nuevo a los Babasónicos con mi fluctuante novia ella se sentía incómoda por verse rodeada de chavos al final del concierto terminó conmigo, claro que esto no era raro porque esa escena se repitió muchas veces los meses siguientes. Algo que también descubrí entonces fue que los concierto habían cambiado, se avecinaba Ticketmaster que vendría a dominar el mundo de los conciertos, que desde entonces dejaron de tener esa sensación tribal que es difícil tener cuando la preventa es solamente con tarjetas Banamex. Claro que asistí a muchos de ellos aunque no me hiciera ninguna gracia la comisión pagada. Y aunque estuve retirado mucho tiempo de los conciertos cuando me casé, luego del divorcio tenía muchas ganas de seguir asisitendo regularmente, y comencé con aquellos foros no tan grandes como para volver a sentir esa emoción de antaño. Dejo alguna foto de antes y después.

problemas domésticos

Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa.

Proverbio

Los últimos días han sido una sucesión de eventos relativos a la administración de la casa. Primero fue cuando me avisaron que la lavadora no funcionaba, aunque evidentemente era un problema del interruptor no tuve otra opción que buscar ayuda profesional, que solamente atendía en horario comercial —de 9 de la mañana a 6 de la tarde— así que tuve que trabajar desde casa mientras esperaba su llegada, afortunadamente fue antes de la 1 de la tarde, pero solamente era para diagnosticar, si aceptaba el presupuesto iría al día siguiente, ni modo. Supongo que el apagador era carísimo porque salió en más de 150 dolarucos.  Pero la cosa no se detuvo ahí, luego empezó a salir más agua de la debida en una de las llaves del lavabo que por el momento está clausurada, luego siguieron unos focos fundidos que al cambiarlos con mis delicadas manos terminaron ligeramente perjudicados.

Una de las pocas desventajas de vivir solo es que tienes que resolver estos problemas tú, ahora dentro de un ambiente digamos desconocido, donde no tienes mecánicos, electricistas o talacheros de confianza, porque marchantes ya tengo. He preguntado las mejores opciones, pero siempre que escucho las respuestas me doy cuenta de que aprendo más del que responde que de su consejo, se dejan ver varias cosas a través de su respuesta, como que le hablen a su esposa para preguntar y luego confiesen que ellos no tienen ni idea.

Recibí comunicación de un amor previo, donde me platicaba sus problemas con la mudanza —también considerados domésticos aunque sea por el cambio de domicilio— esto por supuesto después de los famosos convencionalismos de ¿cómo has estado? ¿qué has hecho? o preguntarle por el baile o recibir comentarios acerca de la natación, pero ya para finalizar deslizó una información extra, supongo que para mantenerme al tanto: se mudaba con alguien más, yo musité un ok cuando en realidad lo que pasaba por mi mente era un “a mí qué chingados me importa” claro que en otro idioma se escucha diferente. Afortunadamente esos días fui premiado con visiones cautivadoras de una dama que, junto con una breve plática, me levantaron el ánimo, el espiritu y otras cosas.

Con ese ánimo febril decidí buscar a una conocida con la que bateo de emergente —el tercero en el orden al bat, hazme el favor— así que fue una combinación de fin de semana con comida que incluía mariscos —yo comí langosta— y una visita a ver Batman en IMAX. Entre ambos eventos ocurrió otro accidente, la ruptura de la base de mi cama que seguramente asustó a un vecino, afortunadamente en esta ocasión no se quejaron; esto me obligó a dormir en el piso —con todo y lo dicho en la entrada anterior— y al parecer la temperatura cambió drásticamente: de 28 grados bajó a 12 súbitamente lo que me agripó un poco. Tuve que usar el ingenio y la literatura para una solución temporal:

La última vez que fui a México fue en enero, olvidé ir a tramitar mi FEA digo mi FIEL y ahora no hablo de mujeres sino de las firmas electrónicas que requiere hacienda, también olvidé tramitar otro token en Inbursa, lo que sí hice fue renovar el de Banamex, pero además olvidé hacer un pago en esta última institución, por supuesto que ignoraron los años de puntual cumplimiento y se dedicaron a hostigar para recuperar la grandiosa cantidad de 800 pesos. El problema fue que le hablaron no solamente a los contactos registrados —la dirección que tengo registrada— también le hablaron a las personas que alguna vez les deposité y agregué su celular para que les informaran además de hablarle a la tía de mi ex-esposa porque alguna vez llegó mi recibo a esa dirección. Bueno pues recibí un mail de ella pidiéndome que no le marcaran a su tía y explicaba algunas circunstancias. Yo le contesté explicando brevemente lo que había ocurrido y diciéndole que ya había sido arreglado. Pero al parecer algo les falló porque cada 3 meses, cerca del fin de mes hablan de nuevo, y cuando les hablo se disculpan. Afortunadamente una de las registradas —Yess— es muy amiga mía y además trabaja en un banco así que ya los conoce. Además el hoy 2 de agosto es su cumpleaños así que sirva esta entrada también de felicitación. Bueno pues luego de recibir otro mail reclamando me descubrí preocupado por esta cuestión, pero luego de una reflexión me di cuenta de que parte del divorcio es también que ahora soy un extraño cualquiera, que no es mi problema aunque yo sea el causante indirecto, ya me tocó que hablaran a mi casa innumerables ocasiones por un deudor que yo no conocía y tuve que apechugar. Terminé bloqueando su correo  —ni modo— no voy a cargar más con los problemas domésticos de otra persona y mucho menos en ese caso que fue tan costoso romper ese vínculo. Confieso que me invadió un sentimiento incómodo que abordaré en una entrada posterior.

El martes que quería cenar algo me tocó una salchicha descompuesta, la última vez que me pasó fue hace mil añosn cuando iba con mi papá al deportivo Tulyehualco y compramos un hotdog cuyas salchichas estaban verdes por dentro por eso tuve  que ir a una tienda de gasolinería que es lo más cercano a un Oxxo por acá —porque además recién cerraron la tienda-panadería de la esquina— total que fui por un sándwich empaquetados y un par de botellas de agua mineral, al momento de pagar me hicieron ojitos unos cigarros de una marca que no voy a promocionar porque no había podido escribir nada pero finalmente me contuve. Al día siguiente ocurrió otra incidente, digamos la gota que derramó el vaso así que había decidido ir por unos cigarros y cuando llegué a la misma tienda ya se habían acabado, fue como una señal que me hizo más fácil contenerme y me dio la idea para esta entrada y me mostró que tengo que resolver algunas cosas para seguir avanzando.

No se alcanza a ver per justo al final de la gorra de la que acomoda los cigarros hay un lugar vacío ¿a poco no parece  el  uniforme del Oxxo? Hay días que extraño tanto mi ciudad.