Exilio (parte tres y última)

Sin la ausencia presente de un pañuelo se van los días en pobres manojos. Mi voluntad de ser no tiene cielo.

Carlos Pellicer

¿y si ya no regreso?

Creo que esta es la principal pregunta del exilio, por eso necesitaba poner algunos antecedentes en las partes anteriores, pero creo que no he compartido demasiados detalles de mi estancia aquí.

Primero #YoConfieso que he tenido cierta resistencia a sumergirme completamente, creo que lo principal es la cuestión del lenguaje, y es que una de las primeras cosas que observé es que la comunicación no era tan fluida incluso entre los demás, recién llegado presencie una discusión de casi una hora al respecto de un convertidor eléctrico, no me parece tan complicado como tener una entrada y una salida. Después de recibir muchos “Não entendí” pensé que mi portugués estaba del asco pero esa frase es repetida incesantemente incluso cuando hablan entre los locales me parece que es como una comunicación nebulosa, no es fácil pasar el mensaje y mucho menos confirmar que fue recibido correctamente.

Porque siempre existe la posibilidad de no regresar, porque quizá el tener un pie en el otro lado me impide entrar de lleno en este nuevo mundo, caminar por el alambre sin red en una tierra diferente, apenas los días pasados la temperatura se elevó por encima de los 30 grados con una humedad menor al 20%, para mí ya es difícil dormir como para añadirle el componente del calor. Por eso cada vez que Azul llamaba a estas tierras cariocas la corregía diciéndole que carioca se refiere a Río de Janeiro, donde hace aún más calor, tengo algo de temor de no poder soportar ahora los climas fríos, sería una afrenta.

También algún amigo me reprochó que había abandonado la patria, su enojo no ha cesado pero me parece que está exagerando, no estoy abandonando a nadie, ni siquiera a mi familia, en especial a mi práctiamente nuevo ahijado y sobrino, parte de la decisión de cambiar de residencia fue porque no tengo ataduras -no significa que no tengo afectos- simplemente que no tengo dependientes al menos no económicamente, porque emocionalmente no me corresponde decirlo. Y es que hay muchos hilos invisibles que me unen a mi tierra y son tantas las implicaciones de un no-regreso.

Yo sé que hay un bagde que tengo que desbloquear, ojalá tuviera idea de lo que es, pero me parece que esto pasa por mi manía de pensar y abarcar demasiado, siempre son tareas pantagruélicas, y no quiero abandonar esta búsqueda sin concluirla, también podría ser un ciclo que tengo que completar, terminar con mis estudios chamánicos que he dejado a una distancia prudente, tal vez estoy haciendo lo mismo que siempre le recriminaba al amigo que está resentido: estoy haciéndome pendejo. O al menos no estoy siendo fiel a lo que creo, estoy desperdiciando mucho tiempo en actividades superfluas que no me acercan un ápice a la meta que quiero lograr.  Aunque todo sea aprendizaje yo creo que es tiempo de decidir, y parte de eso es elegir entre las diversas opciones, ni modo no se puede chiflar y comer pinole.

Pero uno nunca sabe.

Acerca de Brujo Postergado

Soy un brujo postergado, que se divierte interviniendo el universo.

Publicado el septiembre 20, 2012 en Biografía, Brasil, Familia, México y etiquetado en . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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