Con la música por dentro

La música es el lenguaje que me permite comunicarme con el más allá.

Robert Schumann

Mi familia nuclear nunca fue muy musical y me refiero a estudiar o tocar líricamente algún instrumento, mi mamá se la pasaba bailando y a mi papá le gustaba tener aparatos con un sonido nítido. No compartía el entusiasmo de mi madre por el baile pero sí el de mi papá, lo acompañé muchas veces a la calle de República del Salvador para comprar algún ecualizador, amplificador, bocinas o partes para armar las propias bocinas, siempre en búsqueda de un mejor sonido.

Tuve otros familiares más cercanos que sí se dedicaron a la música en mayor o menor medida. Mi tío Odón se dedicaba a tocar el órgano y cantar en las iglesias y su hijo estudió en el conservatorio, intenté tomar algunas clases de música con él y lo único resultante fue que conseguí tocar “Vamos a la Playa” —en la versión de los João— en el órgano, los tíos de mi tío tenían un conjunto musical en Salamanca y tenían entre su repertorio una cantidad inusitada de tangos, que por cierto le gustaban a mi abuelo paterno, los abuelos que alguna vez escuché cantar los hacían bastante bien.

También tengo varios amigos que se han dedicado a la música, por ejemplo 2 integrantes de la familia Mendoza, el mayor —Chil— se ha dedicado completamente con todos sus pormenores, lidiando con caimanes y buscando el hueso mientras que el menor —que además es mi compadre— ha tenido incursiones intermitentes.

Éste último ha sido el mayor crítico de mis gustos musicales, y no se diga de mi canto. Tiene una manera pontificia de referirse a la música, por supuesto que tiene mayor conocimiento que yo, y mucha más práctica pero cuando hablas desde una perspectiva  superior no dialogas en realidad.

He sentido la distancia que tengo respecto a la música, creo que donde hay mayor alejamiento es en el ritmo, no estoy acostumbrado a hacer tareas repetitivas, si no puedo firmar igual dos veces cómo diablos voy a tocar la misma nota al mismo tiempo. Si a eso le sumamos mi problema el oído hace que mi apreciación sea deficiente. Mis lucha por salir del último lugar en el singstar es una prueba del nivel en el que me encuentro.

Pero eso no me impide amar la música o tener opiniones al respecto, quizá opiniones bizarras o interpretaciones retorcidas del significado de los sonidos o las interpretaciones. Quisiera poder entablar más de estas conversaciones al respecto de la música y compartir mis pensamientos y visiones; pero parece que a los legos no les interesa mucho y a los entendidos no le prestan atención a las opiniones de un lego.

Tal vez por eso, o quizá con la ilusión de alcanzar a interpretar unas melodías que tengo incrustadas o para servir de acompañamiento durante una canción. Entonces decidí incursionar de otra manera, claro que un theremin fue demasiado para comenzar así que luego de sopesar son seriedad decidí compara un teclado, al menos ya tengo práctica digitando —aunque sea con otro teclado— de esa manera. Luego de batalalr con el Frère Jacques por un rato estoy intentando tocar Love Tender porque me acuerdo de la escena de Wild at Heart

Acerca de Brujo Postergado

Soy un brujo postergado, que se divierte interviniendo el universo.

Publicado el noviembre 22, 2012 en Biografía, Música. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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