Archivos Mensuales: enero 2013

la regeneración del 97

Cada suspiro es como un sorbo de vida del que uno se deshace.

Pedro Páramo – Juan Rulfo

He hecho muchas referencias a muchos otros años tanto en este blog como en conversaciones personales, pero creo que de alguna manera he evitado el año de 1997, no porque carezca de importancia -al contrario- quizá todavía no he encontrado una explicación para la forma en que ocurrieron las cosas, sospecho que aún no terminan las secuelas y estoy seguro que algunos hechos estén conectadas con el futuro.

Comenzó con un viaje que hizo evidente la fractura de mi relación más larga hasta la fecha, fue el único viaje que hicimos juntos, a la ciudad que tiene un templo barroco que ocupa el segundo lugar dentro de mis preferencias: Santa Prisca. Si algo me gusta del barroco es el diseño intrincado y recargado con tantas cosas que lo alejan de la simpleza y que me recuerdan a la vida misma. No me di cuenta que ella intentaba romper conmigo cuando me dijo que me había estancado, que ni siquiera había terminado mi tesis; para demostrarle lo contrario la terminé esa noche y se la presenté al día siguiente. Este tipo de eventos se repitieron hasta que en un sueño musical me llegó la claridad y me di cuenta que las cosas habían terminado, bueno cambiado porque ese rompimiento fue muy largo, demoraría hasta la llegada del milenio la verdadera separación. Pero gracias a eso en ese año presenté mi examen profesional y obtuve mi título que, evidentemente, no es nobiliario. Y que eventualmente me llevaría a mi trabajo en la universidad.

La estancia en la Universidad me permitió tener a mano una conexión de internet suficientemente rápida buscar cosas que me distrajeran de los problemas amorosos y qué mejor que la música, entre los diferentes grupos que entraron a mi vida se encuentran Rasputina y Cibo Matto, ambos grupos habían sacado un disco en año anterior y tenían un evidente elemento femenino, como probablemente le dedicaré en un futuro un post al primero, en esta ocasión me referiré al segundo, donde en la alineación estaba Sean Lennon. Su música tiene la importante cualidad de ponerme de buenas, además su video de Sugar Water, dirigido por Michel Gondry es uno de mis favoritos.

Así como cuando aprendes una nueva palabra o adquieres un nuevo conocimiento las referencias suelen  aparecer por todos lados, en este caso Cibo Matto apareció en un episodio de mi serie favorita y un cartel de su disco Viva! La Woman en la película de Chasing Amy (fotos abajo) pero las referencias no terminaron ahí, unos años después, cuando me inicié en el mundo de los blogs -antes de tener ese nombre- en livejournal, solía escribir mucho más crípticamente de lo que hago ahora, en ese sitio podías buscar personas por país o por gustos de cada cuenta, algo parecido a los tags de ahora. No había muchos fans de Cibo Matto en México, yo seguía las publicaciones de una persona con la que coincidía en muchos gustos además del grupo mencionado; tiene una vena artística admirable, siempre disfruté sus post que incluían collages, fotografías y música. Hace un par de años la conocí en persona finalmente por casualidad mientras tomaba un curso en el Claustro de Sor Juana, es muy raro hablar frente a frente por primera vez con alguien que conoces en línea por más de un sexenio, pero todo fluyó perfectamente hablábamos largamente mientras escuchábamos música de una random playlist, lo que nos hacía reír mucho por las referencias que aparecían en la música que combinaba completamente con los temas de la conversación la rola con la que más nos reímos fue la de de Know your Chicken relativa a intereses románticos. Como quería tener el disco original hice un pedido en Amazon, pero siempre he procurado armar paquetes cuyo costo de envío sea óptimo entonces compré varias películas además entre ellas la mencionada pero no recordaba la escena donde salía el cartel fue una casualidad descubrí luego que llegaran en el mismo paquete, fue como si el inconsciente estuviera trabajando.

Y es evidente que aún sigo evadiendo contar todo lo que pasó ese año.

CiboMattoBronze

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Y el video

playeras estampadas

La moda muere joven

Jean Cocteau

Las camisetas aparecieron apenas en el siglo XX, al principio como la ropa interior de la fuerza naval estadounidense, siendo una prenda obligatoria, dicen que en la Universidad del Sur de California también las utilizaron para los jugadores de fútbol americano, no tardó mucho en que otros estudiantes comenzaran a usarlas a manera de moda lo que obligó a la universidad a poner una leyenda en las playeras para evitar que las usaran, sin mucho éxito.

En México, en películas como Nosotros los Pobres era un atuendo de la case baja, en algunas películas hollywoodenses  el look era mucho más cool como en Un Tranvía Llamado Deseo y Rebelde sin Causa Al menos durante los 70’s en México no eran usadas cotidianamente, yo creo que fue a raíz del popular video de Wham —de esas raras veces que importamos la moda— así empecé a ver playeras con aquella famos leyenda de Choose Life, entonces las playeras dejaron de ser una prenda que se distinguía solamente por carecer de cuello y mangas, ahora tenían mensaje.

Al principio solamente eran blancas, luego tuvieron logos simples y después comenzaron los diseños más elaborados, recuerdo que la principio había muchos logos de universidades norteamericanas, también estaba el famoso I♥  NY no tardaron en surgir los colores, el negro era especialmente favorecedor para adornarlo con los grupos musicales preferidos, la prenda se convirtió en un estandarte para portar públicamente las preferencias musicales o deportivas una especie de declaración personal, claro que al principio es me pareció genial pero siempre la producción en cantidades industriales le quitaba parte de su encanto.

Me parece muy interesante que ahora las remeras —al estilo argentino— pudieran estar relacionadas con un gusto específico, claro que eso no se extendía a todo mundo, algunos no tienen opción a otros nos les importa. Pero eso parecía como una oportunidad para expresarse. Hay numerosas leyendas que van desde el clásicom “mi amigo fue a tal lugar y solamente me trajo esta pinche playera” , “100% auténtico”, o algunas variantes de marcas conocidas como “Ando en combi” en lugar de Abercrombie y tampoco faltan los dobles sentidos como “Huevos para todos, yo invito”.

Una playera que tuve que me gustaba mucho era de un concierto de Depeche Mode en Basel -Basilea- Suiza, que incluso alguna vez me la pidieron prestada. incluso  la perdí en una apuesta con una amiga,  era acerca de la existencia de un fantasma, pero ha sido de las contadas ocasiones, que no pude subsanar una deuda de juego porque la playera terminó en manos de un bella muchacha de Minnesota —no hablo de Ciudad Nezahualcoyotl— durante un semana santa en Acapulco.  Otra que fue muy comentada fue una de La Castañeda con la que fui muchas veces a dar clase, no faltaron tampoco las burlas porque era el segundo disco.

También llegó la tecnología con una impresora podía poner los estampados que yo quisiera, pero el diseño no era lo mío, así que si bien me gustaban no tuvieron demasiado éxito, eso no me importaba porque en esa ocasión sí eran únicas, completamente personales, mucho mejor que un tatuaje porque se podían cambiar a voluntad, ¿con qué frecuencia se arrepienten de un tatuaje?

Dentro del ámbito deportivo tuve algunas de los Steelers pero mi favorita es una de los Phillies que jamás pude combinar con una gorra que tuve y que perdió mi hermana, pero eso una de las cosas que la torna favorita, no solamente me recuerda la infancia, mi primer beso, a mi padre y hermana, mis viajes, de alguna manera es como ir cargando memorias. Otra a la que le tenía mucho cariño era de mi serie de televisión favorita, y en últimos tiempos he estado más del lado de la ciencia ficción o los videojuegos. #YoConfieso que nunca he tenido una playera de The Cure lo que  parece extraño, lo es.

Es curioso como podemos imbuirle valor a cualquier objeto, como en este caso es una prenda es com si estuviéramos vistiendo esos valores, recuerdos o emociones. Entonces es como si estuviésemos vistiendolos.

Aquí el video mencionado y abajo tres de las playeras mencionada y el logo de la que falta.

arena y sol

Pero yo iré, aunque un sol de alacranes me coma la sien.

Federico García Lorca

Antes no me llevaba muy bien con el sol, a pesar de que está a casi 150 millones de kilómetros y su luz tarda más de 8 minutos en llegar, solía decir que me iba a hacer muy feliz el día que se apagara. No solamente porque soy una persona nocturna sino porque tuve un inconveniente durante los viajes a playas.

Quizá la primera vez que fui el sol no fue mi principal preocupación, porque fue justo después de ver la película tiburón, entonces estaba demasiado preocupado por tener un encuentro fatal con ese villano spielgberiano que me mantuvo en la orilla del mar, además como no sabía nadar tuve que quedarme en la alberca infantil. Al final del viaje terminé lleno de raspones por aventarme a tan baja profundidad, pero sin quemaduras de consideración.

Fue la segunda vez que fuimos de viaje, donde además mi madre se empeñó en llevar a su perrita que tuve mi primer encuentro real con el sol. Ya había aprendido a nadar pero desconocía totalmente la función del famoso factor de protección solar y los estragos que podía ocasionar la exposición durante largo tiempo al sol, luego de unos días mi espalda estaba encendida, tenía ardor, comezón y dolor, pero lo peor de todo era que no me podía recargar en ningún lado, me tocaba dormir en un sillón que parecía cubierto de lijas y la me la pasé mojando una toalla para ponérmela en la espalda. Juré que no me volvería a pasar.

Las siguientes visitas fui muy cuidadoso, caminando siempre por la sombrita, jamás he buscado un bronceado porque es evidente que soy de la raza de bronce. Pocas veces utilicé bloqueador, procuraba usar prendas, sombreros o disminuir la exposición al sol para cuidarme, aunque la mejor estrategia consistía en salir cuando la posición del sol fuera favorable, es decir, de noche, donde además la oscuridad lo torna la mejor hora para salir a celebrar.

Una de esas salidas ocurrió durante una semana santa, mis actividades diurnas se limitaban a beber cerveza en la playa bajo una sombrilla y nadar en moderadas cantidades, además del nado solamente me quité la playera en una ocasión para detener el tráfico de la costera; cabe señalar que ese fue un viaje de bajo presupuesto y el alcohol era más valorado que el bloqueador. Pasé toda la semana sin ninguna quemadura, bueno si me quemé un par de veces pero n por el sol y los únicos daños fueron a mi reputación.

Hubo un par de viajes con los del 26 -los Mendoza- en el primero vimos la película de It durante el camino, fue un viaje con muy poca actividad diurna, apenas comer una mojarritas y un viaje al super por provisiones entre las cuales había un galón de jugo de naranja que al parecer tenía algún ingrediente natural porque se echó a perder.  La segunda vez me fui manejando, me di cuenta de que el sol iba a estar fuerte justo al llegar y darme cuenta que mi brazo izquierdo estaba enrojecido por el sol, por manejar solamente con una mano. En el carro venían mi compadre, los hermanos cuyo apellido coincide con el nombre de este blog —por favor nadie piense que son los hermanos herencia— bueno pues eran el Chacal y el Dida, este último fue el encargado del llevar el bloqueador solar y cumplió llevando uno de factor de protección solar del 2, como si fuera lápiz para examen, bueno pues con esa protección bien podría ir a las playas de mercurio. Hasta me animé a echar una cascarita en la arena, donde por cierto el equipo veterano fue el vencedor. Y el sol no hizo estragos.

En las últimas vacaciones me tocó un sol generoso y yo dejé que me bañara inmisericordemente, pero disfrutándolo, algunas veces en la playa, otras nadando, algunas días usé la crema con protector solar, pero al final sí me quemé, y ahora voy dejando la piel de mi espalda por todos lados pero en esta ocasión no hubo ardor. Y este cambio de piel será como dejar todo atrás para comenzar otra etapa.