Archivos Mensuales: febrero 2013

confesiones y confusiones

A la hora de la verdad todo esta escrito. A eso los pinches griegos lo llamaban destino.

Roberto Bolaño

Justo un año antes de entrar a la secundaria Felipe se convirtió en mi mejor amigo, durante mucho tiempo pasábamos mucho tiempo juntos, me parece que uno de los comienzos de esa amistad fue cuando recibí la orden de mi madre de ir a comprar un queso manchego a la tienda le pedí que me acompañara, fuimos a la tienda de Don Chucho donde no había, y así comenzamos a recorrer todas las tiendas en una especie de espiral, alejándonos cada vez más del retorno. Hubiéramos recorrido todas las tiendas de la CTM de no ser porque una tendera nos dijo que ninguna tienda lo vendía, que tendríamos que ir hasta el centro comercial. Regresé para decirle a mi mamá que si tenía que ir al centro comercial, lo que recibí fue un regaño y me dijo que me había pedido un queso “supremo” que vendían en la tienda de la esquina. Tiempo después cuando buscábamos un negocio en el centro, en la calle de San Ildefonso le sugerí que le preguntáramos al del pan y fue y le preguntó a un carro con propaganda del Partido Acción Nacional (PAN), yo le había señalado al vendedor de pan que estaba al lado.

Cuando aún existía la ruta 100, había un camión que salía de Av. Tenorios, se iba por Acoxpa, Tlalpan, San Fernando e Insurgentes y llegaba al paradero de San Angel, esa era una ruta muy socorrida porque llegaba a la Ciudad Universitaria y pasaba cerca de la casa de Natalia con la que una vez tuve una discusión respecto a si la guardería que estaba en la calle de San Fernando era del ISSSTE o de IMSS, yo defendía la primera opción y ella la segunda; la discusión fue subiendo de nivel hasta amenazar con una pelea. La animadversión de disipó cuando descubrimos la guardería número 14 del ISSSTE y la número 20 del IMSS están sobre San Fernando a una muy corta distancia entre ellas. Una vez quedamos de vernos en la tienda del ISSSTE que estaba cerca de mi casa, el problema es que habían 2 a una distancia parecida pero en direcciones opuestas, fuimos al otro y así estuvimos dando vueltas, tuve que hablar a casa para que me dieran el recado de dónde estaba. No fue el mejor día para que eso pasara.

Mi voz era parecida a la voz que tenían tanto mi padre como mi abuelo, recuerdo que mi primo, cuando tenía algunos meses, nos miraba extrañados cuando hablábamos los 3. Un día mi papá recibió un telefonema que era para mí, cuando mi papá le dijo que no era yo, que quería dejar un recado ella pensó que era broma, pero ante la firmeza de mi padre ella se enojó, lo insultó y le colgó. En otra ocasión yo contesté y tras un “¿Pedro?” que contesté afirmativamente ella comenzó a contarme que se acababa de divorciar, que me quería ver y muchas otras cosas más que se interrumpieron luego de que le dije que probablemente me estaba confundiendo con mi papá: hubo un silencio y colgó. No volvimos a recibir esas llamadas.

Mi compadre es el rey de las confusiones, un día se encontró con Sergio de Bustamante, y lo saludó diciéndole lo mucho que admiraba su trabajo, en especial en doblaje, y luego se despidió con un “hasta luego señor Peláez”, el lo llama la chacalexia —una especie de dislexia chacalona— no importa el nombre siempre es divertido. Abajo las fotos de los confundidos.

Pero no hay nada peor que confundir lo urgente con lo importante.

pásame un teclado

La mayor parte de la escritura se hace lejos de la máquina de escribir.

Henry Miller

La herramienta que más he utilzado ha sido el teclado, de niño solamente veía una máquina de escribir —una olivetti lettera 22- que era de mi tía Marina, que algunas veces nos la prestaba para llenar algunos documentos, mi mamá siempre que la veía decía que extrañaba la suya que fue una del mismo modelo, poco después compró otra de la misma marca pero ahora el modelo lettera 25. Tanto mi papá como mi mamá eran capaces de ayudarme a escribir algo a máquina si lo necesitaba, pero al entrar a la secundaria comencé a tomar clases de mecanografía.

Mi maestro tenía un método original de enseñar, pintó las cada tecla de un color de acuerdo a la posición que ocupaba —que dependía del dedo con el que la tendrías que presionar— el mapa de las teclas estaba en la pared lo que hacía que mirar al teclado fuera innecesario, una habilidad que he agradecido a lo largo de la vida.  Además usábamos las hojas de manera horizontal y las teníamos que llenar de ambos lados para que no se desperdiciara el papel, desafortunadamente el maestro falleció a mitad del curso y fue reemplazado por una maestra que usó el libro clásico y terminé llenando mi libro de mecanografía al igual que mis padres y mi hermana —todos teníamos nuestras hojas de ejercicios encuadernadas— nunca alcancé las velocidades de mi tía Yolanda que era toda una profesional pero me defendía bastante arriba de 70 palabras por minuto. Pero mi mayor virtud consistía en justificar al vuelo, es decir, iba contando los caracteres y ya cerca del margen daba un espacio antes de las palabra para que el margen de la derecha quedara parejo, esto ahora es tan fácil en un procesador de texto. También me di cuenta de que puedo escribir semidormido pero en ese caso mi ortografía cae en picada porque escribo como fonéticamente, desaparecen algunas letras como la hache y la zeta.

No duré mucho tiempo usando la máquina de escribir, aunque ya tenía una computadora —una timex sinclair 1000— no era apta para escribir y no tenía impresora, fue hasta que tuve la commodore y conseguí una impresora, que después tuve que adaptar para las pc pero valió la pena, desde entonces he escrito muchísimo más por ese medio que a mano, porque para ser sinceros mi letra dista mucho de ser bonita, o ya digamos legible, este medio me ha permitido escribir con soltura, de manera legible y además se puede guardar para la posteridad.

Durante un tiempo me dediqué a programar, empecé usando BASIC pero he transitado por muchísimos lenguajes, como el ensamblador, COBOL, PASCAL, FORTRAN, Java, Clipper, Visual Fox, C, VB, C++, C# el número de líneas que he escrito alcanza para llenar demasiadas páginas, tantas que los escritos de otra naturaleza se ven seriamente opacados, pero ahora estoy mucho más enfocado en esto de escribir, ahora mucho menos críptico que en mi etapa en livejournal que lamento haber borrado en un impulso destructivo luego de que sus contenidos detonaran en los días de mi separación.

Y como los juegos han estado presentes en mi vida el teclado ha sido uno de los controles por mucho tiempo, claro que hubo joystiqs y gamepads pero el teclado siempre ha estado al lado auxiliando, esta es una de las razones por las cuales he tenido que reemplazar muchos teclados averiados, pero también es porque aprendí en una máquina antigua en la que tenías que golpear con ahínco, y sigo haciéndolo aunque ahora las teclas sean más sensibles.

Algunas teclas pueden ser sensibles si se toma el doble sentido de la palabra teclado.

miércoles de ceniza

No entiendo sino las cenizas

Pablo Neruda

Los días previos al miércoles de ceniza, conocidos como carnaval sirven para dar saciar los instintos pecaminosos antes de entrar en un período de vigilia donde uno se abstiene de muchas de las cosas placenteras de la vida por motivos religiosos. Pero algunas de estas prácticas tienen efectos benéficos distintos a los religiosos. creo incluso que voy a intentar algo para aprovechar la ocasión.

Tras una plática con mi compadre se me ocurrió que poner en práctica podría ser una buena idea. He vivido prestando interés en demasiadas cosas, dejando escapar mi energía en múltiples empresas que nunca llegan a buen término, seguramente porque me he embarcado en ellas sin mucha reflexión, más por compulsión, como intentando asirme de todo cualquier cosa que esté a mi alcance para llenar un vacío que lleva mucho tiempo sin llenarse, craso error de buscar fuera la solución. El trabajo de evitar muchas cosas es mucho mayor que el necesario para enfrentar los fantasmas, pero el veneno paralizante del miedo siempre busca entrometerse.

Decidí entonces soltarme todo lo que pude durante estos días, ser liberal en cuanto a los excesos sin fijarme demasiado en los gastos, unos días epicúreos que terminen por expurgar los deseos inconclusos, que terminaron por dejarme con un pie ligeramente lastimado, completamente desvelado, con los números del mes en rojo, litros de sudor expulsado y carente de profilácticos. Porque no los voy a necesitar en un buen rato.

Parte de la abstinencia sirve para alejarte tanto físicamente como emocionalmente, no para olvidarte sino para centrarte en ti, para concentrar la energía en las metas que te has trazado. Evitar que la mente se siga fugando, evitar las acciones que solamente sirvan de escape. Si lo sabré yo.  Tantas veces he recorrido el camino del olvido, pero lo único que consigo es distraerme un rato para regresar al mismo punto, pero además ligeramente decepcionado porque no avancé nada.

Para estar a tono con la época #YoConfieso que me ha faltado consistencia en un sinnúmero de proyectos, propósitos y, lo más grave, en perseguir los sueños. Es hora de que esto se termine, así sea.

Dejo una rola que antes conocíamos como la prima y terminó llamándose de otra manera.

Miércoles de ceniza

soledad y sol

¿Qué loca ambición nos lleva de nosotros olvidados? Si es para vivir tan poco ¿de qué sirve saber tanto?

Sor Juana Inés de la Cruz

El fin de semana pasado se celebró el día de la Candelaria marcando el fin de una serie de festejos, si bien no comí rosca de reyes y mucho menos salió el niño en ninguna rebanada —ni siquiera las virtuales— sin embargo, a pesar de que no hice tamales, sí preparé comida mexicana para una fiesta por estos lares, esa fecha además todavía toca muchas fibras sensibles —una fecha de cumpleaños constante

Creo que finalmente cayó un veinte: tengo demasiadas cosas en el tintero, y a lo que me refiero es a que tengo lleno del tendedero de la azotea, y creo que hay muchas cosas que necesito ventilar, nombrar, enunciar o exorcizar.

Han sido múltiples factores los que han confluído en este río en constante movimiento, he estado releyendo muchos correos, recordando noches de encarnizadas batallas frente a un tablero, pláticas bizarras mientras recorríamos 18 hoyos virtuales de Pebble Beach o Sawgrass, cavilaciones al calor de una batalla de zombies, pláticas en los cafés del centro de la ciudad de México, confesiones en algún sanborns, vehementes discusiones desencadenadas por un gota, el corazón hablando a través de la música, chistes obscenos alrededor de un rosario en un billar del centro o pláticas encendidas al calor de las bebidas espirituosas.

Siento que todo eso ha desaparecido, de alguna manera muchas de las pláticas a distancia comienzan con ¿qué has hecho? porque la frecuencia es mucho menor, entonces es necesaria una puesta al día, tal vez deba añadir una sección más al blog para cavilaciones, tal vez esta necesidad de traducir los pensamientos a frases semi-coherentes haya impedido que otras cosas -quizá mucho más crípticas- salgan a la luz. No quiero que todos las entiendan pero sí quisiera que alguien lo hiciera.

Es hora de lanzar al mar botellas que contengan un mensaje.