hacer las maletas

El que emplea demasiado tiempo en viajar acaba por tornarse extranjero en su propio país.
René Descartes

Odio empacar, bueno quizá no es tanto el odio como la incapacidad de hacerlo apropiadamente, durante mi infancia, alcoholescencia y jumentud no fui más lejos que unas horas a la redonda el Distrito Federal.

Uno de los primeros viajes fue hacia Chihuahua, muy pocos días así que el equipaje no fue un problema, ni siquiera necesitaba que la ropa llegara en estado adecuado. Conviene señalar que el planchado —de ropa— es la única actividad doméstica que no consigo ejecutar con control de calidad mínimo.

Los primeros viajes relativos al trabajo fueron a Puerto Vallarta, Acapulco e Ixtapa Zihuatanejo respectivamente. Tampoco es que tuviera que cuidar especialmente el vestuario —una de las ventajas de mi línea de trabajo— creo que el primer reto verdadero fue cuando fui por primera vez a New York.

Ya estaba casado entonces, mi entonces esposa me ayudó a empacar, la verdad ella hizo todo, ahora sí necesitaba llevar camisas planchadas. Y esto se repitió todos los viajes subsecuentes, hasta el divorcio.

Mi primer viaje con este nuevo estado civil fue a Toronto y Nueva York, justo cuando los valores de ambas monedas se intercambiaban, mi amigo Felipe me había encargado un XBOX, y además encontré una librería de usado que tenía los libros ordenados, de regreso tuve que pagar exceso de equipaje, y en Nueva York, justo antes de salir para el JFK se rompió mi maleta, afortunadamente había una tienda justo cruzando la calle, compré una y regresé a guardar mis cosas que estaban en la calle.

Estuve a punto de ir a Moscú pero el viaje se cebó, demoró un poco de tiempo que volviera a viajar, pero luego del viaje a la inauguración del estadio omnilife comenzó mi peregrinar. Venía a Brasil por 3 semanas y regresaba el fin de semana a México, además entre esas idas y venidas se intercalaban visitas a Londres y Buenos Aires. Viví en hoteles cerca de 10 meses, tenía que usar las tintorerías de los hoteles pidiéndoles que doblaran las camisas par poderlas empacar. Afortunadamente tengo amigos, Gustavo es uno de ellos, que no solamente me ayudaba con la decoración de mi departamento sino con el equipaje, después recibí ayuda de Pepe quien resultó aún más eficiente, ya lo había visto acomodar las cosas en un refrigerador como si fuera tetris, solamente que no le hizo mucha gracia sobrepasar a Gus en esas habilidades.

En esta ocasión llevo una maleta extra, para los encargos.

Acerca de Brujo Postergado

Soy un brujo postergado, que se divierte interviniendo el universo.

Publicado el abril 12, 2013 en Argentina, Biografía, Brasil, Canadá, México y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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