Archivos Mensuales: mayo 2013

pásame el control

Cuando se pelea por el control de una espada, siempre gana quien sostiene la empuñadura.

Neal Stephenson

La existencia del control remoto tiene sus orígenes antes del siglo XX, Nikola Tesla patentó un control remoto —el teleautomaton— en 1898, muchos de estos dispositivos ni siquiera estuvieron a la vista de la maryoría de la población y mucho menos para los nacidos en el tercer mundo, porque mientras en los estados unidos se estrenaba el primer control remoto —alámbrico— en México mi abuela tenía que ir a casa del los más pudientes de la colonia para ver las peleas del Ratón Macías a cambio de unos centavos.

El primer control remoto que utilicé fue gracias a mi abuelo, era un socket con baquelita a la que le amarré un listón morado que usaba para poder leer y apagar la luz cuando quisiera dormir. Poco tiempo después conseguí un temporizador de cuerda para apagar la tele. De esas que nada más tenían 13 canales, porque cuando los controles inalámbricos llegaron eran sumamente simples, ahora han evolucionado tanto que mi pobre madre siempre que iba a mi casa sufría para simplemente ver la tele porque necesitaba usar 3 controles —tele, sonido y cable— para ver cualquier cosa.

Ahora los controles para juegos sí han estado presentes en mi vida, desde el clásico potenciómetro para el pong, el clásico joystick del atari 2600, o los que se usaban en las computadoras. Tuve dificultades con los de nintendo al pasar el control del movimiento de la mano derecha a la izquierda —además de ser de palanca a pad— que finalmente terminé aceptando con el sidewinder, y luego pasando por XBOX, XBOX 360, PlayStation 3. Ahora también han sido instrumentos como guitarras, batería, micrófono y —aunque usted no lo crea— un tapete de baile. Además de los de movimiento —sigo sin probar el kinect— pero siempre he pensado que un control que pudiera interpretar las ondas cerebrales sería la neta.

El único problema con todos estos dispositivos es que nos dan una ilusión de control cuando nada puede ser —en verdad— controlado. Es difícil vivir en un mundo que agobia por su tamaño donde las cosas que pasan alrededor suelen rebasarnos, y buscamos asirnos de algo que nos provea de un poco de tranquilidad. Y hay tantas cosas que hacemos para pensar que tenemos el control, desde comprar seguros, hipoteca años de su vida a cambio de una casa que lo alojará por siempre, algunos quieren tomar el control de su familia ejerciendo una eterna vigilancia sobre sus miembros, las parejas pueden leer sigilosamente los mensajes del celular o exigir que las vestimentas sean apropiadas todo con fines de evitar que ocurra una infidelidad, como si de verdad se pudieran tomar providencias. O quien se empeña en obtener dinero que le permite controlar su futuro financiero, hay quien prefiere vivir como pobre para no estar pobre. También se puede transferir esa necesidad al propio cuerpo e intentar controlar el peso o detener la vejez. Además de inútil  resulta desgastante ese aferrarse a una cosa.

Pero no controlamos nada, aunque podemos influir muchas cosas no existe algo como el control total de algo, hay que aprender a vivir moviéndote y adaptándote a las circunstancias, jugando con ellas, tratando de ponerlas a tu favor y dejando de lado ese miedo a lo desconocido … o tomar el control de la tele.

20130528_212931 20130528_212819 SocketBaquelita Apagador

a jitomatazos

Al mejor cocinero se le va un jitomate entero.

Refrán

El jitomate es una fruto de origen mexicano como como sugiere su nombre derivado del náhuatl, primero tomatl significa fruto hinchado, y jitomate viene de xictli que significa ombligo y tomatl referido con anterioridad, porque el tomate es verde y con cáscara, en realidad hay diferentes variedades en México como el miltomate, el tepetomate, el coztomate, el coyotomate, el xaltomate, el tecomate y la estrella de esta entrada el jitomate. Ningún lugar del mundo —México com excepción— lo cultivaba antes del siglo XV. Y algunos tardaron mucho más, como nuestros vecinos, Washington lo cultivaba como planta ornamental, y cuentan que Jefferson alguna vez comió uno en público para probar que no eran venenosos esto último probablemente es falso pero el hecho de que todavía existan los rumores es una clara indicación que no formaban parte de su dieta.  Muy diferente al pueblo de Buñol en Valencia que organiza la fiesta de la tomatina donde hay una guerra a lanzando el fruto que por esos lares es simplemente tomate. En Italia también es cultivado e incluso exportado —por estos lares son muy apreciados— esas exportaciones que son la razón para que el protagonista de Léolo se considere italiano; tienen que ver la película.

Siempre ha formado parte de mis alimentos preferidos, de niño justo cuando mi hermana aún no cumplía el año solía escabullirme a la cocina para beber el jitomate molido que mi mamá usaba para hacer la sopa. Aunque sabía que era un fruta preferida quizá nunca la había apreciado tanto como ahora. Estaba tan acostumbrado a tener a la mano tanta variedad, como el saladette —mucho más sabroso que el jitomate bola— que era el de batalla. Siempre estaba presente en los platillos pero casi nunca se llevaba el lugar estelar, acaso en los jitomates rellenos de atún o la ensalada caprese.

Uno de los usos más extendidos ha sido en la elaboración de las salsa cátsup, que es el único alimento del que me he hartado, cuando iba a vender los fines de semana a un tianguis en la colonia escuadrón 201 y que el menú solían ser hotdogs con mucha ćatsup, luego de hartarme pasaron más de 10 años para que la volviera a probar, y justo la sede de una de las compañías productoras más famosas está en la ciudad que alberga al equipo deportivo del que soy más fanático quizá el único.

Ahora que me mudé a São Paulo me sorprende lo verdes que se consumen y lo caro que están, basta decir que el kilo cuesta arriba de 7 dólares, que es el triple de lo que está el aguacate, además de que el sabor dista de ser lo parecido a lo que estaba acostumbrado. A pesar de que Brasil produce más que México tiene que exportar el puré desde China que es el principal productor, resulta descorazonador saber que es necesario traer desde tan lejos ese alimento, hasta se quitan las ganas. Pero también me doy cuenta de que muchas veces vamos por la vida sin apreciar lo que tenemos, aunque parezca de menor valor, influencia o proporciones; pero cuando cambia no nos sentimos igual, la ramificaciones puede ir más allá de lo que pensábamos, es diferente a la ausencia total —los nopales por ejemplo— que puede ser un shock pero que terminas aceptando como dejar de fumar o tronar con alguien, pero el aprender a vivir con una sombra es más difícil.

No sé de dónde viene la costumbre de tirar jitomates podridos a los malos actores.

Jitomates

el que revira gana

La vida es un juego del que nadie puede en un momento retirarse llevándose sus ganancias.

André Maurois.

En algunos juegos de apuesta, en especial en el póquer, existen algunos criterios de desempate cuando las manos son idénticas —ojo, no estoy hablando de que las cinco cartas con del mismo valor— lo más conocidos son el palo de la carta mayor —sin albur— el orden descendente es espadas, corazones, diamantes y tréboles; y el otro criterio fue el último que apostó (o que hizo un revire). Claro que como ahora todo es Texas Holden ya todos están acostumbrados a repartir el pozo. Como dato alternativo en la legislación electoral de Texas se considera aceptable el desempate en la elección “echando suertes”.

El miedo es una reacción fisiológica ante un peligro, es un mecanismo de defensa que preparaba al ser humano para huir o pelear, por eso parece que se palidece el rostro —así hay menos sangre en caso de una herida— se detienen procesos menos importantes como la digestión, el corazón comienza a trabajar más rápido y la adrenalina corre preparando los músculos, las pupilas se dilatan permitiendo una mayor recopilación de información. Todo esto sucede automáticamente, sea ante un peligro físico o psicológico, real o imaginario. Aunque es muy útil evolutivamente, puede resultar contraproducente ante lo psicológico o lo imaginario.

Algunas veces ese miedo nos paraliza, nos impide reaccionar o nos hace imaginar escenarios catastróficos que nos detienen nuestras acciones. Como si en verdad supiéramos lo que va a suceder, o peor aún como si las cosas fueran a cambiar sin nuestra intervención.

A pesar de los innumerables recovecos que he recorrido durante mi vida, ahora que hago una evaluación general creo que me he mantenido a cierta distancia de algunas situaciones a manera de defensa, evitando dolorosas confrontaciones, o más que dolorosas desalentadoras, porque es me es mucho más fácil enfrentar el dolor que la desesperanza. Es difícil enfrentar los miedos, no quiero engañarme al respecto y se que he intentado animar a muchos a enfrentarlos y ya es tiempo que haga lo propio.

Quizá lo primero que necesito cambiar es mi reticencia a pedir ayuda, tengo esta costumbre de intentar resolver todo, este complejo de habitante del olimpo me tiene cansado, algunas veces me siento en verdad agotado parte de estas actitudes son para evitar mirar de frente lo que tengo que resolver.  Voy a dejar de dar rodeos de estar poniendo una distancia artificial con los fantasmas que aún me habitan.

Mejor comenzar inmediatamente porque esto sí me va a costar harto trabajo #HeDicho

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Nucleomante

¿Qué cosa más grande que tener a alguien con quien te atrevas a hablar como contigo mismo?

Cicerón

Hoy es el cumpleaños de mi amigo nucleomante, su último en la franja de los 20’s, y quisiera escribir algunas cosas al respecto.

Lo conocí en casa de Azul —donde fue esa fiesta multitudinaria y multicultural— que ya es un punto de reunión clásico,  ya conocía a su hermano porque estudio con Azul y lo había visto en algunas fiestas, pero tendría que esperar más tiempo para conocer a su hermano.

Dentro del círculo de jugadores se ganó casi inmediatamente la categoría de joven prodigio, quizá en sus primeras participaciones en los juegos fue recibido por un clima agreste que fue sorteado satisfactoriamente.

En algún momento decidimos  llevar registro de los resultados de los encuentros —The Rules Book— y una de las primeras veces al dictaminar el ganador de la noche hubo un empate entre Sul y yo. Los demás pidieron un juego de revancha pero yo propuse un desempate clásico: un volado. La moneda cayó de canto marcando el empate más claro y enviando una señal del universo.

Los jueves solía tener una sesión de videojuegos con mi compadre, al principio estaban sus hermanos también, los juegos giraban en torno al deporte o las carreras —juegos que se disfrutan cuando conoces tanto a tu rival—, pero entre el aumento de actividades de uno de sus hermanos y la mudanza de otro de ellos lo convirtieron en sesiones de golf virtual (TW09) donde lo mejor era la plática, como que el ritmo del juego se prestaba a la reflexión. Tiempo después se incorporaron el Darth Trivious y Sul, como el veloz nucleomante vivía a una distancia considerable (después de la estación politécnico) las reuiniones se trasladaron al viernes, y el se quedaba hasta el día siguiente, platicábamos mientras matábamos zombies al ritmo de Resident Evil 5, donde hacía gala de sus dotes de sniper natural mientras yo me dedicaba al combate más cercano.

Durante todas esas noches hubo largas pláticas, quizá muchas veces parecía que yo hablaba de más, pero aún los silencios y las preguntas comunican, además de que la manera de jugar dice mucho sobre la personalidad, algunas veces en el juego salen a flote muchas verdades, a él le conté algunas cosas que no había contado. Durante una visita a la feria multicultural de Reforma, donde probamos la comida coreana, hubo un incidente que sirvió para contarle acerca de mi sesgada visión u orientación espacial distorsionada.   Creo que aprendí mucho durante ese tiempo, de hecho me sorprende que la diferencia de edades lejos de hacerme sentir viejo creo que  me ha rejuvenecido. Cuanto comencé con los viajes les propuse que hiciéramos un projecto, 4 blogs compartidos a manera de cadáver exquisito, el que empezó Saúl fue el de Nucleomancia, es el único que sigue vivo y es uno de los proyectos que tengo pendientes.

Cuando anuncio que se iba a casar e iba a tener descendencia sentí una gran felicidad, me dió mucho gusto que su foco estuviera en las experiencias que vendrían en lugar de preocuparse por las condiciones, finalmente las condiciones jamás serán las óptimas pero eso no impide que uno se lance a la aventura. En mi primer visita a México alcancé a conocer a Tania. Ahora que regresé me sorprendió gratamente su confianza y disfruté mucho compartir unos momentos con su familia.

Le mando una gran felicitación y le agradezco la amistad que me ha brindado.

Nucleomante

Infancia revisitada

Sólo los niños saben los que buscan

El Principito – Saint Exupery

No recordaba la extraordinaria experiencia que es convivir con un niño, la última vez que vi a mi ahijado Santiago fue hace casi un año y medio, justo el día de su bautizo. Ahora comienza a expresarse, pidiéndolo que que quiere e identificando a las personas que lo rodean.

Los niños no mienten, siempre sabes si algo les divierte, molesta, gusta o es indiferente, el cariño que profesan es genuino, despojado de intereses, directo y sin dobleces. Es tan satisfactorio reir junto a un niño, observar sus gestos e intentar saciar su mirada curiosa. Algunas personas piensan que requiere demasiada atención pero me parece que nosotros podríamos tener la misma energía, vivacidad y hambre de entrar al mundo pero hemos perdido el impulso. Yo creo que podríamos dar la misma atención pero hay muchas partes de nosotros que se fugan en convenciones sociales, neurosis o detalles supérfluos.

Yo no espero nada de mi ahijado, y no lo digo en el sentido negativo, me gustaría que él pudiera ir eligiendo con libertad las cosas que le gusta hacer, me gustaría librarlo de escuchar juicios relativos a la preferencia de una u otra actividad. Es tan difícil alejar la tentación de inculcarle gustos particulares, como podrían ser la música o el fútbol -como nota mi ahijado ya corea un poco el goya universitario- claro que uno transmite los actos cotidianos, los detalles del día a día.

Me dio mucho gusto que no me fuera huraño, en realidad no lo es con nadie. Me da mucho gusto que me pida que lo ayude a alcanzar los tendederos para colgarse, o que me diga salud con su vaso entrenador, o que me identifique con voz estridentes, que no llore cuando grito.

Creo que quería compartir un poco de la alegría que me tocó en mi visita.

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