la clásica

En verdad, si no fuera por la música, habría más razones para volverse loco.

Piotr Ilich Tchaikovski

El término de música clásica es extraño, tan extraño que puede usarse para definir música que es posterior a la invención del término, puede referirse a la música culta o a un período específico pero creo que el término no me gusta porque parece una etiqueta que termina segregándola. Yo crecí al principio muy alejado de ella, salvo algunas veces en el radio y uno que otro disco de mi abuelo la música que escuchaba cotidianamente era variada, guapachosa si venía de mi madre, sesentera si era de unos tíos, santanera de los otros, hasta el jazz anda por ahí.

Hasta la secundaria conocí un poco de las historia de la música, y la frecuente asistencia a conciertos por un par de puntos en la calificación me fueron mostrando un poco de lo que existía, eso combinado con la enciclopedia salvat de grandes compositores que compró mi padre fueron completando mis primeros pasos, en ese mundo, que vendría a florecer presenciando los ensayos de la Ofunam de a grapa por supuesto. Solamente que no solía compartir ese gusto con muchas personas, en parte por esa barrera impuesta por el nombre.

Ahora lo más importante es lo que hace sentir la música, lo demás pasa a un plano mucho menor. y hay muchas piezas que provocan reacciones poderosas, que incluyen un malestar que culminó en vómito y me obligó a permanecer en el baño de la sala de conciertos. Una tristeza que parece que te despellejaran el alma o un bienestar que te ayuda a salir del oscuro pozo de la depresión.

Soy un lego en el aspecto musical, algunas veces tuve conversaciones con etnomusicólogos que se mostraban reacios a responder —o al menos considerar— algunas de mis preguntas, porque yo creo que en el caso de la música clásica que ha sido interpretada en innumerables ocasiones por múltiples ejecutantes, existen más elementos para distinguir los matices y elegir los favoritos; estas razones pueden resultar insólitas para otras personas.

Por eso disfruté encontrar algunos interlocutores con los que disfrutaba ese intercambio de opiniones. Por ejemplo conocía a un amigo en una fiesta donde los baños quedaron fuera de circulación porque los ocupantes se negaban a salir: el primero debido era una mujer despechada llorando y el segundo otro conocido dormido —ambos borrachos— si bien ese fue el primer tema de conversación, 2 semanas después lo encontré en el Tower Records que estaba en la calle de NIza, ¡ambos estábamos buscando lo mismo! era la interpretación de Kyung Wha Chung que ambos teníamos curiosidad de escuchar.  Con el tuve la oportunidad de conversar ampliamente acerca de las diferentes interpretaciones existentes de compartir algunas grabaciones, solíamos encontrarnos en la misma tienda para ver las novedades.

También tuve múltiples intercambios con aspirante que abandonó sus sueños musicales a cambio de una vida con mayor status social, es una lástima porque tenía la impresión de que ella entendía perfectamente las opiniones que tenía al respecto de ciertas piezas, quizá hasta podría aventurar que las consideraba fascinantes.

Este post fue generado por una respuesta de un tweet que mandé que incluía una foto de Maurice Ravel, la siguiente selección es como una pequeña muestra de ese universo. Recuerdo una frase de Melora Creager que traduzco libremente: para aquellos que tienen la mente cerrada a la música clásica ábranlas como flor por la mañana y solamente les dolerá por un minuto.

Acerca de Brujo Postergado

Soy un brujo postergado, que se divierte interviniendo el universo.

Publicado el agosto 15, 2013 en Abuelo, Biografía, Espectáculos, Familia, madre, Música, padre y etiquetado en , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Creo que es similar al término “cine de arte”; aunque éste es quizá más afortunado que música clásica por sus implicaciones o tal vez sólo más bello; supongo que ambos encasillan o limitan a las cosas y contienen mucho más de lo que les cabe. Tal vez habría que adoptar, como hizo la cinematografía, el apellido “de autor”, aunque, viceversa del otro, éste contiene demasiado, quizá más de lo que debería, pues al final todo cabe. Me pregunto seriamente porque no hemos compartido este gusto…

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