Archivos Mensuales: octubre 2013

el petate del muerto

ay ay asústame

ay ay asústame

vampiresa de aparador

Jaime López

Dicen que durante una reunión en Villa Diodati en el verano del año que no tuvo verano —1816— departían encerrados por la lluvia el matrimonio Shelley, Lord Byron con su médico de cabecera Polidory y Claire Clairmont; ese fue el origen de Frankstein y Drácula —al menos literario— dudo que hayan tenido idea de la magnitud que alcanzarían y la variedad de instancias —algunas verdaderamente heréticas— que han surgido a la fecha.

Pero los contactos con este tipo de criaturas son escasos, generalmente están disfrazados y prácticamente nunca he tenido que enfrentarme a ellos, Existen por otra parte monstruos más cercanos, lacerantes, inoportunos y hasta aceptados socialmente, ahora habría que recordar que monstruo tiene varios significados pero generalmente nos referimos a “ser fantástico que causa espanto”.

Existe un diablo rojo, que evidentemente no es alemán —en las culturas germánicas el diablo es negro— de hecho no es muy conocido en el primer mundo, sus víctimas son predominantemente de países subdesarrollados, atacan en circunstancias desfavorables provocando un encarecimiento de los recursos y dejando a ciertos grupos en posición vulnerable justo para que otras personas se aprovechen de ellos. Sus víctimas rara vez salen en las noticias pero sus ataques sí, en la sección financiera.]

Hay otro que no hace mucho ruido, susurra insistentemente, nos acosa con preguntas que nublan la mente, proyecta imágenes que aceleran el corazón y nos inyecta una duda que acelera el corazón. Al luchar en su contra la sangre fluye hacia nuestras manos —es la preparación natural del cuerpo ante una pelea— pero cualquier golpe termina fallando y golpeando algo —o alguien más— generalmente dañándolo irreparablemente. Es un fantasma de ojos verdes.

Los efectos pueden no manifestarse inmediatamente ni ser tan aparatosos, existe un monstruo que vive agazapado devorando de a poco lo que está a la mano, es apenas perceptible pero ataca cada día sin fallar alimentándose de los sueños, de la imaginación, de la novedad dejando únicamente la inercia aunque parezca inofensivo tiene más fuerza que el amor —el mismísimo Juanga sabe de eso.

Y son peores los que me habitan.

remedios caseros

El doctor que a mi me ve,de este mal que aquí me inflama recetome tomar te y ahora te tomo en la cama.

Tomando té – Chava Flores

La casa de mis abuelos maternos está en la colonia Escuadrón 201, cuando comenzaron a usar estufas de gas hubo un accidente en unos departamentos en la colonia vecina: Sector Popular, un tanque de gas explotó, lo que ocasionó que muchas personas regresaran a usar sus estufas de petróleo —mi abuela entre aquellas personas— creo que por eso solían desinfectarnos las heridas con petróleo, así como en las películas muchos se curan las heridas con algún licor —quizá lo mismo hubiera sido si las heridas me las hubieran curado cualquiera de los integrantes masculinos de mi familia. Pero fueron las mujeres con muchos ingredientes de los que se usan en la cocina.

Cuando tenía alguna herida que necesitara cicatrización generalmente la cubrían con la piel de la cebolla me resultó altamente efectivo el remedio, por supuesto están los numerosos tés, infusiones o tisanas, la manzanilla entre las más recurridas, además del té de buganvilia para la tos, el de doradilla para los riñones, mi papá tomaba regularmente té de ajenjo —el verdadero nombre de la absenta— , alguna vez vi uno en la mesa, le pregunté a mi mamá lo que era y ella me dijo tranquilamente: “tómatelo si quieres”, después de probarlo me quedó la boca amarga por mucho tiempo. También el té de cuachalalate que es buen remedio para la gastritis —tan bueno que ya está en peligro de extinción—, durante las peregrinaciones hacia San Juan de los Lagos vendían té de cuachalalate —se hace con el tronco del árbol— en lugar del té de canela. También de la corteza —el jugo del tronco específicamente— se utiliza para la elaboración del bálsamo negro muy efectivo para cicatrizar las heridas de arma blanca.

Otra de las presentaciones es dejar remojando la planta en alcohol para después consumirla, algunas veces tomándola como la prodigiosa que mi abuela siempre tenía a la mano, cuando alguien regresaba enojado o con gran frustración le daban un traguito a esa bebida, cuando se experimentan esas emociones su sabor amargo no se percibe. Mi tía Luisa padecía de reumas que trataba frotándose el alcohol en el que se remojaba una planta de marihuana, en una ocasión me tocó buscar una planta en el rancho de mi tío Lauro, fue una labor tardada que concluyó exitosamente con apenas unas picaduras de mosquito que pueden ser tratadas con aceite de lavanda.

Como padecí de las amígdalas probé un sinfín de remedios, alopáticos, homeopáticos y naturistas —al final para el caso ninguno surgió efecto— pero también muchos otros para los síntomas, como la  hoja de ruda en el oído o la gárgaras de vinagre.

Además de las recetas curativas existen un sinfín de usos prácticos como la elaboración de engrudo —igual con ingredientes de cocina— que de nuevo mi tía preparaba para la ayudarme en mis labores escolares, o las monedas o clips a manera de fusibles, la elaboración de queso con la leche cortada, o la multitud de arreglos con masking tape.

Los remedios eran los que se tenían a la mano, es como usar el ambiente a favor propio mucho antes de que este DIY estuviera de moda, además de que muchos remedios vienen de una tradición ancestral de la herbolaria en México, Es una forma de entender nuestra relación con la naturaleza, el funcionamiento de nuestro cuerpo.

Pero para algunos males no hay remedio.

 

alta traición

En ninguna cosa la infidelidad es más innoble y repugnante que en el amor.

Sören Kierkegaard

El artículo 22 de la constitución contempla la pena de muerte para la traición a la patria en una guerra —entre otras cosas— no es extraño que este sea una ofensa grave, incluso Dante le reservaba el peor círculo del infierno a los traidores, este ofensa puede ser traducida a diferentes ámbitos, en el caso específico del afectivo resulta muy doloroso experimentarlo.

Para que exista una traición se necesitan al menos dos entes y un lazo que pueda ser roto, algunas veces se trata de confianza, fidelidad, compromiso. Creo que el problema de algunos de estos lazos es que no son explícitos, muchas veces es algo que supuestamente debe ocurrir pero no es necesariamente así. Como en el caso de la fidelidad en una relación amorosa, parece que no es común al respecto, nunca se habla de lo que se considera una traición, ¿basta pensar, salir, un beso, sexo oral, coito, un capirucho? O como decía si los cachan en el acto no es infidelidad si consiguen pasar un cordel entre ambos cuerpos. En la antigua Roma era un crimen grave por lo que implicaba: la traición de una mujer podía implicar que el heredero de la fortuna no fuera legítimo.

En el primer año de primaria, durante la clase de inglés, por una emergencia diarreica le pedí la maestra permiso para salir urgentemente al baño, su negación resultó en un accidente escatológico, cuando finalmente conseguí ir le pedí a un “amigo” que cuidara la entrada para que el evento fuera un poco más privado, le ofrecí todo el dinero que llevaba, el lo tomó y luego fue a invitar a más compañeros para burlarse de mi desgracia, no solamente me sentí traicionado la amistad terminó.

Mi amigo Herrrrtor a.ka. el Chore aprovechó que dejé a Napoleón para que su padre —el Mai— le reemplazara la cremallera para usarlo sin mi consentimiento, yo sabía que eso era una práctica común lo cual no me exentó de sentirme defraudado más aún por otro amigo que lo acompañó. Cuando recibía la visita había que cuidarle las manos porque no era de fiar. Y quizá muchos de mis amigos no sean tan comprometidos, honestos u honrosos pero confío en ellos, en algunos casos les podría confiar lo más preciado. Me parece que la amistad es demasiado valiosa como para tirarla por la borda con un acto desleal, cuando estaba en el proceso de divorcio una amiga que pensaba imparcial develó algunas confidencias y tomo ventaja de su posición mediadora con consejos que me eran perjudiciales, fue una gran decepción

MGGL, la primera novia con la celebré San Valentín y que presenté a mi familia —bueno a mi primo Mario que organizó la fiesta allá por Garita— casi un año depués, un funesto 13 de febrero tuvo un descuido que me permitió descubrir sus amoríos con otra persona, devastado esa noche arrastré a mis amigos a una borrachera en búsqueda de solaz, el dolor que no se apagó con las botellas de ron Algusto que había en la fiesta de mi prima, ni con la charanda con jugo de naranja, ni burlándonos del Chore que jugaba atari con el control al revés —y desconectado— menos con los regaños al día siguiente de la mamá del Canun —que oficialmente era su primera noche de copas. Luego de terminada la resaca, durante un momento de reflexión reparé en mi rival —por llamarlo de alguna manera— no solamente era mi supuesto “cuate” sino entendía lo que había pasado luego de que me cayó el veinte me dirigí a su casa y le puse una madriza, hasta la fecha es a la única persona que he golpeado con odio. Ya había eximido a ella de culpas, por eso cuando me llamó para vernos —extrañamente en la calle de Uxmal— no sospeché que iba a aparecer el güey este con su banda para tomar venganza, decidí ignorar a los demás y concentrarme de nuevo en aquel hijo de la chingada. Al regresar la banda se ofreció a ayudarme con un venganza —Chucho específicamente— pero no tenía caso regresar.

También en alguna ocasión recibí directamente la frase “te engañé con alguien” así sin anestesia ni nada para después decirme que resultaba una broma, siempre me quedó la duda si había sido infiel o no, al menos durante ese último período de idas y venidas —ambas—  y me parece que no es que me haya puesto el cuerno con alguien creo que fue al contrario porque también estuve en el otro lado en algunas ocasiones, con no muy buenos finales, es curioso como la primera vez todas dicen que su matrimonio/noviazgo/relación es magnífica que todo es miel sobre hojuelas pero en la segunda salida empiezan a confesar los problemas íntimos.

Ahora en mi parte no creo que sea capaz de una infidelidad, he estado en esa posición apenas un par de veces, una dama de cabellos cortos de color cierto que le gustaba susurrarme al oído cuando contaba para que perdiera la cuenta, antes de que pasara algo nos encontramos casualmente en la tienda del la U.N.A.M. —ahí cerca del metro C.U.— ambos íbamos con la respectiva pareja. En otra ocasión estaba cortejando a dos damas simultáneamente, me invitaron a su cumpleaños para que les diera un regalo especial, resultó que era la misma fecha, lo tomé como una señal, por eso puedo dormir tranquilo, aunque mi amiga Miriam me acusa de haberle pedaleado la bici a su hermano, pero no es cierto porque como dice el dicho el que avisa no traiciona.

La pregunta es acerca de lo que pasa después, como nos enseña la entropía, es que las cosas no pueden volver atrás, el cambio es obligatorio.

hasta la madre

A veces, el silencio es la peor mentira.

Unamuno

Un compañero de la preparatoria que se sentaba a mi lado tenía una particular predilección por molestarme diariamente, con insultos, poniéndome notas en mis cuadernos o intentando esconder mi útiles, eran bromas pueriles que ignoraba olímpicamente hasta que un día en la clase de etimologías cuando el maestro se disponía a hablar del origen del antimonio comenzaron sus interrupciones, le solté un golpe que ocasionó que su cabeza rebotara estrepitosamente contra la pared, de tal suerte que nos mandaron a la dirección, donde le sugerí al director que nos expulsara mientras mi compañero intentaba convencerlo de lo contrario con lloriqueos. No nos corrieron.

Un día de fiesta —casi todos los días— mis amigos estaban esperándome para ir a la fiesta —las obligaciones que venían con el automóvil— yo estaba muy bien acompañado en mi casa entretenido en intercambios amatorios, Cuando llegaron a tocar la puerta y gritar mi nombre, salí a explicarles la situación, pidiéndoles que me dieran algún tiempo para terminar, parece que no fui lo suficientemente claro porque regresaron al poco tiempo, salí de nuevo para decirles lo mismo, sin mucho éxito porque regresaron y, como no respondía fueron a gritar por la parte de atrás que daba a mi ventana. Cuando volvieron a tocar salí enojado a decirles unas cuantas verdades, fue Paco el que recibió la mayoría de las palabras pero fueron Vani y el Wrote los que me dejaron de hablar.

Después de asistir a la fiesta de 15 años de Carmen donde, dicho sea de paso, fue la primera vez que vi a alguien usar unos pupilentes de color, nos quedamos de colados —como siempre— en casa de la anfitriona departiendo hasta que llegara la hora en ya pasaban los peseros. Su padrino nos acompañó bebiendo singularmente como es costumbre en los padrinos y alabando las cualidades como apoyador de Mike Singletary en un descuido vació su vaso en mis pantalones. No esperamos el pesero, nos regresamos caminando por calzada de las bombas y rompí casi todos los árboles que había —uno se escapó.

Pero los árboles sufrieron menos que cuando me toco a mí el rompimiento, fue un ir y venir intercambiando caricias con palabras hirientes, ilusiones con realidades, sueño y dolor. Este período se extendió por años, lo que me impedía cerrar el círculo y me mantenía en vilo. Todo terminó en una llamada donde me pedía ayuda, no solamente me negué a ayudarla —aunque no pudiera hacer nada— le dije de la peor manera que no era mi responsabilidad, que no la iba a ayudar y que no me importaba —lo último es una mentira.

Pero lo que más me desespera es el silencio. Tu silencio —seguramente porque mi imaginación es cruel y sombría.

Ahí está la madre del cordero, el meollo del asunto, el quid de la cuestión o, para hablar en términos propios, ahí está el animalón: el problema no está afuera, no son los agentes externos los que me colman la paciencia, soy yo. en realidad no le importamos a nadie, todos tienen su propia agenda, sus problemas, miedos y anhelos; el motivo de sus actos, aún relacionados con nosotros, tienen su origen en algunos de sus miedos o  sus quereres. No es el mundo, soy yo.

ideas medievales

todos los que la habían deseado se portaban siempre como unos cretinos.

Rayuela – Julio Cortázar 

De niño me regalaron una caja de los Exin Castillos pero nunca conseguí armarlo completamente, invariablemente al final del día mi madre me hacía guardarlo sin escuchar muchas explicaciones, tal vez haya sido por eso, quizá mi gusto por las películas donde las batallas eran con armas blancas —a pesar de que jugábamos repetidamente a recrear la serie Combate— o alguna extraña filtración de esas ideas del amor cortés donde se elevaba la posición de la mujer hasta el grado de rendirle vasallaje e apuntándola como una fuente de inspiración para ser mejores personas.

El caso es que siempre había pensado —bueno en realidad era muy inconsciente— que parte de entrar en una relación implicaba un compromiso parecido, e invariablemente buscaba mejorar el entorno de mi pareja. La mayoría consiste en pequeños actos cotidianos que pueden tener mayor impacto si conoces más a la otra persona, dada mi naturaleza obsesiva solía almacenar diferentes detalles, desde los evidentes como las fechas, los colores, sabores y aromas favoritos, hasta los más sutiles como los orígenes de su enojo; pasando por sus ciclos menstruales, el sabor de sus lágrimas, las partes favoritas de sus canciones preferidas, sus miedos inconfesables pero lo más importante eran los detalles que la hacían feliz.

Muchos actos eran evidentes, como la ayuda con los trabajos escolares, en los que ponía mucho más empeño que en los míos, regalar las flores adecuadas en el momento adecuado, dar un masaje cuando regresaba de un día tenso de trabajo, regalos temáticos como CDs, algún letrero de una calle o cartas kilométricas, más recientemente mensajes de texto, e-mails, tuits o dibujitos por el whatsapp. A veces la acompañaba hasta que se durmiera y luego regresaba, o cuando me dejé la barba.

Otras cosas eran más sutiles o desconocidas por la dama en turno: yo sabía cuando una comida que ordenaba no le iba a gustar entonces pedía alguna otra alternativa que a ella le gustara y le ofrecía cambiárselo, solía dejar dinero en algunos bolsillos para que lo encontrara después, alguna vez hablé con una de mis suegras para que su relación mejorara, pasé incontables horas buscando una canción en la era pre-napster, o buscar las palabras que restablecieran su calma o su risa en los momentos difíciles, o levantarme justo antes del despertador para encender el bóiler y preparar el desayuno mientras ella seguía dormida, o estar al pendiente de los próximos conciertos de su música predilecta.

En general disfrutaba de todos estos actos pero algunas veces sí tenía que sacrificarme, como cuando la ayudé con su colección de tazos, tuve que zamparme muchos doritos gachos y pedir cada mesa con envolturas de sabritas vacías. También tuve que cachar un librero de madera maciza que me dejaron caer durante una mudanza, la mordida de su mascota que recibí en santa sea la parte —las nalgas para ser más específicos— o las lágrimas que me costaron el cambio de dentista a sugerencia de ella para ahorrar.

Después de terminada la relación tuve oportunidad de hablar con algunas de ellas posteriormente, en otras ocasiones de manera indirecta, la coincidencia era el extrañar ese bienestar general, me parece que tenían la idea de que era una situación gratuita que llegaba como por arte de magia pero, aunque algunas veces hubiera magia implicada era resultado de un trabajo, de diferentes actos cotidianos de la observación detenida y pequeñas acciones continuadas, muchas veces era sumergirme en un mundo nuevo, buscaba empaparme de lo que la rodeaba para poder comprenderla mejor y conseguir pavimentar la vida cotidiana; conseguía tal acercamiento que podía decir muchas de las cosas que había dicho, sentido o hecho, al grado de poder considerarse clarividencia, al final todo el universo está conectado.

Además de las razones expuestas con anterioridad, también se puede decir que estas acciones las hacía porque había visto el sufrir de mis amigas en sus relaciones, también podría ser por un miedo a perder ese afecto tan importante para mí, otra razón podría ser que estuviera dando todo eso para asegurar que en un futuro pudiera pedir algo a cambio, podría ser un mal entendido respecto al amor. Cuando mis amigos me dicen algo al respecto, en particular de que ese esfuerzo no es apreciado les contesto que siempre pienso en la analogía con la educación, yo creo que debe ser gratuita, sin importar que haya muchas personas que no la valores, no creo que cobrar sea la solución para valorarla.

Y como las cosas  lejos de terminar como Der Himmel Über Berlin o el final de Gilmore Girls —sí, la veía— se parecen más a Paris, Texas o Firefly quizá sea tiempo de pasar al renacimiento.

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