Archivos Mensuales: abril 2014

the real me

Yo nací un día que Dios estuvo enfermo.

César Vallejo

Por primera vez en mucho tiempo mi ciudad no está contenta conmigo, me pregunto el parentezco que tiene la ciudad con la madre tierra. ¿Será que alguna de las dos me conoce en verdad? ¿Es posible que luego de verme de cerca tanto tiempo, de mirar mis acciones y escuchar mis palabras conozcan a la persona que soy realmente?

Yo creo que aún me faltan cosas por aprender de mí, e incluso algunas de las cosas que pueden ser percibidas por mí no son mi yo verdadero sino una reacción al mundo externo. Tal vez apenas comience a ser yo mismo apenas, luego de estar confinado en muchos aspectos por mis miedos, por las ideas que me gritaban al oído mis demonios.

Por eso me sentía solo, con la idea de que la felicidad quedaba demasiado lejos, mis ideas se apresuraban hacia la fatalidad a una velocidad pasmosa. Algunas veces la tristeza se  apoderaba de tal forma que la hacía apenas tolerable, pero lo peor de todo es que no daba la sensación de que la solución era externa que no podía hacer nada para remediarlo.

Luego de un reclamo de un amigo de tanto tiempo me hizo darme cuenta de que cada quien está en su onda, que no es que no le importe a nadie, cada quien tiene sus propios demonios para luchar, que nadie va a tenderme la mano si no la pido y que el principal responsable de mi bienestar soy yo.

Algunos tránsitos son más difíciles que otros, también algunos tienen que completarse sin ayuda.

20140421_130952

Sentimientos de la nación

Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal
Teresa de Calcuta.

Uno nunca sabe cómo van a terminar las cosas, este último año trajo muchas sorpresas.
Quizá durante algún momento pensé que iba camino abajo, que la oscuridad que me rodeaba sería determinante. Por eso lancé un grito de ayuda a mis amigos. Ellos respondieron inmediatamente, algo perplejos y preocupados. Algunas veces el cariño no es suficiente para arreglar una situación, pero el hecho de pedir ayuda fue un paso muy importante.
Sentí que necesitaba una ayuda más espiritual, una conexión con el universo.
No sabía que un gesto de esa naturaleza me llevaría a una aventura tan emocionante: el amor.
Una musa caótica asomó un rayo luminoso que llamó mi atención, que hizo saltar a mi sexto sentido, que una certeza profunda me condujo hacia ella irremediablemente. No pasó mucho tiempo antes de que supiera que todo era verdad y que me enamorase irremediablemente.
Muchas leyes de la probabilidad se rompieron para que este amor surgiera, pero justo por eso sido tan fuerte lo que sentido. Y no iba a dejar pasar semejante oportunidad, ninguna adversidad me iba a desalentar.
Estoy completando mi mes más feliz, he aprendido tantas cosas, no sabía que tenía tantas cosas por perdonarme, o que podía apagar los pensamientos en mi cabeza, a despojarme de lo no esencial. De la sonrisa que puede durar tanto, de este sentimiento de agradecimiento que renueva mi fe.
Ahora sé que tengo demasiadas cosas por agradecer, soy demasiado afortunado. Sobran los motivos para festejar.