abrazos

¿Qué hago afuera del Edén? ¿Quién armó este inmenso palomar?

El Ángel – Real de Catorce

Ayer hubiera sido el cumpleaños de mi padre, me hubiera gustado abrazarlo y mucho más recibir su abrazo. Luego de un tiempo y mucha distancia hay algunas cosas que entiendo mejor, otras que quisiera preguntar y muchas otras que solamente quisiera escuchar, él disfrutaba las charlas luego de una fiesta mientras el amanecer se asomaba afuera, las historias solían ser las mismas pero algunas veces en los matices se colaba información que me decía cómo estaba y algunas veces era yo quien le contaba alguna novedad, y entonces sentía que las madrugadas era el tiempo propicio para dejar circular el cariño por medio de las palabras.

Y también hubiera querido ser abrazado por su padre, mi abuelo, tobol —como yo le decía de niño— sentir su infinita paciencia al ayudarme a hacer algo, sentir su cariño desparramado cuando me contaba historias de años pasados y adivinar entre líneas lo que sentía actualmente. Esperar pequeños milagros como cuando me compartió un poema que había escrito, cuando me aceptó las invitaciones al cine o a comer; mirar sus ojos iluminados al hablar de cine.

Mi tía Luisita quería mucho a mi padre, él decía que siempre que estaba en casa se respiraba paz y tranquilidad, añoro las veces que me acercaba a ella y me inclinaba para que me persignara y su señal de la cruz me protegiera. Extraño la magia y amor que le ponía a la comida, no importa que mi mal entendimiento de ese amor a través de la comida me haya conducido a la obesidad, era una de sus formas más puras de mostrar amor.

No escucho más los consejos de mi tío Luis, aún me acaricia el corazón su fe en convertirme en un campeón de boxeo o lucha y retirarme tras la lucha de campeonato, hubiera querido recibir más sus enseñanzas respecto a la vida, a cómo la afrontaba como una lucha, a cómo defenderse y cómo atacar, o como tratar a la vida como una dama para que ella nos trate igual.

Al recordarlos a la distancia puedo ver más claramente que aquel cariño que prodigaban también les hacía falta. Que ese amor indirecto que se les escapaba era una seña inequívoca de que necesitaban el mismo amor de vuelta, Lo sé porque me siento igual, porque creo que cuando aquí escribo plasmo un poco del cariño que necesito recibir.

Lo bueno es que aún quedan personas para abrazar.

 

Acerca de Brujo Postergado

Soy un brujo postergado, que se divierte interviniendo el universo.

Publicado el julio 30, 2014 en Abuelo, ahijado, Biografía, Familia, hemana, madre, padre, tía y etiquetado en , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

  1. Nada más recuerda que siempre voy estar aquí para abrazarte, que te amo incondicionalmente, y aunque estés lejos para mi estas cerca en mi corazón

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