Archivos Mensuales: octubre 2014

pensamientos diversos

La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca.

Heinrich Heine

Toda la vida he sido poco eficiente para comunicar mis pensamientos, gran parte se debe a que la forma que toman no es directamente traducible en palabras, números o figuras —mucho menos en manzanas—. Mi escasa capacidad musical es mucho mejor que mi desastrosa habilidad en las artes plásticas por eso me he circunscrito a utilizar el lenguaje como medio de comunicación.

Aún a temprana edad la mirada incrédula de mi abuela, alegando que yo debía venir de marte para decir semejantes disparates, o la mirada reprobatoria de mis primos al escuchar mis razones o incluso las exclamaciones de sorpresa de mis profesores ¿En verdad piensas eso? que levantaban cuchicheos por todo el salón.

Incluso los más allegados, si bien escuchan pacientemente, no suelen manifestar demasiados comentarios al respecto de las ideas que compartía, creo que todas las observaciones fueron acerca de mi persona. Como el clásico comentario: ¡Ay compadre, estás bien ajax! o el ligero exabrupto ¿De dónde sacas tanta pinche mamada? —nada que ver con el aspecto sexual—

Las ideas que pasan por mi mente son diversas, unas son como las que compartí en el post anterior, podríamos decir inocuas, algunas tienen un carácter más incendiario, hay de todo tipo y creo que de alguna forma el conjunto de todas esas ideas es una parte importante de mi persona. Una parte que no está a la vista. Quizá haya sido yo mismo el que se ha encargado de ocultar lo que hay en mi interior, tal vez por eso esa cantidad infinita de capas —como el libro de arena— que me de un volumen excesivo, donde todo lo sobrante queda a la vista. Es como una casa con una fachada en ruinas para desalentar a los ladrones —hay que notar que en este caso las cosas que hay en el interior no pueden ser robadas— y eso no solamente desanima a los ladrones sino a todas las personas que pasan.

Y es que cuando todo está dentro de la cabeza —pensamientos creativos, intrusivos, destructivos, positivos, imperativos— es difícil distinguir o separar las diferentes capas, a veces los hilos de pensamiento simulan un nudo gordiano y no hay espada capaz de deshacer esa maraña. Siempre me ha intrigado el pensamiento de las demás personas, me imagino que su mente está llena de cosas que pugnan por salir, pero eso podría ser una mera proyección.

Suelo pasar mucho tiempo pensando en soledad, algunas veces le doy tantas vueltas a un asunto como el númeo de circunvalaciones que da un electrón en un año —es evidente que soy exagerado, me lo han dicho un millón de veces— pero son tan dispares los temas que revolotean en mi azotea tan rápido y tan frenéticamente que es difícil tener un interlocutor a la mano, sin contar que dos de ellos, los primeros y que significaron mucho ya pasaron a mejor vida, en estos momentos en los que la serie mundial está  en progreso, recuerdo las charlas que tenía con mi padre durante los partidos, yo sé que no le gustaba mucho y que lo hacía por mí, era su forma de pedirme perdón por convencerme de no jugarlo. Con mi abuelo siempre lo visitaba en su taller y hablábamos por mucho tiempo, sin un tema en particular, nos contábamos las cosas que pasaron sin importar lo lejanas en el tiempo, se ponía particularmente filosófico en los rosarios.

Muchas veces quisiera tener otro medio expresión. Y mucha más veces siento que necesito hablar.

Mi tribulaciones matemáticas son inofensivas pero no muy atractivas para la mayoría, hasta aburridas podría decir, otras ideas resultan inútiles sin las debidas referencias, otras requieren cierta apertura. Pero entre el momento propicio, las referencias, y el tiempo me he quedado con muchas cosas en el tintero. Algunas veces el teléfono, los hangouts, el WhatsApp, el correo electrónico y extraordinariamente el correo ordinario intentan llenar ese vacío, pero siempre quedan huecos. Hay momentos irremplazables como una caminata por reforma en una feria de culturas internacionales. una discusión desde el corazón de la historia de la literatura o el esclarecimiento del comportamiento de ciertas personas, una mano en la nuca.

Por eso quiero agradecer infinitamente a aquellos que me escuchan, que levantan el teléfono, responden los mensajes, mandan música o algún comentario. Aquellas personas que me han escuchado pacientemente: Los quiero mucho, ustedes saben.

 

 

 

Cavilaciones matemáticas

El más pequeño entero positivo que no pueda ser definido con menos de veinte palabras.

G.G. Berry

Algunas veces escucho hablar de que algún conjunto es muy pequeño, mi mente vaga hacia teoría de la medida. En especial en los conjuntos de medida cero, que no son conjuntos vacíos pero cuya valor asignado —lo que estamos midiendo— es cero. Algunas veces son descritos como conjuntos pequeños, despreciables, insignificantes o insustanciales, dando la idea de que se trata de conjuntos de menor tamaño, sin embargo cuando hablamos de conjuntos infinitos esto debe ser tomado con cuidado. Y ejemplifico

Sea (Ω,A,P) un espacio de probabilidad donde

Ω = [0,1]

A = \displaystyle \wp(Ω)  conjunto potencia de Ω, i.e. la mayor σ-álgebra de Ω

P = la medida de Lebesgue.

Sea N el conjuto de los números normales en base 2 (número binarios para simplificar la demostración).

Esto es si x es un número expresado en notación binaria

x= 0.b_{1}b_2b_3…   donde x \in {0,1}

entonces decimos que x \in N si

\displaystyle \lim\limits_{n \to \infty}{\frac{\sum\limits_{i=1}^{n} b_{i}}{n}} = \frac{1}{2}

Esto quiere decir que los 0’s y 1’s aparecen uniformement en la expansión decimal de cualquier número de ese conjunto. Inclusive eso es cierto para cualquier combinación finita de cifras, digamos el 01110 aparece regularmente y la frecuencia ahora sería  \displaystyle \frac{1}{2^5}  en general para cualquier cifra de tamaño n su frecuencia sería: \displaystyle \frac{1}{2^n} .

Entonces la medida del conjunto N es igual a 1 P(N) = 1 = P(Ω) lo que muchos dicen que N es casi todo el conjunto Ω o que la medida se concentra en N, la segunda afirmación es evidente, pero

Si ahora, usando la misma expansión binaria, consideramos el conjunto N_{p}

donde ahora  x \in N_{p} si

\displaystyle \lim\limits_{n \to \infty}{\frac{\sum\limits_{i=1}^{n} b_{i}}{n}} = p

Los conjuntos x \in N_{p} son conjuntos disjuntos —cacofonía rítmica— es decir N_{r} \cap N_{s} = \emptyset para r \neq s además todos ellos tienen medida cero excepto cuando p = \displaystyle \frac{1}{2} lo que nos proporciona un conjunto de la misma cardinalidad de los número reales \Re

No importa si esos conjuntos son \aleph_{1} o no —como tenemos libertad religiosa podemos creer o no en la hipótesis del continuo— el caso es que podría ser una partición del conjunto de [0,1] —añadiendo el complemento del todos para asegurarnos de que sea completa— donde solamente uno de esos conjuntos tiene medida 1 y los demás 0. ¿Ahora no parece tan grande el conjunto de los conjuntos normales?

Además estoy seguro que hay sendas medidas para cada p, aunque no sean invariables bajo traslación pero resultarían interesantes, por ejemplo una de ellas podría representar el comportamiento de una moneda que no sea completamente justa —al lanzar volados porque en economía ninguna moneda es justa— honestamento no tengo idea si estas cavilaciones ya están documentadas en algún lado, si algún lector lo sabe le agradecería infinitamente cualquier información.

Acaso el motivo de esta entrada —ligeramente diferente a las demás— no quede muy clara, puede parecer una lección chafa de un maestro que no preparó la clase en Teoría de la Medida, quizá lo hice para practicar el uso de mi oxidado \LaTeX en WordPress o tal vez para mostrar mi marcada preferencia por los conjuntos que no son normales. La verdad es que es la preparación para el siguiente post.

Continuará …

 

 

resentimientos de la nación

Descendiente de Cuauhtémoc, mexicano por fortuna; desdichado en los amores soy borracho y trovador.

El hijo del pueblo – José Alfredo Jiménez

Después de recibir un artículo en alemán de lo que ocurrió en #Ayotzinapa y un intercambio de ideas de lo que significa ser mexicano y la imagen que tiene el mundo al respecto me puse a pensar diferentes cosas, por ejemplo en la parte que nos conforma, si bien tenemos la carga genética y educativa de nuestra familia también compartimos muchas cosas generales con la humanidad y en cierta medida con nuestros compatriotas aunque sea difícil describir la mexicanidad lo intentaré.

Creo que lo primero sería aclarar que no tenemos exclusivamente un origen, tenemos un gran legado y muchas tradiciones vivas, no solamente por la cantidad de etnias aún existentes en México donde aún se hablan más de 60 lenguas indígenas, sino por la influencia española, africana y asiática, vamos tenemos un traje típico que es de china poblana. Es cierto que llevamos en la sangre nuestra historia, Tlacaélel no solamente conquistó gran parte de los territorios siendo ministro Cihuacóatl, reescribió la historia de su pueblo para darle la gloria que se merecía y adoptó como principal deidad a Huitzilopchitli un dios guerrero que pedía sangre para nacer cada día, lo que llevó a someter pueblos vecinos para tener sacrificios a la mano. Durante el mandato de Ahuízotl durante una celebración se sacrificaron 80000 corazones en tres días.. El 20 de mayo de 1520 durante una ceremonia religiosa los españoles masacraron a los participantes de la ceremonia que estaban desarmados. Durante la guerra cristera en la que el ejército cristero tenía aproximadamente 50000 integrantes, la mitad menores de 30 años y también la mitad eran mujeres —recuerden los diagramas de Venn por favor— y cuya duración fue de alrededor de 3 años hubo aproximadamente 300,000 muertos, la mayoría civiles —evidentemente—.  El 22 de diciembre de 1997 un 45 tzotziles desarmados fueron asesinados en el interior de una iglesia en Acteal.  En ambos casos los ejecutores no recibieron castigo. Parece que sí nos gusta la sangre, incluso si es derramada alrededor de la religión. El rojo de la bandera es en representación de la sangre derramada por la patria.

Durante el virreinato en el territorio nacional se tenían que obedecer leyes que emanaban del otro lado del atlántico y cuya posible sanción también procedería de ultramar ante esta circunstancia se siguió compulsivamente la política de acátese pero no se cumpla, las leyes al no surgir como acuerdos entre los ciudadanos para el beneficio propio fueron vistas como imposiciones extranjeras y la acción de burlarlas se convirtió en lo habitual, una de las más notorias manifestaciones fue el abundante contrabando de los artículos que España quería tener como monopolio. Lo cierto es que muchas veces el dominio quedaba en manos del cacique que negociaba con los criollos y españoles  mientras sometía a los indígenas. También somos así, nos enorgullece darle la vuelta a la ley y en posiciones intermediarias somos unos gandallas.

Nuestro guerrero inmortal de Zempoala, Antonio López de Santa Anna, peleó contra el ejército trigarante en Veracruz tras una victoria y un ascenso se cambió de bando y se unió a Iturbide, estuvo ligado a los partidos liberal, conservador y moderado y fue once veces presidente de México, varias en el mismo año, tras expulsar a los expulsión del ejército francés en Veracruz perdió una pierna a la que le hizo un entierro lleno de homenajes, un desfile por la Ciudad de México con su pierna custodiada el ejército, y que le ganó la simpatía de la población que lo aclamaba héroe. Se hizo nombrar alteza serenísima y para cubrir las necesidades del gobierno se la ingenió para cobrar: Un peso de impuesto a cada hotel, pulquería, café o fonda de una sola puerta, tres por cada una de las demás, cinco pesos por coche, carreta o carruaje de cuatro asientos, dos pesos y medio por los de dos sillas, y un peso mensual por cada perro y otros dos por cada caballo frisón y de silla. Me queda claro que podemos aceptar cualquier persona como presidente, y muchas veces. Algunos tienen la idea de que el país es ingobernable. Como nota extra a Santa Anna le debemos la creación del zócalo —iba a ser la columna de la independencia pero solamente se puso el zócalo basamental— ahora la plaza es nombrada de esa manera. Durante este período de la historia el territorio pasó de tener casi 5 millones de kilómetros cuadrados a poco menos de dos.

Muy relacionado fue que, durante la invasión de Estados Unidos, durante la defensa de Churubusco donde se acuñó la famosa frase “si hubiera parque no estaría usted aquí” la realidad es que sí había parque, solamente que era de otro calibre, además una chispa cayó sobre las municiones restantes cuya explosión lesionó a varios entre ellos al mismo General Anaya. Parece que la seriedad de una situación no es suficiente para tomar el debido cuidado.

Pero el desmadre sí nos gusta, con citar lo que ha pasado en los mundiales, en el 98 Rafael, de 24 años, se orinó en el Arco del Triunfo para apagar la llama de los mártires franceses, —encendida desde 1921—, en 2002 apretaron el botón de emergencia del tren bala —por primera vez en la historia—, en el 2006 Evaristo se quedó encerrado en un búnker parece que luego de ingerir una cantidad significativa de cerveza, en Sudáfrica le pusieron un sombrero de charro a la estatua de Nelson Mandela, o recientemente en el mundial de Brasil uno se lanzó desde un crucero.

Pero existen muchas cosas positivas, no solamente poseemos una versatilidad, ingenio y genialidad que han brillado en diferentes ámbitos, desde la invención del la televisión a colores por un ingeniero de 23 años de edad (GC), la píldora anticonceptiva, la tridilosa —invento para ahorrar en la construcción ideado por Heberto Castillo—, también se podrían mencionar la tinta indeleble para las elecciones, la máquina para hacer tortillas —es un invento muy ingenioso aunque no se haya podido inventar en ningún otro lado—, el flotador para la taza del baño para el ahorro del agua y la pintura antigraffiti —otro invento surgido de la necesidad y la desobediencia de las leyes— y hay otros ejemplos.

He conocido personas muy capaces, creo que en general podría decir que compartimos las características de un niño abandonado por el padre, bajo la tutela de una madre controladora que busca como mostrar su rebeldía pero que no ha tenido la fuerza de cambiar su entorno. Por todos lados se percibe ese resentimiento, esa idea de que el mundo alrededor está en nuestra contra, el gobierno, los que protestan, los maestros, los jóvenes bueno hasta el en contra del clima se lanzan consignas que llevan esas palabras teñidas de furia pero que señalan un abandono. No queremos dar nada sin recibir primero algo a cambio, cuando tenemos alguna posición de poder lo vemos como una oportunidad de reivindicarnos —recurriendo al abuso del que tanto nos quejamos— nos la pasamos señalando y criticando pero nos la pasamos escondidos sin el valor de lanzarse y cambiar las cosas usando de pretexto que las cosas son así, que nunca cambian cuando ese pensamiento es el que las ha mantenido así.

Estas son algunas de las cosas que llevo y comparto, me falta por mencionar muchas más, creo que muchas se han permeado anteriormente.

 

paisajes urbanos cambiantes

México es la ciudad en donde lo insólito sería que un acto, el que fuera, fracasase por inasistencia. Público es lo que abunda, y en la capital, a falta de cielos límpidos, se tienen, y a raudales, habitantes, espectadores, automovilistas, peatones.

Carlos Monsiváis

Las ciudades son animales que van cambiando de piel y de entrañas cada día, pero que generalmente se perciben solamente luego de un tiempo —de la misma manera que los padres no se dan cuenta de lo crecidos que están los hijos hasta que pasa algo o los dejan de ver por un período largo— algunas veces los cambios son de gran escala, casi una cirugía plástica, otras veces es un crecimiento desproporcionado —algo sé de eso— o el cambio de color de cabellos, algunas más sutiles como la aparición de arrugas.

Cuando mi abuelo regresó al Distrito Federal, al quedarse huérfano tuvo que ir a vivir con su tía en Morelia, lo primero que hizo fue darle una vuelta a la ciudad, cuyos límites estaban muy a la mano, como San Lázaro, Santa María la Redonda, Fray Servando y Chapultepec. El cambio fue explosivo durante los años cuarentas pero gran parte de ese cambio es documentado, así como la entubación del Río Piedad para convertirse en el viaducto —concebido para unir la carretera a Toluca con la de Puebla— también la creación del periférico —posteriormente su segundo piso—o los ejes viales. Pero los pequeños cambios son los que corren riesgo de ir al olvido.

Así como están escaseando los carritos de camote ya no hay vendedores que pasen gritando chichicuilotitos —están casi extintos, más escasos que el teporingo— también vendían patos herencia del lago de Texcoco.  O como los jicameros que siempre cargaban su cuchillo enorme, claro aún hay muchas personas que venden frutas en la calle pero no jícamas exclusivamente, o los muebles de las tepacherías, de madera y pintados de un color verde que seguro era el más barato. Tampoco es tan fácil encontrar los puestos callejeros de tacos de hígado encebollado, los hot cakes de feria —también están desapareciendo— al igual que los circos y las carpas.

El paisaje se modifica radicalmente como cuando dejó de existir el Toreo de Cuatro Caminos, y fue cambiando de color cuando los transportes se fueron pintando de verde, las bombas de las gasolineras dejaron de tener esos colores azul y gris con sendas leyendas NOVA y EXTRA —gasolina con extra  plomo— y las calcomanías de las placas que cambiaban de color.

Así como los dinosaurios fueron la especie dominante durante muchos años, los vochos pulularon por la ciudad adueñándose de ella. El temblor de 85 cambió de lugar la estación Chabacano del metro y el estado laico cambió los nombres de las estaciones del metro de Purísima y Basílica a UAM-I y Deportivo 18 de marzo; esto por el mismo tiempo que el súper 7 pasó a ser Seven Eleven, y antes de que Soriana dejara atrás a Gigante. O las desaparaciones de Burguer Boy y Tom Boy y los cascos de Danesa 33. El paso de corcholatas a fichas y luego a taparoscas.

Cerca de la casa de mis abuelos había un tobogán enorme, y un terreno cerrado al que conocíamos como la barda, esa barda la librábamos subiendo por un montón de tierra y basura para jugar en el terreno que estaba lleno de hoyos hechos por tuzas. Esos terrenos fueron divididos por el eje 3 OTE, ahí también jugué fútbol con el Ultra y luego con el Necaxa, muchas veces bajo el arbitraje del ampayita —llamado así por su tamaño— el terreno pertenecía a la Cervecería Moctezuma y de niño iba con mi primo Carlos a pedir calendarios de campeonato mexicano de fútbol, del lado sur de la barda está la calle de leñadores que cuenta la leyenda urbana que estaba embrujada, cuando queríamos que alguien demostrara su valor lo hacíamos atravesar esa calle durante la madrugada.

Es inevitable que las cosas cambien pero quisiera que no todo se fuera al olvido.

 

 

 

 

la minimoto de Atilio

A partir de cierto punto no hay retorno. Ese es el punto que hay que alcanzar

Franz Kafka

El pasado fin de semana iba caminando con la cabeza baja lo que me permitió observar la siguiente minimoto:

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Eso me recordó la historia de un auto y unas vacaciones en Oaxtepec:

El niño Juan Manuel Mendoza, a.k.a. Atilio, tenía un automóvil que fabricado por la VAM (Vehículos  Automotores Mexicanos) que fue fabricado en la planta de Lerma, por su color café él lo llamaba cariñosamente shit, podía abrirlo con un gancho de ropa en menos de tres minutos en caso de que olvidara las llaves. Gracias a su capacidad como mecánico conocía perfectamente su funcionamiento y suponía que su mantenimiento estaba al día.

En una ocasión Saldaña nos pidió que lo acompañáramos —en realidad lleváramos— a dar una serenata. Juan ofreció su coche y yo fui el conductor designado, no debido a la sobriedad sino a la pericia. Caímos en el garlito de Galitos, nos dijo que la serenata era en el norte, un poco después del centro. Cuando llegamos a Ecatepec, a una casa amiga en medio de zona hostil. ¡Ahí nos prestaron un coche! —era un Spirit — para alcanzar a llegar con bien.

La serenata transcurrió sin pena ni gloria, canciones más canciones menos, algo de hospitalidad prolongaron un poco más de lo esperado, era entre semana y entonces yo tenía clase de 7 en CU —aún estaba en Ciencias Políticas y llegaba a las clases de las siete de la mañana—  así que tuve que acelerar un poco, rompí un récord de tiempo de Ecatepec a la UAM Xochimilo —que era la base de la ruta 72 que iba a la Universidad— no doy el tiempo que me llevó para no ser perseguido retroactivamente por la justicia. No me di cuenta que los frenos del coche de Juan no funcionaban correctamente —no usé los frenos en todo el trayecto de regreso— lo que nos salvó de un accidente esa noche pero no a Juan.

Unos días después en la calle de Ejido San Francisco Culhuacán al percibir que tenía que frenar tuvo que elegir entre estrellarse contra un coche del año o un árbol, evidentemente eligió el segundo por falta de seguro. Como la velocidad que alcanzaba su auto era considerable el daño que ocasionó el accidente fue mayúsculo, tanto que solamente pudo cambiar el coche accidentado por una minimoto amarilla cuya altura apenas llegaba a mis rodillas pero que fue el deleite de chicos y grandes en el retorno.

Incluso la llevaron en la cajuela del coche de Chucho en un viaje a Oaxtepec y Lalito Baruch se divirtió como enano, dejando poco tiempo de uso de la moto para los demás.

Los recuerdos que una imagen genera.

tres bandas

Durmiendo en permanencia voluntaria, vendiendo en un billar filosofía, si ofrecen recompensa por mi vida ahí estaré.

Con el alma borracha – Real de Catorce

La carambola se juega con 3 bolas una roja y 2 blancas, cada bola blanca una de las cuales está marcada con un punto negro, el objetivo del juego es que tu bola toque las otras 2, claro que se puede complicar y exigir que se toquen 3 bandas antes de que el segundo toque ocurra. Después de ver un torneo que se organizó allá por inicios de los 70’s se hizo muy popular en mi corazón y yo inmediatamente supe que quería jugarlo. Durante mucho tiempo usaba la tapa de una caja de zapatos y 3 canicas, algo rudimentario pero era bastante divertido, no tenía tacos a escala pero me las apañaba con lo que se pudiera.

Poco después mi tío Luis me llevó a visitarlo, era uno que estaba en la calle Jorge Enciso, era de camino de la primaria a la casa de mi abuela, mi padrino siempre estaba jugando en su mesa, que daba a la calle, llegó a ser muy bueno, pero jugaba mucho carambola libre en lugar de ponerse retos. La primera vez que lo jugué fue en Oaxtepec, mi tío Pedro nos llevó a jugarlo, y como diría el gran Nabokov fue un doble arlequín, porque en ese viaje también fue la primera vez que me enamoré,  fue toda una experiencia de aprendizaje porque desconocía ese sentimiento, fue mi primo el chino el que me dijo, y yo me sentí avergonzado, como si hubieran descubierto un gran secreto. La potencia del sentimiento desató una tormenta (jamás he visto otra igual) que nos mantuvo varados en la terminal de autobuses como 5 horas. Este sentimiento puede ser difícil de controlar pero el impulso te puede llevar tan lejos como quieras, ya lo verás, os lo aseguro.

Pero el amor por el billar no decreció, a partir de esa edad (13) empecé a frecuentar asiduamente los billares alrededor del cruce de Ermita con el eje 3 Oriente, al principio tuve que jugar pool, y mis tíos junto con mi papá se turnaban para acompañarme, hasta que tuve edad suficiente para ir solo (15), solamente en una ocasión me han pedido identificación para entrar en algún lugar, bueno me pidieron porque ahora se ve difícil.

Luego iba con mis amigos Paco (de América yo soy), Chucho (pero si juego mejor que el king), Felipe (te hace escuadra), Héctor (vamos a la playa), Santiago (pitralfa humana), todos estos chistes locales son dedicados al Kaluris, quer era cliente habitual del billar donde asistíamos consuetudinariamente: la Academia de Billar Gabriel Fernández, situada estratégicamente en Xola y Xochicalco, como nota extra yo la placa quer tenía con el nombre de la calle de Xola era de esa esquina.

Asistíamos religiosamente, los viernes esperábamos hasta que el auto circulara e nos íbamos tendidos como bandidos para alcanzar a entrar antes de que lo cerraran, era un ritual en jugábamos y luego veíamos enfrentamientos épicos y muy divertidos, al salir pasábamos al Seven Eleven que está en la glorieta de Vertiz y Universidad para comprar unas papas y llenarlas del queso gratis quer era para los nachos —no alcanzaba para más— y acaso un refresco. Ese fue nuestro refugio por mucho tiempo.

El billar estaba atendido por don Hilario que nos echaba un ojo de vez en cuando y el coime Igor. después de algún tiempo ya éramos considerados de la casa, y nos dejaban permanecer en el local después de cerrar, y nos invitaron a la cena de fin de año y a la exhibición que dieron Don Gaby y Juan Navarra, justo donde tenían una foto de ellos en los campeonatos de antaño. Era como ver la historia de nuevo.

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La cúspide de mi carrera billarística fueron 8 carambolas seguidas de 3 bandas seguidas y en una en particular los de la mesa de al lado aplaudieron.

Gabriel Fernández, ruega por nosotros