Archivos Mensuales: febrero 2015

el valor del valor

hay que tener más valor que el primero que se comió un zapote prieto

Refrán mexicano

Esta semana asistí a una TED talk en el trabajo en la que se habló del valor de perseguir los sueños, poniendo como ejemplo a Steve Jobs, no es precisamente mi modelo a seguir —muy lejos de ser— sin embargo la discusión posterior fue alrededor de la el coraje necesario para dejar cosas atrás y perseguir los sueños. Para cada persona lo que valora y lo que sueña es diferente, sin embargo casi todas las personas mencionaron el aspecto económico como indispensable en su plan de vida la idea de una felicidad en la pobreza es contradictoria en la cabeza de muchas personas.

São Paulo no tiene actividad sísmica, tampoco tsunamis o huracanes, poca gente ha visto de cerca la desgracia de perder una casa con todo el patrimonio dentro y apenas salvar la vida, ese es un evento traumático pero liberador, te deja sin ningún tipo de ataduras.

Pero es diferente cuando se trata de perseguir un sueño, porque la cabeza está llena de sueños de los demás, una casa, un carro, un matrimonio, hijos, una foto junto a la Torre Eiffel, algunos se pueden hasta transformarse en reality shows —más de una sueña en transformarse en la próxima top model— yo siempre he pensado que somos muy diferentes y quizá el cultivar esas diferencias sea ser más auténticos.

Recordé el sinnúmero de veces que he cambiado de rumbo, mi breve paso por el mundo del teatro, la música, las artes plásticas —de lo que el mundo se salvó— pero también mi cambio de decisión de carrera que pasó por física, filosofía, letras, pase dos años en Ciencias Políticas, regresé para ciencias y mi paso por Actuaría o la maestría en matemáticas. El tiempo dedicado a repartir comida, manejar un taxi o hacer ropa. Dar clases, estar todo el día en el taller de matemáticas, trabajar por proyecto y tomar vacaciones al terminar. O mi mudanza de país.

Desde niño me he aventurado en muchas cosas porque soy curioso, la verdad no me he necesitado de ningún valor especial o arrojo de mi parte, me ha producido placer y he sido obsesivo con mis intereses. Mis travesías quizá carezcan de mérito pero sí me han permitido tener una perspectiva de cómo las otras personas ven la vida, lo que te dicen.

Algunas veces alcanzo a ver lo que sueñan, ya sea en pisar algún escenario,  tener una vida pastoral, trabajar en locución o doblaje, vivir en Miami, volar, que sus hijos se casen bien, tener una cintura de avispa, tener un coche importado. Algunas veces basta un par de pases mágicos para que esas personas se encuentren en el paraíso.

Hay muchos motivos para dejar de perseguir los sueños, muchas veces estamos convencidos de que es mejor hacer otra cosa, o que nos vamos a morir de hambre persiguiéndolos, que no nos va a alcanzar para ir a Disney o a esquiar, que la gente nos va a mirar como locos, que primero está la familia, que es un desperdicio de tiempo, que es mejor hacer las cosas pensando en el futuro. Pero todas esas voces no son nuestras.

Claro que cuando ni siquiera se conocen los sueños la cosa está más difícil, ya de por sí son tímidos los deseos, ahora si ni siquiera están claros es más fácil que queden abandonados, abandonarlos es como abandonarse uno mismo, uno que de por sí ha vivido en ese sentimiento. Quizá por eso la manía de quemar las naves, es otra forma de estarse abandonando.

Es más fácil cambiar de país que de ideas.

 

 

 

 

valió la tarjeta madre

Si debbuging es el proceso de eliminar errores, entonces la programación debe ser el proceso de ponerlos.

Hace poco más de un mes, a unos días de salir de vacaciones y justo después de las 18 horas de Rio —post que será publicado enu un futuro cercano— era domingo y estaba intentando adelantar unos post para ir con calma a vacacionar pero el clima lluvioso del verano paulistano provocó no una lluvia torrencial seguida de una variación de corriente. El primer error fue dejar la ventana abierta, pero el segundo fue no secar adecuadamente mi mouse favorito —ni Mickey, ni Topo Gigio sino un sidewinder,— lo primero que noté fue que el cursor de la pantalla no se movía, así que busqué desesperadamente uno de los 4 respaldos que tengo no tan a la mano, no solamente dejé un desmadre sino que también dejé la computador encendida, una bajón de luz y no encendió de nuevo.

Hace no mucho tiempo esto hubiera una desesperación que me acompañaría hasta repararla, solía sentir una sensación de necesitar la computadora, de no poder estar demasiado sin tener acceso, era mucho más la idea que la necesidad, desatado una búsqueda frenética por una solución, muchas veces sin pensar la mejor opción, sino la más inmediata.

El mayor problema cuando deja de funcionar la tarjeta madre es que no se pueden diagnosticar los demás componentes, porque todo está conectado a ella. La tarjeta  madre de una computadora es una placa con un circuito —sin payasuitos ni elefantuitos— que integra todos los componentes de la computadora, no es lo más caro pero es indispensable.

Decidí posponer la reparación hasta el término de las vacaciones, olvidarme un rato, limpiar un poco mi sangre del componente informático. recibir un poco de mar y sol, concentrarme en lo que estaba pasando a mi alrededor, enforcarme por completo en lo que se me presentaba frente a mí.

Al finalizar las vacaciones tuve una visita a Santa Ifigênia, que es el equivalente de la plaza de la computación por acá, a darme una vuelta e intentar comprar lo mínimo necesario para reparar la PC —la visita a estos lugares es muy tentadora— el único extra que compré fue un desarmador philips porque el mío está perdido entre demasiada basura tecnológica que tengo que limpiar tan pronto como sea posible.

El único detalle que no revisé fue que la tarjeta estaba diseñada para windows 8 —#EpicFail— si bien arrancaba y el BIOS funcionaba a la hora de arrancar Ubuntu 14.10 64Bit ni los puertos USB ni la tarjeta de red funcionaban, la ventaja es que bajo Linux se puenden buscar soluciones alternas —siempre divertido para mí— entonces luego de que logré arrancar de nuevo tuve que reinstalar todo.

Fue muy bueno que haya tomado vacaciones porque de otra manera hubiera sido incluso tedioso, ahora fue mucho más divertido, como antaño.