Archivos Mensuales: abril 2015

ve al doctor

La enfermedad es el tirano más terrible.

Albert Camus

Estoy enfermo, ya son dos semanas, la primera fui de inmediato al medico. Primero hay que tomar un turno, hay un monitor donde llaman para triage, de acuerdo a la gravedad será la prioridad, después hay que registrarse y al final aparece en el monitor el número de consultorio.

Me aplicaron medicina vía intravenosa y estuve un rato en el hospital para esperar a que hicera efecto y recibir la receta: antibióticos azitromicina, lo que me trajo recuerdos de la infancia cuando enfermaba cada dos o tres semanas de las anginas. Seguí el tratamiento al pie de la letra, incluso tome unos días de descanso.

No sé si fue la asistencia al cine el domingo —La era de Ultrón en IMAX— o el regreso al trabajo donde el aire acondicionado no ayuda pero el caso es que me sentí mucho peor, el lune todavía alcancé a dar un entrenamiento con todo y lo molesto que resultaba hablar. Me sentí mucho peor, dolor de cabeza, garganta y malestar general, syndrome de Luis XVI —el cuerpo cortado y la cabeza vacilante— pero fui de nuevo al mismo hospital para aprovechar que ya tenían mi historia, pero duante el triage me paree que la enfermera no quizo atenderme, al principio le dió prefencia a una persona que iba en silla de ruedas lo que me pareció natural —por estos lares el atendimiento a las personas de edad o con algún impedimento motriz es ágil y respetado— pero después hizo lo mismo con otro par e incluso mandando a otra persona a triage. y después se fue y cuando iba a regresar al verme se metió a platicar con alguien a alguna sala. No estaba muy de humor per fui a la recepción a quejarme, escribir una queja y ponerla, lo mismo por internet y hare lo mismo por correo. Fui a otro hospital, cuya especialidad es la otorrinoraringología, y luego de un plazo de espera rezonable me revisaron y pues antibióticos más fuertes. Creo que si un agente infeccionso me logra tumbar seguro necesita armas poderosas para vencerlo. La única desventaja del hospital es su localización, es cerca pero necesitaba taxi para llegar pero es difícil conseguir uno de regreso, como tenía que pasar a la farmacia decidí caminar de regreso.

Quizá hubiera sido más fácil hacer la caminata más sano, con el detalle que al llegar a la farmacia no quisieron surtirme la receta porque mi nombre no estaba en la receta, tuve que recorrer diferentes drograrias —nombre más adecuado por estas latitudes— pero al final encontré la forma de no regresar a pedir el cambio de la receta.

Me sigo sintiendo mal, yo tengo que encargarme de mi bienestar porque al final la enfermedad del otro nunca es prioridad para nadie, así sea del sector salud.

 

 

 

 

reflexiones en días nublados

Respiré, me senté en el fondo del pozo y apoyé mi espalda contra la pared. Luego  cerré  los  ojos  y  dejé  que  mi  cuerpo  se  familiarizara  con el  lugar.  «¡Bueno!», pensé, «ya estoy en el fondo de un pozo»

– Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, Haruki Murakami

Algunas veces un poco de tiempo reflexionando nos da la oportunidad de ver lo que hemos hecho y la forma en que ha tenido impacto en nuestra vida. Repasar cada una de las acciones, sus impactos y lo que me hicieron sentir en su momento y ahora. Creo que es posible cambiar lo que siento al respecto.

No quiero pasarme la vida intentando convencer, dando argumentos o pidiendo educadamente lo que creo merecer. La única manera es enfocar la misma energía o más en mis sueños y metas que lo que he enfocado en otras cosas. Esto es como dar la vuelta a la esquina, entrar en una dirección nueva, dejar fuera de la vista la calle anterior.

Aún en dirección nueva la familia, los amigos, la literatura y la música me siguen acompañando. Así no existe la soledad.

Sigo un poco enfermo y no muy animado, pero no quería de dejar pasar por aquí y dejar algo.

 

 

 

 

 

Cazadores de talentos

Muchos creen que tener talento es una suerte; nadie que la suerte pueda ser cuestión de tener talento.

Jacinto Benavente

Una de las monedas usadas en la antigüedad y famosa por su coincidencia con los tiempos de Jesucristo, además de haberse usado como moneda de cambio, era la cantidad de plata equivalente al peso del agua necesaria para llenar un ánfora: unos 34 kilos, eso sí que era una anforita.

Basta mirar alrededor para darse cuenta de los talentos de las demás personas, gracias a mi fortuna tengo personas muy cercanas con muchos talentos, comenzando por mi familia donde mi madre cuenta con un excepcional talento para bailar, relacionarse con la personas y encontrar formas de solucionar las cosas, a mi padre le encantaba innovar en cosas como carros, cámaras, sonido —lástima que dedicara tanto tiempo a un empleo que no lo llenaba—y mi hermana atrae la fortuna con gran facilidad —creo que ella no alcanza a darse cuenta de eso— además de la familia nuclear recuerdo mucho la habilidad de mi abuela en la costura o de mi abuelo al hacer los zapatos, mi sobrina Monse acaba de ser campeona nacional de Judo allá en Chiapas —cobijada con una excelente labor de sus padres— pero eso no se detiene en la familia.

Esto se extiende en muchas direcciones, tengo amigos que sobresalen en las artes plásticas, en la música (gracias Alan por el palomazo en mi cumpleaños), o en la decoración de sus casas, el acomodo estilo tetris de muebles y objetos, o en la corrección de textos, el armado de libros, los detalles de las manualidades, la facilidad para el baile la organización y la coreografía, la aguda percepción del otro, la soltura en el trabajo, la dedicación, las habilidades deportivas, el diseño, la publicidad, la locución. Ser una inspiración de los demás.

Pero la gente talentosa de la que estoy rodeado, algunas veces no perciben esos talentos en ellos mismos y se centran en sus defectos, en sus carencias, en lo que los otros esperan, quizá dejando de lado el desarrollo de los mismos. Algunos tienen metas completamente ajenas a sus talentos otros los tienen vinculados con cada aspecto de su vida.

Yo creo que mi talento es darme cuenta de las cosas. Así como hay gente que caza talentos para usarlos en su beneficio espero que yo pueda ayudarlos a usarlos en su beneficio.

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Mensajes flotando

Entre tú y la imagen de ti que a mí llega hay un espacio al cabo del cual eres sólo una memoria..

Jorge Cuesta

Hace aproximadamente un año fue encontrada en el mar báltico por un pescador alemán una botella que contenía un mensaje que lanzó Richard Platz desde Dinamarca en 1913, pudieron decifrar el remitente y hallar a su nieta Angela —que vivía en Berlín—a la que se le entregó el mensaje, unos cien años después.

Han cambiado mucho los tiempos, es difícil, imaginar ahora cifrar un mensaje, ponerlo en una botella sellada y lanzarlo al mar, dejar que flote durante años esperando que encuentre algún destinatario, más si es una mensaje de auxilio en el que se concentran las esperanzas de rescate o supervivencia. Es como poner todos los huevos en una canasta en este caso nuestras palabras en una botella de cristal.

Los mensajes han pasado por los anuncios del periódico, las últimas páginas de las revistas, los trípticos repartidos, las hojas de papel con una foto pegadas desesperadamente en todos los sitios público, incluso brincando al mundo virtual primero en forma de mensajes en los tableros de anuncios, (BBS), gopher, telnet, y luego la WWW, miles de páginas personales en el mar cibernético buscando destinatarios, canales en el IRC, tópicos de fórums, o los precursores del bloggeo como livejournal (deadjournal anyone?), después otros como hi5, facebook twitter, tumblr, y podríamos seguir nombrando.

Algunas cosas cambian con esta nueva tecnología, ahora que se puede usar la destinatario, algunos prefieren seguir lanzando mensajes anónimos, en algunos casos porque así no gastan balas para cazar amores, pero algunas personas no tienen destinatarios definidos, se encuentran en busca de que una respuesta les diga que no están solos. Que ese sentimiento que les agolpa la garganta puede ser compartido, que los pensamientos vergonzosos no son exclusivos, que las preferencias son matices y que la sangre puede hacer eco en un corazón.

Tal vez por eso suelo contestar tantos llamados, porque sé que muchas veces la apatía se apodera de las personas, cualquier molestia es pretexto para no tender una mano, algunos dicen que en casos extremos el egoísmo es saludable, otros nunca han mirado afuera de su ego. Además cada puente que se tiende es un aprendizaje, es un grano de arena en la balanza del universo, es una voz más que fue escuchada. Siento que al escuchar ese llamado uno no puede quedarse impávido.

Quizá también esto que escribo es un mensaje en una botella.

 

 

 

El perdón en tiempos coléricos.

La cólera no nos permite saber lo que hacemos y menos aún lo que decimos.

Arthur Schopenhauer

Escucho muchas quejas alrededor, pareceira que las circunstancias son responsables por la infelicidad del las personas, como si ellas no tuvieran mucho que ver con lo que les pasa o como se sienten, algunas veces hasta yo salgo raspado por esas quejas.

La economía de los países se va a pique, el dólar, los precios suben, los impuestos suben mientras los sueldos se estancan, la inseguridad crece, el clima es adverso, llueve, hay tráfico, los jóvenes son groseros. Y también se refieren a las personas: mis padres no me comprenden, los maestros nada más dejan tarea, mi jefe es un inútil que da órdenes a lo güey, el taxista es un cafre (o va muy lento), los policías son corruptos y el presidente bien pendejo.

Son las mismas circunstancias para todos, pero es una necesidad muy grande de depositar la culpa en algún lugar más, de cerrar los ojos a la responsabilidad que tenemos, a exculparnos por circunstancias externas. Llegué tarde porque había tráfico, no terminé porque mi mamá me puse a cuidar a mi hermanito, no di la pensión porque no me alcanza el dinero, te lastimo porque me haces enojar.

Yo también he caído en esos excesos, y quizá por eso he recibido algunos señalamientos de parte de personas cercanas de que no merezco lo que tengo y que mis problemas son resultado de mis acciones pasadas y es un reflejo del karma, bueno pero al menos mostraron algún tipo de interés.

Algunas veces me siento cansado, del verbo estar hasta la madre, y quisiera descansar un poco, me gustaría poder recargarme y sentir un poco de paz.