Archivos Mensuales: mayo 2015

¡Taxi! ¡Libre!

y tome el taxi de los sueños que no haga pausa en el camino

El taxi de los sueños – Real de Catorce

Mi experiencia con los taxis ha sido de primera mano, incluso nn un hiato en mi carrera universitaria estuve de taxista en un coche coral y mi amigo Chucho estuvo dedicado a la profesión por mucho tiempo. Y en general a lo largo de mi vida he usado este transporte con mucha frecuencia. Incluso algunas veces mi vecino Carlos (tío Gabolín para los cuates) me pedía llevarlo algún restaurante donde ofrecía el servicio de fumigación, algunas veces llevarlo e ir por él tiempo después, la mayoría lo esperaba.

Cuando niño, poco después de mi mudanza a la CTM y antes de las devaluaciones el transporte de casa de mi abuela a la casa en taxi era más barato que el viaje de más de tres personas en pesero. Algunas veces iba acompañaba a mi madre al centro a comprar tela y la ayudaba a conseguir un taxi que aceptara la carga de mercancía para regresar. Algunas veces regresando de noche debido a mi complexión y vestimenta los taxis no hacían parada. Muchas veces recibí la respuesta de que ya iban a entregar o que no estaba en su ruta. Las luces como símbolo de que estaban libres no eran tomadas en cuenta. en los años sesentas si un taxista iba con la bandera arriba y se negaba a prestar un servicio recibía multa, claro que la cantidad de vehículos entonces era mucho menor. Muchas veces para intentar llegar más rápido me bajaba en Tacubaya e intentaba tomar un taxi, el problema era cuando había muchas personas en busca de transporte, yo no tenía cómo competir contra los demás, en especial con las damas, los macalachachimbas tienen fama de galanes. También me ha resultado imposible conseguir un taxi en la lluvia. También he recurrido al servicio de llamar los “black cabs” desde mi trabajo situado a unos pasos de la fuente de petróleos, no estaban registrados pero ofrecían servicio de calidad.

Cocodrilo Cotorra Vocho

Todo esto fue porque me pidieron una opinión detallada respecto a Uber, creo que la controversia causada y las acusaciones, burlas y memes por todos lados lo único que reflejan es la falta de claridad del asunto, y es que todas las partes tienen cola que les pisen, quizá sea mejor comenzar por partes.

El gobierno (me voy a referir a al gobierno de mi bienamada ciudad):

Su obligación es proporcionar el transporte de pasajeros, pero está facultado a dar concesiones. Es decir el que los taxis están actuando en nombre del gobierno, por eso también es su responsabilidad que los conductores sean aptos y los vehículos seguros, por eso existen los requisitos para el tarjetón, la revista, la revisión de taxímetro. Claro que eso es en teoría, pero en la práctica es un negocio a base de corrupción, son entradas extra para los todos los funcionarios, y pues cuando se necesita una lanita extra se exige un cambio de pintura o algún cambio, están protegiendo su negocio.

Los taxistas:

Siendo extorsionados por el gobierno, se ven en la necesidad de dar mordidas y cohechos que intentan cuya factura intentan pasar al pasajero., el esquema tanto de los que son dueños de taxis como los que tienen alguien que lo maneje son inadecuados, los dueños quieren tener una cuota fija (la cuenta) sin importar las condiciones en que se obtenga, no saben si es mucho o poco. Y los que conducen sus propios taxis prefieren tener menos vigilancia fiscal.

Uber:

Es una servicio enfocado en el cliente, pero que se niega a admitir algún riesgo y todo lo transfiere al conductor. Es claro que cualquier persona busca evadir el riesgo, pero al transferirlo y negarse a compartirlo con sus clientes creo que es un esquema abusivo y que yo no valido en ningún otro sector no solamente en el de transporte. Si bien parece que ofrece buenas cosas tanto a pasajeros como a icuiricuis, bueno en este caso lo dejamos en chafiretes. A los primeros les ofrece la oportunidad de calificar el servicio, el pago con tarjeta, la facturación, a los segundos un horario flexible, pasajeros más jóvenes y “cool” y el auxilio de la tecnología. Claro que le vale madre las credenciales de uno o el bienestar del otro, lo importante es su tajada, porque las quejas no son atendidas puntualmente, de ninguno. Es ilegal, aunque las leyes estén obsoletas la verdad es que es contraviene la ley de transporte. Eso no solamente en México, en otras ciudades porque es más importante tener presencia que cumplir las leyes locales. Entre mayor participación en el mercado sus tarifas suben. (No es un esquema parecido).

Los usuarios:

Los anteriores están representados por personas, nosotros pensamos que cualquiera puede manejar y prestar un servicio como el de transporte. Es evidente que no es cierto, las múltiples quejas sobre la forma en que los demás manejan no son de gratis, los que tenemos licencia en general no hicimos examen ni práctico ni teórico, no nos importa lo que consumimos ni sus impactos mientras nos sea cómodo o conveniente, y no queremos tomar responsabilidad alguna.

Cuando hay controversia y los ánimos se caldean, las opiniones irreflexivas abundan, descalificar a una persona no descalifica el concepto. No sirve tirar golpes o hacer burlas si no hay un espíritu de resolver o proponer una solución.

Esto no quiere decir que las ventajas se deben dejar de lado, existen opciones, acá en São Paulo uso un servicio parecido pero con taxis registrados (una alternativa plausible):

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Pero mi transporte favorito sigue siendo el trolebús.

 

 

 

El ascenso y el descenso

Todo cuanto sé con mayor certeza sobre la moral y las obligaciones de los hombres, se lo debo al fútbol.

Albert Camus

Ahora que el final de semana pasado ascendieron los Loros de la Universidad de Colima recordé muchos episodios de mi vida, pero la imagen que llegó primero fue la de mi abuelo Luis, mis dos abuelas son de Salamanca, él fue registrado en Salamanca pero en realidad nació en una hacienda, quizá por eso no sentía tanto amor por el equipo local, eso unido a que tenía el oficio de zapatero es la razón por la que su equipo fue el Unión de Curtidores, que tiene sede en la ciudad de León Guanajuato, durante mucho tiempo pasó en segunda división sin pena ni gloria, pero a mediados de los años 70s en su mejor temporada en segunda, quedaron en tercer lugar, tuvo una oportunidad, la primera división crecía a veinte equipos, el otro invitado fueron los Pumas, ah pero los Pumas de San Luis, que tuvieron que cambiar su nombre a Atlético Potosino. Nunca antes vi a mi abuelo emocionado por el fútbol, comenzó echando tiros, llegó a la liguilla -como dato la liguilla la inventó el Atlante para evitar un descenso- el caso es que perdió con el Toluca pero alcanzó el tercer lugar. La siguiente temporada llega de nuevo a las semifinales para perder con el América. Estas derrotas no le importaban mucho a mi abuelo, se notaba en la felicidad de ver a su equipo en los titulares. Pero las siguientes temporadas fueron en picada, algunas comenzó a disputar el descenso en lugar del campeonato, primero mandando al Atlas as segunda, después al Jalisco, y en la temporada 80/81 a pesar de ganar su último partido al Atletas Campesinos termina en venganza del Atlas para mandarlo a la segunda. Mi abuelo se enojó pero no mostró tristeza. Para el fin de milenio, llega una nueva oportunidad y su equipo logra ascender de nuevo, para tomar el lugar del Toros Neza, apenas comenzaba a frotarse las manos cuando salió la noticia de que el equipo sería vendido al Puebla, entonces no solamente no se queda en primera, el equipo desaparece. Eso puede romperle el corazón a cualquiera.

Siempre me interesó más el descenso que el campeonato, parecía un drama más auténtico, prefiero mil veces al Morelia luchando por quedarse en primera, la dirección de la Tota Carbajal viajando en Camión por su fobia a los aviones y saliendo del vestidor a tirar penalties para ser eliminados por el América que a los Monarcas después del campeonato.

Quisiera hacer una pausa para mandar un cariñoso saludo a mis amigos que formaron al Unión de Curtidones que iba a ver jugar cerca de casa por el tiempo que iba a portales. iba por Emilio Carranza hasta Andrés Molina Enríquez, no importaba el resultado, lo importante era verlos. Dejo una foto de la época.

Banda

Creo que también en la vida hay situaciones, lugares, objetos y hasta personas que entran y salen de nuestra primera división, hay primera A, segunda y hasta tercera, en algunos casos han tenido siempre una permanencia como el Guadalajara o el América, siempre han estado ahí, otros entran fugazmente para dejar algún recuerdo de gloria, tragedia o comedia, como el Oaxtepec, Zamora, Marte. Unas veces estamos con la esperanza que regresen y otras que se vayan.

 

 

 

 

llevar al baile

Ritmo. Signos que siempre son clave. Imágenes fugaces. Titubeante como una música de sombras redimidas.

Halfdan Rasmussen

Nací lleno de muchas contradicciones, pero una de ellas ha sido el baile, la actitud de mis familias materna y paterna es completamente diferente, mientras que mi familia paterna, llevo parte de ambas.

Mi madre ganó un concurso de baile junto con su hermano Juan, en Acapuco durante su juventud, cada que llegaba a casa de mi abuela veía a mi tío Juan estaba trabajando mientras escuchaba y bailaba música de la Sonora Matancera, mis abuelos Chuchita y Luis eran afectos a bailar danzón, y durante mi niñez vi muchas fiestas transcurrir al ritmo de la internacional Sonora Santanera, con mucho baile y varios gritos de “voy polla” para motivar el baile. Mi tío Luis siempre me decía que esa era la clave para conquistar a las muchachas, quisiera aclarar que el significado de muchachas podría ser muy variado, en algún viaje a Acapulco nos prometió “vamos con unas muchachas” me parece que solían ser muchachas en su juventud.

Durante mi juventud en las fiestas de mi primo Carlos con las que comenzábamos las fiestas de diciembre, participé algunas veces en las líneas de baile con mis primos y amigos, solamente lo pude hacer muy al principio, luego ellos se convirtieron en unas lumbreras para el baile, la distancia creció mucha, no es mi mayor virtud, siempre he sentido que de alguna manera eso fue una decepción para mi madre, que algunas veces me pedía bailar con ella pero como nunca le faltó con quien bailar no fui necesario, tampoco bailé con mi hermana. Aunque fui chambelán de mi prima Ale, pero mi aprendizaje formal comenzó un poco antes, en los XV años de Sandra Sheila, donde Marcela (QEDP) me enseñó lo básico y siempre estuvo dispuesta a bailar conmigo.

Porque sí disfruto el baile, a pesar de no ser lo más rítmico que pudiera, porque además de las fiestas de XV años cuando tenía alrededor de esa edad, también estaban los bailes que se organizaban en la Carmen Serdán, donde Paquis ya tenía el estilo, después fueron todas las fiestas fresonas donde predominaba el pop, yo solía bailar solo, algunas veces subiéndome a las sillas y saltando, y durante la época del slam usaba mis botas con casquillo metálico y mi chamarra desgarrada. También durante mi tiempo en la facultad, como éramos solamente dos hombres en el grupo de amigos pues nos tocaba bailar más como cuando había grupos de merengue en el auditorio. A tiempos más recientes, bailes de año nuevo en la calle, lances en el día del maestro al ritmo de youtube, lecciones de forrô o samba carnavalesca.

Pero parece que las el amor no viene junto con una pareja de baile, por alguna razón no han querido bailar conmigo, confieso que eso me ha lastimado particularmente, como si un aspecto mío fuera rechazado. Como si mi ritmo no fuera suficiente —demasiado asincrónico— quizá esta falta de empatía sea un signo.

Será que no le hice caso a mi tío y nunca lo usé como medio de conquista, bueno algunas veces pero en ninguna relación significativa, apenas de cercanía vecinal, coincidencias de moda o de dimensión. Total nunca es tarde.

 

 

 

 

In

 

 

Houston, tenemos un chingo de problemas

Los problemas son oportunidades para demostrar lo que se sabe.

Duke Ellington

Durante mi educación primaria me además del libro de matemáticas proporcionado por la SEP usábamos el libro de matemáticas alfa que tenía más problemas, la idea pedagógica era intentar resolver más problemas para practicar, desde entonces me gusta resolver problemas, por eso ayudé a mis compañeros con la guía para la secundaria. En la secundaria no fue diferente, solamente que ahí se añadía la computación. En la prepa fue más enfocado a física y química que matemáticas. Cuando estaba en Ciencias Políticas también ayudaba a resolver los problemas de otros física, matemáticas y lógica, y muchos de computación. Cuando cambié de carrera y entré a la Facultad Ciencias durante muchos semestres fue solamente los compañeros cercanos pero cuando comencé con el servicio social la audiencia se disparó y recibí problemas de muchas otras facultades, incluyendo personas que hacían la maestría en el IIMAS o que estudiaban en Acatlán. Exalumnos que que ya estaban trabajando o incluso conocidos que llevaban su computadora —desktop nada de laps— para reparar algo.

Pero los problemas más interantes eran los que describían una situación cotidiana o verosímil. Algún dilema al que me pudiera enfrentar, un obstáculo para llegar a una meta algo así. Pero lo que me pareció más interesante es la forma en que los demás abordan el problema, incluso cómo lo preguntan.

El primer obstáculo evidente era que muchos no leían adecuadamente, leían pero no comprendían lo que estaban leyendo. No entendían lo que se estaba preguntando lo siquiera lo que estaba pasando.

El Segundo era no sabían preguntar adecuadamente, esto junto con la falta de información extra hacía mucho más difícil encontrar alguna solución. Pero encontrarla siempre es un divertimento. He oído tantas cosas como las siguientes:

Mi computadora no me hace caso —por eso siempre recomiendo hablarles bonito.

Los números no me cuadran —cualquier acotación a la cantidad específica o referencia a contra qué lo están comparando.

¿Cómo le hago para que mi programa corra como el tuyo? — La solución más fácil es cambiar de asientos.

Me puedes poner un password que no se me olvide —yo pensaría que esta petición hace evidente que la mnemotecnia no es su fuerte.

El trabajo tiene que estar listo para mañana ¿cómo le podemos hacer? — Generalmente es una pregunta retórica.

Yo no hice nada pero ya no funciona ¿lo puedes arreglar? — generalmente encuentro una definición diferente de nada.

Difícilmente escucho un no sé, la regué, no estudié, no lo hice. Lo que he aprendido es que entre más responsabilidad se asuma la solución de los problemas es más rápida.

Es entretenido hacer problemas pero la energía gastada se puede enfocar a otras cosas, en especial cuando no tienen ningún impacto positivo.

CuadernoAlfa