Archivos Mensuales: junio 2015

los otros

Siempre es mejor que la gente hable cara a cara, con el corazón en la mano. De lo contrario acaban surgiendo malentendidos. Y los malentendidos, ¿Sabe?, son una fuente de infelicidad…

Crónica del pájaro que da cuerda al mundo – Haruki Murakami

Casi al terminar el año 2000 iba en la línea 3 del metro platicando y me bajé en guerrero para conocer las instalaciones de la línea B del metro, durante el trayecto la plática giró en torno a mi necesidad de tener que asegurarme que las personas que me preguntaban cosas estuvieran interesadas genuinamente por lo que sentía antes de responder, que eran dignas de escuchar mis secretos, mi interlocutora me convenció de ser más abierto, de dejar al descubierto mi persona y confiar en los demás, es curioso porque pensé que era amiga mía pero tiempo después descubrí que no lo era, no solamente intentó convencer a mi ex que no se casara conmigo sino que jugó un papel importante en el rompimiento y en los acuerdos post nupciales, ya que yo estaba convencido de que sería una juez imparcial,  pero me agandalló y me quedé dolido y sentí traicionado, pero la verdad es que siempre cada quien ve sus propios intereses.

Tal vez sea yo muy ingenuo al pensar que los demás puedan actuar de otra forma, pero haciendo un recuento eso pasa tantas veces:

Como pedir ayuda para subir una cama porque la mudanza la dejó en la entrada de la casa, cuando en verdad fue para quedarse el dinero de la propina, yo trabajaba sin propina, u otra mudanza un librero de madera de verdad de esos del CREA, que no les importa soltar y dejármelo caer porque mis brazos no se fracturan. O hacer un trabajo sobre Frida Kahlo mientras la otra persona anda de fiesta, o de alguna otra materia y otra fiesta; o algún trabajo sobre el barroco mexicano cuyo agradecimiento fue una crítica a la fuente usada en la impresión.

También existe el caso de los halagos privados luego de pedir favores, pero que a la hora del reconocimiento público el premio va para otra persona, algún familiar o alguien con el que tenga que quedar bien, porque siempre quieren quedar bien con los que temen son menos accesibles, es conveniencia se agachan frente al, según ellos, poderoso. Y parece que una palabra amable o un una palmada en la espalda o hasta un apodo que uno no aprecia es suficiente para o ponen los cigarros una vez y lo cantan por varios años, o los préstamos, tengo un escrito firmado donde una persona se compromete a pagar el dinero que presté para un viaje, sabiendo lo que pasó después me salió barato confiar.

Quizá lo peor de todo es que no tengan los huevos —como paréntesis cultural la mujer tiene más huevos, porque el hombre tiene 2 testículos y la mujer tiene 2 o varios— para decirte las verdades de frente, porque a veces prefieren triangular o mandar indirectas, es cansado recorrer el mismo camino tantas veces, ayudar e incluso recibir quejas y reclamos cuando uno hace algo por el bien de los demás.

A veces estoy hasta la madre.

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Se fue la luz

¿De qué privilegios goza esta pinche escuela pa’ que no haiga luz?

Cuquín

Durante mi infancia la dependencia de la energía eléctrica era muy limitada, apenas cuando llegaba la noche, si había reunión no se podía jugar dominó, no me dejaban leer porque se lastimaban los ojos pero la merienda siempre estaba lista porque las estufa no necesitaba luz. Cuando se iba recién comenzada la noche la plática era cerca de la ventana, algunas veces intentaba atinar la hora en que regresaría, generalmente había al menos una vela, de lo contrario había que correr a la tienda a comprar o en su caso veladoras, casi siempre encendidas con los cerillos que traían horóscopo incluído. En raras ocasiones, cuando había que buscar algo se sacaba una lámpara, que siempre me gustó. También había alguna Ray-O-Vac más moderna, o la del gato.

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Cuando me cambié a la CTM las cosas cambiaron un poco, porque la distribución del agua era a través de las bombas, entonces cuando se iba la luz se iba el agua, eso si afectaba, hasta la cocina porque entonces no usábamos electropura, eso fue hasta depués del temblor, además ya tenía algunos juguetes que necesitaban energía y para no gastar pilas, luego de algunos experimentos -uno de los cuales me dio una descarga que me tiró- usaba un eliminador de batería que había adaptado para que los juegos como este, que recibí de reyes, funcionaran:

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Aunque no tuvimos teléfono por al menos ocho años, cuando tuvimos aún no necesitaba energía eléctrica para funcionar, incluso aún era de pulso, nos tocó el cambio digital, lo que sí afectaba era el trolebús del eje tres, cuando ibas a la tienda no podían rebanar jamón, la cascarita de la calle terminaba con la luz del día, acaso algún partido que transmitían en la tele se tenía que buscar un familiar para verlo, pero ninguna preocupación por pasar más tiempo a oscuras, nada más el clásico chiste, me da un licuado de fresa, pero no hay luz, no le hace me lo tomo a oscuras. Nada que un molcajete no pudiera resolver.

Poco después fue el arribo de los videojuegos y las computadoras, el atari y la commodore 64 pero además de los deportes, había muchas opciones de entretenimiento que no requerían energía eléctrica, desde el cubo de rubik, el burro 16 y tamalado, bolillo, cuchillo, o crucificar a un amigo (el Chore) en un carrete de madera usado para cable.

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Referente a la escuela cambié de escribir en una Olivetti a usar un processador de palabras, primero vizawrite en la c64, después WordStar, WordPerfect y terminar en Word, ahí cuando se iba la luz y aún no habías grabado era un accidente fatal, como el 7 de noviembre de 1987 cuando juré que no me iba a volver a pasar.

Después con el uso del módem para conectarse a internet,  el comienzo de las redes en los BBS o IRC el uso fue incremental y los lamentos cuando la energía fallaba llevaban cada vez más improperios.

Cuando comencé a usar la PC para el trabajo, la interrupción de la energía tomó un carácter importante, yo tenía una computadora principal, una de repuesto bastante cercana en desempeño y una extra pero nada servía sin energía y los UPS apenas duraban lo suficiente para guardar y prevenir algún daño, entonces cuando no había luz no solamente significaba que tendríamos que suspender el torneo de Age of Mythology —con mi compadre, el Chacal y Lalits que llevaba su lap— también podía significar que no se pudiera entregar algún trabajo.

En mi trabajo actual es vital la tecnología así que no solamente hay plantas de luz y UPS para que el servicio no sea interrumpido sino que existe un sitio alterno para trabajar en caso de alguna contingencia. La evolución de los teléfonos añadió una dimensión extra a la energía, es necesario tener un cargador a la mano, en mi caso uso una pila de repuesto —que el día de hoy olvidé— para dejar el cargador conectado y poder andar con un teléfono inalámbrico

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El año pasado que estuve casi un mes en México quedándome por primera vez en casa y en algunas ocasiones me enfrenté a la fata de energía. Me tuve que quedar un rato en el coche, escuchando el radio mientras se cargaba el teléfono, y me acordé de esta canción y programa de radio:

 

Detén ese elevador

Dueños de sus destinos son los hombres. La culpa, querido Bruto, no está en las estrellas, sino en nuestros vicios.

William Shakespeare

Recientemente cambiaron la forma de operación de los elevadores en el edificio donde trabajo, ahora afuera hay un control donde uno pone el número y el control indica el elevador que uno tiene que tomar, entonces al entrar no hay botones con los números de los pisos dentro del elevador. He visto algunos incómodos con esta situación. Como si se encontraran atrapados sin opciones aunque en ambos casos uno está confiando que la tecnología funcione. Hablando de funcionar resulta que el elevador de servicio del edificio tiene una ligera falla, no para el lobby, es decir funcionan todos los pisos con excepción del piso que todos usan, al menos es democrático.

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Antes el piso más alto en el que viví era el tercero, a pesar de no ser tan algo algunos de mis amigos se quejaban de que no tenía elevador, entonces había que subir, algunas veces cargando y mientras el interfon estuviera descompuesto también tenía de bajar a abrile a las personas. Siempre he pensado que el hecho que muchos edificios tengan seguridad es algo con lo que no estoy de acuerdo, entiendo que muchos se sientan más seguros pero yo no quiero someter a mi familia y amigos al escrutinio de alguien más para ver si pueden entrar o no a mi morada. Hay al menos un par de escenas que vienen a mi mente. Uno es la película de terror donde una persona va tocando de puerta en puerta —yo soy de los que abre la puerta— y la otra es la de los peregrinos buscando refugio, sería ridículo que fueran preguntando a los porteros si les dan posada.

Además aquí el elevador tienen una leyenda al inicio que advierte no entrar en el cubo del elevador si el elevador no se encuentra en el piso correspondiente, además hay una ley que obliga a poner el anuncio. Supongo que no quieren ser demandados por no poner semejante advertencia.

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Durante una celebración de la premiación de un torneo de boliche con mis amigos del trabajo, luego de la foto grupal y una tiempo de convivencia comenzaron unos murmullos que casi se convierten gritos: “Elevador” eso se refería a un truco en el que se toma el vaso, se le tapa con la mano y da media vuelta para beberlo con la boca del vaso apuntando al piso, através de las pequeños huecos de la mano. Para no quedarme atrás hice el truco de tomar una botella, beber y al terminar soplar humoy dejarla el cuello de la botella humeante. Desafortunadamente a partir de ese día volví a fumar —ya lo había dejado y lo dejé de nuevo algunos años después— pero no me quedé sin responder el reto.

Me quedo pensando en diferentes cosas ¿por qué es tan difícil manifestar nuestro destino y no desviarnos aún si este es unos pisos arriba? Pareciera que siempre se quieren tener opciones, que ni siquiera podemos decir voy al piso 14 con todo y que trabajo ahí todos los días. También parece difícil aceptar que algo no funciona, que tiene un defecto si el elevador no se detienen en el lobby no sirve, aunque lo puedas usar para ir a visitar a tu vecina —no, acá no tengo vecina, bueno sí tengo pero no me llevo igual— ¿por qué es más fácil decir una descripción políticamente cautelosa. Otra reflexión es relativa a las advertencias obvias, parece que nadie quiere darle a las personas libertad de cometer errores —hacer sus pendejadas— finalmente este tema me hizo acordarme de un grupo:

 

 

 

Ton’s qué mi reina ¿a qué hora sales al pan?

Tu barro suena a plata, y en tu puño su sonora miseria es alcancía; y por las madrugadas del terruño, en calles como espejos se vacía el santo olor de la panadería.

Suave Patria – López Velarde

Una de los gustos que comparto con mi madre es el del pan, además del orden en que lo comemos, durante muchos años la merienda fue chocolate con un pan dulce y alguna torta o sándwich, mientras que todo mundo comía primero y terminaba con lo salado a manera de postre nosotros comenzábamos invariablemente por el pan dulce.

El pan no es ni por asomo originario de México pero sí muchas costumbres ceremoniales que se adoptaron después. las primeras ordenanzas respecto al pan las hizo Hernán Cortés, como sucede con el mestizaje, los españoles trajeron el trigo y las recetas básicas del pan, en principio el pan dulce con influencia francesa, con hojaldre y complementos cremosos pero la mayoría de la población consumía regularmente el bolillo (pan francés), el birote, el pan español y los pambazos y entre los dulces las campechanas, los condes y las banderillas. Pero bastó que las monjas los llevaran a los conventos para que las recetas fueran creciendo, y al irse distribuyendo entre el pueblo los nombres fueron ganando sonoridad: los calzones, calvos, chafaldranas, gendarme, dominó, semáforo, ladrillos, piedras, novias, orejas, chilindrinas, pachucos, tranzas, panqué, donas, rebanadas, pellizcadas, cemitas, yoyos, besos, polvorones con todo y chochitos.

Por eso me gustaba ir a la panadería, era una intentar los gustos de las personas porque era como comprar regalos de navidad, así por ejemplo para mi tía Yola llevaba una oreja, entre más grande mejor, para mi hermana una concha, un panqué estilo chino para mi tío, o uno de piña para mi padre. A pesar de que el bolillo era la opcion arriba del 90% de las ocasiones si había que hacer tortas llevaba teleras y en ocasiones especiales una ciabatta que mi papá siempre recordaba como su tío le decía pan rolito; acaso un par de veces una baguette, una de esas ocasiones para año nuevo. Mi abuelo hacía algunas veces donas y las espolvoreaba con azúcar aunque a mí me gustaban más sin azúcar, hace poco mi tía Marina retomó esa costumbre que me trajo demasiados recuerdos.

Hay al menos dos tipos de panes que merecen un alto en el camino, uno es el pan de muerto que no solamente sabe de pocas tuerca, también es una ofrenda para los que ya partieron por eso el esmero en su preparación es mayor, y la otra es la  rosca de reyes que lleva en sus entrañas una promesa de una tamaliza.

También quisiera mencionar la aparente similaridad y falta de claridad en las diferencias entre un bolillo y un birote. la principal diferencia es la altura a la que se hornean, lo que hace que su sabor sea distinto y que las tortas ahogadas tengan que ser consumidas en Jalisco.

Los que a mí me gustan son simples, creo que el que más me gusta es un pan que le dicen pan de leche que hacen en Salamanca y que mi madre en sus viajes solía traerme, es de forma de cúpula sin ningún extra apenas el sabor.

 

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