El último de la fila

¿Acaso existe un modo ordenado de describir el caos?

Félix J. Palma

Mi apellido comienza con la última letra del abecedario, en prácticamente toda mi historia escolar era el último de la lista con la excepción de dos personas: Zurita y Zepeda —una persona real y otra imaginaria pero eso es parte de otra historia—, si a ese hecho le sumamos mi estatura el resultado fue que siempre me tocó estar en los últimos lugares, porque los criterios de localización de lugar siempre fueron o apellido o estaturas. Estar al final trajo diversas consecuencias:

Al pasar lista siempre que llegaba el momento de contestar presente ya nadie estaba poniendo atención, en especial si la lista se toma al final de la clase tenía que esperar para más tiempo para salir, mientras que Aburto ya estaba fuera mucho tiempo antes que yo. Como estaba al final del salón, cerca de la pared o una columna pude hacer figuras —desfiguros— de cera de campeche que se quedaban pegadas por mucho tiempo. También se organizaba la hora feliz —generalmente en clase de matemáticas— donde había intercambios culinarios —compartir una mitad de torta y un dar un trago de boing de triángulo— algunas veces me ganaba el sueño —clases de literatura donde se leía el libro de texto en lugar de los originales—, también estar cerca de la pared me permitió azotar la cabeza de un compañero en extremo molesto. Creo lo más interesante fue que me permitió entrenarme en decifrar textos a lo lejos —después supe que necesitaba lentes y mucho después comencé a usarlos de verdad— entonces eso me sirvió porque cuando veía un camión que venía a lo lejos y había lluvia sábía lo que decían a pesar de ver todo borroso, y ese era mi secreto para manejar bajo la lluvia sin limpiaparabrisas —con una combinación de la fuerza y a veces de detergente roma—

Rara vez alcanzaba repartición o premio, generalmente en orden; de la misma forma que no le pegaba a la piñata o en la víbora de la mar iba atrás —la verdad generalmente deteniendo al novio—, pero lo mismo pasa con las revisiones de la tarea, o la entrega de la cartilla, o cualquier trámite por apellido; a mi estancia en Brasil se le sumó un componente extra en su extrañeza respecto a los apellidos que comienzan con Z.

También tiene sus ventajas, buscar en una lista es sumamente fácil, vas al final y subes, ni siquiera hay que saltar el encabezado, también generalmente se tiene más tiempo para reflexionar la respuesta, se tiene un mejor panorama del salón, de todo lo que pasa. quizá adquirir un poco de paciencia y saber cómo se juega en una viuda cuando te toca el último turno. Quizá lo mejor sea que cuando se está en esa situación cualquier alteración en el orden resulta ventajosa.

Acerca de Brujo Postergado

Soy un brujo postergado, que se divierte interviniendo el universo.

Publicado el julio 23, 2015 en Biografía, General. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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