Archivos Mensuales: septiembre 2015

la memoria de los virus

Fuiste al doctor por una receta, y te recetó una moraleja.

La almohada eléctrica – Jaime López

La definición de virus es poco clara una entidad que sobrevive usando otras entidades para replicarse, eso resulta que no sean autosustentables, a pesar de que el cuerpo está equipado para combatirlo, apenas dejándolo descansar, tomando líquidos e incluyendo limón, cebolla y miel en la dieta. El problema de los últimos tiempos es tener ese tiempo para descansar.

Ahora que regreso luego de algunos años mi cuerpo resulta patio de juegos para unos virus que me desconocieron, aprovecharon una debilidad para atacar —¿dónde he visto esto?— y dejar una serie de manifestanciones menores.

Quizá la más molesta sea el dolor de garganta. cuando pasar saliva comienza a doler no quieres ni hablar —mucho menos tener sustos que te trasladen algo a la garganta— las palabras comienzan a agolparse en la garganta y quedan muchos pendientes por decir.

La sensibilidad al dolor aumenta y puedes percibir todos esos Dolores que en general pasas por algo, desde los dedos de los pies hasta los de las manos, el cuello, la espalda, las piernas. La acumulación de tantas cosas, los golpes recibidos, los tropiezos con innumerables piedras.

También es difícil respirar, lo que dificulta comer, dormer y conversar, es necesario cargar papel o improvisar algo para mantener la nariz limpia. cargar una botella para mantenerse hidratado. Buscar líquidos cítricos sin azúcar, intentar reestablecer el lugar de trabajo con los dotes disminuídos.

Algunas veces con suerte se recibe una palmada en la espalda, una canción, un saludo o buenos deseos. otras veces indiferencia o una puñalada trapera —una referencia al autor de inicio— pero la mejoría depende solamente de uno, de nadie más.

Lo mejor es que la enfermedad te permite reflexionar.

 

 

Equinoccio

Morir, y joven: antes que destruya/el tiempo aleve la gentil corona;/cuando la vida dice aún: soy tuya,/aunque sepamos bien que nos traiciona.

Manuel Gutiérrez Nájera

Durante el equinoccio vernal el sol se encuentra sobre mi cabeza al medio día, el primer punto de libra completamente opuesto a mi signo, supuestamente el calor debería disminuir y las hojas caer. aún llueve y el año entra en la recta final.

Estos son símbolos del cambio, todo tiene un ciclo, todas las cosas mueren, pero esas muertes son solamente comienzos, las leyes de conservación de la energía nos dicen que todas las cosas en el universe son como un ave fénix, con la salvedad de que va cambiando de forma.

Algunas veces los apegos nos impiden dejar el libre flujo de esta transformación, ese miedo al cambio que se manifiesta como un deseo de control, cuando no controlamos nada, ese deseo de asirse a una idea, persona, cosa, situación intentando evitar el cambio.

Las cosas cambian, lo querramos o no, no podemos detener en caambio, lo que hacemos frente a él es lo que nos define. Todas esas cosas que nos mueven el piso son enseñanzas —muertes, accidentes, enfermedades, divorcios, separaciones, cambios de residencia o trabajo— no son casuales, nos muestran un camino.

El fuego es un instrument claro de transformación. Pero ya nadie quema sus naves.

 

 

El grito

Sería magnífico, yo creo, ayudar a hacer de México un lugar feliz.

Pancho Villa

Desde el bicentenario no me tocaba una celebración del 15 de Septiembre en México, algunas cosas se han añadido a esa fecha desde entonces.

La que durante mucho tiempo fuera una fecha que marcaba la ocurrencia de una de mis maldiciones, se fue transformando en una más simbólica, personal.

Quizá este año no sea tan significativo como la primera conmemoración —el grito de López Rayon—, la primera vez que fue cantado el himno nacional, la celebración del primer centenario —cuya foto espero pronto esté colgada en alguna de mis paredes— o el grito de Heberto Castillo en Ciudad Universitaria.

Además de la celebración de la virgen de los Dolores para mí es una celebración de un nuevo comienzo

He vuelto y esta es una fecha magnífica para celebrarlo.