Archivos Mensuales: diciembre 2015

A propósito de los propósitos

En el círculo se confunden el principio y el fin.
Heráclito.

Este fue un año lleno de muchos cambios, enseñanzas y experiencias nuevas. Lo comencé mandando un mensaje de texto, con una idea diferente de mi futuro. Fue un año lleno de pérdidas, despedidas, anuncios, rupturas, mudanzas, comienzos. Como todos los años. Creo que esta vez me permití aprender más.

No hay que esperar al final del año para cambiar, cada instante es nuevo, las circunstancias van variando el entorno no es el mismo, nosotros tampoco.

Es nuestra actitud ante estos cambios lo que nos va definiendo, nuestro ser se plasma en las decisiones que tomamos, porque no somos una veleta a merced del viento, no son las circunstancias las que definen nuestro estado, son nuestras acciones.

Este año tengo mucho que agradecer, todas las experiencias, el cariño recibido, los éxitos, las alegrías, el regreso con mi familia y mi país. También algunas lágrimas por las personas que partieron, por la ruptura dolorosa y desgarradora. Además de la oportunidad de reflexión que me proporcionó una súbita enfermedad que me llevó al hospital, y me dejó mucho tiempo postrado en cama.

Ahora viene un tiempo de reconstruir, de crecer, aprender y crear.

Los mejores deseos para todos.

Navidad y cambios

Es tan grande el placer que se experimenta al encontrar un hombre agradecido que vale la pena arriesgarse a hacer un ingrato.
Séneca

Desde niño estuve inmerso en la idea de que en Navidad era importante nuestro comportamiento con nuestros semejantes. Por alguna razón mi empatía se centró en el sufrimiento y los pesares de los demás.

Como viví muy de cerca el ciclo del comercio, participando en él desde muy temprana edad, me acostumbré a vivir la época decembrina desde diferentes perspectivas, era la época de más trabajo, todos tienen preocupaciones: si les alcanza para la cena, para los regalos de los hijos, sí la venta será suficiente, o el negocio alcanza a sobrevivir. Sentía que la época estaba llena de pesares, angustia y sufrimiento.

Intentaba hacer lo posible por mitigar esa situación, entre ayuda, donaciones, propinas y regalos. Pensaba que aún los pequeños actos podían hacer alguna diferencia.

Cuando iba al banco, solía tomar dos turnos, cuando se iba acercando mi turno salía y buscaba a una persona que fuera beneficiada con evitar las espera, un acto benéfico y anónimo. O al comprar en comercios locales o incluso en la calle, sin regatear o dando o comprando un poco más, con la idea de que ese excedente se derrame hacia los demás.

Pero creo que en estos derroteros me olvidé de mí, de disfrutar y agradecer el sinnúmero de alegrías, bendiciones, cariño que experimentaba cada día, creo que es otra lección aprendida estos días.

Feliz Navidad a todos.

Duelos que duelen (última parte)

Y es la frase que dejas caer, interrumpida. Y la pregunta mía que no oyes, que no comprendes o que no respondes.
Xavier Villaurrutia.

Escribo esto todavía postrado en la cama, después de estar diez días en el hospital y haber visitado un par de veces el quirófano, aún imposibilitado de caminar sin bastón, y aún con esa ayuda apenas alcanzo a trasladarme unos metros. Estas circunstancias únicamente retrasaron un poco esta entrega pero me dieron la oportunidad de reflexionar un poco más al respecto.

Algunas veces tenemos que pasar el duelo por personas que aún viven pero que salieron de nuestra vida. A veces ellas mismas tomaron esa decisión lo que le da un carácter voluntario a esa ausencia, que se siente como abandono.

Uno se pregunta ¿Qué hay de malo conmigo? ¿Por qué prefiere estar en otro lado? ¿Acaso su vida es mejor sin mí? Y una serie interminable de preguntas sin respuesta. Y como fantasma rondando queda la duda si algo pude haber hecho de diferente manera. Y un aire de insuficiencia se asoma. Si después de brindarme por completo el resultado es que se van algo debo tener muy defectuoso.

Pero la búsqueda de otros horizontes no tiene que ver conmigo. Los caminos se separan, los senderos se bifurcan, la entropía es implacable.

Suelen irse sin darse cuenta por completo de la situación. En diversas ocasiones confiesan que extrañan algo, generalmente algo que daban por sentado, pensando que esos detalles estarán presentes en otro lado. No suele ser así.

Ahora que mi estado me puso en una situación en la que no podía solo, que necesitas ayuda, eso me permitió experimentar el amor y apoyo de los demás, me hizo aceptar con humildad mi fragilidad y me abrió los ojos a las formas de demostrar cariño. Sí también compraré los tratos de todas las que se fueron.

Los duelos rondan alrededor de la muerte, pero el seguir librándolos es un indicio que seguimos vivos y que cada paso por ellos es una transformación.