Archivos Mensuales: junio 2016

saber perder

Fue un juego y yo perdí, esa es mi suerte, y pago, porque soy, buen jugador.

Amor Perdido – Pedro Flores

Después de un buen tiempo sin manejar, bastaron unos días para que ese enfrentamiento cotidiano con el tráfico arrojara algunas reflexiones. Apenas un pequeño incidente basta para que el flujo vehicular sea afectado severamente.

Cuando la fila de carros que viene en el carril derecho es detenida, sea porque alguien va a dar vuelta o porque tuvo que detenerse algunos instantes, los que se encuentran detrás se niegan a perder tiempo, a esperar a que el coche de enfrente reanude su marcha o de la vuelta, son incapaces de tomar la pérdida de tiempo y se la quieren transferir al del carril siguiente, y esto se multiplica por el número de carriles que tenga la calle/avenida/eje vial. Cuando ocurre que una serie de autos están en una fila nunca falta el que se niega a formarse y busca adelantar rebasando y luego intentando colarse entre los coches, pasando la pérdida al que tenga la decencia de darle el paso para no contribuir al desorden.

En los estacionamientos públicos hay muchas escenas parecidas, los que se estacionan en los espacios exclusivos para discapacitados, porque son los más cercanos y de más fácil accesso —por supuesto— porque consideran que ellos no van a perder su tiempo buscando alguno desocupado y caminando, además suelen ser los mismos que van en coche a los cajeros para pagar el boleto y los que no se toman más de un lugar de estacionamiento. Tampoco es muy diferente el deslizar algunos billetes a la hora de la verificación para que los instrumentos de medición sean recalibrados.

Todo esto supera el ámbito automovilístico, durante el periodo escolar es muy común negarse a estudiar y depender de copiar a un compañero, conseguir el favor del profesor —sea por medio del cohecho, de hacer la barba o usando la galanura—, aprovecharse del trabajo en equipo. Incluso ayuda externa, lo que sea con tal de evitar el trago amargo del trabajo arduo.

¿Cuántas personas no se hacen los desentendidos con tal de que otros ean los que ejecuten sus tareas? Desde las más simples como recoger el excremento de sus mascotas hasta los algo más complicado como llegar a tiempo a una cita o avisar cuando se llegará tarde —independientemente de lo complicada que sea esta ciudad— o el jefe que insiste en que los empleados se queden tarde “en señal de apoyo”.

Ni hablar de las relaciones interpersonales cuando alguno de los dos busca sacar provecho, o se niega a contribuir a la par, o no es sincero respecto a sus verdaderas intenciones. Es muy común dejar que la otra persona cargue con responsabilidades que nos corresponden.

En cada uno de estos actos muchas personas se niegan a tomar la pérdida, prefieren transferirla al prójimo  —o al próximo pendejo que se deje— pero así como la materia o la energía eso no se destruye, nada más se transfiere. Lo que las personas que se niegan a asumir parecen no considerar es que la consecuencias de sus actos no solamente están circunscritas a esos actos en particular, sino al panorama global, este panorama global que las personas que suelen tomar la pérdida —a veces por civilidad, consideración, amor— ven que esos esfuezos lo únio que consiguen es la proliferación de comportamiento gandalla es posible que resulten decepcionados y sus ganas de hacer los correcto disminuyan, cada vez se van extinguiendo aplastados por los actos de los demás.