mi otro yo

La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio.

Cicerón

A veces pienso que existe un universo paralelo donde mi otro yo tiene la fortuna de escuchar la verdad a su alrededor.

Crecer en un hogar donde existe un miembro alcohólico me expuso a la evasión desde pequeño, las cosas no se nombraban, donde la verdad avergonzaba y la discusión abierta de los problemas era prácticamente inexistente. Pero esa aversión por la verdad no estaba circunscrita a mi familia, al paso del tiempo de mi cuenta de que las alas de la mentira revoloteaban por todos lados.

En quinto de primaria, un resultado del cuaderno Alfa —el libro de matemáticas que usábamos como complemento del libro gratuito proporcionado por la Secretaría de Educación Pública— del libro para el maestro estaba equivocado, podría parecer una verdad simple que no debería levantar mucha controversia. Pero cuando eso se une a que no solamente una maestra sostenían que mi resultado estaba equivocado, puede resultar una verdad incómoda. Ni siquiera el equipo de dos maestras afirmando que Pero no iban a disuadir de abandonar la misión de que la verdad saliera a flote. Tuve que llegar hasta la máxima instancia: la dirección. Pero valió la pena, las maestras aceptaron el error y los libros fueron corregidos.

Que los padres, maestros y figuras de autoridad mientan “por tu bien” puede ser incluso entendido y aceptado, como si su posición les confiriera esa prerrogativa, que su juicio es suficiente para saber cuándo es necesario mostrar la verdad u ocultarla. No estoy de acuerdo pero son las circunstancias en las que crecí, además desde muy niño dejé de creer ciegamente en lo que decían los adultos.

Los amigos te mienten por otras razones: para hacer alguna broma, evitar reconocer un error. Otras veces por miedo a decir la verdad, como si al decirla expusieran su vena cava y quedaran a merced de los demás. Esta sensación tiene un reflejo parcial de la realidad.

Si bien la decir la verdad pudiera parecer que revelamos nuestras cartas en el juego, y eso sería una desventaja. Por el otro lado todo lo que se construye a partir de entonces tiene una base sólida. Y puedes usar tu memoria para otra cosa que no sea recordar tus mentiras.

Parece que es muy difícil decir “me equivoqué”, pero es el primer paso para poder reparar la falta. Algunas veces el trabajo para sostener que uno no se equivocó es mayor que lo necesario para reparar el daño de la equivocación.

Otra cosa que más que mentir al respecto se suele omitir son los sentimientos al respecto de otra persona, he tenido la fortuna de haberle dicho a mis queridos difuntos los sentimientos que tenía por ellos. Pero creo que se calla por igual el cariño y la animadversión, como que existe un deseo de que todo permanezca homogéneo porque la verdad es lo que da los matices a las cosas.

Quizá lo peor es que te mientan a la cara.

 

 

 

 

 

Acerca de Brujo Postergado

Soy un brujo postergado, que se divierte interviniendo el universo.

Publicado el julio 28, 2016 en Amigos, Amor, Biografía y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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