Archivos Mensuales: julio 2018

uniformes uniformes

La tela buena, siempre que se lava, se estrena.

refrán

Como lo define la real academia el uniforme es un traje peculiar y distintivo que por establecimiento o concesión usan los militares y otros empleados o los individuos que pertenecen a un mismo cuerpo o colegio. Tiene la ventaja de ocultar las diferencias, pero la desventaja de no promover la originalidad. No es algo que me guste pero a lo largo de mi vida lo tuve que suar.

El primer encuentro con el uniforme lo tuve en la escuela, la preprimaria. Un pantalón azul marino, camisa blanca (¿a quién se le ocurre usar el color blanco en los niños?) y suéter azul marino, que en cuanto tenía la oportunidad me lo quitaba y lo anudaba a mi cintura o a la mochila o lo dejaba tirado. Y los días que había saludo a la bandera usábamos pantalón blanco y guantes. Los viernes nos tocaba deportes y podíamos llevar tenis.

Otro ámbito es el deportivo, mi papá jugaba fútbol con mis tíos, el nombre del equipo era el Santos, en honor al rey Pelé. Y como querían que sus vástagos tuvieran la mismas costumbres había un equipo juvenil llamada Cosmos y al final, el equipon infantil llamado Ultra. Nuestro uniforme era de color rosa mexicano:

Al entrar en la secundaria dejé atrás el uniforme escolar y únicamente en los deportes me veía obligado a usar o una playera roja o una azul. En paralelo fui a hacer pruebas a otro equipo donde jugaba el hijo de un amigo del trabajo de mi papá: el Necaxa. Nuestro primer uniforme era verde con un León dibujado al frente, entonces los árbitros solían decirnos los panzas verdes (el mote del equipo del León) en especial un árbitro de escada estatura al que todos llamábamos el ampayita. fue hasta la siguiente temporada donde conseguimos el uniforme de franjas rojas y blancas, entonces nos confundían con el Guadalajara. Con el equipo mis vecinos del retorno (el Zaragoza) el uniforme era como el de Holanda en el mundial del 74, naranja con negro.

En la universidad, en mis clases de alemán cantamos villancicos:

O lasset uns anbeten, o lasset uns anbeten,
o lasset uns anbeten den König, den Herrn

Además de aprendernos la letra tuvimos que ponernos de acuerdo en un vestuario más o menos uniforme para la presentación, la única solución fue una combinación de blanco y negro.

Casi podría decir que en el trabajo no necesité de uniforme, aunque existe un código de vestuarios y en ocasiones específicas la corbata y el saco son necesarios. Estando en Sao Paulo hubo un torneo de fútbol (deporte nacional) y me animé a participar, fue mi último uniforme futbolero que usé, como mi equipo logró el campeonato, aunque mi contribución fue mínima, marcó el momento del retiro.

 

ceros y unos

Las máquinas me sorprenden con mucha frecuencia.

Alan Turing

Casi toda mi vida me ha intrigado el pensamiento de los otros. Las ideas que hay detrás de cada acción, la correspondencia (mucha, poca o nula) entre sus palabras y acciones. Tiene mucho tiempo que acepté que es un mundo inexpugnable para mí.

Durante mi infancia comenzaron a asomarse algunos dispositivos electrónicos (mattel) que captaron mi atención. Fueron mis primeras interacciones con los transistores ─los radios no cuentan─ la primera vez que usaba baterías. En ese tiempo nada más había Eveready, Ray-o-vac y águila negra. Que muchos estudiantes de secundaria llevaban la versión heavy duty (una pila grande y cuadrada) que usaban para el taller de electricidad.

Y hacia finales de mi infancia recibí un regalo que, ahora que lo reflexiono, cambió de alguna forma mi vida. Una computadora, la timex sinclair 1000, que tenía 2k de memoria. Trescientos veinte veces menos que la primer PC con windows que utilicé. Tenía el basic integrado, incluso cada tecla era un atajo para un comando del lenguaje, aún con esta característica era muy tardado programar. Los programas se guardaban en un cassette común y corriente.

Pero lo que me impactó fue la definición de un lenguaje. Por primera vez podía interactuar con un ente externo en con reglas definidas, podía entender por completo lo que sucedía, podía comprobar que mi mensaje llegaba y la forma en que era interpretado.

Después siguieron la commodore 64, una TRS-80 que era de Radio Shack, que tenía un sistema operativo llamado OS-9 muy parecedio a UNIX. Después llegaron las PCs con el sistema MS-DOS, yo usé desde la versión 3 hasta la 6. Después windows que hasta el win 95 no era un sistema operativo.

Pero desde entonces he escuchado múltiples comentarios acerca de las computadoras y la tecnología alrededor que hace evidente la diferencia de visiones que tengo con el mundo:

La compu no me hace caso

Se volvió loca la PC.

No quiere arrancar.

Se puso lenta

A mí no me obedece.

Falló así nomás, yo no hice nada.

Se murió mi máquina

Cada problema tiene una explicación lógica, aunque esté enterrada en numerosas capas hexadecimales. Cada problema tiene un origen y una solución. Porque no hay mentiras, todo queda visible debido a su cualidad binaria. Es un sí o un no, un uno o un cero.

Y eso siempre ha sido fácil para mí, interpretar los resultados, analizar las evidencias, diagnosticar y solucionar. Pero ahora estoy trabajando en la parte humana, en comunicarme con otro lenguaje completamente análogo, lleno de matices y con interlocutores variables.