Archivos Mensuales: febrero 2021

Ponte la radio

Un mundo gris de fábricas de paz y tedio.

Radio morir, boleros de arrabal

Real de Catorce

Acaba de pasar el día internacional de la radio en el año del centenario de la radio en México, eso me trajo muchos recuerdos de toda la vida. La radio ha sido una influencia determinante en mi vida.

Desde pequeño escuchaba la radio, cuando iba a visitar a mi abuelo en su taller, mientras armaba zapatos escuchaba tangos, las grandes bandas o programas donde se discutían temas generales. Me contaba del programa de Carlos Lacroix y su famosa frase “¡Dispare, Margot, dispare!” que a su vez nombró a un famoso programa de radio años después.

Y cuántas veces estaba la XEQK apurándonos para ir a la primara, Haste Haste la hora de México, chocolates turín, ricos de principio a fin, de Sonora a Yucataán se usan sombreros Tardán, plaza de la república número 7, Casa Cerro el hombre bomba, no hay cuervo que no sea negro ni tequila que no sea cuervo, muebles Troncoso camarones 273 no tenemos sucursales, con productos pimienta, para muebles ni hablar solo Baltazar, y así al infinito.

Mi tío Ricardo escuchaba Radio Capital (una buena costumbre de la gente joven) y siempre esperaba que ganaran los Beatles en la sección de “¿por cuál vota?”, mi tío Mundo me mostró la existencia de Radio Educación; y yo esperaba pacientemente el domingo para escuchar la hora nacional.

Cuando acompañaba a mi mamá al centro, íbamos sobre el eje central mientras en el radio salían diversos programas, dependiendo de la hora, podía ser una radionovela clásica de origen cubano como “El derecho de nacer”, o muy mexicana como “Porfirio Cadena, el ojo de vidrio”, o la dupla de Luis Manuel Pelayo y Luis de Alba en “Kalimán”, “Caballero con los hombres, galante con las mujeres, tierno con los niños, implacable con los malvados… así es Kalimán”.

También escuchábamos los programas de concurso como “el cochinito”, en la voz de Héctor Martínez Serrano fallecido el año pasado, que trataba de que os concursante adivinaran la canción con apenas unas notas. O el Risámetro de Bimbo, donde el público mandaba chistes que eran contados por Régulo y “Mr. Kelly” y las risas eran registradas por el famoso risámetro.

A punto de dejar la niñez comencé a escuchar con mi amigo Felipe el club de los desvelados, conducido por Constanzo Campini de los Ocampo, o el nacimiento de Espacio 59 (herencia directa de la Pantera), en las siguiente década surgía Órbita 105.7 cuando le compré un radio con cassette a mi auto Napoleón, no solamente escupió el primer cassette que le puse y el sintonizador de radio no servía, agarraba una estación aleatoriamente. Esa fue el inicio del playlist aleatoria.

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