Archivo de la categoría: Cerveza

Explosiones

La ira es una locura de corta duración.

Horacio

Teníamos una fiesta, fuimos invitados a los quince años de Carmen. En esta ocasión no éramos colados, —como había sucedido en la fiesta de Ingrid, donde Abigail nos regaló sus boletos porque no pudo asistir— ahora hasta la familia nos conocía, teníamos invitación, boletos y toda la cosa.

Éramos más de los que caben en un automóvil, aunque en mi coche ya había llevado hasta veintitrés personas, ahora íbamos vestidos demasiado formales como para viajar en la cajuela o el toldo. Nos fuimos a la base de las peseros Peni-San Lázaro a La Virgen y le ofrecimos a una combi quinientos pesos por persona —los camiones ruta 100 costaban 300 pesos y el viaje más corto en pesero 350— era más de lo que ganaría en un viaje, pero menos que nos cobraría un taxi por llevarnos a todos.

Llegamos relativamente temprano al salón que estaba en prolongación División del Norte —jamás íbamos a misa— nos sentamos con Mónica, Abi y su hermana Nadia, era un poco extraño verlas emperifolladas para la ocasión, La primera con su vestido de color brillante y esponjado. Nadia llevaba un vestido corto con los hombros al descubierto, ella que apenas el año anterior iba en la primaria pero que sus catorce años eran suficientes para llenar con creces el vestido, Aby usaba unos pupilentes de color verde. Todas se esmeraron en su arreglo, incluso Carmen, la quinceañera, tenía nuevo peinado y maquillaje que ocultaba que aún usaba sus frenos. También sus hermanas lucían festivas, era como si fueran otras personas, diferentes de las que convivíamos cotidianamente.

Entonces todavía se podía fumar, iba armado con un par de cajetillas, una para compatir con mis amigos que pecaban de gorrones y otra que guardaba exclusivamente para mí. Acaparamos la botella de la mesa y cuando podíamos nos servíamos en otro lado. Como iba sin pareja me dediqué a beber y reflexionar. Generalmente lo único que compartía con mis amigos, eran estas búsquedas frenéticas en busca de fiestas y alcohol gratis, discusiones bizantinas sobre hazañas y retos adolescentes. El más grande bebedor, la mayor velocidad, las peleas. En mi mente circulaba la idea de que no quería estar ahí.

Al terminar el festejo nos unimos sigilosamente al cortejo familiar y terminamos en casa de la quinceañera departiendo con el padrino de la festejada, la plática giraba en torno a las defensivas en el fútbol americano, con opiniones polarizadas por el ron. Todo esto comenzaba a desesperarme, me sentía completamente sumergido en una trampa a la que caminé voluntariamente. La discusión subió de tono y los ademanes comenzaron a aparecer para darle fuerza a los argumentos porque las palabras arrastradas y balbuceantes eran insuficientes. Uno de esos manoteos terminó por golpear un vaso y derramar su contenido sobre mi pantalón, justo en la entrepierna.

Quizá fue mi forma intempestiva de ponerme en pie o la furia que brotaba de mis ojos, tal vez el canto de los pájaros que se escuchaba o la luz que comenzaba a colarse entre las ventanas, lo cierto es que fuimos invitados amablemente a abandonar la casa con la frase “muchachos, ya pasan peseros”.

Salimos, cada quien a su rumbo, algunos fueron a buscar pesero a la calzada de Tlalpan, Chucho y yo nos regresamos caminando. Sobre la calzada de las Bombas había unos arbolitos recién plantados, fui quebrando todos a mi paso, descargando una explosión de ira que a la distancia entiendo que llevaba acumulada mucho tiempo. Solamente uno de esos árboles se resistió a mi fuerza, quedó apenas doblado. Aún existe, está cerca del la entrada del hospital de traumatología y fue testigo de una de mis explosiones.

Posteriormente me encargué de mitigar mi ecocidio plantano el doble de árboles, y dejé mi enojos encerrados de nuevo, hasta que encontraron otro momento para salir.

antecedentes no penales

No hay secreto mejor guardado que aquel que todos conocen.
George Bernard Shaw

Cuando hice la solicitud de VISA de trabajo para Brasil me pidieron una carta de no antecedentes penales que se tramita en la calle de Xola, en el múmero 324 en contra esquina del Cine Continental famoso por proyectar películas de Disney.

Entonces imaginé que podría existir un registro que tuviera, por ejemplo, una descripción de los asaltos cometidos al Sears de Plaza Universidad cuando tenía 6 años, o el robo de una llave de un pinball algunos años después.

Quizá podría mencionar que manejaba un auto a los 12 años, o que asistía regularmente al billar a partir de los 13 años y a algunos bares a lo quince. Mi compra de cigarros siendo menor de edad debería quedar registrada en los antecedentes de los tenderos.

Las copias de respaldo de software nunca han sido bien vistas, y supongo que mucho menos el uso de generadores de claves, la modificación del mismo software, quizá estuviera listada la modificación del derive  —usando ensamblador— para que cupiera en un disco de 5¼ O por adquirir programas con un marchante en la plaza de la computación que podía guardar su puesto en apneas unos minutos si la policía estaba a la vista. Y en la misma plaza de la computación, probar el mecanismo de expulsión usando la consola de configuraciónq que salía con una combinación de teclas en aquellos cajeros automáticos que tenían unas teclas de plástico de colores —duraron muy poco—. O lo que hice con las hojas de cálculo de nuestro sistema se seguridad social o quizá el acceder a quitar una barreras en un documento oficial.

La policía de tránsito podría tener un registro del número de luces rojas no respetadas —el número mínimo serían los semáforos de insurgentes— o el tránsito en sentido contrario en Xola y el eje Central. Las veces manejando bajo la influencia —la mala influencia de mis amigos— o cruzando los ejes viales al todo por el todo —en calles perpendiculares sin semáforo a toda velocidad y sin voltear.

Además de las multas de tránsito podrían estar las faltas a la moral —un una menor de edad—, la universidad tiene autonomía por lo que no cuentan las ocurridas en el campus, pero sí las que fueron solamente en las afueras como en el parque del Dr. Margain.

Y en épocas universitarias el secuestro de autobuses podría estar considerado, tal vez el desfilar con una antorcha no sea tan adecuado, marchar, bloquear calles o protestar; al menos viendo lo último que ocurrió en el cambio de poder.

Transferir, reproducir y copiar música no es del agrado de muchas compañías, mucho menos conseguir el más reciente capítulo de tu serie favorita o una película que no pudiste ver en el cine, para no tener que esperar al DVD o Blu-Ray por algo han echo tantas campañas en contra de los sitios que lo permiten.

Pero resulta que no tengo ningún antecedente. Quizá porque mi mayor crimen ha sido traicionarme.

Negamos lo que no dijimos.

soledad y sol

¿Qué loca ambición nos lleva de nosotros olvidados? Si es para vivir tan poco ¿de qué sirve saber tanto?

Sor Juana Inés de la Cruz

El fin de semana pasado se celebró el día de la Candelaria marcando el fin de una serie de festejos, si bien no comí rosca de reyes y mucho menos salió el niño en ninguna rebanada —ni siquiera las virtuales— sin embargo, a pesar de que no hice tamales, sí preparé comida mexicana para una fiesta por estos lares, esa fecha además todavía toca muchas fibras sensibles —una fecha de cumpleaños constante

Creo que finalmente cayó un veinte: tengo demasiadas cosas en el tintero, y a lo que me refiero es a que tengo lleno del tendedero de la azotea, y creo que hay muchas cosas que necesito ventilar, nombrar, enunciar o exorcizar.

Han sido múltiples factores los que han confluído en este río en constante movimiento, he estado releyendo muchos correos, recordando noches de encarnizadas batallas frente a un tablero, pláticas bizarras mientras recorríamos 18 hoyos virtuales de Pebble Beach o Sawgrass, cavilaciones al calor de una batalla de zombies, pláticas en los cafés del centro de la ciudad de México, confesiones en algún sanborns, vehementes discusiones desencadenadas por un gota, el corazón hablando a través de la música, chistes obscenos alrededor de un rosario en un billar del centro o pláticas encendidas al calor de las bebidas espirituosas.

Siento que todo eso ha desaparecido, de alguna manera muchas de las pláticas a distancia comienzan con ¿qué has hecho? porque la frecuencia es mucho menor, entonces es necesaria una puesta al día, tal vez deba añadir una sección más al blog para cavilaciones, tal vez esta necesidad de traducir los pensamientos a frases semi-coherentes haya impedido que otras cosas -quizá mucho más crípticas- salgan a la luz. No quiero que todos las entiendan pero sí quisiera que alguien lo hiciera.

Es hora de lanzar al mar botellas que contengan un mensaje.

bailes solitarios, amigos solidarios

Que en amigotes de los que hay agora
Ni deuda ni mujer está segura.

Lope de Vega

El sábado pasado me sentía cansado y sin ánimos pero terminé visitando un restaurante suficientemente mexicano donde había una oferta de tequila al dos por uno, aunque no había cerveza victoria para acompañarla así que tomé XX al cierre nos encaminamos a otro lugar para seguirla, fue un lugar donde uno de los grupos tocaba covers de Bon Jovi y una de las canciones que no tocaron me recordó las fiestas donde la bailé porque era una canción que siempre bailé solo, me hubiera gustado poder decir que era Dancing with myself de Billy Idol pero esa siempre la he bailado acompañado.

Una de esas ocasiones fue en una fiesta en una casa en cerro de la Libertad a unos pasos de Taxqueña, en un garage con las paredes blancas lleno de sillas plegables de metal y plástico negro, cuando comenzó la canción tenía tanta energía acumulada que empecé a bailar animadamente, me subí en una de las sillas y salté, incluso algunas veces contra las paredes, las únicas que no me huían durante el slam que no tardó en armarse, yo iba preparado con mis botas con casquillo y mi chamarra con algunos pedazos de metal añadidos, al final las paredes terminaron manchadas de sangre. Para variar el Chore no se quería regresar a su casa, juntamos una lana  y lo subimos a un taxi junto con Paco ambos ebrios en exceso, en ese entonces el primero vivía cerca del metro Ermita y el otro en Mitla.  Los demás nos regresamos a pie, Vani y el Wrote todavía me hablaban.

Nos invitaron a otra en la calle El Mayorazgo, cerca del cruce de Acoxpa y el periférico, aunque cuando nos invitaron nos dijeron que era la calle de Tallorango una dirección falsa, pero no fue la primera vez que llegamos a un lugar del que no teníamos dirección, solamente que en ahora cobraban la entrada, Paco tuvo que echar mano de sus dotes de galán para que nos dejaran pasar gratis, la bebida era de mejor calidad pero no era tan abundante, además no vieron con muy buenos ojos que yo me subiera a los muebles para bailar.

La otra ocasión fue en la calle de Club Necaxa, ahí solamente fui con Chucho y Vani, un amigo de ellos llegó en una moto y nos encontramos a Aby  y con varias de sus compañeras, entonces nos comportamos mucho más sociales así que durante el slam procuré no causar estragos. La última fue la fiesta de quince años de Erika A. hasta fuimos a misa a la Parroquia de Jesús Sacramentado el recuerdo basta para hacerme sonreir, como era costumbre en cada fiesta que nos invitaba una amiga nuestro comportamiento fue completamente vergonzoso, como en la ocasión que Chucho confundió al papá de la quinceañera con un mesero, al menos en esta ocasión parece que la familia no se incomodó, hasta bailé con la quinceañera, pero en algún momento volvieron a poner la canción y comencé a bailar de nuevo, sobre las sillas.

Yo no sabía que todas esas ocasiones había sido observado hasta que tuve un truene romántico unos días antes de una excursión de parejas que se había organizado. Mis amigos preocupados, bien por mi bienestar emocional o quizá porque mi ausencia representaba un coche menos, el caso es que me consiguieron novia en un par de días: Aurora, bueno era una candidata porque tuve que pasar oficialmente por el ritual de pedir su consentimiento, fue una cita muy rara, porque ambos sabíamos pero pretendimos que la cosa era casual, ahí me contó que ya me conocía -yo era el que bailaba solo esa canción en las fiestas- yo no había reparado en su presencia en las fiestas anteriores, parece que no es muy común bailar solo.

¡chúpale pichón!

Que me sirvan de una vez pa’ todo el año, que me pienso seriamente emborrachar.

Pa’ todo el año – José Alfredo Jiménez

Las primeras veces que probé alguna bebida alcohólica no fue placentero en absoluto: primero fue en una fiesta de cumpleaños de mi abuelo, donde confundí una cuba libre con coca —tenía recién cumplidos los 5 años— a partir de entonces tuve más cuidado porque siempre fue una casa donde abundaban las bebidas. La segunda vez pasó un par de años después donde fue un vaso de vino tinto que pensé que era jugo de uva, a manera de disculpa jamás pensé que hubiera vino tinto en el refrigerador. Durante mi primera comunión —Hélas como deben estar la chelas— me costó trabajo tragar la hostia así que el padre me ofreció un trago generoso de vino, que casi me hizo vomitar. Y esa fue la última vez que tomé, antes de los 10 años.

Las fiestas en casa de mis respectivos abuelos eran contrastantes mientras en una no había alcohol en la otra era todo lo contrario, y como casi todos mis amigos de esa cuadra eran mayores tuve que empezar pronto mi alcoholescencia. La primera vez que tomé copiosamente —que no quiere decir que haya bebido en copas— estaba muy curioso del proceso así que asistí regularmente al baño para mirar mi cara, las pupilas observar el avance de los efectos de la bebida. Al final de la fiesta decidí que podía beber sin dificultades tomando apenas un par de precauciones.

Siempre cargaba en mi cartera un hoja con “Poderoso Caballero es Don Dinero” de Francisco de Quevedo, y cuando alguien decía que ya estaba pedo, la sacaba, se la daba y me ponía a recitarla demostrándoles que aún estaba sobrio, la otra precaución que tomaba era tener un billete de 5 mil —los niños héroes— en la carterita de la licencia. Por si me pedían mis documentos.

Durante mis primeras fiestas decembrinas las marcas se reducían a Don Pedro y Presidente que era lo que los adultos tomaban y de las bebidas que conseguíamos sustraer sin ser vistos, normalmente mucho más brandy que refresco y más tehuacán que coca, todavía no había envases de plástico.

La primera gran borrachera con mis amigos del retorno fue con brandy Algusto, luego algo de bacardí blanco para terminar con charanda de Morelia mezclada con jugo de una naranja. Ese fue el inicio de una frenética sucesión de aventuras en las que el alcohol sería un participante más.

La bebida económica era el brandy Richardson mezclado con pepsi y servido en bolsa de plástico, apenas 2 refrescos de 355 ml el chiste era tener bebida a la mano y terminar bebido. Claro que la opción cuando la banda ya estaba muy eriza era el aguardiente León —para ponerse fiera— porque jamás recurrimos al extremo de tomar loción como un vecino apodado “El Quick” lo hiciera en alguna ocasión. En una fiesta que terminó en pelea bebimos “Cordón Real” en una garrafa de plástico de un galón

Cuando me tocó buscar el olvido al estilo Jalisco en lugar de tequila tomé ron, a pesar que la elección familiar era el Bacardí —añejo cuando andaban finos— no me gustaba así que siempre busqué alguna alternativa.  Me gusta mucho más el sabor del ron fabricado en isla, aunque hay continentales buenos con un costo-beneficio muy bueno como el Flor de Caña que es nicaragüense es un poco seco pero siempre lo disfruté, el Cacique que es venezolano con un poco más de sabor dulce artificial creo que el Ocumare es mejor, estos los conocí por Alejandro que vivió por aquellos lares un tiempo.  Ahora el reputado ron Zacapa creo que está bueno pero es demasiada lana para tomarlo, digo por muy maya que lo quieran hacer, el añejarlo a una altitud superior a la Ciudad de México va en contra del espíritu del ron. Respecto a las islas pues está el famoso Mount Gay de barbados, prefiero el Appleton —en especial el Appleton State Extra—, está por supuesto que el Matusalen que ya se hace en la República Dominicana y que estaba muy presente cuando salía con mis compañeros de trabajo. Pero mi absoluto preferido es el Havana Club, y el añejo especial como bebida habitual pero me gusta en todas las presentaciones pero no he probado el Havana Club Máximo de 100 años, pero espero hacerlo en una visita a la isla. Pero no siempre hubo lana para escoger así que consumíamos sin discriminar ron Potosí o “Cabeza Negra” , ahora me he topado con el  Kraken pero es demasiado dulce para mi paladar.

Otra que fue una bebida muy socorrida durante mucho tiempo fue el vodka, el primero era el wyborowa porque, como rezaba el slogan: wodka se escribe con w, con w de wyborowa. Desafortunadamente bajó de calidad, casi como el Smirnoff, porque evitábamos el oso negro porque solamente era bueno como chiste y para dar cruda. Eso sí, la cruda del vodka no te deja el tufo de otras bebidas. Unos 50 días antes de terminar la década los 80s en una reunión probamos la combinación de cada sabor de boing con vodka y decidimos que la mejor era la de uva. A partir de ese día nos dedicamos a promocionar la bebida, me vale madre que no me crean que fuimos nosotros. Luego llegó el muy de moda Absolut, que es buena pero no más, en realidad casi nadie toma el vodka solo, así que hay opciones para escoger. Mi elección solía ser Eristoff de precio accesible y sabor adecuado, claro que cuando iba al Issste a las 6 de la mañana compraba Terenka —salía más caro el jugo— y con ese vodka bauticé a mi coche: Napoleón —nada que ver con el brandy—, ahora el equivalente sería el Karat. Cuando bebo en algún bar o cantina siempre pido un vodka tónic para distinguir la calidad o descubrir si está adulterado, esa es la bebida que más conozco. El Stolichnaya no me convence, y el Danzka. Ahora el Skyy lo conocí por los la botellas que venden en el OXXO que le gustaban a mi vecina.  En plena jumentud solíamos empezar a beber con un trago de vodka derecho, para calentar garganta, y siempre decía que era como agua.

En una fiesta ochentera que se hizo en Paseos de Taxqueña había cantidades industriales de bacardí y cerveza que no era precisamente yo me puse en el bar para servir y administrar —y buscar otra bebida— cuando ocurrieron dos desastres simultáneamente, se acabó el refresco y se fue el agua. La casa era prestada así que parece que no pudieron conectar la cisterna o se acabó el agua, como en ese tiempo todavía tenía ganzúas pues abrí el bar de la casa, y encontré una botella de Cutty Sark, que se podía tomar sin acompañamiento para los demás la bebida era: ron bacardí blanco, rebajado con cinzano y cerveza; el baño terminó del asco. Pero el gusto por el whisky no, así que alguna vez compramos unos Passport, que entonces eran decentes, luego fuimos por un Chivas, pero parece que ahora los adultos eran los que nos pedían, además aprendí que es difícil conseguir un Chivas a las 6 de la mañana. Dejé mucho tiempo de tomarlo, y me sumaba a lo que la mayoría bebiera, así que solamente lo tomaba ocasionalmente con algunas personas. Así fue hasta que descubrí —en el cuartel de Arequipa— que a la reina del wild le gustaba también el whisky, así que comencé a incluirlo en las botellas que llevaba para las maratónicas sesiones de juego. Normalmente Johny Walker etiqueta negra, algunas veces comentaba acerca de la pelícual 4 Bodas y un Funeral y les decía que se fijaran que en las bodas sirven etiqueta roja, pero lo que toman en el bar es etiqueta negra. Pero los single malt como el mostrado son buenísimos.

La cerveza solamente la comencé a tomar en el viaje a Acapulco de aquella semana santa del 90, donde durante el día en la playa tomábamos cerveza y por la noche todo lo que nos podía proporcionar la barra libre, bebidas clásicas como el Tom Collins o los Muppets durante el baile —te ponían un casco, ahí golpeaban el caballito y lo tomabas— y siempre han existido bebidas para acelerar la embriaguez, pero solamente caen los incautos como un amigo que siempre ordenaba perlas negras cuando estaban al dos por uno o en mi despedida de la oficina me quisieron emborrachar com shots de colores —ilusos—.

Y el tequila no es mi bebida favorita, creo que las veces que más he tomado ha sido con extranjeros presentes porque si bien no me gusta no voy a dejar que un extranjero tome más tequila que yo, aunque la forma correcta de tomarlo sea a sorbos disfrutándolo y no frenéticamente al estilo de los springbreakers. Normalmente Cazadores, por un tiempo el 100 años pero nunca le hago el feo así venga en una garrafa que alguna vez contuvo gasolina como aquellas que sacaba mi amigo Teodo, había uno que me daba mucha risa el Tequila charro negro blanco, claro que el charro era el negro y el tequila blanco. Pero es un bebida sumamente popular de la que he hablado con mis amigos extranjeros, explicándoles las partes finas. Hace poco en la final de la libertadores en un bard e São Paulo la festejante pidió celebar con tequila.

Hay otras bebidas que transitaron como la Ginebra que combina con un coco y granadina en Acapulco, o el Pisco que se lo pelean entre Perú y Chile, la Cachaça a la que ahora tengo acceso ilimitado, el Cognac que solamente se lo regalo a mi mamá porque nunca lo tomo, o el Jerez que nos invitaban en casa de Mónica. Y está el pulque del que se puede hablar mucho, o el vino que tiene una historia aparte. Y no quiero dejar de mencionar a los pajaretes: alcohol de 96 con leche bronca y chocomilk.

La imagen que añadí del mezcal es significativa y no lo menciono mucho porque ha sido la bebida que logró emborracharme realmente, claro que después de un hidalgo de 3/4 no es de sorprenderse, ese hecho fue en unos quince años donde ambos novios de la festejada aparecieron y se armó una bronca campal y Felipe fue testigo del acontencimiento histórico y Chucho me salvó un par de veces al volante.  Además esa bebida ha triunfado aquí en São Paulo, le sorprende demasiado el gusano que trae el mezcal.

Te hago mi compadre

Dos compadres con una botella dan la mejor sentencia.

Dicho no tan popular

Esta entrada se la dedico a un entrañable amigo al que le tengo un amor tal que nos hicimos familiares.

A Julio lo conocí cuando él tenía apenas un año. Justo al mudarme al retorno -haciendo referencia al 1er Retorno de Rosa Zaragoza- primero fui amigo de su hermano Felipe -del que llegaron a pensar que era mi hermano- y de alguna manera siempre estuviera presente, así que siempre andaba por ahí.

En el retorno teníamos un juego, si no decías “medias” al ver a las personas, ellos podían mojarte, algunas veces era con un vaso, una jeringa, algunas otras con una cubeta. Julio solía participar en esos juegos pero solamente mojando, aprovechando su situación infantil, era medio odioso, no debe haber sido fácil estar vivir entre esa hermandad soberbia, así que sus formas de llamar la atención eran estridentes. Un día después de que hiciera su clásico chiste del agua, tomé un pedazo de madera y lo lancé como sin rumbo mientras el corría como a 20 metros, acerté; nunca comentamos el incidente.

Ellos se mudaron y dejamos de ser vecinos, pero no amigos, cuando visitaba a Felipe en su departamento en Mitla, lo encontraba muy emocionado cantando la de Fricase de los Qué Payasos – “No seas mugroso”-, su primaria estaba en la esquina con Concepción Beistegui – Conchita B para los cuates-. Luego se iría a Los Ángeles.

La diferencia de edad ocasionaba que no formara parte del grupo, en algún momento el comenzó a resentirlo. Cuando intentaba integrarse al grupo, la banda -que incluía a algunos hermanos mayores- era generalmente rechazado, o peor aún, sus hermanos le prohibían cosas como fumar o tomar alcohol, eso me parecía no solamente injusto sino hipócrita, así que para solucionarlo lo cobijé bajo mi ala y le di el título honorario de mi ahijado: de alcohol, cigarro, billar y cualquier diversión decadente.

Lo enseñé a manejar, o al menos le di unas lecciones, claro que él pensaba que si podía manejar aceptablemente una pod racer en un videojuego entonces estaba capacitado para manejar; casi era cierto. Luego de que manejara empezó a tratar con cierto desdén mi forma de manejar, para esos entonces ya había abandonado la velocidad, los arrancones, y los retos mortales e irresponsables. Así que un día volví a acelerar, por un tiempo muy breve pero suficiente para que me rogara que desistiera. Pero nada comparado con un regreso de Acapulco, acompañados de los hermanos Miranda (Dida y el Chacalón), durante el camino de regreso había una lluvia pertinaz, los limpiaparabrisas funcionaban intermitentemente casi tan intermitentes como los faros -era de noche-. Como ninguno me había visto manejar antes con nula visibilidad -sí usando la fuerza- venían muy nerviosos, casi puedo asegurar que uno venía al borde de las lágrimas de pura tensión.

También fui su entrenador de fútbol rápido y no coincidíamos en conceptos, afortunadamente luego tuve la oportunidad de jugar con él -justo en el viaje a Acapulco- apenas para que hubiera una anécdota pero suficiente para que entendiera mi posición y mi estado. Siempre ha sido visceral, nunca ha podido ver el juego de manera racional, ni siquiera en los videojuegos donde es divertidísimo jugar FIFA con él, lanzando gritos y sombrerazos, culpando a los controles, o quejándose de su compañero.
Llegamos a jugar muchísimo, con Lalit y el Chacal jugábamos Age of Mitologhy durante maratónicas sesiones, que comenzaban en la mañana y terminaban unas 18 horas después cuando teníamos que salir a toda velocidad para que no lo regañara mi comadre, teníamos que llegar antes de las 4 de la mañana. A últimas fechas jugábamos golf, lo que nos daba un respiro para platicar, no solamente hacíamos observaciones o pequeñas correcciones al respecto del juego del otro sino que de la vida, de las preocupaciones o los sueños. Extraño aquellos días.

Vivimos innumerables episodios, desde simples visitas al cine para ver el estreno de uno de los episodios de StarWars o de los X-Men, o aprovechando al máximo los buffets, o desvelados, crudos y desganados viendo la tele en uno de esos domingos que sacaban de onda. Recorrimos la ciudad y algunas veces disfrutamos de abundancia, muchas otras transitábamos en la escasez. Luego de un tiempo la frase “no tendrás una campanita” –usda para pedir algo de dinero- se hizo famosa.

A diferencia de sus hermanos él solía conversar mucho más, compartir y exponer sus sentimientos, y preguntar en ese sentido no fue medroso. Caminó conmigo pasajes oscuros de mi vida, escuchó sin tanta sorpresa muchas de las ideas que cruzaban mi mente, algunas veces solamente alcanzaba a exclamar: “estás bien ajax”

Tenemos además una canción que desde hace mucho disfrutamos cantar a dúo, mucho más al calor del alcohol:

Siempre he respetado sus opiniones musicales, aún con su particular manera de despotricar, le otorgué asilo cuando lo necesitó y he sido, en sus palabras, un hermano más, incluso dejó de ser mi ahijado

Le otorgué un ascenso, al apadrinar a su hija: Padme Amidala, no creo que les cause más sorpresa que al cura que la bautizó. Por si no lo habían leído entre líneas ya saben que tiene al menos un pasatiempo. Ahora es mi compadre.

Y aquí mi última foto con él.

 

Semana Mayor

No hay carnaval sin cuaresma.

Dicho popular.

El pasado domingo fue Domingo de Ramos o de Dolores, algunas personas acostumbran ir a bendecir las palmas, que luego pueden ser arregladas en forma de cruz para ponerlas detrás de una puerta a manera de protección, las mismas palmas, ya secas, se queman para obtener la ceniza utilizada el miércoles de ceniza.

El cálculo de la semana santa tiene que ver con la luna -¿sorpresa?- el domingo de pascua debe ser después de la primera luna llena de la primavera boreal -ja antes nunca hubira hecho esta precisión pero ahora vivo en el hemisferio sur- esto quiere decir que es posterior a la entrada del sol en aries.  Pero si alguien tiene alguna duda de cómo saber exactamente la fecha, hay un método propuesto por Gauss -impecable por cierto- que puede se consultado aquí

Una de las cosas que noté en Brasil fue lo popular que son los huevos de pascua, y lo extendido de la mercadotecnia alrededor del conejo, los huevos de chocolate, las canastas de ragalo y todas esas mamadas, es huevo -el de pascua- tiene un origen babilonio, no deja de ser curioso que el ayuno de 40 días practicado por los kurdistanos también tenga un origen babilonio, pero también los mayas tenían ayunos -el número de días era múltiplo de 20- y los aztecan tenían una preparación similar en una festividad claramente alusiva al sol Huitzilopochtli

Todo esto ha estado muy relacionado conmigo porque yo nací un viernes santo, mis cumpleaños siempre han girado en torno a la semana santa, aunque algunas veces las celebraciones hayan sido distribuídas hasta en 3 meses distintos. Durante mucho tiempo mis grupo de invitados era demasiado heterogéneo para permanecer junto. Solamente lo intenté alguna vez, con resultados poco satisfactorios, creo que algunos eran demasiado territoriales y fueron hostiles, otros no les gustaba la música tocada con la axila.

Al principio las fiestas era exclusivamente familiares, incluso hice mi primera comunión un domingo de ramos para aprovechar toda la celebración, fue la fiesta más grande que hubo en mi casa, parecía un circo de 3 pistas donde la comunión o mi festejo pasaron a segundo plano, pero fue muy divertido observar lo que pasaba desde mi tío Luis ganándole en el dominó a mi tío Antonio, de acuerdo a la leyenda la revancha ya se debe haber efectuado en algún lugar de ultratumba, o ver como mi prima Nayeli se sentó sobre mi primo Arturo. Es evidente que la el caos no tiene mucho que ver con ninguno de los múltiples espíritus de la celebración pero es mucho más divertido.

Hubo distintos festejos posteriores, cada uno con un rasgo distinto, algunas veces era una competencia entre el horno y los comensales, o la vez que un machete desprendió un trozo de concreto del lavadero, la vez que usé mechas doradas en el cabello, o aquella vez que asistieron las del Hueso luego de al menos diez años sin verlas, o cuando llevaron el trofeo que ganó el Zaragaoza y Chucho se lo quedó alegando su valía como jugador.

Durante varios años celebré mi aniversario en casa de Azul, los convocados cocinábamos platillos de alguna región elegida con unos días de anticipación, las primeras fueron recetas húngaras y marroquíes. Y el hecho de que haya sido algunas veces en esas fechas hizo difícil conseguir ciertos ingredientes, como el cous-cous y el carnero, porque algunas carnicerías prefieren no abrir esos días, aprovechar las bajas ventas y vacacionar o descansar. Dentro de estas celebraciones existía la costumbre de escuchar mi ópera rock favorita:

Quizá siempre tuve una fijación por el personaje principal, todavía pienso que nació y murió en el mismo día; y durante mucho tiempo estuve seguro que yo seguiría el mismo destino. Tal vez todo lo que pasó después lo viví como si fuera tiempo extra, ahora me toca tomar las riendas de la situación.

Carnaval

Elegir la propia máscara es el primer gesto voluntario humano. Y es solitario.

Clarice Lispector

Originalmente es una fiesta griega dedicada a la fertilidad que comenzó alrededor del 590 A.C. pero como muchas fiestas fue adoptada por la iglesia católica en el mismo año, pero D.C. como una fiesta previa a la cuaresma, el último período antes del ayuno, resultó ser también un período de recogimiento, claro que otro sentido. Llegó a Brasil en el siglo XVIII pero no fue sino hasta el siglo XX que tomó forma. Y en 1950 empezó la competencia de escuelas de samba.

No sabía que una fiesta pudiera tomarse tan seriamente, durante los desfiles reciben puntajes por diez categorías diferentes, incluyendo armonía, los tambores, los arreglos corales, los carros alegóricos, los disfraces, los tambores, incluso si la gente se pone de pie al pasar el conjunto. Mucho más complicado que los clavados, el patinaje artístico o la gimnasia.

Un compañero de trabajo me recomendó ir a un camarote, donde hay bebida y comida libre, abrigo contra la lluvia o el calor, hay show continuo para amenizar los tiempos entre escuelas, hasta una mesa de pokerstars.  Compré el boleto en línea, no muy barato, me hubiera alcanzado para varios conciertos en primera fila en mi tierra.

Llegué convenientemente en metro, no sabía cómo llegar exactamente pero toooooooodos iban hacia el mismo lugar, además al salir de los andenes había letreros pegados en las paredes, incluso a la salida había camiones gratis hacia el sambódromo. La fila del camión era asediada por múltiples vendedores ambulantes, con capas para la lluvia, botellas de agua, sombreros con luces integradas, alas de mariposa, lentes psicodélicos, bueno hasta disfraces completos.

La entrada era un verdadero desmadre, no me lo imaginaba diferente, después de preguntarle a unas 15 personas y dar un par de vueltas -la última kilométrica- encontré el lugar para canjear la impresión de compra por electrónico por un boleto, la playera oficial, un brazalete que me permitiría consumir a placer y una especie de bolsa para cargar lo que recibieras, porque aprovechando el tumulto hay numerosos productos que dan muestras gratis.

El camarote era de la cerveza Brahma, pero tuvo de patrocinador también a Absolut, que presentó la edición Río, también había whisky, de comida sándwiches, pizza, pollo frito, y un puesto de ¡frutas! podías tomar una manzana y hasta un melón. Hubo un espectáculo circense y en otro foro tocaron los Paralamas. Me habían encargado fotos de los famosos pero, ¡no conocía a ninguno!

El espectáculo es una fiesta para los sentidos, fue una explosión de música y colores, en verdad es tan raro ver tantos colores juntos para un animal de ciudad como yo, todo cobijado por la música que te feroz que impulsaba el ánimo, ún si hubiera querido permanecer ajeno el sonido de los tambores agitó una fuerza primitiva dentro de mí que luchaba por salir. Es una fiesta, la más grande en la que he estado, donde más bebida ha habido y finalmente donde muchos la siguieron aún cuando el sol ya había salido.

Al final es como si se terminara un sueño, de esos que te dejan resaca y cansancio.

Saqué más fotos pero casi todas salieron movidas.

Posadas

Vida sin fiestas es como largo camino sin posadas

Demócrito de Abdera

Las primeras posadas las experimenté a la manera clásica, procesión y letanía, caminaban con la imágenes rezando mientras mi atención se enfocaba en conservar encendida la velita que repartían sin quemarme – siempre he preferido manejar el frío antes que el calor.

Ya después se era más interesante cambiarle algunas partes a los rezos y las letanías, -Ora por dónde en lugar de Ora pro nobis- o cualquier cosa para matar esa espera para la llegada de la la fiesta, muchos otros esperaban la piñata pero yo no.

Todo fue a partir de la primera posada cuando nos cambiamos de casa de mis abuelos y vivíamos en un departamento a unas cuadras, era la hora de la piñata y a formarse, ¡pero por estaturas!, pues yo era el último niño de la fila. Pasó mi primo Jaime que era al menos cuatro años mayor y no solamente rompió la piñata, sino mi bat que estaban usando a manera de palo, así que jamás fueron momentos de gran gozo.

Casi todas las subsecuentes piñatas me dediqué a recoger todo lo posible y cambiar las frutas conseguidas por cacahuetes o mandarinas, pero sin disfrutar la celebración porque invariablemente quedaba como el último de la fila, aunque dudo que la inspiración del nombre del grupo hayan sido las posadas.

Pero el tiempo se encargó de virar los intereses y de apagar las tradiciones, así que las celebraciones infantiles se transformaron en fiestas, cómo olvidar la primera donde apareció un ángel malvado de cabellos rojos con suéter blanco que resaltaba sus recién desarrollados pechos y castigó las elecciones mandándome al infierno sin escalas.

O aquella donde la piñata estaba rellena de botanas y cajetillas de Dalton 14, ese sí fue un botín disputado. El ron tenía ponche y los cacahuates ceniza. Coincidentemente ese día se poncharon 2 llantas del coche, no fue un accidente raro, en realidad ya se les veía el aire. El regreso de aquella colonia lejana de Iztapalapa fue mucho más lento, pero valió la pena.

En una calle escondida de la colonia Chimalistac a solamente una cuadra de Insurgentes, asistimos a una posada de colación, pero como nos pusimos a jugar con el perro de la dueña de la casa, pasamos a ocupar un lugar privilegiado en la fiesta, y fuimos comisionados a llenar la piñata, subirla y mover las cuerdas. ¿Cómo ser le fue a ocurrir confiar unos sinvergüenzas? La piñata estaba a la mitad, y toda la demás fruta en nuestro poder.

Y se acabaron las piñatas, pero no la alcoholescencia, y las todo empezaba el primer fin de semana de diciembre, era la fiesta de mi primo y luego el siguiente las preposadas, después el inicio formal del Guadalupe-Reyes. Todas las posadas, llegando en la madrugada junto con el lechero, apenas un par de horas de sueño y ya tenía que estar en la vendimia navideña, tenía que levantar el puesto y tener todo listo para las 9 de la mañana y en la casi noche de regreso para alistarse para la siguiente. La navidad familiar llegaba como un remanso sin bebidas espirituosas.

Y tiempo después volví a asistir a una posada casi-tradicional. No había procesión pero sí letanía pero los cantos de la piñata había cambiado de “dale, dale, dale, no pierdas el tino; mide la distancia que hay en el camino” a “ya le diste uno, ya le diste, ya le diste tres y tu tiempo sea acabó” ¿Será que el tiempo se había terminado? ¿Será que no habría más fiestas ya?

No, simplemente hubo cambios, afuera y adentro.

Nota: esto no tiene nada que ver con el grupo Posadas.

La aventura del SWU

La música puede dar nombre a lo innombrable y comunicar lo desconocido.

Leonard Bernstein

Compré anticipadamente los boletos del festival SWU (Start With You) porque todavía sentía muy cerca el sentimiento de nostalgia que me provocó no asistir al Festival Corona Capital, entonces cuando vi el anuncio del festival compré los boletos, tenía muchas ganas de asistir a un evento así:

ON STAGE

El festival estuvo dividido al parecer por estilos de música, la primera parte para el pop, la segunda parte dedicada a la nostalgia y al final la parte más ruda, como lo mencioné antes un otra entrada los lunes van los que no tienen nada qué hacer. Creo que eso les garantiza mayor asistencia a un día específico, pero evita que sean expuestos a una música diferente, creo que parte de hacer un festival grande es escuchar algunas bandas que no has escuchado, esa parte de descubrimiento o sorpresa. Además de la música había foros sobre la sustentabilidad. Y había diferentes escenarios -un patrocinador se adivina:

  • Energia
  • Consciência
  • New Stage
  • Heineken Greenspace

El primer día descubrí a Miranda Kassin y André Frateschi, que tocaron un interesante cover de Under Pressure pero también tenían varias canciones en portugués, me imagino que música original, bueno pero voy a conseguir más rolas de ellos; luego fue muy entretenido ver a Matt and Kim así como para bailotear a lo punk, después a cambiar de escenario para esperar a Snoop Dogg,  quería ver si me encontraba a alguien pero entre tanta gente era imposible, todos muy prendidos por la afición de Snoop Dogg por el fútbol y la invitación que le hizo a Ronaldo y Neymar; y hasta una samba se echó al final. Una carrera para ver a las bailarinas que llevó Kanye West  en el otro palco. El gran cierre fue Black Eyed Peas, no soy precisamente un fan, pero el espectáculo que hicieron animó mucho al público, creo que hay un gusto general, durante la presentación se la pasaron diciendo que no se separan, yo creo que va a ser al contrario, porque cuando el río suena.

El domingo el clima no ayudó mucho y se brotaron problemas de organización, fue una decepción que Modest Mouse no se presentara, ellos estaban dispuestos pero no llegó su equipo, yo que esperé un mes para que terminaran de abrir mi cuenta de banco y 4 meses para recibir la mudanza lo puedo entender. Yo mejor me puse a ver a Tedeschi Trucks Band. Debido al retraso hubo una bronca en el escenario Consciência, los de Ultraje discutieron con el staff de Chris Cornell y Peter Gabriel, este último se presentó con The New Blood Orchestra con un gran sonido. Pero lo que estaba esperando era la presentación de Duran Duran, hizo un recorrido por las clásicas y la presentación de unas nuevas; son canciones que he cantado tantas veces que hasta unas lágrimas se colaron desinhibidamente durante la canción:

Y bailé la de The Reflex pero no hubo cascada como en el video, no puedo creer que ya haya pasado más de un cuarto de siglo desde que vi ese video. Lynyrd Skynyrd cerró con broche de oro para dejar la nostalgia flotando en el aire al finalizar con Sweet Home Alabama y Free Bird.

El lunes fue la parte dura del festival, llegué justo para ver a Sonic Youth tocando Drunken Butterly,  seguido de 311 que empezó con Beautiful Disaster -de la única que conozco la letra- seguido de al menos una docena más, Megadeth se la rifó con Hangar 18 y cerraron con Holy Wars…The Punishment Due ahí nomás, los Stone Temple Pilots que acortaron un poco la actuación, Alice in Chains no escatimó y se reventó bastantes rolas unas destacadas com Angry Chair y Nutshell. Para finalizar el festival Faith No More, que no me gustaba tanto hace tiempo, pero consiguieron unos puntos más con ese cierre.

BACKSTAGE

Pues invité la señorita Zu se quedó conmigo el viernes para llegar temprano y buscar hospedaje, había camiones que salían directo al festival de la terminal de autobuses de Barra Funda, dentro de la estación del metro y a tiro de piedra del estadio del Palmeiras. Pero la señorita tenía planes alternativos así que nos fuimos vía Guarulhos-Viracopos-Campinas es la ruta de los aeropuertos, total que al llegar busqué alojamiento y nos lanzamos al festival, donde alegó que regresaba en un 4 horas, que hasta ahora ya son muchas más. Lo pero de todo es que se llevó mi cámara y el cargador del celular.

nota:  la susodicha tiene a su novio oficial en Campinas, trabaja incluso medio día el sábado así que no se ven con tanta frecuencia, ella aprovechó la circunstancia para agenciarse un bateador designado, al que ve con cierta frecuencia pero como ella tiene mucho tiempo libre yo  me nominé como tercero en el orden, aunque eso implique darle vueltas al atole.

Fueron días largos, que terminaron alrededor de las 2 de la madrugada, solamente que el lunes tenía que trabajar y llegué ya con punzadas en el oído pero con un cocktail de analgésicos regresé para la última parte, aunque eso implicara ir directo al doctor el martes, una infección que me obliga a tomar un tratamiento de antibióticos una semana, en la cual no podré mojar el oído, una semana sin nadar y bañándome con un protector. Eso es poca cosa, bien valió la pena por la música.

A %d blogueros les gusta esto: