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los asuntos del corazón

Energía conservada

Porque aquí todo miro hacia abajo, porque a nadie le importa un carajo, porque a nadie le importa un carajo si lloro, si muero, si grito…

Viaducto Piedad – José Elorza

Luego de un par de conversaciones con amigos cercanos que comparten cierto comportamiento respecto a los demás, el compromiso familiar y con amigos. Sentimos una responsabilidad por su bienestar,haciendo muchas cosas al respecto, muchas veces resolviendo problemas ajenos, ayudando en cualquier pedido de ayuda o preocupándonos por los problemas de otros, muchas veces más que las personas con el problema, quizá quitándoles la responsabilidad de sus manos, creo que siempre existe la posibilidad de hacer alguna diferencia en la vida de alguien más con una ayuda en el momento adecuado. Pero una de las cosas que salió a colación es la cantidad de energía que ha sido gastado en otras personas es mucho más de la que he invertido en mí.

Ahora cuando se añade el componente respecto al ser amado las cosas suelen exagerarse, lo que hacemos por el otro puede resultar excesivo e incluso absurdo o, a los ojos de los demás un abuso o  que nos ven la cara, que merecemos un trato mejor, pero no lo sentimos así. Entonces nos ponemos a hacer muchas cosas yo he estado en situaciones diversas.

Me he encontrado haciendo algún trabajo sobre el barroco o Frida Kahlo, resuelto exámenes de estadística o lógica, elaborando reportes de comparación musical ! y evidentemente resolviendo los problemas de un libro, casi nunca tengo la persona interesada de lado, por lo general está en otro lugar con la confianza de recibir la ayuda apropiada, algunas veces en el cine, o en una fiesta con alguien más,  siendo tratado como un auténtico pagafantas —mucho peor tal vez porque ya hay una relación—, donde es evidente que el interés no estaba de su parte. Algunas veces ni las gracias recibía, incluso un reclamo por la fuente utilizada en la impresión o por haber llamado a la hora inadecuada —peor si yo era su excusa—.

Otra señal es que las enfermedades no pesan en absoluto, no interrumpirán un compromiso, una fiesta o una salida a los tacos sin importar la gravedad de me situación, no digamos de esperar cuidados, Siempre he pensado que aguanto más, por siempre termino haciendo el sacrificio —la aparición de esta palabra es una prueba fehaciente de que algo no está bien— o cediendo.

Siempre defienden sus derechos —hacen bien— es muy importante su espacio, su individualidad, su libertad de expresión y detestan cualquier actitud machista. No es de extrañar que no me incluyan en sus planes de viaje sea a Oaxaca, Acapulco o alguna isla paradisíaca. Incluso aunque su compañera de viaje vaya con pareja, mi presencia no es requerida. Uno espera que el orgullo que sientes por tu pareja sea recíproco.

Claro que este no es un problea que la otra persona tiene, es mío, esta certeza que uno debe pagar derecho de piso para estar con otra persona, que uno se debe brindarse al ser amado, que no hay cariño de gratis que el sufrimiento es el precio por ser amado. Y nos desbordamos, así como lo hacemos por la familia y los amigos, con la diferencia de que la contradictoria volatilidad del amor nos lleva a prometer que es para siempre. un juramento innecesario para los demás.

Pero además siempre cargo con las culpas, las acusaciones, porque las cosas buenas se olvidan y lo malo es lo que sobresale, lo que termina por explotar, lo que se critica. Lo bueno solamente emerge de nuevo a la memoria cuando la relación que existía se ha desvanecido. El lamento más común ha sido el que extrañan mis tratos, todos esos pequeños detalles que daban por sentado y que procuro brindar, muchas veces de manera silenciosa, sin tanto bombo y platillo, otras veces con mi acostumbrada exageración pero que se van convirtiendo en un ruido de fondo que la otra persona apenas percibe y rara vez agradece. Porque se acostumbran a la buena vida y que al que le den pan que llore. Parece que no requiere esfuerzo ese conocer a la otra persona, estar atento a sus reacciones, buscar el regalo adecuado, romper la ley para conseguir algo, desvelarse, adelantarse a los deseos, sacrificar la salud.

El problema soy yo, esa manía de estar abandonándome de nuevo. Nadie va a morir por mí, lo que debo hacer es tener esa dedicación devota para mí. Tengo el poder de la trasnformación, he tocado la vida de algunas personas, quisiera pensar que para mejorarla. No tengo problema con la responsabilidad asociada a este poder, el problema es usarlo en mi contra, o no sentirme digno de aplicar una transformación positiva en mi favor. Eso es lo que tiene que cambiar.

Ya

 

 

tres bandas

Durmiendo en permanencia voluntaria, vendiendo en un billar filosofía, si ofrecen recompensa por mi vida ahí estaré.

Con el alma borracha – Real de Catorce

La carambola se juega con 3 bolas una roja y 2 blancas, cada bola blanca una de las cuales está marcada con un punto negro, el objetivo del juego es que tu bola toque las otras 2, claro que se puede complicar y exigir que se toquen 3 bandas antes de que el segundo toque ocurra. Después de ver un torneo que se organizó allá por inicios de los 70’s se hizo muy popular en mi corazón y yo inmediatamente supe que quería jugarlo. Durante mucho tiempo usaba la tapa de una caja de zapatos y 3 canicas, algo rudimentario pero era bastante divertido, no tenía tacos a escala pero me las apañaba con lo que se pudiera.

Poco después mi tío Luis me llevó a visitarlo, era uno que estaba en la calle Jorge Enciso, era de camino de la primaria a la casa de mi abuela, mi padrino siempre estaba jugando en su mesa, que daba a la calle, llegó a ser muy bueno, pero jugaba mucho carambola libre en lugar de ponerse retos. La primera vez que lo jugué fue en Oaxtepec, mi tío Pedro nos llevó a jugarlo, y como diría el gran Nabokov fue un doble arlequín, porque en ese viaje también fue la primera vez que me enamoré,  fue toda una experiencia de aprendizaje porque desconocía ese sentimiento, fue mi primo el chino el que me dijo, y yo me sentí avergonzado, como si hubieran descubierto un gran secreto. La potencia del sentimiento desató una tormenta (jamás he visto otra igual) que nos mantuvo varados en la terminal de autobuses como 5 horas. Este sentimiento puede ser difícil de controlar pero el impulso te puede llevar tan lejos como quieras, ya lo verás, os lo aseguro.

Pero el amor por el billar no decreció, a partir de esa edad (13) empecé a frecuentar asiduamente los billares alrededor del cruce de Ermita con el eje 3 Oriente, al principio tuve que jugar pool, y mis tíos junto con mi papá se turnaban para acompañarme, hasta que tuve edad suficiente para ir solo (15), solamente en una ocasión me han pedido identificación para entrar en algún lugar, bueno me pidieron porque ahora se ve difícil.

Luego iba con mis amigos Paco (de América yo soy), Chucho (pero si juego mejor que el king), Felipe (te hace escuadra), Héctor (vamos a la playa), Santiago (pitralfa humana), todos estos chistes locales son dedicados al Kaluris, quer era cliente habitual del billar donde asistíamos consuetudinariamente: la Academia de Billar Gabriel Fernández, situada estratégicamente en Xola y Xochicalco, como nota extra yo la placa quer tenía con el nombre de la calle de Xola era de esa esquina.

Asistíamos religiosamente, los viernes esperábamos hasta que el auto circulara e nos íbamos tendidos como bandidos para alcanzar a entrar antes de que lo cerraran, era un ritual en jugábamos y luego veíamos enfrentamientos épicos y muy divertidos, al salir pasábamos al Seven Eleven que está en la glorieta de Vertiz y Universidad para comprar unas papas y llenarlas del queso gratis quer era para los nachos —no alcanzaba para más— y acaso un refresco. Ese fue nuestro refugio por mucho tiempo.

El billar estaba atendido por don Hilario que nos echaba un ojo de vez en cuando y el coime Igor. después de algún tiempo ya éramos considerados de la casa, y nos dejaban permanecer en el local después de cerrar, y nos invitaron a la cena de fin de año y a la exhibición que dieron Don Gaby y Juan Navarra, justo donde tenían una foto de ellos en los campeonatos de antaño. Era como ver la historia de nuevo.

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La cúspide de mi carrera billarística fueron 8 carambolas seguidas de 3 bandas seguidas y en una en particular los de la mesa de al lado aplaudieron.

Gabriel Fernández, ruega por nosotros

 

Mensajes cifrados

Cuando un hombre y una mujer que se han amado se separan se yergue como una cobra de oro el canto ardiente del orgullo.

Enrique Molina

Luego de lidiar con la escasez de perros en el aeropuerto y un semáforo rojo me dirigí a la ciudad vecina con la intención de llegar antes de la hora acordada para conseguir un token de buena voluntad con sabor cajeta. Luego de pasar la marquesa una luz roja parpadeante anunció un problema con el aceite, apenas conseguí cambiar al carril de la derecha cuando otras luces lo acompañaron dejando la dirección y los frenos apenas funcionales, como apenas un par de kilómetros atrás había dejado el DF no sabía si aún contaba con protección especial del viajero para el hijo predilecto de la ciudad de México, así que puse toda mi atención para no tener ningún accidente fatal. Misión cumplida.

Luego de conseguir un mecánico que diera un diagnóstico funesto para el motor del coche de mi madre hubo que conseguir una grúa que me dejara en mi morada apenas a tiempo para correr, conseguir un token más pequeño pero del mismo sabor y acudir a la hora señalada.

Nunca es fácil afrontar el momento en el que los caminos se bifurcan, descubrir que los deseos que albergas en tu corazón no se realizarán. La tentación de abrazar con fuerza la tristeza y abandonarme se apoderó de mí. Creo que aún tengo marcadas cicatrices de abandono,

Pero el universo intervino mandándome una serie de mensajes cifrados que contenían instrucciones precisas.

  • La biela izquierda
  • Una noche de abrazos y arrullos que no sucedió.
  • Una fiesta a la que no fui invitado
  • La fiesta a la sí fui invitado.
  • El cambio de zapatos
  • Ser excluido a la hora del baile.
  • Hijo que intenta suicidarse
  • Parejas maltratadas
  • Canciones de jazz que viajan
  • Un escapulario
  • Cambios de perfil y estatus en momentos clave
  • La lluvia que inunda reforma.
  • La pregunta añorada: ¿rajas o chipotle?
  • Anillo faltante
  • Baile de graduación
  • Chiles en nogada
  • Plática sobre una posible hija fruto de una paternidad compartida
  • La nata
  • La línea 12 del metro
  • Amigos que van como de rayoPareciera que el decifrarlos es simple, no lo es tanto; las instrucciones son las siguientes:

    No te abandones más, presta atención a lo que sientes, reconoce lo que necesitas, pídelo, búscalo. Sigue el camino que te haga feliz

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Déjala tranquila

Esta es la historia de una niña que vivía allá por mi casa y todas las noches se escapaba …

A pesar de que en esta historia lo más parecido a un hada madrina eran las que usaban los judiciales para hacer diferentes tareas, generalmente no muy dignas. Aún así le dieron algunos regalos de nacimiento, uno en especial ha influido en su transitar y quizá trazado un rumbo tan fijo que quizá sea difícil que desvíe su camino.

Ella siempre ha pensado que lo que ella hace con su vida es muy su decisión —claro que hay muchas personas que le importan tanto que no las quiere lastimar— pero no se ha dado cuenta de lo que sus acciones llegan a influir en los demás, como si fuera una película vista por muchas personas.

Desde niña fue consciente de su belleza, la que no dudó en aprovechar para obtener el favor de los que la rodeaban, parece que la sociedad favorece, de acuerdo a la sociedad las personas bellas tienen más amigos, son más deseadas, tienen mejores empleos y más remunerados (alrededor del 16%), consiguen más cosas que los demás, reciben mejor atención. Aunque nunca he estado de acuerdo en favorecer estas conductas —esto podría ser por supuesto debido a un resentimiento por el rechazo sufrido por mi exterior— ahora comienzo a darle una pulida a mi exterior a poner empeño en cosas que consideraba banales pero todo el mundo no.

Tan importante era que aún enamorada de su novio, le daba vergüenza andar de la mano de él, la importancia de la opinión de los demás hacía que prefiriera tratarlo distante sin que sus sentimientos importaran. Algunas veces hay que aceptar que la pareja no se siente orgullosa, como así lo atestiguan los cuchicheos en el baño, las sobremesas relajadas o las pláticas al calor del alcohol.

Ella sabía además que las mujeres pueden mentir mejor, que cuando ellas quieren pueden engañar no mucha más maestría que el hombre, con verdadera discreción. Y, en caso de que hubiera duda, no hay poder humano que las haga confesar, así las hayas visto besándose al bailar durante una fiesta en las alturas, o la hayan visto entrar en la parte de atrás de la ambulancia con el conductor justo antes de que se balanceara. O peor aún cuando tiempo después te platica más detalles de su novio y te das cuenta de que en realidad lo engañó a el contigo en lugar de que fuera al revés.

Pero el amor de su vida llegó, en forma de una hombre cuya inteligencia no le ayudaba a tratar mejor a los meseros, sus costumbres eran una reacción antagonista y su bondad se ocultaba bajo la capa opaca de su hermetismo que rayaba en deshonestidad. En realidad las características poco importan, cualquier rasgo es el pretexto para que ellas entreguen su amor incondicionalmente, para que queden prendadas de por vida. Y juran que por él darían la vida, y la dan cotidianamente, ya sea con las labores domésticas, con sexo complaciente, con regalos, cambiando sus conductas. Y uno podría pensar que esto es les asegura ser correspondidas, que obtendrán beneficios recíprocos. Pero no es así, no importan las cosas que uno haga, jamás podemos asegurar que el otro nos ame. No vale soñar tener el cabellos chinos, los ojos azules o el cuerpo de artista del baile. Y no solamente recíprocos muchas veces los tratos son malos, llenos de orgullo y faltos de amor, pero eso no disminuye en absoluto su amor.

Pasa tan seguido que prefieren amar a alguien más, las características no importan,  puede ser más joven, con menos gracia, mas independiente, incluso del mismo sexo. Uno está seguro de que no le ofrece el mismo amor, nada de lo que queda a la vista sirve para armar una explicación lógica. NO hay explicación lógica.
Pero ese amor no termina, porque para ella la marca que se deja es permanente, ella siente que aún le pertenece que su cuerpo ha sido creado para él, que cada célula de su cuerpo lo llama, pero él no responde o responde intermitentemente, porque como dice el dicho ¿a quién le dan pan que llore? Supongo que debe ser una sensación embriagante tener tanto poder sobre una mujer, para qué renunciar a la oportunidad de tener acceso —sí, sexualmente— a una mujer que te ama y por la que seguramente todavía sientes algo.

Pero tampoco íbamos a esperar que una persona que trata de esa manera a la dama que más lo ama se retire caballerosamente, o que luche como un guerrero. Y quizá la solución sea un desmembramiento de todos los elementos que conspiran para que las cosas sigan pasando. Ahora que lo pienso yo ni vela tengo en este entierro, lo que pasa es que me acuerdo de muchas cosas.

 

Sentimientos de la nación

Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal
Teresa de Calcuta.

Uno nunca sabe cómo van a terminar las cosas, este último año trajo muchas sorpresas.
Quizá durante algún momento pensé que iba camino abajo, que la oscuridad que me rodeaba sería determinante. Por eso lancé un grito de ayuda a mis amigos. Ellos respondieron inmediatamente, algo perplejos y preocupados. Algunas veces el cariño no es suficiente para arreglar una situación, pero el hecho de pedir ayuda fue un paso muy importante.
Sentí que necesitaba una ayuda más espiritual, una conexión con el universo.
No sabía que un gesto de esa naturaleza me llevaría a una aventura tan emocionante: el amor.
Una musa caótica asomó un rayo luminoso que llamó mi atención, que hizo saltar a mi sexto sentido, que una certeza profunda me condujo hacia ella irremediablemente. No pasó mucho tiempo antes de que supiera que todo era verdad y que me enamorase irremediablemente.
Muchas leyes de la probabilidad se rompieron para que este amor surgiera, pero justo por eso sido tan fuerte lo que sentido. Y no iba a dejar pasar semejante oportunidad, ninguna adversidad me iba a desalentar.
Estoy completando mi mes más feliz, he aprendido tantas cosas, no sabía que tenía tantas cosas por perdonarme, o que podía apagar los pensamientos en mi cabeza, a despojarme de lo no esencial. De la sonrisa que puede durar tanto, de este sentimiento de agradecimiento que renueva mi fe.
Ahora sé que tengo demasiadas cosas por agradecer, soy demasiado afortunado. Sobran los motivos para festejar.

teléfono descompuesto

Yo hablando y tú no estando, yo te ablando y te endureces y hace tiempo que no veo que ni huelo, que ni te hablo. Porque tú no me has llamado y te has desaparecido y te has desaparecido

Santa Sabina

En algún momento en la historia de las comunicaciones en México había dos compañías telefónicas Ericsson e ITT la primera usaba solamente dígitos mientras que la segunda usaba también letras, cuando ambas se unieron los número telefónicos tenían 6 dígitos, solamente hasta el año del primer mundial agregaron el 5 al principio, el cual no fue suficiente, como atestigua mi primer teléfono 6703550 duramos muy poco con él.

Cuando nos mudamos a la CTM no habían líneas disponibles en las unidades habitacionales, duramos alrededor de 10 años sin teléfono, esto tuvo impacto en la vida cotidiana. Como nadie tenía teléfono siempre había fila —por lo menos en el teléfono de la esquina durante las horas hábiles— entonces siempre había que hacer fila quizá con excepción en casos de tener que llamar al médico por alguna urgencia y aún así dependías de la buena voluntad de los que estaban frente a ti. Las llamadas eran breves o comenzaban a escucharse los silbidos de las personas que estaban esperando y las conversaciones eran escuchadas por los demás, entonces hacía esfuerzo porque mis mensajes fueran algo crípticos creo que esta última parte se exacerbó demasiado.

Además había repercusiones en otros ámbitos como buscar una alternativa para los comprobantes de domicilio, en la escuela era considerado un marginado porque no tenía teléfono —algo que les costaba mucho entender a mis compañeros— recibíamos visitas sin avisar con las noticias familiares y olvídate de pedir comida a domicilio —tiempo después tuvimos un negocio familiar que se encargaba de eso— aunque algunas veces era inevitable hablar.

Muchas veces me quedé formado a la salida del retorno esperando tres o cuatro turnos para dar un recado para mis abuelos, busqué algunas veces en la madrugara algún teléfono que funcionara para llamar a locatel —6581111— para confirmar que mi padre no hubiera tenido un accidente y cuando quería algo de privacidad iba atrás de la secundaria 280 en la noche, a un teléfono que se encontraba más alejado para hablarle a MG, alguna de las Glorias o a la prima de las MM y algunas veces llegaba una persona y yo prefería despedirme muchas veces ante la pregunta “¿por qué no te gusta platicar?” Y jamás llamé a la procuraduría del consumidor al cinco seis ocho ocho siete veintidós.

Recién estrenado el teléfono mi tío Alejandro trajo un modelo que tenía forma de oso y cuando lo ponías en altavoz el oso movía la boca simulando que hablaba, justo después de conectarlo entro una llamada que era para mí entonces tuve que responder frente a mi familia con risas de fondo fue un verdadero oso. Una vez llamé a Felipe por larga distancia —estaba en L.A. y el tiempo se pasó demasiado rápido, terminé pagando mucho más de lo que pensaba. También conocí el otro lado porque mi novia no tenía teléfono, entonces tenía que estar a la espera de su llamada porque no podía yo comunicarme, se desarrolló una sensación de no poder fallar en la contestación con riesgo de perder algo importante. También me perdí de la oportunidad de mi vida cuando hablaron preguntando “¿está Conchita?” y fallé en no responder “No, estoy con Tarzán” aún lo lamento.

Ahora parecen distantes aquellos tiempos, el cambio del pulsos a digital, o el compartir la línea con el módem, las contestadoras con cassettes o los primeros teléfonos inalámbricos, mi primer celular —Pegaso— o las tarjetas telefónicas, recuerdo cuando Pimpo me avisaba las fallas de sistema para poder hacer llamadas de larga distancia; ahora con herramientas a la mano como los hangouts de G+, Skype, Line, whatsapp pudiera parecer que se ha avanzado mucho en cuestión de comunicaciones pero el verdadero reto siempre ha sido intentar transmitir una idea, que lo que queremos decir alcance a llegar a la otra persona y eso no es fácil ni siquiera frente a frente.

alta traición

En ninguna cosa la infidelidad es más innoble y repugnante que en el amor.

Sören Kierkegaard

El artículo 22 de la constitución contempla la pena de muerte para la traición a la patria en una guerra —entre otras cosas— no es extraño que este sea una ofensa grave, incluso Dante le reservaba el peor círculo del infierno a los traidores, este ofensa puede ser traducida a diferentes ámbitos, en el caso específico del afectivo resulta muy doloroso experimentarlo.

Para que exista una traición se necesitan al menos dos entes y un lazo que pueda ser roto, algunas veces se trata de confianza, fidelidad, compromiso. Creo que el problema de algunos de estos lazos es que no son explícitos, muchas veces es algo que supuestamente debe ocurrir pero no es necesariamente así. Como en el caso de la fidelidad en una relación amorosa, parece que no es común al respecto, nunca se habla de lo que se considera una traición, ¿basta pensar, salir, un beso, sexo oral, coito, un capirucho? O como decía si los cachan en el acto no es infidelidad si consiguen pasar un cordel entre ambos cuerpos. En la antigua Roma era un crimen grave por lo que implicaba: la traición de una mujer podía implicar que el heredero de la fortuna no fuera legítimo.

En el primer año de primaria, durante la clase de inglés, por una emergencia diarreica le pedí la maestra permiso para salir urgentemente al baño, su negación resultó en un accidente escatológico, cuando finalmente conseguí ir le pedí a un “amigo” que cuidara la entrada para que el evento fuera un poco más privado, le ofrecí todo el dinero que llevaba, el lo tomó y luego fue a invitar a más compañeros para burlarse de mi desgracia, no solamente me sentí traicionado la amistad terminó.

Mi amigo Herrrrtor a.ka. el Chore aprovechó que dejé a Napoleón para que su padre —el Mai— le reemplazara la cremallera para usarlo sin mi consentimiento, yo sabía que eso era una práctica común lo cual no me exentó de sentirme defraudado más aún por otro amigo que lo acompañó. Cuando recibía la visita había que cuidarle las manos porque no era de fiar. Y quizá muchos de mis amigos no sean tan comprometidos, honestos u honrosos pero confío en ellos, en algunos casos les podría confiar lo más preciado. Me parece que la amistad es demasiado valiosa como para tirarla por la borda con un acto desleal, cuando estaba en el proceso de divorcio una amiga que pensaba imparcial develó algunas confidencias y tomo ventaja de su posición mediadora con consejos que me eran perjudiciales, fue una gran decepción

MGGL, la primera novia con la celebré San Valentín y que presenté a mi familia —bueno a mi primo Mario que organizó la fiesta allá por Garita— casi un año depués, un funesto 13 de febrero tuvo un descuido que me permitió descubrir sus amoríos con otra persona, devastado esa noche arrastré a mis amigos a una borrachera en búsqueda de solaz, el dolor que no se apagó con las botellas de ron Algusto que había en la fiesta de mi prima, ni con la charanda con jugo de naranja, ni burlándonos del Chore que jugaba atari con el control al revés —y desconectado— menos con los regaños al día siguiente de la mamá del Canun —que oficialmente era su primera noche de copas. Luego de terminada la resaca, durante un momento de reflexión reparé en mi rival —por llamarlo de alguna manera— no solamente era mi supuesto “cuate” sino entendía lo que había pasado luego de que me cayó el veinte me dirigí a su casa y le puse una madriza, hasta la fecha es a la única persona que he golpeado con odio. Ya había eximido a ella de culpas, por eso cuando me llamó para vernos —extrañamente en la calle de Uxmal— no sospeché que iba a aparecer el güey este con su banda para tomar venganza, decidí ignorar a los demás y concentrarme de nuevo en aquel hijo de la chingada. Al regresar la banda se ofreció a ayudarme con un venganza —Chucho específicamente— pero no tenía caso regresar.

También en alguna ocasión recibí directamente la frase “te engañé con alguien” así sin anestesia ni nada para después decirme que resultaba una broma, siempre me quedó la duda si había sido infiel o no, al menos durante ese último período de idas y venidas —ambas—  y me parece que no es que me haya puesto el cuerno con alguien creo que fue al contrario porque también estuve en el otro lado en algunas ocasiones, con no muy buenos finales, es curioso como la primera vez todas dicen que su matrimonio/noviazgo/relación es magnífica que todo es miel sobre hojuelas pero en la segunda salida empiezan a confesar los problemas íntimos.

Ahora en mi parte no creo que sea capaz de una infidelidad, he estado en esa posición apenas un par de veces, una dama de cabellos cortos de color cierto que le gustaba susurrarme al oído cuando contaba para que perdiera la cuenta, antes de que pasara algo nos encontramos casualmente en la tienda del la U.N.A.M. —ahí cerca del metro C.U.— ambos íbamos con la respectiva pareja. En otra ocasión estaba cortejando a dos damas simultáneamente, me invitaron a su cumpleaños para que les diera un regalo especial, resultó que era la misma fecha, lo tomé como una señal, por eso puedo dormir tranquilo, aunque mi amiga Miriam me acusa de haberle pedaleado la bici a su hermano, pero no es cierto porque como dice el dicho el que avisa no traiciona.

La pregunta es acerca de lo que pasa después, como nos enseña la entropía, es que las cosas no pueden volver atrás, el cambio es obligatorio.

ideas medievales

todos los que la habían deseado se portaban siempre como unos cretinos.

Rayuela – Julio Cortázar 

De niño me regalaron una caja de los Exin Castillos pero nunca conseguí armarlo completamente, invariablemente al final del día mi madre me hacía guardarlo sin escuchar muchas explicaciones, tal vez haya sido por eso, quizá mi gusto por las películas donde las batallas eran con armas blancas —a pesar de que jugábamos repetidamente a recrear la serie Combate— o alguna extraña filtración de esas ideas del amor cortés donde se elevaba la posición de la mujer hasta el grado de rendirle vasallaje e apuntándola como una fuente de inspiración para ser mejores personas.

El caso es que siempre había pensado —bueno en realidad era muy inconsciente— que parte de entrar en una relación implicaba un compromiso parecido, e invariablemente buscaba mejorar el entorno de mi pareja. La mayoría consiste en pequeños actos cotidianos que pueden tener mayor impacto si conoces más a la otra persona, dada mi naturaleza obsesiva solía almacenar diferentes detalles, desde los evidentes como las fechas, los colores, sabores y aromas favoritos, hasta los más sutiles como los orígenes de su enojo; pasando por sus ciclos menstruales, el sabor de sus lágrimas, las partes favoritas de sus canciones preferidas, sus miedos inconfesables pero lo más importante eran los detalles que la hacían feliz.

Muchos actos eran evidentes, como la ayuda con los trabajos escolares, en los que ponía mucho más empeño que en los míos, regalar las flores adecuadas en el momento adecuado, dar un masaje cuando regresaba de un día tenso de trabajo, regalos temáticos como CDs, algún letrero de una calle o cartas kilométricas, más recientemente mensajes de texto, e-mails, tuits o dibujitos por el whatsapp. A veces la acompañaba hasta que se durmiera y luego regresaba, o cuando me dejé la barba.

Otras cosas eran más sutiles o desconocidas por la dama en turno: yo sabía cuando una comida que ordenaba no le iba a gustar entonces pedía alguna otra alternativa que a ella le gustara y le ofrecía cambiárselo, solía dejar dinero en algunos bolsillos para que lo encontrara después, alguna vez hablé con una de mis suegras para que su relación mejorara, pasé incontables horas buscando una canción en la era pre-napster, o buscar las palabras que restablecieran su calma o su risa en los momentos difíciles, o levantarme justo antes del despertador para encender el bóiler y preparar el desayuno mientras ella seguía dormida, o estar al pendiente de los próximos conciertos de su música predilecta.

En general disfrutaba de todos estos actos pero algunas veces sí tenía que sacrificarme, como cuando la ayudé con su colección de tazos, tuve que zamparme muchos doritos gachos y pedir cada mesa con envolturas de sabritas vacías. También tuve que cachar un librero de madera maciza que me dejaron caer durante una mudanza, la mordida de su mascota que recibí en santa sea la parte —las nalgas para ser más específicos— o las lágrimas que me costaron el cambio de dentista a sugerencia de ella para ahorrar.

Después de terminada la relación tuve oportunidad de hablar con algunas de ellas posteriormente, en otras ocasiones de manera indirecta, la coincidencia era el extrañar ese bienestar general, me parece que tenían la idea de que era una situación gratuita que llegaba como por arte de magia pero, aunque algunas veces hubiera magia implicada era resultado de un trabajo, de diferentes actos cotidianos de la observación detenida y pequeñas acciones continuadas, muchas veces era sumergirme en un mundo nuevo, buscaba empaparme de lo que la rodeaba para poder comprenderla mejor y conseguir pavimentar la vida cotidiana; conseguía tal acercamiento que podía decir muchas de las cosas que había dicho, sentido o hecho, al grado de poder considerarse clarividencia, al final todo el universo está conectado.

Además de las razones expuestas con anterioridad, también se puede decir que estas acciones las hacía porque había visto el sufrir de mis amigas en sus relaciones, también podría ser por un miedo a perder ese afecto tan importante para mí, otra razón podría ser que estuviera dando todo eso para asegurar que en un futuro pudiera pedir algo a cambio, podría ser un mal entendido respecto al amor. Cuando mis amigos me dicen algo al respecto, en particular de que ese esfuerzo no es apreciado les contesto que siempre pienso en la analogía con la educación, yo creo que debe ser gratuita, sin importar que haya muchas personas que no la valores, no creo que cobrar sea la solución para valorarla.

Y como las cosas  lejos de terminar como Der Himmel Über Berlin o el final de Gilmore Girls —sí, la veía— se parecen más a Paris, Texas o Firefly quizá sea tiempo de pasar al renacimiento.

¿a poco muy muy?

Más fácil es escribir contra la soberbia que vencerla.

Francisco de Quevedo

Apenas unos días atrás un amigo apuntaba que él consideraba que mis mayores pecados —capitales— eran la gula y la soberbia.  La primera es más que evidente, pero me quedé reflexionando acerca de la segunda. No es la primera vez que me señalan algo semejante, así que merece una reflexión.

Si nos centramos en la definición primaria de soberbia: altivez y apetito desordenado  de ser preferido por otros. Parece que contiene 2 partes, una de ellas es la posición por encima de los demás y el deseo de ser preferido por aquellos sobre los que se eleva, por lo que hay una paradoja embutida en ese concepto.

Mis primeros recuerdos están llenos de contradicciones, porque si bien recibí mucha atención y cariño, soy el primer nieto de mi familia paterna y el mi madre es la única mujer entre sus hermanos. También había diferentes expectativas en cuanto a mi persona por parte de todos.  Desde muy temprana edad comencé a sentirme inadecuado, creo que principalmente por no poder entender a los demás, muchas no encontraba relación entres sus actos y sus palabras.

Recuerdo que cuando intentaba hablar de algo con mi abuela paterna ella solamente se quedaba mirándome y me decía que seguramente era un marcianito —sin contestarme otra cosa— o mi tío Mundo que a pesar de su evidente cariño la mayoría de sus palabras eran para corregirme —después me di cuenta de que eso ha hecho con todos sus sobrinos pero entonces dejó una marca que sigo cargando— y me parece que mucho se debe a la manera de expresar el cariño. Entre el machismo de uno de mis abuelos y la orfandad del otro sus demostraciones de afecto eran muy parcas. Pero creo es evidente que la persona que más influencia ha tenido en mi vida ha sido mi madre a quien quiero muchísimo pero algunas veces no consigo comunicárselo y otras fallan los canales de comunicación.

Cuando yo nací ella tenía apenas 18 años y tenía un temperamento volátil muchas de sus regaños o apapachos no dependían de mi conducta sino de humor, pero no sabía que eso pasaba entonces adquirí una compulsión por actuar en busca de su aprobación. Yo veía que ella se la pasaba ayudando a los demás —quizá su forma de ejercer su carrera de trabajo social— acompañaba a las personas al hospital y se quedaba si era necesario, iba a rezar rosarios o ayudaba a preparar comida para las fiestas, ayudaba con los trámites a las demás personas, iba a inyectar o hacía reparaciones de ropa, Quizá esas conductas sean originadas por querer llamar su atención.

Llevo en mi interior una sensación de que si hay algo que no puedo hacer es un fallo en mi persona. me cuesta muchísimo trabajo pedir ayuda, me parece que es porque es por un miedo a ser rechazado justo en ese momento de vulnerabilidad, es mi manera de protegerme contra ese dolor; y aquí es evidente esa contradicción, al no buscar ayuda en esos momentos de necesidad también me he privado de recibir apoyo de las personas que quiero. Aquí quisiera mencionar a mi tía Hortencia, a quien quiero mucho aunque apenas hable con ella, pero siempre que la saludo le doy un abrazo en el que puedo sentir ese cariño así directo y sin escalas, quizá si me expongo más recibiría más de esas demostraciones.

La palabra también tiene otras acepciones como alto, fuerte o excesivo en las cosas inanimadas. Y con seguridad puedo entrar en la categoría de excesivo, además de las otras 2. Tampoco quiero pecar de falsa modestia, una de las veces que fui acusado de soberbio fue cuando le dije a una dama que ella que le estaba otorganod el privilegio de mi presencia, alguna otra persona me reclamaba mi forma de hablar como pontificando, pero nunca ha sido con un aire de superioridad, siempre he intentado tratar de iguales a las personas —también esto ha sido criticado— sin tener ningún prejuicio al respecto.

Y como dijera Mauricio Garcés: Ahí les dejo mi reputación para que la hagan pedazos.