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puros cuatros

¿Quién te ha querido en la vida más que mi pecho? ¿Quién te siguió por el mundo más que tu sombra? ¿Quién aguantó tanto insulto y tanto desprecio? Yo, que llevaba en el alma calor de sobra.

José Alfredo Jiménez

Cuatro años, cuatro meses y cuatro días antes de que terminaran mis últimas vacaciones fui invitado a ver la final de la Champions, Real Madrid contra Atlétic de Madrid en el estadio da Luz de Lisboal, al departamento de Fillipi (así se llamaba). Su departamente estaba nuevo, muy equipado hasta tenía un jacuzzi que estaba cubierto para evitar que su perrita, que era su adoración, sufriera un accidente; tenía muy poco que la había salvado de morir ahogada.

El partido estuvo entretenido, el gol del Atleti cayó unos diez minutos antes de que acabara el primer tiempo, la botana no era lo que esperaba, pero la bebida sí. Paralelamente recibía indirectas en las redes sociales (por mi interés por un espectáculo tan pagano) y algunas fotos de mi entonces novia con otras personas. Suficiente para distraer el goce del partido, para agrietar el corazón y despertar la sed. La única ¡alegría! venía de parte del Atleti, pero a los 4 minutos del tiempo complementario ─en realidad fueron 3 pero es mi vountad─ el señor Ramos empató el partido y todo terminó 4 a 1. Y rematando con gol de CR7.

La combinación de la derrota con la discusión por mensajes telefónics detonó en una noche bohemia. El anfitrión ofreció generosamente el contenido de su bar, y un par de botellas de una bebida que no requiere acompañante. La música sonaba por medios alternativos, faltaban 4 días para que llegara spotify a Brasil. El contingente era de nacionalidades variadas, pero más de la mitad hablaba español. Así que aproveché el momento para presentarlesa José Alfredo Jiménez.

Quizá la voz se me quebró un poco cuando canté pa’ todo el año, incluso algo de humedad en los ojos. Pero creo que logré explicar lo que esas canciones representaban, no solamente para mí sino para el pueblo de Mëxico (más les vale). Al final terminamos vagando en busca de un bar que visitamos una vez, porque querían revirar con samba. Llegué triste y cansado a dormir, no sin antes apagar el celular. Nunca alcanza todo el alcohol para ahogar las penas.

Y siempre debería recordar que mi canción es El Rey, no en balde fue la primera canción que aprendí.

 

 

#NiUnaMenos o una nueva Lisístrata

El opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos.

Simone de Beauvoir

Vivimos inmersos en la violencia que toma diferentes formas: la pobreza, la falta de educación y oportunidades, la discriminación, la opresión, la corrupción. Este día se reúnen en diferentes latitudes miles de personas bajo el grito de #NiUnaMenos.

El feminicidio es el último escalón de los actos cometidos en contra de las mujeres, la gama es amplia y abarca el abuso doméstico (sea psicológico o físico), el abuso sexual infantil (incestuoso o no), el acoso sexual, la mutilación genital, la esterilización forzada, la criminalización del aborto, la heterosexualidad forzada, la cirugía plástica involuntaria con fines de embellecimiento, la esclavitud sexual.

Todos estos actos buscan mantener una superioridad de un grupo —como todas las formas de violencia— hay personas que lo hacen conscientes y otras no, pero que preservan esa subordinación del grupo violentado.

Resulta iluso que el grupo en el poder cederá estas ventajas fácilmente, que por arte de magia un hashtag va a lograr crear conciencia en los demás. El cambio comienza por uno mismo, por la propia introspección, son los actos cotidianos los que van forjando y educando y ejemplifico:

Los hijos perciben el comportamiento, no podemos engañarlos respecto a lo que somos y las actitudes que tenemos, no importa el número de veces que se les repita que tienen que respetar a la mujer, si ven que su madre es servil, que acepta sin chistar insultos o malos tratos del padre, eso es lo que aprenden. Hasta el lenguaje es importante: cuando decimos que un hombre es bueno porque “ayuda” a su pareja en la limpieza de la casa o en el cuidado de los niños estamos estableciendo implícitamente que esa es tarea de la mujer y que la participación del hombre es de buena onda. Cuando, me parece, es una responsabilidad conjunta.

Otra cosa que he percibido es el silencio, creo que es uno de los peores cómplices. Conozco mujeres que han sufrido acoso en su propia casa, por parte de un amigo de su pareja —sí, manoseada como en el metro— y no ha dicho nada, se ha tragado todo con verguenza bajo el pretexto de “no quiero que haya problemas” ¿por qué sigue apareciendo esa pena como si la falta fuera de ella? creo que ha sido producto de las respuestas que ha recibido al hablar.  Ese verguenza de hablar es otro de las formas de perpetuar la violencia, es como decidir negarse el respeto y apoyar al otro.

También conocí a otra que era golpeada, que su pareja la castigaba dejándola sin celular y que solamente la dejaba salir sola acompañada de una chaperona (su prima), su dinero y posición no le quitaban lo patán. Pero dado que era un buen partido —bajo no sé que pinches estándares— ella justificaba sus insultos, golpes y violencia describiéndolo como un animal que necesitaba protección. Esa necesidad de mostrarse ante los demás como una pareja muy linda.

Y la falta de denuncia es otro síntoma, el proceso de denunciar un delito sexual es difícil y humillante para la mujer, esto es a propósito, las autoridades lo hacen de esa forma para que las mujeres no denuncien y ellos tengan menos trabajo. Creo que es mejor buscar apoyo de la familia y amigos, para poder pasar por este trance. Yo me he ofrecido a acompañarlas.

Yo quiero un mundo donde las personas que amo puedan vivir como les plazca, libres de miedo. Y en esas estoy.

 

 

 

 

 

que siga la tradición

No existe ningún recuerdo por intenso que sea que no se apague …

Pedro Páramo – Juan Rulfo

Hoy vine únicamente a celebrar, a dar gracias por la bestia salvaje que nace y muere cada día en mí. A regocijarme con la visión de la que fue dotado mi corazón, con el motor inagotable que llena el tinaco sin fondo de mi azotea. La magia que fluye de mis manos cuando los dorsos no están impedidos con cruces negras y rojas. A reconocer lo poco frecuente que resultan nacimientos como el mío. La música y los colores han sido fenomenales, la familia y los amigos han creado un círculo de luz a mi alrededor y hasta he sido amado.

Jamás he estado solo, siempre cargo todos mis recuerdos, también siempre he tenido más noches que días. Algunos números corren por mis venas y la energía que emano podría secar cualquier oceáno. Todavía me faltan innumerables regalos para darme.

Me felicito.

páginas en blanco

Dejo atrás la estela del mar no termino de deambular me divierte andar despistarme jugar persiguiendo sombras.

Persiguiendo Sombras — Nacha Pop

La inspiración ha estado escasa los días pasados, quizá porque más que una página en blanco es todo un lienzo. Quizá se tenían que romper todas las cosas al mismo tiempo para poder construir algo completamente nuevo, o tal vez la parálisis se deba al miedo ante semejante vacío.

Depués de recurrir a revisar unas fotografías del pasado, escuchar canciones llegadoras, mirar un par de capítulos de una serie significativa  lo único que me queda claro es el pasado, de alguna manera el escenario sigue en vacío, pero eso es en realidad una buena señal. Se puede llenar de muchas maneras ahora lo difícil es descubrir lo que quiero hacer.

Durante un momento de mi vida quise estudiar física, abandoné la idea tras recibir clases de ingeniería en lugar de física, decidí ir en una dirección diferente —algo entre Filosofía y Letras Clásicas— mi camino se extravió en el estacionamiento de Av. del Imán antes de pedir mi ficha para el examen de admisión. Terminé un par de años en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Durante una visita al CEDART Diego Rivera me solicitaron esclarecer unas dudas de: —¡oh sorpresa!— Física al estar explicando un par de conceptos básicos me llegó un viento nostálgico, me di cuenta lo mucho que extrañaba las ciencias. Quizá no sería tan mala idea volverme ermitaño hasta que comience a extrañar algo, quizá eso sea mi camino a seguir.

Al buscar interlocutores los descubro inmersos en diversos problemas, dejando que sus miedos los detengan de perseguir sus sueños, aferrados a situaciones aún cuando se encuentran hartos de ellas. Supongo que mi situación no es muy diferente, lo que cambia es el tema subyacente y las acciones particulares.

Me dentengo a ver el lugar en el que me encuentro, reviso mi dominó —aún se ven los mensajes—, mis cartas que claman por salir de nuevo, la multitud de ceros y unos que constituyen mi patrimonio digital. Principalmente veo mi familia, mis amigos y mi tierra. Yo creo que es esperanzador, aún si no tengo idea de la dirección que las cosas van a tomar.

Quizá deba conseguir una moneda para echar volados.

 

latitudes

Norte/Sur/Poniente/Oriente/cuatro veces la nube camina/cuatro rumbos

Juan Bañuelos

Algunas horas faltan para embarcarme de regreso —aunque sea avión se usa la misma palabra— lo que quedó empacado se va, lo demás se queda, estoy en medio de despedidas y antes de nuevos comienzos, con mucho lienzo en blanco, quizá sera mejor decir hoja en blanco porque mi pintura es terrible, estoy emocionado igual, un nuevo comienzo, una nueva oportunidad.

Esta noche la contemplaré la cruz del sur con más detenimiento, pasaré la noche volando y el sábado la estrella polar me hará un guiño.

Es tiempo de actualizar mi biografía.

acumulación

Nuestro destino nunca es un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas

Henry Miller

Estoy a una semana de mudarme de país, regreso a vivir en México, por circunstancias el viernes de la semana pasada me enteré que no iba tener mudanza, es decir, lo único que me iba a llevar es lo que cupiera en mis maletas.

La cantidad de cosas que uno puede acumular a lo largo de apenas cuatro años puede llegar a ser exagerada, pero las cosas indispensables no son tantas. Esta semana tuve la tarea de decidir lo que me llevo y lo que no, además de acomodarlo en las maletas, gracias a la visita de mi madre serán 5 maletas y mucho mejor acomodadas.

Además de cancelar servicios, tarjetas, cerrar los pendientes —no es que sea muy fácil darse una vuelta para hacer las cosas— ya me tocará declarar impuestos remotamente (nada de gracia) y espero que no se me pase nada. Por lo pronto también tendré que desmembrar mi computadora y trasladar apenas su cerebro y corazón para ser transplantadas en otro cuerpo al llegar al destino.

Aún me falta establecerme, aún no sé si tengo electricidad, los demás servicios menos, claro que conociéndome no tardaré en tener lo básico: una computadora, un refrigerador y una cama —en ese orden— finalmente es otro comienzo.

Por ahí dicen que sólo se es poseedor de aquello de lo cual uno puede desprenderse; de lo contrario no se es poseedor, sino poseído.

Cuenta regresiva

Toda dificultad eludida se convertirá más tarde en un fantasma que perturbará nuestro reposo.

Frédéric Chopin

Mi departamento está lleno de cajas llenas de las cosas que forman parte de mi mudanza, cuando me mudé a Brazil este proceso fue terminado por mi madre con ayuda de mis amigos, pero en esta ocasión no puedo dejar pendientes.

Aún tras pocos años hay cosas que pueden dejar muchas raíces. Hay cosas simples y evidentes como los proveedores de servicios, cancelar el teléfono, el servicio de internet o televisión, otras relacionadas como los pagos de luz y agua automáticos.

Algunas cosas no pueden ser resueltas inmediatamente, como por ejemplo las declaraciones de impuestos de este año —lo más seguro que el próximo también— tendrán que ser elaboradas y pagadas si fuera el caso. Los impuestos nunca perdonan.

Cancelar tarjetas de crédito nunca ha sido una tarea fácil, el traslado de puntos, las suscripciones a alguna revista, cerrar todas las cuentas, pagar todas las deudas, cumplir los contratos.

Pero lo más difícil es el adiós a las personas. Es un vínculo que no acaba pero que se modifca.

Detén ese elevador

Dueños de sus destinos son los hombres. La culpa, querido Bruto, no está en las estrellas, sino en nuestros vicios.

William Shakespeare

Recientemente cambiaron la forma de operación de los elevadores en el edificio donde trabajo, ahora afuera hay un control donde uno pone el número y el control indica el elevador que uno tiene que tomar, entonces al entrar no hay botones con los números de los pisos dentro del elevador. He visto algunos incómodos con esta situación. Como si se encontraran atrapados sin opciones aunque en ambos casos uno está confiando que la tecnología funcione. Hablando de funcionar resulta que el elevador de servicio del edificio tiene una ligera falla, no para el lobby, es decir funcionan todos los pisos con excepción del piso que todos usan, al menos es democrático.

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Antes el piso más alto en el que viví era el tercero, a pesar de no ser tan algo algunos de mis amigos se quejaban de que no tenía elevador, entonces había que subir, algunas veces cargando y mientras el interfon estuviera descompuesto también tenía de bajar a abrile a las personas. Siempre he pensado que el hecho que muchos edificios tengan seguridad es algo con lo que no estoy de acuerdo, entiendo que muchos se sientan más seguros pero yo no quiero someter a mi familia y amigos al escrutinio de alguien más para ver si pueden entrar o no a mi morada. Hay al menos un par de escenas que vienen a mi mente. Uno es la película de terror donde una persona va tocando de puerta en puerta —yo soy de los que abre la puerta— y la otra es la de los peregrinos buscando refugio, sería ridículo que fueran preguntando a los porteros si les dan posada.

Además aquí el elevador tienen una leyenda al inicio que advierte no entrar en el cubo del elevador si el elevador no se encuentra en el piso correspondiente, además hay una ley que obliga a poner el anuncio. Supongo que no quieren ser demandados por no poner semejante advertencia.

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Durante una celebración de la premiación de un torneo de boliche con mis amigos del trabajo, luego de la foto grupal y una tiempo de convivencia comenzaron unos murmullos que casi se convierten gritos: “Elevador” eso se refería a un truco en el que se toma el vaso, se le tapa con la mano y da media vuelta para beberlo con la boca del vaso apuntando al piso, através de las pequeños huecos de la mano. Para no quedarme atrás hice el truco de tomar una botella, beber y al terminar soplar humoy dejarla el cuello de la botella humeante. Desafortunadamente a partir de ese día volví a fumar —ya lo había dejado y lo dejé de nuevo algunos años después— pero no me quedé sin responder el reto.

Me quedo pensando en diferentes cosas ¿por qué es tan difícil manifestar nuestro destino y no desviarnos aún si este es unos pisos arriba? Pareciera que siempre se quieren tener opciones, que ni siquiera podemos decir voy al piso 14 con todo y que trabajo ahí todos los días. También parece difícil aceptar que algo no funciona, que tiene un defecto si el elevador no se detienen en el lobby no sirve, aunque lo puedas usar para ir a visitar a tu vecina —no, acá no tengo vecina, bueno sí tengo pero no me llevo igual— ¿por qué es más fácil decir una descripción políticamente cautelosa. Otra reflexión es relativa a las advertencias obvias, parece que nadie quiere darle a las personas libertad de cometer errores —hacer sus pendejadas— finalmente este tema me hizo acordarme de un grupo:

 

 

 

¡Taxi! ¡Libre!

y tome el taxi de los sueños que no haga pausa en el camino

El taxi de los sueños – Real de Catorce

Mi experiencia con los taxis ha sido de primera mano, incluso nn un hiato en mi carrera universitaria estuve de taxista en un coche coral y mi amigo Chucho estuvo dedicado a la profesión por mucho tiempo. Y en general a lo largo de mi vida he usado este transporte con mucha frecuencia. Incluso algunas veces mi vecino Carlos (tío Gabolín para los cuates) me pedía llevarlo algún restaurante donde ofrecía el servicio de fumigación, algunas veces llevarlo e ir por él tiempo después, la mayoría lo esperaba.

Cuando niño, poco después de mi mudanza a la CTM y antes de las devaluaciones el transporte de casa de mi abuela a la casa en taxi era más barato que el viaje de más de tres personas en pesero. Algunas veces iba acompañaba a mi madre al centro a comprar tela y la ayudaba a conseguir un taxi que aceptara la carga de mercancía para regresar. Algunas veces regresando de noche debido a mi complexión y vestimenta los taxis no hacían parada. Muchas veces recibí la respuesta de que ya iban a entregar o que no estaba en su ruta. Las luces como símbolo de que estaban libres no eran tomadas en cuenta. en los años sesentas si un taxista iba con la bandera arriba y se negaba a prestar un servicio recibía multa, claro que la cantidad de vehículos entonces era mucho menor. Muchas veces para intentar llegar más rápido me bajaba en Tacubaya e intentaba tomar un taxi, el problema era cuando había muchas personas en busca de transporte, yo no tenía cómo competir contra los demás, en especial con las damas, los macalachachimbas tienen fama de galanes. También me ha resultado imposible conseguir un taxi en la lluvia. También he recurrido al servicio de llamar los “black cabs” desde mi trabajo situado a unos pasos de la fuente de petróleos, no estaban registrados pero ofrecían servicio de calidad.

Cocodrilo Cotorra Vocho

Todo esto fue porque me pidieron una opinión detallada respecto a Uber, creo que la controversia causada y las acusaciones, burlas y memes por todos lados lo único que reflejan es la falta de claridad del asunto, y es que todas las partes tienen cola que les pisen, quizá sea mejor comenzar por partes.

El gobierno (me voy a referir a al gobierno de mi bienamada ciudad):

Su obligación es proporcionar el transporte de pasajeros, pero está facultado a dar concesiones. Es decir el que los taxis están actuando en nombre del gobierno, por eso también es su responsabilidad que los conductores sean aptos y los vehículos seguros, por eso existen los requisitos para el tarjetón, la revista, la revisión de taxímetro. Claro que eso es en teoría, pero en la práctica es un negocio a base de corrupción, son entradas extra para los todos los funcionarios, y pues cuando se necesita una lanita extra se exige un cambio de pintura o algún cambio, están protegiendo su negocio.

Los taxistas:

Siendo extorsionados por el gobierno, se ven en la necesidad de dar mordidas y cohechos que intentan cuya factura intentan pasar al pasajero., el esquema tanto de los que son dueños de taxis como los que tienen alguien que lo maneje son inadecuados, los dueños quieren tener una cuota fija (la cuenta) sin importar las condiciones en que se obtenga, no saben si es mucho o poco. Y los que conducen sus propios taxis prefieren tener menos vigilancia fiscal.

Uber:

Es una servicio enfocado en el cliente, pero que se niega a admitir algún riesgo y todo lo transfiere al conductor. Es claro que cualquier persona busca evadir el riesgo, pero al transferirlo y negarse a compartirlo con sus clientes creo que es un esquema abusivo y que yo no valido en ningún otro sector no solamente en el de transporte. Si bien parece que ofrece buenas cosas tanto a pasajeros como a icuiricuis, bueno en este caso lo dejamos en chafiretes. A los primeros les ofrece la oportunidad de calificar el servicio, el pago con tarjeta, la facturación, a los segundos un horario flexible, pasajeros más jóvenes y “cool” y el auxilio de la tecnología. Claro que le vale madre las credenciales de uno o el bienestar del otro, lo importante es su tajada, porque las quejas no son atendidas puntualmente, de ninguno. Es ilegal, aunque las leyes estén obsoletas la verdad es que es contraviene la ley de transporte. Eso no solamente en México, en otras ciudades porque es más importante tener presencia que cumplir las leyes locales. Entre mayor participación en el mercado sus tarifas suben. (No es un esquema parecido).

Los usuarios:

Los anteriores están representados por personas, nosotros pensamos que cualquiera puede manejar y prestar un servicio como el de transporte. Es evidente que no es cierto, las múltiples quejas sobre la forma en que los demás manejan no son de gratis, los que tenemos licencia en general no hicimos examen ni práctico ni teórico, no nos importa lo que consumimos ni sus impactos mientras nos sea cómodo o conveniente, y no queremos tomar responsabilidad alguna.

Cuando hay controversia y los ánimos se caldean, las opiniones irreflexivas abundan, descalificar a una persona no descalifica el concepto. No sirve tirar golpes o hacer burlas si no hay un espíritu de resolver o proponer una solución.

Esto no quiere decir que las ventajas se deben dejar de lado, existen opciones, acá en São Paulo uso un servicio parecido pero con taxis registrados (una alternativa plausible):

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Pero mi transporte favorito sigue siendo el trolebús.

 

 

 

llevar al baile

Ritmo. Signos que siempre son clave. Imágenes fugaces. Titubeante como una música de sombras redimidas.

Halfdan Rasmussen

Nací lleno de muchas contradicciones, pero una de ellas ha sido el baile, la actitud de mis familias materna y paterna es completamente diferente, mientras que mi familia paterna, llevo parte de ambas.

Mi madre ganó un concurso de baile junto con su hermano Juan, en Acapuco durante su juventud, cada que llegaba a casa de mi abuela veía a mi tío Juan estaba trabajando mientras escuchaba y bailaba música de la Sonora Matancera, mis abuelos Chuchita y Luis eran afectos a bailar danzón, y durante mi niñez vi muchas fiestas transcurrir al ritmo de la internacional Sonora Santanera, con mucho baile y varios gritos de “voy polla” para motivar el baile. Mi tío Luis siempre me decía que esa era la clave para conquistar a las muchachas, quisiera aclarar que el significado de muchachas podría ser muy variado, en algún viaje a Acapulco nos prometió “vamos con unas muchachas” me parece que solían ser muchachas en su juventud.

Durante mi juventud en las fiestas de mi primo Carlos con las que comenzábamos las fiestas de diciembre, participé algunas veces en las líneas de baile con mis primos y amigos, solamente lo pude hacer muy al principio, luego ellos se convirtieron en unas lumbreras para el baile, la distancia creció mucha, no es mi mayor virtud, siempre he sentido que de alguna manera eso fue una decepción para mi madre, que algunas veces me pedía bailar con ella pero como nunca le faltó con quien bailar no fui necesario, tampoco bailé con mi hermana. Aunque fui chambelán de mi prima Ale, pero mi aprendizaje formal comenzó un poco antes, en los XV años de Sandra Sheila, donde Marcela (QEDP) me enseñó lo básico y siempre estuvo dispuesta a bailar conmigo.

Porque sí disfruto el baile, a pesar de no ser lo más rítmico que pudiera, porque además de las fiestas de XV años cuando tenía alrededor de esa edad, también estaban los bailes que se organizaban en la Carmen Serdán, donde Paquis ya tenía el estilo, después fueron todas las fiestas fresonas donde predominaba el pop, yo solía bailar solo, algunas veces subiéndome a las sillas y saltando, y durante la época del slam usaba mis botas con casquillo metálico y mi chamarra desgarrada. También durante mi tiempo en la facultad, como éramos solamente dos hombres en el grupo de amigos pues nos tocaba bailar más como cuando había grupos de merengue en el auditorio. A tiempos más recientes, bailes de año nuevo en la calle, lances en el día del maestro al ritmo de youtube, lecciones de forrô o samba carnavalesca.

Pero parece que las el amor no viene junto con una pareja de baile, por alguna razón no han querido bailar conmigo, confieso que eso me ha lastimado particularmente, como si un aspecto mío fuera rechazado. Como si mi ritmo no fuera suficiente —demasiado asincrónico— quizá esta falta de empatía sea un signo.

Será que no le hice caso a mi tío y nunca lo usé como medio de conquista, bueno algunas veces pero en ninguna relación significativa, apenas de cercanía vecinal, coincidencias de moda o de dimensión. Total nunca es tarde.

 

 

 

 

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