Archivo de la categoría: juegos

del ronco pecho

Lo mejor que conocimos, separó nuestros destinos que hoy nos vuelven a reunir;

Cómo hemos cambiado – Presuntos Implicados

Recién había adquirido, luego de muchos años jugando exclusivamente en la computadora, una consola de juego y estaba de moda los juegos musicales con instrumentos como Guitar Hero y Rock band, cuando compré el juego de los Beatles, había una opción de cantar con 3 micrófonos para conseguirlos conseguí el SingStar que incluía 2 micrófonos, ese juego permaneció oculto hasta una reunión donde comenzamos a usarlo, inmediatamente se convirtió en un hit.

Al principio éramos pocos los que jugábamos, pero casi nadie se negaba a participar: Lola, Pepe, Saúl, Julio, Raúl, Gustavo, Paco, Nayeli, Azul, Alcíbar, Tris, eran ávidos participantes, yo apenas pude destacar en don’t stand so close to me de The Police, pero mi único récord no duró mucho, porque conforme más personas jugaban mi lugar iba descendiendo en la misma proporción. Una manera diferente de decir que era el peor.

Pero el canto se trata de expresar el sentimiento —arriba José Alfredo Jiménez— si bien alguien pude cantar mucho mejor que uno —prácticamente todo mundo— las canciones siguen siendo igual de llegadoras. Es un proceso catárquico que libera muchas cosas y forma vínculos.

Fue común terminar las madrugadas cantando, algunas veces en modo más competitivo y otras, los récords comenzaron a llenarse de la misma persona, la única vez que conseguí ganarle a Lola fue cuando le cambié el micrófono y su puntuación quedó bajo mi nombre.

Espero pronto esa experiencia se vuelva a repetir.

 

 

 

 

 

 

toco sin ver

Sin riesgo no se hace nada grande y memorable.

Terencio

La viuda se juega con una baraja americana, generalmente cuando hay más de tres personas y generalmente hasta 9 —hay variantes con 2 barajas pero requieren cuidado— y es una variante de póquer donde el objetivo del juego es no perder. Se reparten 3 tókens/fichas/frijoles que serán como el número de vidas pero que se les llama hijos  —se les llama así quizá por su carácter finito e irremplazable y porque terminan yéndose– y en cada ronda se reparten cinco cartas a cada jugador y se reparten cinco al centro —ese conjunto de cartas es llamado la viuda, hay que recordar que uno reparte cartas a la viuda antes que a uno mismo— entonces la persona que esté a la derecha del que repartió las cartas comienza.

Cada persona puede elegir entre: pasar (i.e. no hacer nada), tocar (los jugadores tienen un turno más y acaba el juego), cambiar todo el juego (dejando sus cartas boca arriba) o, en caso de que alguien haya cambiado antes todo el juego puede cambiar solamente una carta, el perdedor tiene que poner en el centro uno de sus hijos, el número de hijos representa la carta que será el comodín.

El juego lleva mucho más de suerte, pero existe una estrategia basada en observar a los demás jugadores, y no solamente hablo de prestar atención a las cartas que cambia —que toma y que deja— también si tiene la mirada fija en alguna carta, si hace algún gesto cuando alguien toma una carta, o el tiempo que tarda en decidir su movimiento.

Algunas personas se emocionan con juegos altos, gastando su fortuna en pequeñas batallas, otros se quejan de su mala suerte, algunos más se lanzan como buitres a las cartas, lo que tienen buen juego respiran tranquilos, algunos demasiado ufanos, ansiosos de mostrar lo que les tocó. Algunos tocan más que otros y generalmente se escucha una queja inmediatamente después. Es un juego divertido, no tan esforzado.

Cuando el que se sienta a mi izquierda reparte invariable mente hago la misma jugada: toco sin ver las cartas. Algunos se preguntan la razón detrás de este comportamiento, existen diferentes teorías al respecto:

Unos dicen que confío demasiado en mi suerte, que soy una persona afortunada y que eso se va a manifestar en el resultado de las cartas. Otra teoría afirma que tengo ciertos poderes para manipular las cartas, para mover el universo, que ese es el motivo de mi usuario de twitter. Otros piensan que es simplemente cuestión de probabilidad, También podría ser que no me gusta el juego y quiero que se acabe más rápido; quizá el juego que me toque sea algo equivalente a una tirada de tarot a una muestra del estado del universo.

DSC03147

Claro que también existe la posibilidad de que todo o nada sea cierto.

Jenga tu madre

El proceso de declinación es inevitable, y cualquier cosa que se pueda hacer para contenerlo una vez que haya comenzado, es inconveniente, así, en tales situaciones es conveniente permanecer tranquilo.

I Ching Hexagrama 23 Po (la desintegración)

Cuando Pepe —a cuyo cumpleaños parece que asistiré—me invitó a participar con él en un  torneo de Yenga me pareció extraña su elección, si bien hemos jugado infinidad de veces muchos juegos distintos y su idea de mi capacidad de juego es mejor que aceptable, la idea de un juego donde se espera una delicadeza en las manos me parecía completamente incompatible conmigo. Por supuesto que acepté.

Bastaron unos encuentros para encontrar mi estilo: la destrucción. En general la mayoría juega buscando que la torre queda lo más alta posible, yo por el contrario buscaba dejarla inestable desde la primera jugada. Así encontré mi nicho de oportunidad.

Los primeros juegos fueron en el Papa’s Bill de Santa Fe y Polanco —donde éramos los favoritos— fue muy aleccionador mirar las reacciones de los rivales, al principio Pepe estuvo un poco vacilante al principio pero luego de que unos contrincantes lo hicieron enojar —además le permitió sacar a relucir su maestría— las cosas comenzaron a mejorar. Me divirtió sobremanera la reacción del equipo femenino ante mi estilo, no soportaban que “desacomodara la torre” gastando energías y arriesgándose a perder al arreglarla, también empleé tácticas de intimidación al dar un golpe con el dedo a una de las maderas y salir volando en dirección del rival.

El resultado final fue el tercer lugar general pero las verdaderas ganancias fue en las enseñanzas, como siempre: quizá no siempre es bueno intentar mantener una estructura cuyo caída está apenas a la vuelta, quizá sea mejor adelantarla, buscarla, provocarla.

Algunas veces nos enfrentamos a algo pensando que no tenemos las cualidades necesarias para desempeñar una tarea pero eso nos abre otras puertas nos deja ver el mundo de otra forma y nos obliga e usar otros recursos, muchas veces con resultados alentadores.

Otra lección es que el orden es relativo, que las situaciones van cambiando a cada paso, que cuando quitas algo para ponerlo en otro lado queda un hueco, siempre, que las cosas caen por su propio peso —ahí sí ya me chingué— y sobretodo que la destrucción solamente es una etapa.

Claro que esto podría referirse solamente a los juegos

wpid-img_3756174943454.jpeg

 

 

 

 

 

 

 

serpientes y escaleras

Todo vuelo comienza con una caída.

George R.R. Martin

Serpientes y escaleras solía ser un juego muy popular, primero se compraba en las papelerías y después lo vendían en los cruceros junto con la Oca, el Coyote y las Gallinas y unos dados enormes, todo por una módica cantidad.

Contiene una serie de enseñanzas éticas, trata de promover los valores, prometiéndote recompensas para las buenas acciones y castigos para las fallas, pero ¿quién sigue creyendo que si le jalas la cola a un gato te vas a caer por las escaleras, o que si se pone uno a hacer su casa a mano el resultado es ganar en el juego (o la vida)?

Claro que las serpientes y escaleras tienen un gran reflejo en la vida, pero es el azar lo que está detrás de cada casilla, la que te pone frente al camino ya sea de subida o bajada, porque en el juego lo único que interviene es el dado, no hay decisiones.

El amor es la única serpiente que te hace descender desde aquel lugar donde la meta guiña su ojo hasta casi comenzar de nuevo. Pero eso no determina al ganador.

Creo que desde que me di cuenta de eso no lo he vuelto a jugar.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA