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las horas muertas

Las cosas que mueren jamás resucitan, las cosas que mueren no tornan jamás.

Alfonsina Storni

Cada día mueren muchas cosas, puden ser pequeñas o al parece insignificantes. Ahora mismo tengo que cambiar el garrafón de agua, está a punto de terminarse el rollo de papel de baño; este día con certeza morirá. Y son cosas que suelen pasar sin pena ni gloria para el público en general.

Pero si lo trasladamos a las relaciones, los trabajos o los funerales la cosa es distinta, también terminan pero las personas se niegan a dejarlas partir, se aferran a un ente que ya no existe, la esencia es distinta las cosas son otras. Han pasado por un proceso alquímico que las ha transformado para siempre —su flogistio fue liberado en el éter— pero la imagen la conservamos como un fantasma.

Yo mismo me he aferrado a muchas cosas, la memoria llena de tiliches en apariencia inservibles, lo guardo con una esperanza de que la naturaleza no siga su curso, de que el tiempo se invierta, de que un conjuro les devuelva la vida. Nunca sucede.

Ya fui capaz de quemar todos los recuerdos, unas naves que pensaba me aseguraban un retorno, de nuevo una ilusión. Ahora es tiempo de comenzar el fuego, de liberar las cosas, de encender una hoguera que ilumine mientras consume las coas que nunca regresan.

 

 

 

que siga la tradición

No existe ningún recuerdo por intenso que sea que no se apague …

Pedro Páramo – Juan Rulfo

Hoy vine únicamente a celebrar, a dar gracias por la bestia salvaje que nace y muere cada día en mí. A regocijarme con la visión de la que fue dotado mi corazón, con el motor inagotable que llena el tinaco sin fondo de mi azotea. La magia que fluye de mis manos cuando los dorsos no están impedidos con cruces negras y rojas. A reconocer lo poco frecuente que resultan nacimientos como el mío. La música y los colores han sido fenomenales, la familia y los amigos han creado un círculo de luz a mi alrededor y hasta he sido amado.

Jamás he estado solo, siempre cargo todos mis recuerdos, también siempre he tenido más noches que días. Algunos números corren por mis venas y la energía que emano podría secar cualquier oceáno. Todavía me faltan innumerables regalos para darme.

Me felicito.

la memoria a cuestas

El olvido es más tenaz que la memoria

Farabeuf – Salvador Elizondo

¿Recuerdas?

Es una pregunta que tiene un sinnúmero de respuestas.

Cuando la respuesta es “no”  Algunas personas la pueden encontrar terrorífica quizá por sus implicaciones durante la época de exámenes, o como un alarmante signo de que el alzheimer nos llega. Pero también puede ser una respuesta que indica que el dolor pasado quedo ahí. Otras veces puede indicar una falta de interés al respecto.

Yo suelo recordar demasiado.

Los recuerdos suelen venir con sensaciones y sentimientos, algunas veces con olores y colores, siempre con imágenes muchas con sonido; es como empezar a sacer un hilo y jalar, vienen muchas más cosas, conectadas con otras en una maraña mucho mayor que cualquier telaraña que haya visto.

Muchas veces son recuerdos dolorosos, y el hecho de poder traerlos al presente y revivir las sensaciones puede resultar muy conveniente para la escritura pero no para el ánimo o la convivencia. Pero creo que estos recuerdos se pueden reinterpretar, o al menos verlos de una manera menos dañina. Otras veces los recuerdos son como un sonrisa del pasado, como bañarse de nuevo en esa luz que brilló intensamente. En general son experiencias que nos sirven como instrumentos de navegación.

Un día durante un juego de fútbol en el retorno, eran los primeros días y los piracantos aún no crecían lo suficiente para dividir el cemento del pasto, recibí una zancadilla que me catapultó lo suficiente para caer con la mitad superior de mi cuerpo en el pasto. La casualidad quiso que mi padre saliera en ese momento, justo para regañarme frente a mis compañeros de juego con un “ya te dije que no anduvieras jugando en el pasto”, seguramente el regaño injusto y las burlas de los demás ayudaron a que el incidente y los sentimientos alrededor de él quedaran fijados en mi memoria.

Durante una de muchas idas al cine a principios de los años 90s —julio de 1991— en la película “El misterio de Von Bülow” con Glenn Close y Jeremy Irons a media película recordé un reportaje que salió en la revista Vanidades —una lectura habitual de mi madre— de la demanda de los hijos en contra de su padre, luego de que éste hubiera sido absuelto por segunda vez de la acusación de haber matado a su esposa. Que estaba justo antes de un reportaje con fotos del la fiesta de 21 años de Brooke Shields que fue en un Chippendale cuando ella se encontraba estudiando en Princeton. Encontrar conexiones como esta me produce gran placer, es como encontrar esos hilos que conectan el universo.

Mi primer viaje a Los Angeles fue a la presentación del disco Parlour de Darling Violetta, mi plan original era usar el transporte público, pero en un impulso súbito me subí a uno de esos autobuses que te llevan a las agencias que alquilan coches y alquilé uno, salí del aeropuerto sin mucha noción de dónde estaba, luego de avanzar medio a la ciega pude ver el letrero de Sepúlveda Blvd lo que me recordó la película de Volcano con Tommy Lee Jones y Anne Heche. Y seguí el camino contrario a la lava por “Bayona Creek” hasta La Brea, ese fue mi instrumento de navegación.

Y estos ejemplos se repiten sin cesar.

 

 

 

 

el amor y la amistad hasta en google

Los hombres sabios aprenden mucho de sus enemigos

Aristófanes

Durante mi alcoholescencia tuve un enemigo, Luis, teníamos visiones completamente diferentes del mundo pero nos respetábamos, interactúabamos del manera más civilizada posible, todos los enfrentamientos fueron a manera de diálogo o por medio de un tablero. Algunas veces solicitábamos el auxilio del otro en temas cotidianos, quizá tuvo un historial perfecto pero llegó a recurrir a mi entendimiento, él recogió mis premio de algún concurso. Su enorme interés por el orden hacía que no hubiera nunca un abuso de parte de ninguna parte cuando salíamos a comer, es decir fueron unas condiciones justas, invariablemente. Eso me puso a reflexionar.

Esto contrastaba mucho con los primeros años de mi vida estuve rodeado de amigos particulares, cuando uno cae, algunos  se rien y otros te  ayudan a levantar, podría decir que mis amigos eran de los que te metían el pie para que te cayeras y luego burlarse. Fue mucho tiempo después que entendí esa necesidad de sobajar y reirse de la desgracia ajena, de tomar ventaja e ignorar el sufrimiento del otro. Así me vi rodeado de burlas en las situaciones más penosas, escuché frases crueles disfrazadas de humor, de personas que no llegaban a tiempo a las citas o no llegaban, de gente que buscaba tomar ventaja, gandallas en general.

Entonces pensé que todas ese tiempo fue una enseñanza de lo que me lastima, de lo que no quiero en mi vida, que así podría apreciar mejor los gestos de los amigos verdaderos, además ya sería imposible que un amigo me lastime, que puedo tomar las cosas con calma, que puedo determe a pensar la razón de sus actos. Creo que eso me hizo más libre, como si ahora todas mis relaciones de amistad fueran claras, sin sobresaltos ni dobleces.

Lo que no me había dado cuenta, hasta ahora, que en el amor ha sido lo mismo.

impresión en 3d

¿no ha visto usted el zurrón que dejan la víboras cuando cambian de pellejo?, si tal parece la misma víbora, hasta ojito tiene, pero está hueco y no sirve pa’ nada.

Silvano Treviño

Con una impresora de 3d se pueden obtener objetos con contorno, son increíbles las aplicaciones biotecnológicas, educacionales, artísticas e incluso culinarias. Eso me recordó los debates surgidos en torno al arte cuando surgió la fotografía o las computadoras. Bueno incluso antes ya se hablaba de que si 6 monos escribían a máquina durante mucho tiempo eventualmente escribirían el Quijote —o para el caso todas las obras de Shakespeare— con el arribo de las computadoras sería posible generar todos los sonetos alejandrinos posibles —por tomar una forma— entonces ¿quién sería el autor? La computadora, el primero que lo lee, el primero que se identifica con él, ¿acaso tiene una existencia independiente del ser humano como el número pi?

En el caso más reciente, si se pusieran a imprimir todas las formas al azar —de una cardinalidad superior a los sonetos— y de repente sale un David o la Venus de Mole, digo de Milo, o una obra idéntica pero con una rebaba que la hace original, ¿sería otra obra de arte?

Pero lo que ronda mi mente es lo que se esconde detrás de las apariencias, ¿será posible que al ver una escultura parecida a un David, en realidad es una imitación de plástico. Esto me recuerda mucho a las personas que van por la vida poniendo fachadas, plásticos que no rompan el paisaje citadino, que sean armoniosos con el entorno —onda San Miguel de Allende pero a lo gacho— si al menos fuera un mundo que disfrutan, con el que están de acuerdo, del que están orgullosos, pero generalmente reniegan de él en otros ámbitos.

Si uno vive en un mundo con el que no combina ¿por qué buscar cambiar nuestras fachadas para encajar en él? No sería más satisfactorio migrar para encontrar un nicho adecuado, o incluso salir lanzando hachazos y destruir todo para que se repartan de nuevo las fichas.

Sí, soy un soñador.

 

Duelos que duelen (segunda parte)

Si existe la otra vida, las almas de los muertos vivirán allí eternamente, y tal como estaban en el instante de morir, es decir, con todos sus recuerdos.

-Kenzaburo Oé

Mi tía Luisa —Luisita— tomó el papel de madre de mi madre, podríamos decir oficialmente, durante sus primeros seis años pero su amor la acompañó desde entonces, yo heredé su cariño y un regalo que es poco valorado por la gente pero que yo no tardé mucho en darme cuenta de su valor y poder: sus bendiciones.

Yo le contaba lo que iba a hacer, sin problema, sin censura, sin mentiras; lo mismo si iba a tirarme en avalancha por la calle de avena para evadir los carros en Ermita, si salía a jugar tacón, si me iba al cine, a beber a perderme, a pelear o a volarme la escuela, Siempre me encaminaba a las ánimas del purgatorio y jamás me recriminó ninguna acción, recibía la señal de la cruz en la frente y eso bastó para que las balas no me alcanzaran —literalmente—, para recibir susurros que me libraran de chocar o encontrar el camino de regreso de los pasajes más oscuros —física y metafísicamente— a la fecha me resulta sorprendente, debido a su pequeña figura, que hubiera conseguido cargarme, la casa se llenaba de paz cada que ella estaba. Mi corazón más de una vez necesitó su bendición.

Mi abuelo Pedro me hizo los mejores zapatos que tuve —unos zapatos de ante azul— que no sólamente eran muy cómodos sino chidísimos, que arruiné jugando fútbol en la unidad del hueso. Pasé mucho tiempo platicando con él en su taller, mientras él trabajaba armando los zapatos, golpeando la piel con su cuadrito de madera. Tuvo muchas formas de mostrarme que me amaba, yo intenté que él se sintiera correspondido, con algunos regalos e invitaciones a comer. Nos quedábamos a platicar afuera durante los rosarios, y sé que tengo varias cosas de él, al igual que mi papá, como descuidarse pero no descuidar a su familia. Sabía que podía confiar en él, siempre admiré su honestidad. Su último pendiente en la vida fue hacerme unos zapatos me los dió una navidad y murió a los pocos días. Parece que espero a no tener pendientes, para no quedarle mal a nadie. Cuando murió me aseguré que fuera cremado, tenía un pánico a ser enterrado vivo —supongo que originado por los episodios de Hitchcock y Joaquín Pardavé—. Quisiera tener la oportunidad de entrar a platicar en su taller.

A pesar de que mi padre cometió muchos errores siempre tuvo la valentía de aceptarlos y pedir disculpas. Nuestras pláticas durante la serie mundial era su forma de pedir disculpas por su intervención en mis participaciones deportivas. Sus opiniones siempre eran sensatas, aunque teníamos diferentes ideas siempre las debatíamos abiertamente. Consulté poco su experiencia laboral, la necesité varias veces —la sigo necesitando— me hacne falta sus rebates, sus frases con ideas tajantes. Me hubiera gustado verlo más feliz. Creo que pensaba que yo era débil, no quiso que lo viera morir.

Parece que no los he llorado lo suficiente.

 

 

 

páginas en blanco

Dejo atrás la estela del mar no termino de deambular me divierte andar despistarme jugar persiguiendo sombras.

Persiguiendo Sombras — Nacha Pop

La inspiración ha estado escasa los días pasados, quizá porque más que una página en blanco es todo un lienzo. Quizá se tenían que romper todas las cosas al mismo tiempo para poder construir algo completamente nuevo, o tal vez la parálisis se deba al miedo ante semejante vacío.

Depués de recurrir a revisar unas fotografías del pasado, escuchar canciones llegadoras, mirar un par de capítulos de una serie significativa  lo único que me queda claro es el pasado, de alguna manera el escenario sigue en vacío, pero eso es en realidad una buena señal. Se puede llenar de muchas maneras ahora lo difícil es descubrir lo que quiero hacer.

Durante un momento de mi vida quise estudiar física, abandoné la idea tras recibir clases de ingeniería en lugar de física, decidí ir en una dirección diferente —algo entre Filosofía y Letras Clásicas— mi camino se extravió en el estacionamiento de Av. del Imán antes de pedir mi ficha para el examen de admisión. Terminé un par de años en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Durante una visita al CEDART Diego Rivera me solicitaron esclarecer unas dudas de: —¡oh sorpresa!— Física al estar explicando un par de conceptos básicos me llegó un viento nostálgico, me di cuenta lo mucho que extrañaba las ciencias. Quizá no sería tan mala idea volverme ermitaño hasta que comience a extrañar algo, quizá eso sea mi camino a seguir.

Al buscar interlocutores los descubro inmersos en diversos problemas, dejando que sus miedos los detengan de perseguir sus sueños, aferrados a situaciones aún cuando se encuentran hartos de ellas. Supongo que mi situación no es muy diferente, lo que cambia es el tema subyacente y las acciones particulares.

Me dentengo a ver el lugar en el que me encuentro, reviso mi dominó —aún se ven los mensajes—, mis cartas que claman por salir de nuevo, la multitud de ceros y unos que constituyen mi patrimonio digital. Principalmente veo mi familia, mis amigos y mi tierra. Yo creo que es esperanzador, aún si no tengo idea de la dirección que las cosas van a tomar.

Quizá deba conseguir una moneda para echar volados.

 

Equinoccio

Morir, y joven: antes que destruya/el tiempo aleve la gentil corona;/cuando la vida dice aún: soy tuya,/aunque sepamos bien que nos traiciona.

Manuel Gutiérrez Nájera

Durante el equinoccio vernal el sol se encuentra sobre mi cabeza al medio día, el primer punto de libra completamente opuesto a mi signo, supuestamente el calor debería disminuir y las hojas caer. aún llueve y el año entra en la recta final.

Estos son símbolos del cambio, todo tiene un ciclo, todas las cosas mueren, pero esas muertes son solamente comienzos, las leyes de conservación de la energía nos dicen que todas las cosas en el universe son como un ave fénix, con la salvedad de que va cambiando de forma.

Algunas veces los apegos nos impiden dejar el libre flujo de esta transformación, ese miedo al cambio que se manifiesta como un deseo de control, cuando no controlamos nada, ese deseo de asirse a una idea, persona, cosa, situación intentando evitar el cambio.

Las cosas cambian, lo querramos o no, no podemos detener en caambio, lo que hacemos frente a él es lo que nos define. Todas esas cosas que nos mueven el piso son enseñanzas —muertes, accidentes, enfermedades, divorcios, separaciones, cambios de residencia o trabajo— no son casuales, nos muestran un camino.

El fuego es un instrument claro de transformación. Pero ya nadie quema sus naves.

 

 

Tesoros perdidos

Nunca se desprende uno de lo que le pertenece, aunque lo tire o lo regale.

Goethe

Las cosas no son eternas, aunque la ley de la conservación de la materia pueda interpretarse de muchas maneras, pero hay objetos que llevan imbuidas cualidades que nos hacen darle un valor mayor,

Durante mi primera mudanza se perdió mi juguete favorito —era de un extraño color amarillo— después de la segunda necesité algún tipo de transporte para ir a la escuela o visitar la familia.

Otra ocasión terminaron en la basura numerosas pertennecias de papel, como revistas “Tiempo Libre”, o las carteleras de la UNAM,  todos los exámenes/tareas que califiqué y que nadie recogió, el periódico informativo del club de ajedrez de la delegación Benito Juárez, mis cuadernos de “apuntes” que en realidad contenían garabatos —sería demasiado pretencioso llamarlos dibujos—, ideas, frases y laberintos, también los exámenes que había hecho, las copias de libros y artículos,solamente me quedé con 4 libros en copias —la era antes del PDF—

  • La mano en la trampa, Beatriz Guido
  • Les fleurs du mal, Charles Baudelaire
  • Ergodic Theory and Information, Patrick Billingsley
  • Foundations of Probabiliy, Alfred Rényi

También quedó en el camino mi colección de latas de pepsi, 2 de mis tres computadoras, los pósters que me regalaron mis alumnos de Cinemex, de películas como Women on Top o Taxi 2, y un sinnúmero de chácharas´.

Una de ellas ocurrió en solamente un día, gracias a la ayuda de mis amigos y de mi decisión de tirar indiscriminadamante casi todo lo existente, en una especie de renovación y limpieza. La parte difícil fueron las cajas de libros, desde entonces aprendí la lección que las cajas grandes llenas de libros, pesan muchísimo.

Mi cambio de país necesitó un detallado inventario para sortear un par de aduanas burocráticas pero con una empresa de por medio casi todo con ayuda de maestro del tetris mientras yo ya me encontraba en Brasil

Ahora hay mudanza en puerta.

Retorno y despedidas

No pocas veces ya he dicho adiós; conozco las horas desgarradoras de la despedida.

Friedrich Nietzsche

César y René  eran vecinos míos, uno vivía en una esquina, el otro tenía una tienda. El primero era víctima de burlas constantes de mis amigos, le apodabaen el wrote por su color serio, y al segundo, que triunfaba particularmente con la damas le decían el Vani.

César era, por mucho, lo más cercano a un hijo modelo, era estudioso,  bien portado y hacía ejercicio. Se esforzaba demasiado en complacer a la banda en busca de aceptación, lo que le ganó muchas bromas pesadas. Con él platicaba mucho más que con todos los demás, de sus vicisitudes en la vocacional, sus problemas amorosos —el clásico triángulo una amiga enamorada de él y él de otra— y de sus planes de carrera, la razón por la que le gustaba el método politécnico de estudio.

Vani compartía mi gusto por Depeche Mode, esto incluyó en un ocasión buscamos tener un corte parecido a los del grupo, así que fuimos a la estética de Agustín, que tenía poco de haber regresado de Japón, así que venía con ideas nuevas. Él fue el que me recomendó beber pepsi la primera vez —como remedio para los males amorosos— acostumbraba pasar a platicar con él cuando regresaba de la universidad, me tomba una pepsi que no estaba del todo fría y compartíamos cassettes, algunas veces llegaba algún niño a pedirme que jugara con él en el máquina que estaba en la tienda (era el cabal que era para dos personas).

Cabal

Un día que me estaban esperando para ir a una fiesta tuve un altercado verbal con Paco luego de desesperarme por su insistencia, entonces salí y solté algunos exabruptos que desembocaron en una cierta tensión en nuestra amistad que duró algunos días pero que terminó fortaleciéndola. Pero César y Vani dejaron de hablarme, Vani lo volvió a hacer algunas veces que se le pasaban las copas y se le caía su minicopete sobre la frente.

Son raras las formas en las que las personas entran y salen de nuestra vida.