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la memoria a cuestas

El olvido es más tenaz que la memoria

Farabeuf – Salvador Elizondo

¿Recuerdas?

Es una pregunta que tiene un sinnúmero de respuestas.

Cuando la respuesta es “no”  Algunas personas la pueden encontrar terrorífica quizá por sus implicaciones durante la época de exámenes, o como un alarmante signo de que el alzheimer nos llega. Pero también puede ser una respuesta que indica que el dolor pasado quedo ahí. Otras veces puede indicar una falta de interés al respecto.

Yo suelo recordar demasiado.

Los recuerdos suelen venir con sensaciones y sentimientos, algunas veces con olores y colores, siempre con imágenes muchas con sonido; es como empezar a sacer un hilo y jalar, vienen muchas más cosas, conectadas con otras en una maraña mucho mayor que cualquier telaraña que haya visto.

Muchas veces son recuerdos dolorosos, y el hecho de poder traerlos al presente y revivir las sensaciones puede resultar muy conveniente para la escritura pero no para el ánimo o la convivencia. Pero creo que estos recuerdos se pueden reinterpretar, o al menos verlos de una manera menos dañina. Otras veces los recuerdos son como un sonrisa del pasado, como bañarse de nuevo en esa luz que brilló intensamente. En general son experiencias que nos sirven como instrumentos de navegación.

Un día durante un juego de fútbol en el retorno, eran los primeros días y los piracantos aún no crecían lo suficiente para dividir el cemento del pasto, recibí una zancadilla que me catapultó lo suficiente para caer con la mitad superior de mi cuerpo en el pasto. La casualidad quiso que mi padre saliera en ese momento, justo para regañarme frente a mis compañeros de juego con un “ya te dije que no anduvieras jugando en el pasto”, seguramente el regaño injusto y las burlas de los demás ayudaron a que el incidente y los sentimientos alrededor de él quedaran fijados en mi memoria.

Durante una de muchas idas al cine a principios de los años 90s —julio de 1991— en la película “El misterio de Von Bülow” con Glenn Close y Jeremy Irons a media película recordé un reportaje que salió en la revista Vanidades —una lectura habitual de mi madre— de la demanda de los hijos en contra de su padre, luego de que éste hubiera sido absuelto por segunda vez de la acusación de haber matado a su esposa. Que estaba justo antes de un reportaje con fotos del la fiesta de 21 años de Brooke Shields que fue en un Chippendale cuando ella se encontraba estudiando en Princeton. Encontrar conexiones como esta me produce gran placer, es como encontrar esos hilos que conectan el universo.

Mi primer viaje a Los Angeles fue a la presentación del disco Parlour de Darling Violetta, mi plan original era usar el transporte público, pero en un impulso súbito me subí a uno de esos autobuses que te llevan a las agencias que alquilan coches y alquilé uno, salí del aeropuerto sin mucha noción de dónde estaba, luego de avanzar medio a la ciega pude ver el letrero de Sepúlveda Blvd lo que me recordó la película de Volcano con Tommy Lee Jones y Anne Heche. Y seguí el camino contrario a la lava por “Bayona Creek” hasta La Brea, ese fue mi instrumento de navegación.

Y estos ejemplos se repiten sin cesar.

 

 

 

 

el amor y la amistad hasta en google

Los hombres sabios aprenden mucho de sus enemigos

Aristófanes

Durante mi alcoholescencia tuve un enemigo, Luis, teníamos visiones completamente diferentes del mundo pero nos respetábamos, interactúabamos del manera más civilizada posible, todos los enfrentamientos fueron a manera de diálogo o por medio de un tablero. Algunas veces solicitábamos el auxilio del otro en temas cotidianos, quizá tuvo un historial perfecto pero llegó a recurrir a mi entendimiento, él recogió mis premio de algún concurso. Su enorme interés por el orden hacía que no hubiera nunca un abuso de parte de ninguna parte cuando salíamos a comer, es decir fueron unas condiciones justas, invariablemente. Eso me puso a reflexionar.

Esto contrastaba mucho con los primeros años de mi vida estuve rodeado de amigos particulares, cuando uno cae, algunos  se rien y otros te  ayudan a levantar, podría decir que mis amigos eran de los que te metían el pie para que te cayeras y luego burlarse. Fue mucho tiempo después que entendí esa necesidad de sobajar y reirse de la desgracia ajena, de tomar ventaja e ignorar el sufrimiento del otro. Así me vi rodeado de burlas en las situaciones más penosas, escuché frases crueles disfrazadas de humor, de personas que no llegaban a tiempo a las citas o no llegaban, de gente que buscaba tomar ventaja, gandallas en general.

Entonces pensé que todas ese tiempo fue una enseñanza de lo que me lastima, de lo que no quiero en mi vida, que así podría apreciar mejor los gestos de los amigos verdaderos, además ya sería imposible que un amigo me lastime, que puedo tomar las cosas con calma, que puedo determe a pensar la razón de sus actos. Creo que eso me hizo más libre, como si ahora todas mis relaciones de amistad fueran claras, sin sobresaltos ni dobleces.

Lo que no me había dado cuenta, hasta ahora, que en el amor ha sido lo mismo.

impresión en 3d

¿no ha visto usted el zurrón que dejan la víboras cuando cambian de pellejo?, si tal parece la misma víbora, hasta ojito tiene, pero está hueco y no sirve pa’ nada.

Silvano Treviño

Con una impresora de 3d se pueden obtener objetos con contorno, son increíbles las aplicaciones biotecnológicas, educacionales, artísticas e incluso culinarias. Eso me recordó los debates surgidos en torno al arte cuando surgió la fotografía o las computadoras. Bueno incluso antes ya se hablaba de que si 6 monos escribían a máquina durante mucho tiempo eventualmente escribirían el Quijote —o para el caso todas las obras de Shakespeare— con el arribo de las computadoras sería posible generar todos los sonetos alejandrinos posibles —por tomar una forma— entonces ¿quién sería el autor? La computadora, el primero que lo lee, el primero que se identifica con él, ¿acaso tiene una existencia independiente del ser humano como el número pi?

En el caso más reciente, si se pusieran a imprimir todas las formas al azar —de una cardinalidad superior a los sonetos— y de repente sale un David o la Venus de Mole, digo de Milo, o una obra idéntica pero con una rebaba que la hace original, ¿sería otra obra de arte?

Pero lo que ronda mi mente es lo que se esconde detrás de las apariencias, ¿será posible que al ver una escultura parecida a un David, en realidad es una imitación de plástico. Esto me recuerda mucho a las personas que van por la vida poniendo fachadas, plásticos que no rompan el paisaje citadino, que sean armoniosos con el entorno —onda San Miguel de Allende pero a lo gacho— si al menos fuera un mundo que disfrutan, con el que están de acuerdo, del que están orgullosos, pero generalmente reniegan de él en otros ámbitos.

Si uno vive en un mundo con el que no combina ¿por qué buscar cambiar nuestras fachadas para encajar en él? No sería más satisfactorio migrar para encontrar un nicho adecuado, o incluso salir lanzando hachazos y destruir todo para que se repartan de nuevo las fichas.

Sí, soy un soñador.

 

páginas en blanco

Dejo atrás la estela del mar no termino de deambular me divierte andar despistarme jugar persiguiendo sombras.

Persiguiendo Sombras — Nacha Pop

La inspiración ha estado escasa los días pasados, quizá porque más que una página en blanco es todo un lienzo. Quizá se tenían que romper todas las cosas al mismo tiempo para poder construir algo completamente nuevo, o tal vez la parálisis se deba al miedo ante semejante vacío.

Depués de recurrir a revisar unas fotografías del pasado, escuchar canciones llegadoras, mirar un par de capítulos de una serie significativa  lo único que me queda claro es el pasado, de alguna manera el escenario sigue en vacío, pero eso es en realidad una buena señal. Se puede llenar de muchas maneras ahora lo difícil es descubrir lo que quiero hacer.

Durante un momento de mi vida quise estudiar física, abandoné la idea tras recibir clases de ingeniería en lugar de física, decidí ir en una dirección diferente —algo entre Filosofía y Letras Clásicas— mi camino se extravió en el estacionamiento de Av. del Imán antes de pedir mi ficha para el examen de admisión. Terminé un par de años en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Durante una visita al CEDART Diego Rivera me solicitaron esclarecer unas dudas de: —¡oh sorpresa!— Física al estar explicando un par de conceptos básicos me llegó un viento nostálgico, me di cuenta lo mucho que extrañaba las ciencias. Quizá no sería tan mala idea volverme ermitaño hasta que comience a extrañar algo, quizá eso sea mi camino a seguir.

Al buscar interlocutores los descubro inmersos en diversos problemas, dejando que sus miedos los detengan de perseguir sus sueños, aferrados a situaciones aún cuando se encuentran hartos de ellas. Supongo que mi situación no es muy diferente, lo que cambia es el tema subyacente y las acciones particulares.

Me dentengo a ver el lugar en el que me encuentro, reviso mi dominó —aún se ven los mensajes—, mis cartas que claman por salir de nuevo, la multitud de ceros y unos que constituyen mi patrimonio digital. Principalmente veo mi familia, mis amigos y mi tierra. Yo creo que es esperanzador, aún si no tengo idea de la dirección que las cosas van a tomar.

Quizá deba conseguir una moneda para echar volados.

 

Equinoccio

Morir, y joven: antes que destruya/el tiempo aleve la gentil corona;/cuando la vida dice aún: soy tuya,/aunque sepamos bien que nos traiciona.

Manuel Gutiérrez Nájera

Durante el equinoccio vernal el sol se encuentra sobre mi cabeza al medio día, el primer punto de libra completamente opuesto a mi signo, supuestamente el calor debería disminuir y las hojas caer. aún llueve y el año entra en la recta final.

Estos son símbolos del cambio, todo tiene un ciclo, todas las cosas mueren, pero esas muertes son solamente comienzos, las leyes de conservación de la energía nos dicen que todas las cosas en el universe son como un ave fénix, con la salvedad de que va cambiando de forma.

Algunas veces los apegos nos impiden dejar el libre flujo de esta transformación, ese miedo al cambio que se manifiesta como un deseo de control, cuando no controlamos nada, ese deseo de asirse a una idea, persona, cosa, situación intentando evitar el cambio.

Las cosas cambian, lo querramos o no, no podemos detener en caambio, lo que hacemos frente a él es lo que nos define. Todas esas cosas que nos mueven el piso son enseñanzas —muertes, accidentes, enfermedades, divorcios, separaciones, cambios de residencia o trabajo— no son casuales, nos muestran un camino.

El fuego es un instrument claro de transformación. Pero ya nadie quema sus naves.

 

 

Retorno y despedidas

No pocas veces ya he dicho adiós; conozco las horas desgarradoras de la despedida.

Friedrich Nietzsche

César y René  eran vecinos míos, uno vivía en una esquina, el otro tenía una tienda. El primero era víctima de burlas constantes de mis amigos, le apodabaen el wrote por su color serio, y al segundo, que triunfaba particularmente con la damas le decían el Vani.

César era, por mucho, lo más cercano a un hijo modelo, era estudioso,  bien portado y hacía ejercicio. Se esforzaba demasiado en complacer a la banda en busca de aceptación, lo que le ganó muchas bromas pesadas. Con él platicaba mucho más que con todos los demás, de sus vicisitudes en la vocacional, sus problemas amorosos —el clásico triángulo una amiga enamorada de él y él de otra— y de sus planes de carrera, la razón por la que le gustaba el método politécnico de estudio.

Vani compartía mi gusto por Depeche Mode, esto incluyó en un ocasión buscamos tener un corte parecido a los del grupo, así que fuimos a la estética de Agustín, que tenía poco de haber regresado de Japón, así que venía con ideas nuevas. Él fue el que me recomendó beber pepsi la primera vez —como remedio para los males amorosos— acostumbraba pasar a platicar con él cuando regresaba de la universidad, me tomba una pepsi que no estaba del todo fría y compartíamos cassettes, algunas veces llegaba algún niño a pedirme que jugara con él en el máquina que estaba en la tienda (era el cabal que era para dos personas).

Cabal

Un día que me estaban esperando para ir a una fiesta tuve un altercado verbal con Paco luego de desesperarme por su insistencia, entonces salí y solté algunos exabruptos que desembocaron en una cierta tensión en nuestra amistad que duró algunos días pero que terminó fortaleciéndola. Pero César y Vani dejaron de hablarme, Vani lo volvió a hacer algunas veces que se le pasaban las copas y se le caía su minicopete sobre la frente.

Son raras las formas en las que las personas entran y salen de nuestra vida.

 

reflexiones en días nublados

Respiré, me senté en el fondo del pozo y apoyé mi espalda contra la pared. Luego  cerré  los  ojos  y  dejé  que  mi  cuerpo  se  familiarizara  con el  lugar.  «¡Bueno!», pensé, «ya estoy en el fondo de un pozo»

– Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, Haruki Murakami

Algunas veces un poco de tiempo reflexionando nos da la oportunidad de ver lo que hemos hecho y la forma en que ha tenido impacto en nuestra vida. Repasar cada una de las acciones, sus impactos y lo que me hicieron sentir en su momento y ahora. Creo que es posible cambiar lo que siento al respecto.

No quiero pasarme la vida intentando convencer, dando argumentos o pidiendo educadamente lo que creo merecer. La única manera es enfocar la misma energía o más en mis sueños y metas que lo que he enfocado en otras cosas. Esto es como dar la vuelta a la esquina, entrar en una dirección nueva, dejar fuera de la vista la calle anterior.

Aún en dirección nueva la familia, los amigos, la literatura y la música me siguen acompañando. Así no existe la soledad.

Sigo un poco enfermo y no muy animado, pero no quería de dejar pasar por aquí y dejar algo.

 

 

 

 

 

El perdón en tiempos coléricos.

La cólera no nos permite saber lo que hacemos y menos aún lo que decimos.

Arthur Schopenhauer

Escucho muchas quejas alrededor, pareceira que las circunstancias son responsables por la infelicidad del las personas, como si ellas no tuvieran mucho que ver con lo que les pasa o como se sienten, algunas veces hasta yo salgo raspado por esas quejas.

La economía de los países se va a pique, el dólar, los precios suben, los impuestos suben mientras los sueldos se estancan, la inseguridad crece, el clima es adverso, llueve, hay tráfico, los jóvenes son groseros. Y también se refieren a las personas: mis padres no me comprenden, los maestros nada más dejan tarea, mi jefe es un inútil que da órdenes a lo güey, el taxista es un cafre (o va muy lento), los policías son corruptos y el presidente bien pendejo.

Son las mismas circunstancias para todos, pero es una necesidad muy grande de depositar la culpa en algún lugar más, de cerrar los ojos a la responsabilidad que tenemos, a exculparnos por circunstancias externas. Llegué tarde porque había tráfico, no terminé porque mi mamá me puse a cuidar a mi hermanito, no di la pensión porque no me alcanza el dinero, te lastimo porque me haces enojar.

Yo también he caído en esos excesos, y quizá por eso he recibido algunos señalamientos de parte de personas cercanas de que no merezco lo que tengo y que mis problemas son resultado de mis acciones pasadas y es un reflejo del karma, bueno pero al menos mostraron algún tipo de interés.

Algunas veces me siento cansado, del verbo estar hasta la madre, y quisiera descansar un poco, me gustaría poder recargarme y sentir un poco de paz.

Energía conservada

Porque aquí todo miro hacia abajo, porque a nadie le importa un carajo, porque a nadie le importa un carajo si lloro, si muero, si grito…

Viaducto Piedad – José Elorza

Luego de un par de conversaciones con amigos cercanos que comparten cierto comportamiento respecto a los demás, el compromiso familiar y con amigos. Sentimos una responsabilidad por su bienestar,haciendo muchas cosas al respecto, muchas veces resolviendo problemas ajenos, ayudando en cualquier pedido de ayuda o preocupándonos por los problemas de otros, muchas veces más que las personas con el problema, quizá quitándoles la responsabilidad de sus manos, creo que siempre existe la posibilidad de hacer alguna diferencia en la vida de alguien más con una ayuda en el momento adecuado. Pero una de las cosas que salió a colación es la cantidad de energía que ha sido gastado en otras personas es mucho más de la que he invertido en mí.

Ahora cuando se añade el componente respecto al ser amado las cosas suelen exagerarse, lo que hacemos por el otro puede resultar excesivo e incluso absurdo o, a los ojos de los demás un abuso o  que nos ven la cara, que merecemos un trato mejor, pero no lo sentimos así. Entonces nos ponemos a hacer muchas cosas yo he estado en situaciones diversas.

Me he encontrado haciendo algún trabajo sobre el barroco o Frida Kahlo, resuelto exámenes de estadística o lógica, elaborando reportes de comparación musical ! y evidentemente resolviendo los problemas de un libro, casi nunca tengo la persona interesada de lado, por lo general está en otro lugar con la confianza de recibir la ayuda apropiada, algunas veces en el cine, o en una fiesta con alguien más,  siendo tratado como un auténtico pagafantas —mucho peor tal vez porque ya hay una relación—, donde es evidente que el interés no estaba de su parte. Algunas veces ni las gracias recibía, incluso un reclamo por la fuente utilizada en la impresión o por haber llamado a la hora inadecuada —peor si yo era su excusa—.

Otra señal es que las enfermedades no pesan en absoluto, no interrumpirán un compromiso, una fiesta o una salida a los tacos sin importar la gravedad de me situación, no digamos de esperar cuidados, Siempre he pensado que aguanto más, por siempre termino haciendo el sacrificio —la aparición de esta palabra es una prueba fehaciente de que algo no está bien— o cediendo.

Siempre defienden sus derechos —hacen bien— es muy importante su espacio, su individualidad, su libertad de expresión y detestan cualquier actitud machista. No es de extrañar que no me incluyan en sus planes de viaje sea a Oaxaca, Acapulco o alguna isla paradisíaca. Incluso aunque su compañera de viaje vaya con pareja, mi presencia no es requerida. Uno espera que el orgullo que sientes por tu pareja sea recíproco.

Claro que este no es un problea que la otra persona tiene, es mío, esta certeza que uno debe pagar derecho de piso para estar con otra persona, que uno se debe brindarse al ser amado, que no hay cariño de gratis que el sufrimiento es el precio por ser amado. Y nos desbordamos, así como lo hacemos por la familia y los amigos, con la diferencia de que la contradictoria volatilidad del amor nos lleva a prometer que es para siempre. un juramento innecesario para los demás.

Pero además siempre cargo con las culpas, las acusaciones, porque las cosas buenas se olvidan y lo malo es lo que sobresale, lo que termina por explotar, lo que se critica. Lo bueno solamente emerge de nuevo a la memoria cuando la relación que existía se ha desvanecido. El lamento más común ha sido el que extrañan mis tratos, todos esos pequeños detalles que daban por sentado y que procuro brindar, muchas veces de manera silenciosa, sin tanto bombo y platillo, otras veces con mi acostumbrada exageración pero que se van convirtiendo en un ruido de fondo que la otra persona apenas percibe y rara vez agradece. Porque se acostumbran a la buena vida y que al que le den pan que llore. Parece que no requiere esfuerzo ese conocer a la otra persona, estar atento a sus reacciones, buscar el regalo adecuado, romper la ley para conseguir algo, desvelarse, adelantarse a los deseos, sacrificar la salud.

El problema soy yo, esa manía de estar abandonándome de nuevo. Nadie va a morir por mí, lo que debo hacer es tener esa dedicación devota para mí. Tengo el poder de la trasnformación, he tocado la vida de algunas personas, quisiera pensar que para mejorarla. No tengo problema con la responsabilidad asociada a este poder, el problema es usarlo en mi contra, o no sentirme digno de aplicar una transformación positiva en mi favor. Eso es lo que tiene que cambiar.

Ya

 

 

el “¿qué dirán?”

Pronto se arrepiente el que juzga apresuradamente

Publio Siro

Siempre he tenido dificultad de entender a las personas, sus pensamientos y entender sus acciones. Algunas específicamente, porque me las arreglaba muy bien para saber cuando un chofer de microbús se iba a atravesar, cuando había ladrones chineros en la calle de Corregidora y en especial en el trabajo, los pasos que ejecutaron. Pero muchas cosas más sencillas escapan a mi entendimiento.

De niño mis padres me insistían que tenía que saludar a todo mundo cuando llegaba a algún lugar. jamás pudieron explicarme porque, pero tampoco nunca los obedecí del todo, mucho tiempo supe que el saludo de manos era un símbolo de no tener ánimos de pelea, la espada se quedaba guardada. Pero algo que nunca entendí fue el qué dirán.

Cuando me reclamaban que no había saludado a mi tía pensaba que pues si quiere que la salude que no me pellizque mis cachetes, o que dejaran de llamarme picorito. Recuerdo a mi primo Jaime preguntándome si no me importaba que supieran que no obedezco siempre a mi mamá, o hasta el deporte que me gustaba no compaginaba con la familia. Y no entendía la razón de saludar a alguien no conocía o tener que pensar en los comentarios de la familia que se supone que sea un nicho nutricio. Así que nunca quise preocuparme por lo que pensaba mi familia.

Pero por eso tengo presentes muchísimos comentarios de lo que escuché de lo que a otras personas les preocupaba, no solamente dentro mi familia sino de todas las personas cercanas.

Una queja constante es el vestuario y maquillaje de las mujeres, he escuchado muchas veces que se sienten/ven/están gordas claro que la traducción hacia el interlocutor, es decir yo merengues, de estos calificativos no les importa mucho, las veces que les he pedido explicación al respecto lo que responden es que se refieren a ellas. Pero la energía que se gasta para lucir bien ante unos demás que, al parecer, critican de igual manera. Tuve muchas discusiones con mi padre al respecto de que el look no importaba, bueno al menos a mí no, él alegaba que las demás personas como te ven te tratan. Es algo con lo que no concuerdo y que he actuado para no sea de esa manera. Pero he visto como se arreglan esmeradamente para lucir bien, se empeñan en las pestañas, usan base correctora —como si hubiera algo que corregir— labial, el peinado es fundamental —con tinte para las canas— además es el que mayor impacto tiene en la hora de cambiar de look. Los zapatos que dicen que demuestran la clase, y la variedad en la ropa les resulta un problema. Ahora acá en Brasil he visto muchos hombres dándose su manita de gato frente al espejo. Durante la preparatoria tenía camisas iguales —la ventaja de estar dentro del mundo de la costura— entonces muchas personas pensaban que usaba la misma ropa, que no me cambiaba y que jamás me bañaba, de ahí también dedujeron que me las tronaba todos los días, que era muy tonto y que mi cerebro resultaba muy lento.

Quizá lo que les preocupe del juicio de los demás sea el mismo que hacen.

Escuché quejarse de que su hermana tenía que usar zapatos blancos durante su residencia médica, y que los vecinos seguro iban a enterarse de que estudió medicina. O que no querían que los demás pensaran que eran unos arrimados, que no querían que su sobrino supiera que era un jodido (!! ) les preocupaba que supieran que tenían dinero pero también que no pensaran que no tenían, no fue raro. Algunas no querían que su ex pensara que ellas lo habían olvidado muy rápido. Me daba mucha risa ver a mi amigo decir que su coche estaba en el taller para no admitir que era peatón. No vaya a pensar que me cae mal esa persona que tanto odio. No quiero que piensen que me  gusta o que no me gusta. Van a pensar que soy muy apretada o muy fácil. No quiero que se imaginen que

Es como lo que se tardó un amigo en salir del clóset y del miedo que tenía a las reacciones de sus amigos, el otro que se casó sin previo aviso y no quiso decir sus razones, o los que olvidan el barrio donde nacieron y desprecian sus orígenes.

Siempre que una frase comienza con “no quiero que vayas a pensar”, espero algo que lo siguiente es algo que le preocupa a mi interlocutor pero a mí no. Bienvenidas todas las opiniones, actos. Yo aprendo mucho de los demás de esa manera, eso que los avergüenza también los define.