Archivo de la categoría: México

De colores

De colores, de colores se visten los campos en la primavera.

Canción popular mexicana.

Mi capacidad para distinguir colores ha disminuido recientemente. Esta es una clara desventaja en la culinaria mexicana porque me asaltan muchas preguntas.

Comenzando con el desayuno: ¿Tamal verde o rojo? eso no es suficiente para saber cuál es más picoso, o más salado, o cuál tiene más carne, ni siquiera si alguno es más propenso a convertirse en guajolota. Si lo acompañara con café no tendría problema alguno pero si elijo el té entonces sí llega la decisión, si negro, verde, blanco o rojo; aquí incluso se trata de la misma planta en todos los casos. Mi corazón se divide entre el English Breakfast y el Prícipe de Gales (qué mamón).

Si se me ocurriera almorzar unos chilaquiles también tendría que elegir entre verdes o rojos, en enchiladas igual (las suizas no tienen que ver con los colores de la bandera). Incluso los podría acompañar de queso azul y tomar un jugo verde para que resbale.

La comida podría ser con arroz blanco, o rojo, o verde. Para acompañar el mole tendría que ser rojo, pero ahora sería mole negro, verde, amarillo; acompañado de tortillas que pudieran ser de maíz blanco o azul. De postre podría pedir zapote negro o blanco. O una gelatina roja, verde o amarilla. Los respados sí son de sabor sin importar si son más artificiales.

Para no dejar fuera mi estadía en el estado hay tacos de chorizo rojo o verde, con salsa verde o roja, y un mundet rojo (o blanco). Más tarde unas uvas rojas o verdes para botanear y de inmediato se desprende el vino tinto, blanco o rosado.

Mientras no digan tomates verdes todo está bien.

 

 

 

 

violencia en todos lados.

La violencia no es sino una expresión del miedo.

Arturo Graf

He estad0 meditando al respecto del asesinato de una mujer (Lesvy) en Ciudad Universitaria, acerca de las causas de este incremento (a mi parecer mundial) de la violencia en contra de las mujeres y la búsqueda, bueno al menos el inicio, de una solución.

Me parece que el motivo subyacente es el miedo, un miedo enorme e irracional que amenaza con destruir el mundo/status quo/las creencias. Y el único recurso que se tiene para respoder es la violencia (sí, el último recurso del incompetente como dijera Assimov).

La educación es diferente para cada género. Puedo hablar un poco de las diferencias que percibo. Existe en mayor o menor medida un esfuerzo por parte de la madre en dar a sus hijos, y me parece que las cosas que se le dan al varón son mayores en proporción a lo que se les da a las mujeres (quizá la carencia del término equivalente a varón en castellano sea una señal). Hay numerosos ejemplos de madres desvividas por sus hijos (las madres de Avelino Pilongano de los Burrón, Gordolfo Gelatino de los Polivoces o las misma aMarga López en corona de lágrimas). No he visto casos parecidos donde la madre haga tanto por su hija (quizá los haya y en ese caso sería en mucha menor cantidad).

Otra diferencia fundamental es la exaltación de la rudeza, de lo fuerte, del la permanencia; la resolución de los conflictos por medio de la dominación del otro, de alzarse como único vencedor, con arrasar con el rival. Y en cambio minimizar la importancia de los sentimientos, algunas veces hasta el extremo de la burla. El llanto, la tristeza, el miedo y cualquier sentimento que muestre vulnerabilidad son desterrados.

Y sí, el hombre siente un gran miedo ante muchas actitudes de las mujers, porque amenaza su mundo:

Durante mucho tiempo un hombre que se casaba aseguraba la perpetuación del apellido (si había hijos varones), relaciones sexuales a voluntad, una “ama de casa” que le resolviera las tareas domésticas. Todo eso a cambio de una manutención que muchas veces era insuficiente e intermintente. Esta persona ve amenazado su mundo al existir mujeres que pueden pedir el divorcio, que no tienen miedo de salir a buscar trabajo. Eso dejaría al hombre no solamente sin sus ventajas ganadas sino a merced de la burla de los otros. Porque el escarnio de los demás es una forma de perpetuar la ideología y las acciones.

El que las mujeres tomen control de su sexualidad es también una amenza para el hombre, ahora hay que luchar por algo que se consideraba seguro, ahora es posible que la mujer descalifique o compare el desempeño sexual y se salga perdiendo en esa comparación. Además del miedo a mantener progenie de alguien más.

También la irrupción de la mujer en cotos de poder (la política, los puestos gerenciales, las tomas de decisión) es una amenaza para las formas en las que el varón controlaba las transacciones de ese poder. Esos intercambios de poder solían ser entre hombres.

Todas estas formas en las que se ve amenzado el varón, me parece son las que generan la violencia. Es un miedo a ver su mundo destruído, por eso no creo que apelar a los derechos humanos tenga efecto, o que haya mensajes de indignación. Creo que un colectivo de mujeres hartas de la violencia y expresando su enojo causan aún más miedo. Creo que de alguna forma hay que hacer ver que este mundo donde las mujeres ocupan otros espacios, tienen los mismos derechos, ejercen su sexualidad y cuya labor sea reconocida por igual es un mundo que es mejor para ambos, que los privilegios que se dejan atrás son menos que las ventajas de estar en contacto con los sentimientos, en dejar de estar encerrados en una armadura rígida, en cargar demasiadas cosas y ser responsables de otras que no nos corresponden.

 

 

 

zacatito pa’l conejo

Para dominar el miedo, tienes que aislarlo. Y para ello tienes que definir su objeto con precisión

Kenzaburo Oe

Quizá las únicas motivaciones de todos nuestros actos sean el amor y el miedo. Entre ambos van moldeando nuestro camino por la vida. Me parece que la intervención del miedo es inadecuada.

El miedo es una emoción que nos prepara para pelear o huir, la sangre se dirige a los músculos, por eso la cara queda pálida, aumenta la coagulación, se eleva al glucosa y se dispara la adrenalina. Rara vez tenemos la necesidad de huir o pelear frente a lo que nos da miedo.

Nos atemoriza la opinión de los demás, los juicios de nuestra familia y amigos sobre nosotros o sobre nuestra pareja, hijos, casa, auto. El presentar un examen, hablar en público, los espacios cerrados.

Existe algo que vemos fuera de nosotros que nos refleja ese sentimiento que llevamos dentro. No son los otros lo que nos asustan, son nuestros pensamientos los que nos paralizan, los que nos detonan esa reacción.

Lo peor de dejar entrar el miedo es que al final resulta como una profecía autocumplida.

 

las horas muertas

Las cosas que mueren jamás resucitan, las cosas que mueren no tornan jamás.

Alfonsina Storni

Cada día mueren muchas cosas, puden ser pequeñas o al parece insignificantes. Ahora mismo tengo que cambiar el garrafón de agua, está a punto de terminarse el rollo de papel de baño; este día con certeza morirá. Y son cosas que suelen pasar sin pena ni gloria para el público en general.

Pero si lo trasladamos a las relaciones, los trabajos o los funerales la cosa es distinta, también terminan pero las personas se niegan a dejarlas partir, se aferran a un ente que ya no existe, la esencia es distinta las cosas son otras. Han pasado por un proceso alquímico que las ha transformado para siempre —su flogistio fue liberado en el éter— pero la imagen la conservamos como un fantasma.

Yo mismo me he aferrado a muchas cosas, la memoria llena de tiliches en apariencia inservibles, lo guardo con una esperanza de que la naturaleza no siga su curso, de que el tiempo se invierta, de que un conjuro les devuelva la vida. Nunca sucede.

Ya fui capaz de quemar todos los recuerdos, unas naves que pensaba me aseguraban un retorno, de nuevo una ilusión. Ahora es tiempo de comenzar el fuego, de liberar las cosas, de encender una hoguera que ilumine mientras consume las coas que nunca regresan.

 

 

 

#NiUnaMenos o una nueva Lisístrata

El opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos.

Simone de Beauvoir

Vivimos inmersos en la violencia que toma diferentes formas: la pobreza, la falta de educación y oportunidades, la discriminación, la opresión, la corrupción. Este día se reúnen en diferentes latitudes miles de personas bajo el grito de #NiUnaMenos.

El feminicidio es el último escalón de los actos cometidos en contra de las mujeres, la gama es amplia y abarca el abuso doméstico (sea psicológico o físico), el abuso sexual infantil (incestuoso o no), el acoso sexual, la mutilación genital, la esterilización forzada, la criminalización del aborto, la heterosexualidad forzada, la cirugía plástica involuntaria con fines de embellecimiento, la esclavitud sexual.

Todos estos actos buscan mantener una superioridad de un grupo —como todas las formas de violencia— hay personas que lo hacen conscientes y otras no, pero que preservan esa subordinación del grupo violentado.

Resulta iluso que el grupo en el poder cederá estas ventajas fácilmente, que por arte de magia un hashtag va a lograr crear conciencia en los demás. El cambio comienza por uno mismo, por la propia introspección, son los actos cotidianos los que van forjando y educando y ejemplifico:

Los hijos perciben el comportamiento, no podemos engañarlos respecto a lo que somos y las actitudes que tenemos, no importa el número de veces que se les repita que tienen que respetar a la mujer, si ven que su madre es servil, que acepta sin chistar insultos o malos tratos del padre, eso es lo que aprenden. Hasta el lenguaje es importante: cuando decimos que un hombre es bueno porque “ayuda” a su pareja en la limpieza de la casa o en el cuidado de los niños estamos estableciendo implícitamente que esa es tarea de la mujer y que la participación del hombre es de buena onda. Cuando, me parece, es una responsabilidad conjunta.

Otra cosa que he percibido es el silencio, creo que es uno de los peores cómplices. Conozco mujeres que han sufrido acoso en su propia casa, por parte de un amigo de su pareja —sí, manoseada como en el metro— y no ha dicho nada, se ha tragado todo con verguenza bajo el pretexto de “no quiero que haya problemas” ¿por qué sigue apareciendo esa pena como si la falta fuera de ella? creo que ha sido producto de las respuestas que ha recibido al hablar.  Ese verguenza de hablar es otro de las formas de perpetuar la violencia, es como decidir negarse el respeto y apoyar al otro.

También conocí a otra que era golpeada, que su pareja la castigaba dejándola sin celular y que solamente la dejaba salir sola acompañada de una chaperona (su prima), su dinero y posición no le quitaban lo patán. Pero dado que era un buen partido —bajo no sé que pinches estándares— ella justificaba sus insultos, golpes y violencia describiéndolo como un animal que necesitaba protección. Esa necesidad de mostrarse ante los demás como una pareja muy linda.

Y la falta de denuncia es otro síntoma, el proceso de denunciar un delito sexual es difícil y humillante para la mujer, esto es a propósito, las autoridades lo hacen de esa forma para que las mujeres no denuncien y ellos tengan menos trabajo. Creo que es mejor buscar apoyo de la familia y amigos, para poder pasar por este trance. Yo me he ofrecido a acompañarlas.

Yo quiero un mundo donde las personas que amo puedan vivir como les plazca, libres de miedo. Y en esas estoy.

 

 

 

 

 

Septiembre, mes de la patria

Ninguno ama a su patria porque es grande, sino porque es suya.

Séneca

Mis padres se casaron en septiembre, lo que me convierte oficialmente en un sietemesino de proporciones colosales, su luna de miel fue desviada de la playa debido a un huracán, tan comunes en este mes.

El 18 de septiembre de 1985 pinté la fachada de la casa porque mi madre había organizado una fiesta para su cumpleaños (ella es del 19 de septiembre) esa noche cayó granizo perjudicando un poco la pintura, pero los movimientos telúricos de los días siguientes se encargaron de cancelar la fiesta. Tan desafortuados han sido los intentos de celebración que sus 50 años los celebró en febrero.

El año siguiente de esa funesta manifestación de la naturaleza probé el sabor amargo de la inmortalidad que venía acompañado de una maldición, los siguientes años recibí una huevazo de harina o confeti que solamente conseguí romper encerrándome en mi cuarto.

En el año 1997 fue un nuevo comienzo tras un desquebrajamiento amoroso, un abandonar los lugares frecuentados, comencé los trámites para mi titulación, me llevó mucho tiempo juntar todos los pedazos para estar completo de nuevo.

En el 2008 en el cumpleaños de mi madre firmé los papeles de divorcio, frente a la alameda, al salir del juzgado caminé sobre el eje central reflexionando sobre todo lo que había pasado, ya entonces había cambiado de departamento que se convirtió un lugar de fiesta, completamente personal.

Hace dos años, en este mes, decidí regresar, retomar a mi familia, mi patria y el amor. Tenía la ilusión de recomenzar, lanzarme al vacío y contruir algo nuevo. quizá hasta engendrar a la depositaria de esta herencia. Las cosas no salieron como pensaba, entre las circunstancias y los silencios tomé una difícil decisión luego de un viaje difícil. Hoy es su día y jamás tuve acceso a él.

Hoy mi ciudad se viste de colores y hay miles de luces tratando de alegrar mi luto silencioso. Aún si este mes ha sido ingrato, hay que celebrar.

 

El renacimiento de la ciudad

La Semana Santa es en la Ciudad de México es la gran semana de Judas.

La serpiente emplumada – D. H. Lawrence

Siempre la llamo mi amada ciudad, quizá yo sea más de ella que ella de mí, le debo muchos escritos, aún los hijos favoritos pueden ser ingratos.

La Ciudad de México es una ciudad imposible construída sobre un lago por un pueblo que los demás se negaron a recibir, quizá por eso la ciudad alberga a todos los que lo solicitan, sin importar la opinión que los que llegan tengan de ella.

Ha sido la ciudad de los palacios, la región más transparente, chinampa —una invención ingenios— en un lago escondido, la ciudad de la esperanza y ahora el mejor destino del 2016, pero para mí siempre ha sido un lugar que me ha abandonado.

A mi regreso estaba casi tan cambiada como yo, la fachada es lo menos importante pero deja traslucir algo de lo que tiene dentro, ya hace demasiado tiempo que la x que marca el ombligo de la luna va desapareciendo de la ciudad, Ixtapalapa, Taxqueña, Ixtacalco. Pronto sus rastros serán tan visibles como el tesoro de Moctezuma, el templo mayor está a la vista pero ya casi nadie va a leerle la mano a la Coyoxauhqui pero Huitzilopochtli sigue alumbrando.

Caminar sobre sus calles me llena de energía, me tranquiliza y algunas veces me llena de nostalgia, el sentir lo que ha ocurrido en las calles, muchas ligadas a mi historia, ver las cicatrices que ha dejado el tiempo, recordar por ejemplo la avioneta que quiso aterrizar en el eje central, los edificios que desaparecieron en el temblor, el paisaje de las calles antes del metro, los ejes viales y el segundo piso. Hay cambios sutiles y otros no tantos, como la desaparición del huarache azteca en Uruguay —y Bolívar, en el centro— o el Toreo de Cuatro Caminos.

A pesar de que los platillos oriundos de la Ciudad de México se pueden contar con los dedos: las quesadillas de flor de calabaza, las guajolotas y los romeros, Los lugares habituales y no tan habituales para buscar manjares: los tacos de campesinos, las quesadillas del mercado de Tepepan, los tlacoyos del mercado dominical frente el bacho 4, la barbacha de la 201, el Maquech Púrpura, pero todo cambia porque la ciudad es un ente vivo. Ya escasean los vendedores de camotes, dulce de piloncillo y ya tiene mucho que nadie pasa vendiendo chichicuilotitos.

Aún tengo una gran deuda con la ciudad, que quiero comenzara a pagar aunque sea a cuentagotas, esta pequeña entrada es el comienzo. La he recorrido tantas veces que sus calles están llenas de mi historia.

 

A propósito de los propósitos

En el círculo se confunden el principio y el fin.
Heráclito.

Este fue un año lleno de muchos cambios, enseñanzas y experiencias nuevas. Lo comencé mandando un mensaje de texto, con una idea diferente de mi futuro. Fue un año lleno de pérdidas, despedidas, anuncios, rupturas, mudanzas, comienzos. Como todos los años. Creo que esta vez me permití aprender más.

No hay que esperar al final del año para cambiar, cada instante es nuevo, las circunstancias van variando el entorno no es el mismo, nosotros tampoco.

Es nuestra actitud ante estos cambios lo que nos va definiendo, nuestro ser se plasma en las decisiones que tomamos, porque no somos una veleta a merced del viento, no son las circunstancias las que definen nuestro estado, son nuestras acciones.

Este año tengo mucho que agradecer, todas las experiencias, el cariño recibido, los éxitos, las alegrías, el regreso con mi familia y mi país. También algunas lágrimas por las personas que partieron, por la ruptura dolorosa y desgarradora. Además de la oportunidad de reflexión que me proporcionó una súbita enfermedad que me llevó al hospital, y me dejó mucho tiempo postrado en cama.

Ahora viene un tiempo de reconstruir, de crecer, aprender y crear.

Los mejores deseos para todos.

Navidad y cambios

Es tan grande el placer que se experimenta al encontrar un hombre agradecido que vale la pena arriesgarse a hacer un ingrato.
Séneca

Desde niño estuve inmerso en la idea de que en Navidad era importante nuestro comportamiento con nuestros semejantes. Por alguna razón mi empatía se centró en el sufrimiento y los pesares de los demás.

Como viví muy de cerca el ciclo del comercio, participando en él desde muy temprana edad, me acostumbré a vivir la época decembrina desde diferentes perspectivas, era la época de más trabajo, todos tienen preocupaciones: si les alcanza para la cena, para los regalos de los hijos, sí la venta será suficiente, o el negocio alcanza a sobrevivir. Sentía que la época estaba llena de pesares, angustia y sufrimiento.

Intentaba hacer lo posible por mitigar esa situación, entre ayuda, donaciones, propinas y regalos. Pensaba que aún los pequeños actos podían hacer alguna diferencia.

Cuando iba al banco, solía tomar dos turnos, cuando se iba acercando mi turno salía y buscaba a una persona que fuera beneficiada con evitar las espera, un acto benéfico y anónimo. O al comprar en comercios locales o incluso en la calle, sin regatear o dando o comprando un poco más, con la idea de que ese excedente se derrame hacia los demás.

Pero creo que en estos derroteros me olvidé de mí, de disfrutar y agradecer el sinnúmero de alegrías, bendiciones, cariño que experimentaba cada día, creo que es otra lección aprendida estos días.

Feliz Navidad a todos.

páginas en blanco

Dejo atrás la estela del mar no termino de deambular me divierte andar despistarme jugar persiguiendo sombras.

Persiguiendo Sombras — Nacha Pop

La inspiración ha estado escasa los días pasados, quizá porque más que una página en blanco es todo un lienzo. Quizá se tenían que romper todas las cosas al mismo tiempo para poder construir algo completamente nuevo, o tal vez la parálisis se deba al miedo ante semejante vacío.

Depués de recurrir a revisar unas fotografías del pasado, escuchar canciones llegadoras, mirar un par de capítulos de una serie significativa  lo único que me queda claro es el pasado, de alguna manera el escenario sigue en vacío, pero eso es en realidad una buena señal. Se puede llenar de muchas maneras ahora lo difícil es descubrir lo que quiero hacer.

Durante un momento de mi vida quise estudiar física, abandoné la idea tras recibir clases de ingeniería en lugar de física, decidí ir en una dirección diferente —algo entre Filosofía y Letras Clásicas— mi camino se extravió en el estacionamiento de Av. del Imán antes de pedir mi ficha para el examen de admisión. Terminé un par de años en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Durante una visita al CEDART Diego Rivera me solicitaron esclarecer unas dudas de: —¡oh sorpresa!— Física al estar explicando un par de conceptos básicos me llegó un viento nostálgico, me di cuenta lo mucho que extrañaba las ciencias. Quizá no sería tan mala idea volverme ermitaño hasta que comience a extrañar algo, quizá eso sea mi camino a seguir.

Al buscar interlocutores los descubro inmersos en diversos problemas, dejando que sus miedos los detengan de perseguir sus sueños, aferrados a situaciones aún cuando se encuentran hartos de ellas. Supongo que mi situación no es muy diferente, lo que cambia es el tema subyacente y las acciones particulares.

Me dentengo a ver el lugar en el que me encuentro, reviso mi dominó —aún se ven los mensajes—, mis cartas que claman por salir de nuevo, la multitud de ceros y unos que constituyen mi patrimonio digital. Principalmente veo mi familia, mis amigos y mi tierra. Yo creo que es esperanzador, aún si no tengo idea de la dirección que las cosas van a tomar.

Quizá deba conseguir una moneda para echar volados.

 

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