Archivo de la categoría: Celebraciones

las múltiples fiestas

zacatito pa’l conejo

Para dominar el miedo, tienes que aislarlo. Y para ello tienes que definir su objeto con precisión

Kenzaburo Oe

Quizá las únicas motivaciones de todos nuestros actos sean el amor y el miedo. Entre ambos van moldeando nuestro camino por la vida. Me parece que la intervención del miedo es inadecuada.

El miedo es una emoción que nos prepara para pelear o huir, la sangre se dirige a los músculos, por eso la cara queda pálida, aumenta la coagulación, se eleva al glucosa y se dispara la adrenalina. Rara vez tenemos la necesidad de huir o pelear frente a lo que nos da miedo.

Nos atemoriza la opinión de los demás, los juicios de nuestra familia y amigos sobre nosotros o sobre nuestra pareja, hijos, casa, auto. El presentar un examen, hablar en público, los espacios cerrados.

Existe algo que vemos fuera de nosotros que nos refleja ese sentimiento que llevamos dentro. No son los otros lo que nos asustan, son nuestros pensamientos los que nos paralizan, los que nos detonan esa reacción.

Lo peor de dejar entrar el miedo es que al final resulta como una profecía autocumplida.

 

las horas muertas

Las cosas que mueren jamás resucitan, las cosas que mueren no tornan jamás.

Alfonsina Storni

Cada día mueren muchas cosas, puden ser pequeñas o al parece insignificantes. Ahora mismo tengo que cambiar el garrafón de agua, está a punto de terminarse el rollo de papel de baño; este día con certeza morirá. Y son cosas que suelen pasar sin pena ni gloria para el público en general.

Pero si lo trasladamos a las relaciones, los trabajos o los funerales la cosa es distinta, también terminan pero las personas se niegan a dejarlas partir, se aferran a un ente que ya no existe, la esencia es distinta las cosas son otras. Han pasado por un proceso alquímico que las ha transformado para siempre —su flogistio fue liberado en el éter— pero la imagen la conservamos como un fantasma.

Yo mismo me he aferrado a muchas cosas, la memoria llena de tiliches en apariencia inservibles, lo guardo con una esperanza de que la naturaleza no siga su curso, de que el tiempo se invierta, de que un conjuro les devuelva la vida. Nunca sucede.

Ya fui capaz de quemar todos los recuerdos, unas naves que pensaba me aseguraban un retorno, de nuevo una ilusión. Ahora es tiempo de comenzar el fuego, de liberar las cosas, de encender una hoguera que ilumine mientras consume las coas que nunca regresan.

 

 

 

Septiembre, mes de la patria

Ninguno ama a su patria porque es grande, sino porque es suya.

Séneca

Mis padres se casaron en septiembre, lo que me convierte oficialmente en un sietemesino de proporciones colosales, su luna de miel fue desviada de la playa debido a un huracán, tan comunes en este mes.

El 18 de septiembre de 1985 pinté la fachada de la casa porque mi madre había organizado una fiesta para su cumpleaños (ella es del 19 de septiembre) esa noche cayó granizo perjudicando un poco la pintura, pero los movimientos telúricos de los días siguientes se encargaron de cancelar la fiesta. Tan desafortuados han sido los intentos de celebración que sus 50 años los celebró en febrero.

El año siguiente de esa funesta manifestación de la naturaleza probé el sabor amargo de la inmortalidad que venía acompañado de una maldición, los siguientes años recibí una huevazo de harina o confeti que solamente conseguí romper encerrándome en mi cuarto.

En el año 1997 fue un nuevo comienzo tras un desquebrajamiento amoroso, un abandonar los lugares frecuentados, comencé los trámites para mi titulación, me llevó mucho tiempo juntar todos los pedazos para estar completo de nuevo.

En el 2008 en el cumpleaños de mi madre firmé los papeles de divorcio, frente a la alameda, al salir del juzgado caminé sobre el eje central reflexionando sobre todo lo que había pasado, ya entonces había cambiado de departamento que se convirtió un lugar de fiesta, completamente personal.

Hace dos años, en este mes, decidí regresar, retomar a mi familia, mi patria y el amor. Tenía la ilusión de recomenzar, lanzarme al vacío y contruir algo nuevo. quizá hasta engendrar a la depositaria de esta herencia. Las cosas no salieron como pensaba, entre las circunstancias y los silencios tomé una difícil decisión luego de un viaje difícil. Hoy es su día y jamás tuve acceso a él.

Hoy mi ciudad se viste de colores y hay miles de luces tratando de alegrar mi luto silencioso. Aún si este mes ha sido ingrato, hay que celebrar.

 

A propósito de los propósitos

En el círculo se confunden el principio y el fin.
Heráclito.

Este fue un año lleno de muchos cambios, enseñanzas y experiencias nuevas. Lo comencé mandando un mensaje de texto, con una idea diferente de mi futuro. Fue un año lleno de pérdidas, despedidas, anuncios, rupturas, mudanzas, comienzos. Como todos los años. Creo que esta vez me permití aprender más.

No hay que esperar al final del año para cambiar, cada instante es nuevo, las circunstancias van variando el entorno no es el mismo, nosotros tampoco.

Es nuestra actitud ante estos cambios lo que nos va definiendo, nuestro ser se plasma en las decisiones que tomamos, porque no somos una veleta a merced del viento, no son las circunstancias las que definen nuestro estado, son nuestras acciones.

Este año tengo mucho que agradecer, todas las experiencias, el cariño recibido, los éxitos, las alegrías, el regreso con mi familia y mi país. También algunas lágrimas por las personas que partieron, por la ruptura dolorosa y desgarradora. Además de la oportunidad de reflexión que me proporcionó una súbita enfermedad que me llevó al hospital, y me dejó mucho tiempo postrado en cama.

Ahora viene un tiempo de reconstruir, de crecer, aprender y crear.

Los mejores deseos para todos.

Navidad y cambios

Es tan grande el placer que se experimenta al encontrar un hombre agradecido que vale la pena arriesgarse a hacer un ingrato.
Séneca

Desde niño estuve inmerso en la idea de que en Navidad era importante nuestro comportamiento con nuestros semejantes. Por alguna razón mi empatía se centró en el sufrimiento y los pesares de los demás.

Como viví muy de cerca el ciclo del comercio, participando en él desde muy temprana edad, me acostumbré a vivir la época decembrina desde diferentes perspectivas, era la época de más trabajo, todos tienen preocupaciones: si les alcanza para la cena, para los regalos de los hijos, sí la venta será suficiente, o el negocio alcanza a sobrevivir. Sentía que la época estaba llena de pesares, angustia y sufrimiento.

Intentaba hacer lo posible por mitigar esa situación, entre ayuda, donaciones, propinas y regalos. Pensaba que aún los pequeños actos podían hacer alguna diferencia.

Cuando iba al banco, solía tomar dos turnos, cuando se iba acercando mi turno salía y buscaba a una persona que fuera beneficiada con evitar las espera, un acto benéfico y anónimo. O al comprar en comercios locales o incluso en la calle, sin regatear o dando o comprando un poco más, con la idea de que ese excedente se derrame hacia los demás.

Pero creo que en estos derroteros me olvidé de mí, de disfrutar y agradecer el sinnúmero de alegrías, bendiciones, cariño que experimentaba cada día, creo que es otra lección aprendida estos días.

Feliz Navidad a todos.

Fiestas decembrinas

Yo me atraco de jamón y el envidioso sufre la indigestión

Refrán

Cuando era muy niño durante esta temporada siempre me preguntaba lo que serían las “cembrinas” porque escuchaba “fiestas de cembrinas” por todos lados. Nunca me animé a preguntar, lo entendí poco tiempo después cuando aprendí a leer. Recuerdo mucho aquella primera visita al mercado de la 201 en época navideña, en pagar con un billete nuevo y azul y recibir mucho cambio —esto antes de que naciera mi hermana y durante plena crisis petrolera— ese día encontré una moneda en el piso —una de veinte centavos de cobre— como para coronar un día de suerte.

Las posadas las disfruté hasta la adolescencia, de niño me concentraba en mantener la vela prendida durante la procesión, el ponche era una bebida demasiado caliente para mi gusto, debido a mi estatura y a que en esa época todas las piñatas eran de barro, nunca me tocaba pegarle a la piñata, solamente me dedicaba a recoger cacahuates, jícamas y cañas. El tiempo pasó y las posadas a las que iba fueron otras donde las piñatas ahora contenían Dalton 14 para satisfacer al público fumante, sin embargo una de las cosas que cambió sin que logre ubicar el tiempo exacto fue lo que se cantaba lo que se solía cantar “Dale, dale, dale, no pierdas el tino, porque si lo pierdes pierdes el camino, dale, dale dale, no pierdas el tino mide la distancia que hay en el camino”  en algún momento la segunda estrofa pasó a decir “Ya le diste uno, ya le diste dos, ya le diste tres y tu tiempo se acabó”, yo creo que eso se debió al cambio a las piñatas de cartón.

La escena típica de navidad es el pavo —un guajolote al horno– aunque eso no era tan frecuente en la familia, generalmente había bacalao —a la vizcaína casi la única forma en que lo comemos— ese le gustaba a mi mamá en particular para después hacer tortas de bacalao, también había romeritos o pierna al horno generalmente acompañada de ensaldas o bien de manzana o de zanahoria rallada con piña. —este último plato es el que solíamos comer mi tío Mundo y yo— en año nuevo, como diciembre es la época más ocupada del comercio en un principio iban a comprar o pozole o birria en el mercado de Garibaldi. Cuando había pierna o spaghetti de fin de año ese servía para el recalentado viendo los tazones.

Después de la cena de fin de año, siempre salía a la calle, de niño a jugar —fútbol americano generalmente— y en la alcoholescencia a dejar un rastro de botellas en la calle, entre música pláticas y bromas, y algunas visitas para dar el abrazo —se usaba de pretexto— pero siempre terminábamos en la calle.

La anticipación que impedía dormir el día de reyes se fue disolviendo con el tiempo, pero el antojo de rosca con chocolate y el alboroto al respecto de cortarla y adivinar a quién le tocaba el niño nunca menguo. El ritual durante mucho tiempo fue hasta en la oficina, ahora en otro país es una de las cosas que extraño.

Supongo que todos tenemos recuerdos semejantes.

 

 

 

 

 

¿Qué le pasa a Lupita?

La Guadalupana bajo al Tepeyac

La Basílica de Guadalupe está edificada sobre el cerro donde se apareció por primera vez el 9 de diciembre de 1531 —se celebra el 12 porque ese día fueron milagros— el pueblo de México es guadalupano, no en balde es un día festivo religioso que es oficial en un estado laico —eso se notó cuando la estación del metro cambió de nombre de Basílica a 18 de Marzo—. La basílica recibe más de veinte millones  visitantes al año, un poco menos de la mitad son alrededor del 12 de diciembre —alrededor de 7 millones van ese día— las limosnas registradas son aproximadamente de 24 millones al año lo que nos deja un promedio de 1.2 pesos de limosna, es un reflejo de la economía de sus fieles son, en su mayoría, de escasos recursos que hacen un gran esfuerzo por ir ese día y el comercio alrededor no les hace la vida más fácil.

El lugar está lleno de historia, desde las capillas de los Indios y del Cerrito, el cementerio donde se encuentran los restos de Xavier Villaurrutia, Gabriel Mancera, Ernesto Elorduy y José María Velasco, pero también está ligada a la farándula porque la construcción de la nueva basílica recibió fondos del dinero recaudado de una telenovela —me parece que Ana del aire—, se han celebrado algunas bodas famos ahí —la última que recuerdo de Jaime Camil—. también bautizos —la hija de Angélica Vale— y desconozco dónde se encuentran las cenizas de Rocio Dúrcal o los restos de Tintán pero están dentro del complejo del Tepeyac.

A mis abuelos les gustaba ir a la Basílica a dar las gracias, cuando los acompañab me gustaba dar la vuelta, ver tanta gente y pasar a los caldos Zenón, porque a la Lupita se le celebra con comida mexicana. Mi abuela siempre sonreía, le encantaba estar entre la multitud, en las fiestas, a pesar de sus múltiples operaciones ‒entre el corazón, las arterias y los ojos, además de tratamientos experimentales y algunos otros remedios naturistas‒ y de que es más devota de la Virgen de San Juan de Los Lagos —decían que Lupita hacía los milagros de fiado pero a la de San Juan tenías que pagarle puntualmente— creo que se le daba muy bien los santuarios.

Yo fui a algunas peregrinaciones, unas de parte del trabajo de mi padre —saliendo de la glorieta de Peralvillo— y otra a la que se unió mi primo José Carlos saliendo de la Colonia del Valle, en cada ocasión recorriendo la calzada de los Misterios. Recuerdo que a medio camino había un edificio de aspecto tétrico con un letrero 666 en lo alto —el anuncio de una pomada diabólica— era un trayecto corto, lleno de personas.

Casi la mitad de sus fieles afirma haber recibido algún favor, pero parece que es más le cumple más a las mujeres, siempre me resulta interesante leer las peticiones y oraciones, algunas personas van a agradecer por lo recibido, otras a pedir por salud, otras tienen una petición especial, en algunas de nota la desesperación y la confusión, mi padre iba a jurar por un año, era su única manera de abstenerse del alcohol, bueno hasta Rosa Salvaje le pedía cada mañana.

Solía salir de vacaciones un día o dos antes de esta fecha generalmente hacia algún destino cercano todo el camino encontraba los peregrinos en dirección opuesta, hay numerosass peregrinaciones organizadas hacia la basílica de ciclistas, taxis pirata, sillas de ruedas. Es de los pocos compromisos a los que no se falta y que los mexicanos se agolpan en torno a una celebración e imagen. Que parece que los derechos de esta imagen fueron cedidos hace como 10 años a María Teresa Herrera Fedyk para su comercialización.

De alguna manera me parece que lo que pasa en la plaza mariana estos días es un reflejo del pueblo mexicano.

 

feliz instante nuevo

Siempre a punto de partir / siempre esperando el desenlace.

Enrique Molina

A pesar de tener cierta obsesión por las fechas y los números ya vana varios lustros en los que pienso que no tenemos que esperar hasta el final del año para agradecer algo, para cambiar de rumbo o para arriesgarse.

Si bien no es necesario esperar a la fecha eso no quiere decir que tampoco puedo hacer na excepción y tomar el último día del año para hacerlo, algunas veces cuando goy gracias a las personas diciéndoles lo que siento y ellas me dicen que no es necesario les contesto que creo que es sano expresar ese sentimiento, que no es una deuda o mucho menos es para no guardarnos esa palabra amable que le corresponde a la otra persona.

Siempre he recibido mucho más de lo que merezco, este año he sido feliz viendo a mi sobrino/ahijado Santiago crecer, a pesar de que lo he tenido lejos alcanzo a ver la felicidad en su rostro, su risa libre de preocupación y eso me alegra doblemente porque hace un reflejo de mi hermana y cuñado, a quienes veo sonrientes. Veo a mi madre encantada con su nieto, igual de ocupada que siempre espero que encuentre muchas formas más de disfrutar su tiempo libre. Creo que he estado más al pendiente de los miembros de mi familia, todo a nivel virtual, pero más contento que preocupado, alegrándome más por las noticias recibidas.

Los amigos han ocupado una parte estelar este año, no solamente lo comencé con visita para darle la bienvenida a este año que se muere, también logré festejar mi cumpleaños en una fiesta con gran asistencia, logré pasear por la ciudad y convivir con ellos. También fue un año con algunas complicaciones que me obligaron a pedir su ayuda, la respuesta que recibí fue elocuente y abrumadora, demostrándome un gran cariño y preocupación que hizo creecer el ya abundante amor que les tengo.

Y también este año me ha dado muchas segundas oportunidades que no pensaba merecer. Incluso mandó una musa para inspirarme.

fiestas familiares sin toda la familia

Pronto ocho, pronto nueve

Frase semi-popular

Un día en casa de mi bisabuela —yo tenía 3 años— estaba mi abuelo jugando brisca con mi tío Vicente, yo prefería estar ahí que jugar con los demás niños. Mi tío le preguntó a mi abuelo la razón de mi insistente mirada, mi abuelo le dijo que yo quería jugar —tenía razón— mi tío preguntó sorprendido si en verdad sabía jugar, mi abuelo lo retó a que jugara conmigo, le gané 2 de 3 juegos, pero mucho más importante que las victorias era el hecho de sentirme respaldado de tal manera por mi abuelo, creo que a raíz de ese incidente la confianza en mis capacidades se ha mantenido por todos estos años.

Durante un festival de la primaria mi abuelo fue a ver el espectáculo montado para los padres, cuando lo fui a saludar me abrazo y me dijo al oído que si no quería saludarlo de beso enfrente de mis compañeros para que no se burlaran que no lo hiciera, luego de ese comentario decidí que siempre lo saludaría de beso, no me importaban los demás y ese gesto me hizo quererlo aún más.

Me gustaba mucho visitarlo en su taller, mientras estaba montando los zapatos —era zapatero— me platicaba mientras trabajaba, de la vez que volvió al distrito federal y recorrió su periferia, de las aventuras con sus amigos en Chapultepec cuando tenían un coche que aún se arrancaba con crank —la manivela cuyo nombre oficial era crankshaft— o cuando apenas le alcanzaba para ir a comer donde servían en platos de peltre fijos con un clavo a la mesa y la cuchara estaba amarrada para que no se la llevaran.

Siempre estaba ahí por si necesitaba algo, se las ingeniaba para hacer cualquier reparación, sabía nuestros gustos, nos llamaba con sigilo a la cocina para ofrecernos algún manjar. Cuando gané mi ajedrez en la un torneo él hizo un tablero de piel para que lo usara, o cuando consiguió una horma de zapato con mi número me hizo los mejores zapatos que tuve, o los flotadores para entrenar con la cámara de una llanta de triciclo.

Le gustaba mucho el cine y ese gusto lo compartía con nosotros, recuerdo una ocasión en la que nos llevaba en su Impala al cine Ariel, rebasando coches para llegar a tiempo a la función, él era un fan de Peter Lorre, pero mucho más fan de  Yvonne De Carlo, fue tan aficionado al cine que tomó un curso de Radio, Cine y Televisión —todo lo que había hasta entonces— por eso le regalé una enciclopedia del cine.

A pesar de haber sido tan generoso no aceptaba fácilmente algún regalo, tuve la fortuna de que me aceptara un para de veces invitaciones a comer o desayunar en festejos como el día del padre. Una vez fuimos a comer mariscos allá en Patriotismo con mi tía Yolanda,  había una promoción que al final tirábamos los dados con un cubilete y recibíamos un descuento de acuerdo al número de ases que salieran.

Una navidad se sentía enfermo, cuando subí a su habitación a verlo y felicitarlo, me dió unos zapatos diciéndome que ya no tenía más pendientes, su siguiente destino fue el hospital y a pesar de que salió bien de la operación murió el treinta de diciembre, como siempre tuvo miedo de que lo enterraran vivo procuré que la decisión final fuera de cremarlo. Apenas hace poco cambiaron de lugar sus cenizas.

Pedro Zavala

miércoles de ceniza

No entiendo sino las cenizas

Pablo Neruda

Los días previos al miércoles de ceniza, conocidos como carnaval sirven para dar saciar los instintos pecaminosos antes de entrar en un período de vigilia donde uno se abstiene de muchas de las cosas placenteras de la vida por motivos religiosos. Pero algunas de estas prácticas tienen efectos benéficos distintos a los religiosos. creo incluso que voy a intentar algo para aprovechar la ocasión.

Tras una plática con mi compadre se me ocurrió que poner en práctica podría ser una buena idea. He vivido prestando interés en demasiadas cosas, dejando escapar mi energía en múltiples empresas que nunca llegan a buen término, seguramente porque me he embarcado en ellas sin mucha reflexión, más por compulsión, como intentando asirme de todo cualquier cosa que esté a mi alcance para llenar un vacío que lleva mucho tiempo sin llenarse, craso error de buscar fuera la solución. El trabajo de evitar muchas cosas es mucho mayor que el necesario para enfrentar los fantasmas, pero el veneno paralizante del miedo siempre busca entrometerse.

Decidí entonces soltarme todo lo que pude durante estos días, ser liberal en cuanto a los excesos sin fijarme demasiado en los gastos, unos días epicúreos que terminen por expurgar los deseos inconclusos, que terminaron por dejarme con un pie ligeramente lastimado, completamente desvelado, con los números del mes en rojo, litros de sudor expulsado y carente de profilácticos. Porque no los voy a necesitar en un buen rato.

Parte de la abstinencia sirve para alejarte tanto físicamente como emocionalmente, no para olvidarte sino para centrarte en ti, para concentrar la energía en las metas que te has trazado. Evitar que la mente se siga fugando, evitar las acciones que solamente sirvan de escape. Si lo sabré yo.  Tantas veces he recorrido el camino del olvido, pero lo único que consigo es distraerme un rato para regresar al mismo punto, pero además ligeramente decepcionado porque no avancé nada.

Para estar a tono con la época #YoConfieso que me ha faltado consistencia en un sinnúmero de proyectos, propósitos y, lo más grave, en perseguir los sueños. Es hora de que esto se termine, así sea.

Dejo una rola que antes conocíamos como la prima y terminó llamándose de otra manera.

Miércoles de ceniza