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bailes solitarios, amigos solidarios

Que en amigotes de los que hay agora
Ni deuda ni mujer está segura.

Lope de Vega

El sábado pasado me sentía cansado y sin ánimos pero terminé visitando un restaurante suficientemente mexicano donde había una oferta de tequila al dos por uno, aunque no había cerveza victoria para acompañarla así que tomé XX al cierre nos encaminamos a otro lugar para seguirla, fue un lugar donde uno de los grupos tocaba covers de Bon Jovi y una de las canciones que no tocaron me recordó las fiestas donde la bailé porque era una canción que siempre bailé solo, me hubiera gustado poder decir que era Dancing with myself de Billy Idol pero esa siempre la he bailado acompañado.

Una de esas ocasiones fue en una fiesta en una casa en cerro de la Libertad a unos pasos de Taxqueña, en un garage con las paredes blancas lleno de sillas plegables de metal y plástico negro, cuando comenzó la canción tenía tanta energía acumulada que empecé a bailar animadamente, me subí en una de las sillas y salté, incluso algunas veces contra las paredes, las únicas que no me huían durante el slam que no tardó en armarse, yo iba preparado con mis botas con casquillo y mi chamarra con algunos pedazos de metal añadidos, al final las paredes terminaron manchadas de sangre. Para variar el Chore no se quería regresar a su casa, juntamos una lana  y lo subimos a un taxi junto con Paco ambos ebrios en exceso, en ese entonces el primero vivía cerca del metro Ermita y el otro en Mitla.  Los demás nos regresamos a pie, Vani y el Wrote todavía me hablaban.

Nos invitaron a otra en la calle El Mayorazgo, cerca del cruce de Acoxpa y el periférico, aunque cuando nos invitaron nos dijeron que era la calle de Tallorango una dirección falsa, pero no fue la primera vez que llegamos a un lugar del que no teníamos dirección, solamente que en ahora cobraban la entrada, Paco tuvo que echar mano de sus dotes de galán para que nos dejaran pasar gratis, la bebida era de mejor calidad pero no era tan abundante, además no vieron con muy buenos ojos que yo me subiera a los muebles para bailar.

La otra ocasión fue en la calle de Club Necaxa, ahí solamente fui con Chucho y Vani, un amigo de ellos llegó en una moto y nos encontramos a Aby  y con varias de sus compañeras, entonces nos comportamos mucho más sociales así que durante el slam procuré no causar estragos. La última fue la fiesta de quince años de Erika A. hasta fuimos a misa a la Parroquia de Jesús Sacramentado el recuerdo basta para hacerme sonreir, como era costumbre en cada fiesta que nos invitaba una amiga nuestro comportamiento fue completamente vergonzoso, como en la ocasión que Chucho confundió al papá de la quinceañera con un mesero, al menos en esta ocasión parece que la familia no se incomodó, hasta bailé con la quinceañera, pero en algún momento volvieron a poner la canción y comencé a bailar de nuevo, sobre las sillas.

Yo no sabía que todas esas ocasiones había sido observado hasta que tuve un truene romántico unos días antes de una excursión de parejas que se había organizado. Mis amigos preocupados, bien por mi bienestar emocional o quizá porque mi ausencia representaba un coche menos, el caso es que me consiguieron novia en un par de días: Aurora, bueno era una candidata porque tuve que pasar oficialmente por el ritual de pedir su consentimiento, fue una cita muy rara, porque ambos sabíamos pero pretendimos que la cosa era casual, ahí me contó que ya me conocía -yo era el que bailaba solo esa canción en las fiestas- yo no había reparado en su presencia en las fiestas anteriores, parece que no es muy común bailar solo.

mi abuela materna

No me salgas con que a Chuchita la bolsearon

Dicho popular.

Durante toda mi infancia el sobrenombre de mi abuela estuvo omnipresente: Chuchita, todos pensaban y muchos aún piensan que su nombre era María de Jesús.  Pero su verdadero nombre era María Epifanía Eustorgia, cuando lo descubrió se dio cuenta de el problema que tenía, porque los demás papeles los tenía a nombre de María de Jesús, lo que indicaba que no iba a poder recibir la herencia de mi abuelo en caso de que falleciera, así que se dirigió al registro civil de Salto del Agua, de ahí la mandaron a donde se registró originalmente: Salamanca, y el encargado del registro civil era un conocido pero esto no ayudó mucho porque seguía al pie de la letra la ley, y como ahí decía que tenían que ir sus padres —era la hija de dos viudos con hijos—, ella bromeaba ¿a poco quiere que les lleve los esqueletos? No importaba que el funcionario hubiera conocido a mis bisabuelos, tampoco que el presidente municipal fuera un pariente, tuvo que esperar a que se retirara y usar un plan alternativo: conseguir que le agregaran el nombre de Jesús a su acta de bautizo.

Mi abuela estuvo adelantada a su época ella no dejó de trabajar al casarse, lo que le aseguró a su familia tener desayuno en tiempos de crisis, mientras las familias vecinas se tenían que contentar con té y tortillas frías, la familia de mi madre desayunaba avena. Ella consiguió asegurar un bienestar para su familia a base de su trabajo. Además siempre está sonriendo, buscándole el mejor ángulo a las cosas, invariablemente la encontrabas de buen humor.

Le gustaba mucho la bohemia, las fiestas, el baile y el alcohol; como era amiga de Amalia Mendoza frecuentemente estaban en las mismas fiestas y cantaban juntas  —yo la he escuchado cantar un par de veces y lo hace bastante bien aunque ya no tiene el aire suficiente— en las fiestas que se organizaban en la familia siempre estaba hasta el final. Me la encontré una vez en unas vacaciones en Acapulco —iba con varios amigos y con otros de sus nietos— y nos invitó una botella en la playa. Se ha ido con mi madre de vacaciones varias veces y los demás se sorprenden de su vitalidad.

Se dedicaba a la costura, una decisión muy acertada de su parte, jamás he visto a nadie tan veloz en la over —nombre de cariño para la máquina over-lock— así que armada de su Pfaff era capaz de terminar cientos de prendas en un santiamén. Y nunca fallaba, una vez se atravesó un dedo con una aguja y solamente se vendó para no manchar las prendas y terminó a tiempo. También podía copiar un modelo de memoria, i.e., iba a las tiendas a ver los modelos, y cuando regresaba podía hacer los moldes para el vestido onda oído absoluto de la costura. De hecho en el 64 fue nombrada en los periódicos como la costurerita que fue apuñalada.

Este incidente ocurrido en las calles de Soledad marcó su salud para los siguientes años, su primer infarto fue apenas 3 años después, seguido de diferentes condiciones que se tornaban delicadas algunas veces, iba tanto al Instituto de Cardiología que hizo amistad con otra paciente regular, tanto que terminó casándose con un amigo de mis tíos —hijos de mi abuela— han sido múltiples las veces que ha entrado al hospital, ha recibido tratamientos experimentales, sus niveles de azúcar, presión, o pulso han estado en niveles exorbitantes. En esos exámenes médicos cuando te preguntan si un familiar ha tenido x enfermedad, la respuesta es siempre sí, y ¿quién la ha tenido? mi abuela. Luego del interrogatorio los médicos se sorprenden que aún siga con vida.

Pero creo que ahora las cosas son diferentes, como quería festejarse su cumpleaños, para conseguir dinero dejó de tomar su medicina para el corazón, lo que provocó otro infarto que la dejó delicada y hace unos días se cayó, lo que causó una fractura en la cadera. Cuando llegó al hospital —ahora el de ortopedia que está por la estación Xomali del tren ligero— se dieron cuenta que tenía una insuficiencia pulmonar, necesita un clavo y como está delicada de los pulmones y el corazón es difícil que la puedan operar, como la perspectiva de tener que estar postrada en silla de ruedas aparece por primera vez su ánimo no es tan optimista.

Mi última foto con ella.

Chuchita

¡chúpale pichón!

Que me sirvan de una vez pa’ todo el año, que me pienso seriamente emborrachar.

Pa’ todo el año – José Alfredo Jiménez

Las primeras veces que probé alguna bebida alcohólica no fue placentero en absoluto: primero fue en una fiesta de cumpleaños de mi abuelo, donde confundí una cuba libre con coca —tenía recién cumplidos los 5 años— a partir de entonces tuve más cuidado porque siempre fue una casa donde abundaban las bebidas. La segunda vez pasó un par de años después donde fue un vaso de vino tinto que pensé que era jugo de uva, a manera de disculpa jamás pensé que hubiera vino tinto en el refrigerador. Durante mi primera comunión —Hélas como deben estar la chelas— me costó trabajo tragar la hostia así que el padre me ofreció un trago generoso de vino, que casi me hizo vomitar. Y esa fue la última vez que tomé, antes de los 10 años.

Las fiestas en casa de mis respectivos abuelos eran contrastantes mientras en una no había alcohol en la otra era todo lo contrario, y como casi todos mis amigos de esa cuadra eran mayores tuve que empezar pronto mi alcoholescencia. La primera vez que tomé copiosamente —que no quiere decir que haya bebido en copas— estaba muy curioso del proceso así que asistí regularmente al baño para mirar mi cara, las pupilas observar el avance de los efectos de la bebida. Al final de la fiesta decidí que podía beber sin dificultades tomando apenas un par de precauciones.

Siempre cargaba en mi cartera un hoja con “Poderoso Caballero es Don Dinero” de Francisco de Quevedo, y cuando alguien decía que ya estaba pedo, la sacaba, se la daba y me ponía a recitarla demostrándoles que aún estaba sobrio, la otra precaución que tomaba era tener un billete de 5 mil —los niños héroes— en la carterita de la licencia. Por si me pedían mis documentos.

Durante mis primeras fiestas decembrinas las marcas se reducían a Don Pedro y Presidente que era lo que los adultos tomaban y de las bebidas que conseguíamos sustraer sin ser vistos, normalmente mucho más brandy que refresco y más tehuacán que coca, todavía no había envases de plástico.

La primera gran borrachera con mis amigos del retorno fue con brandy Algusto, luego algo de bacardí blanco para terminar con charanda de Morelia mezclada con jugo de una naranja. Ese fue el inicio de una frenética sucesión de aventuras en las que el alcohol sería un participante más.

La bebida económica era el brandy Richardson mezclado con pepsi y servido en bolsa de plástico, apenas 2 refrescos de 355 ml el chiste era tener bebida a la mano y terminar bebido. Claro que la opción cuando la banda ya estaba muy eriza era el aguardiente León —para ponerse fiera— porque jamás recurrimos al extremo de tomar loción como un vecino apodado “El Quick” lo hiciera en alguna ocasión. En una fiesta que terminó en pelea bebimos “Cordón Real” en una garrafa de plástico de un galón

Cuando me tocó buscar el olvido al estilo Jalisco en lugar de tequila tomé ron, a pesar que la elección familiar era el Bacardí —añejo cuando andaban finos— no me gustaba así que siempre busqué alguna alternativa.  Me gusta mucho más el sabor del ron fabricado en isla, aunque hay continentales buenos con un costo-beneficio muy bueno como el Flor de Caña que es nicaragüense es un poco seco pero siempre lo disfruté, el Cacique que es venezolano con un poco más de sabor dulce artificial creo que el Ocumare es mejor, estos los conocí por Alejandro que vivió por aquellos lares un tiempo.  Ahora el reputado ron Zacapa creo que está bueno pero es demasiada lana para tomarlo, digo por muy maya que lo quieran hacer, el añejarlo a una altitud superior a la Ciudad de México va en contra del espíritu del ron. Respecto a las islas pues está el famoso Mount Gay de barbados, prefiero el Appleton —en especial el Appleton State Extra—, está por supuesto que el Matusalen que ya se hace en la República Dominicana y que estaba muy presente cuando salía con mis compañeros de trabajo. Pero mi absoluto preferido es el Havana Club, y el añejo especial como bebida habitual pero me gusta en todas las presentaciones pero no he probado el Havana Club Máximo de 100 años, pero espero hacerlo en una visita a la isla. Pero no siempre hubo lana para escoger así que consumíamos sin discriminar ron Potosí o “Cabeza Negra” , ahora me he topado con el  Kraken pero es demasiado dulce para mi paladar.

Otra que fue una bebida muy socorrida durante mucho tiempo fue el vodka, el primero era el wyborowa porque, como rezaba el slogan: wodka se escribe con w, con w de wyborowa. Desafortunadamente bajó de calidad, casi como el Smirnoff, porque evitábamos el oso negro porque solamente era bueno como chiste y para dar cruda. Eso sí, la cruda del vodka no te deja el tufo de otras bebidas. Unos 50 días antes de terminar la década los 80s en una reunión probamos la combinación de cada sabor de boing con vodka y decidimos que la mejor era la de uva. A partir de ese día nos dedicamos a promocionar la bebida, me vale madre que no me crean que fuimos nosotros. Luego llegó el muy de moda Absolut, que es buena pero no más, en realidad casi nadie toma el vodka solo, así que hay opciones para escoger. Mi elección solía ser Eristoff de precio accesible y sabor adecuado, claro que cuando iba al Issste a las 6 de la mañana compraba Terenka —salía más caro el jugo— y con ese vodka bauticé a mi coche: Napoleón —nada que ver con el brandy—, ahora el equivalente sería el Karat. Cuando bebo en algún bar o cantina siempre pido un vodka tónic para distinguir la calidad o descubrir si está adulterado, esa es la bebida que más conozco. El Stolichnaya no me convence, y el Danzka. Ahora el Skyy lo conocí por los la botellas que venden en el OXXO que le gustaban a mi vecina.  En plena jumentud solíamos empezar a beber con un trago de vodka derecho, para calentar garganta, y siempre decía que era como agua.

En una fiesta ochentera que se hizo en Paseos de Taxqueña había cantidades industriales de bacardí y cerveza que no era precisamente yo me puse en el bar para servir y administrar —y buscar otra bebida— cuando ocurrieron dos desastres simultáneamente, se acabó el refresco y se fue el agua. La casa era prestada así que parece que no pudieron conectar la cisterna o se acabó el agua, como en ese tiempo todavía tenía ganzúas pues abrí el bar de la casa, y encontré una botella de Cutty Sark, que se podía tomar sin acompañamiento para los demás la bebida era: ron bacardí blanco, rebajado con cinzano y cerveza; el baño terminó del asco. Pero el gusto por el whisky no, así que alguna vez compramos unos Passport, que entonces eran decentes, luego fuimos por un Chivas, pero parece que ahora los adultos eran los que nos pedían, además aprendí que es difícil conseguir un Chivas a las 6 de la mañana. Dejé mucho tiempo de tomarlo, y me sumaba a lo que la mayoría bebiera, así que solamente lo tomaba ocasionalmente con algunas personas. Así fue hasta que descubrí —en el cuartel de Arequipa— que a la reina del wild le gustaba también el whisky, así que comencé a incluirlo en las botellas que llevaba para las maratónicas sesiones de juego. Normalmente Johny Walker etiqueta negra, algunas veces comentaba acerca de la pelícual 4 Bodas y un Funeral y les decía que se fijaran que en las bodas sirven etiqueta roja, pero lo que toman en el bar es etiqueta negra. Pero los single malt como el mostrado son buenísimos.

La cerveza solamente la comencé a tomar en el viaje a Acapulco de aquella semana santa del 90, donde durante el día en la playa tomábamos cerveza y por la noche todo lo que nos podía proporcionar la barra libre, bebidas clásicas como el Tom Collins o los Muppets durante el baile —te ponían un casco, ahí golpeaban el caballito y lo tomabas— y siempre han existido bebidas para acelerar la embriaguez, pero solamente caen los incautos como un amigo que siempre ordenaba perlas negras cuando estaban al dos por uno o en mi despedida de la oficina me quisieron emborrachar com shots de colores —ilusos—.

Y el tequila no es mi bebida favorita, creo que las veces que más he tomado ha sido con extranjeros presentes porque si bien no me gusta no voy a dejar que un extranjero tome más tequila que yo, aunque la forma correcta de tomarlo sea a sorbos disfrutándolo y no frenéticamente al estilo de los springbreakers. Normalmente Cazadores, por un tiempo el 100 años pero nunca le hago el feo así venga en una garrafa que alguna vez contuvo gasolina como aquellas que sacaba mi amigo Teodo, había uno que me daba mucha risa el Tequila charro negro blanco, claro que el charro era el negro y el tequila blanco. Pero es un bebida sumamente popular de la que he hablado con mis amigos extranjeros, explicándoles las partes finas. Hace poco en la final de la libertadores en un bard e São Paulo la festejante pidió celebar con tequila.

Hay otras bebidas que transitaron como la Ginebra que combina con un coco y granadina en Acapulco, o el Pisco que se lo pelean entre Perú y Chile, la Cachaça a la que ahora tengo acceso ilimitado, el Cognac que solamente se lo regalo a mi mamá porque nunca lo tomo, o el Jerez que nos invitaban en casa de Mónica. Y está el pulque del que se puede hablar mucho, o el vino que tiene una historia aparte. Y no quiero dejar de mencionar a los pajaretes: alcohol de 96 con leche bronca y chocomilk.

La imagen que añadí del mezcal es significativa y no lo menciono mucho porque ha sido la bebida que logró emborracharme realmente, claro que después de un hidalgo de 3/4 no es de sorprenderse, ese hecho fue en unos quince años donde ambos novios de la festejada aparecieron y se armó una bronca campal y Felipe fue testigo del acontencimiento histórico y Chucho me salvó un par de veces al volante.  Además esa bebida ha triunfado aquí en São Paulo, le sorprende demasiado el gusano que trae el mezcal.

En Busca del LP perdido (Two minutes warning)

El porvenir ya existe -respondí-, pero yo soy su amigo

El jardín de los senderos que se bifurcan – Jorge Luis Borges

A manera de introducción —para las personas jóvenes— habrá que aclarar que LP no se refiere al gas —Liquefied Petroleum— que es repartido a domicilio que va perdiendo terreno frente al gas natural, tampoco se refiere a una medida usada en las pulcatas —Litro de Pulque— ni el procedimiento médico para extraer líquido cefalorraquídeo —Lumbar Puncture— tan nombrado en las series médicas, LP es la abreviatura de Long Play y se refiere a los discos de vinilo de 12 pulgadas que eran tocados a 33 1/3 de revoluciones por minuto.

Hay momentos en la vida de donde los caminos se bifurcan, aquellos con los que te preguntas ¿qué hubiera sido de mi vida sin ese momento? aunque TODOS los momentos son así. El tema salió por una canción que mencioné en twitter y que prometí contar la historia.

Un día nos invitaron a la fiesta de los 17 años de Ana Margarita, que era amiga y compañera de escuela René, que era mejor conocido como el Vani que como el hidrógeno lleva un 2O después — Vani-dos-ó — y creo que ya he dado muchas explicaciones en esta entrada. Bueno el caso es que nos invitó para que lleváramos la música, fue nuestro primer gig como DJs, todavía sin un surtido musical muy extenso. Y como en ese tiempo lo más importante eran las fiestas asistimos.

Cuando llegamos a Osa Menor 207 —entre Triángulo y Centauro— la fiesta estaba prácticamente desierta, algo que no mejoró con el tiempo, la única mujer era la anfitriona pero había un par de joyas entre los discos que pedimos que llevaran, un recién desempacado Disintegration de The Cure y el sencillo de Blasphemous Rumours de la banda preferida de Vani:

Debido a la ausencia de féminas nos dedicamos a beber y a escuchar los discos a placer: el sencillo de Depeche Mode tenía 4 canciones grabadas en el Empire Theatre de Liverpool —Inglaterra no la tienda— dos de ellas no muy comunes: Ice Machine y Two Minute Warning esta última es la referencia del twitter. Para sorpresa de todos, poco después de las once de la noche apareció Jairo, con su coche lleno de mujeres, que fueron asediadas por una jauría semialcoholizada, al mensajero le tocó perder a su hermana —con el Chore— y a su novia. Entre las asistentes estaban Mónica y Abigail Fabiola.

No solamente fue por Aby que probé por primera vez los nachos, por ella comenzamos a frecuentas el hueso skate, y pues por ella conocí a Natalia, y mis amigos conocieron a Carmen, Rocío, Nadia, Ingrid. Y nos toco vivir relaciones que nos marcaron. Fuimos a celebrar un 14 de febrero a un cementerio y nos robamos un letrero de zona arqueológica —delito federal— luego de ser perseguidos por la policía. También los estudios de Felipe en el extranjero tienen que ver, la primera vez que volví a fumar, o mi asistencia a 2 funerales está relacionada con ese momento. En nuestra última actuación como DJ —donde las damas nombradas estaban presentes— la fiesta terminó en una batalla campal —por culpa de una de las damas nombradas— donde no solamente serví como escudo contra balas, también las bocinas fueron destruidas y mis discos confiscados por el honorable cuerpo policial, sí, también por eso cambié de LPs a CDs.

Pero cuando compré el CD equivalente al disco mostrado en la imagen de arriba solamente tenía 2 de las canciones originales y 3 canciones en vivo fueron cambiadas por otras 2 diferentes, una en remix y otra en vivo. Y sí, las cosas no vuelven a ser iguales, sin importar cuál sea el punto de origen no hay regreso y esos cambios sutiles —como el disco— que parecen tener poca importancia pueden definir por completo otro momento.

Les dejo otra versión de la canción que referida, aún no he conseguido la versión del otro disco,  si alguien la tiene que se moche:

Semana Mayor

No hay carnaval sin cuaresma.

Dicho popular.

El pasado domingo fue Domingo de Ramos o de Dolores, algunas personas acostumbran ir a bendecir las palmas, que luego pueden ser arregladas en forma de cruz para ponerlas detrás de una puerta a manera de protección, las mismas palmas, ya secas, se queman para obtener la ceniza utilizada el miércoles de ceniza.

El cálculo de la semana santa tiene que ver con la luna -¿sorpresa?- el domingo de pascua debe ser después de la primera luna llena de la primavera boreal -ja antes nunca hubira hecho esta precisión pero ahora vivo en el hemisferio sur- esto quiere decir que es posterior a la entrada del sol en aries.  Pero si alguien tiene alguna duda de cómo saber exactamente la fecha, hay un método propuesto por Gauss -impecable por cierto- que puede se consultado aquí

Una de las cosas que noté en Brasil fue lo popular que son los huevos de pascua, y lo extendido de la mercadotecnia alrededor del conejo, los huevos de chocolate, las canastas de ragalo y todas esas mamadas, es huevo -el de pascua- tiene un origen babilonio, no deja de ser curioso que el ayuno de 40 días practicado por los kurdistanos también tenga un origen babilonio, pero también los mayas tenían ayunos -el número de días era múltiplo de 20- y los aztecan tenían una preparación similar en una festividad claramente alusiva al sol Huitzilopochtli

Todo esto ha estado muy relacionado conmigo porque yo nací un viernes santo, mis cumpleaños siempre han girado en torno a la semana santa, aunque algunas veces las celebraciones hayan sido distribuídas hasta en 3 meses distintos. Durante mucho tiempo mis grupo de invitados era demasiado heterogéneo para permanecer junto. Solamente lo intenté alguna vez, con resultados poco satisfactorios, creo que algunos eran demasiado territoriales y fueron hostiles, otros no les gustaba la música tocada con la axila.

Al principio las fiestas era exclusivamente familiares, incluso hice mi primera comunión un domingo de ramos para aprovechar toda la celebración, fue la fiesta más grande que hubo en mi casa, parecía un circo de 3 pistas donde la comunión o mi festejo pasaron a segundo plano, pero fue muy divertido observar lo que pasaba desde mi tío Luis ganándole en el dominó a mi tío Antonio, de acuerdo a la leyenda la revancha ya se debe haber efectuado en algún lugar de ultratumba, o ver como mi prima Nayeli se sentó sobre mi primo Arturo. Es evidente que la el caos no tiene mucho que ver con ninguno de los múltiples espíritus de la celebración pero es mucho más divertido.

Hubo distintos festejos posteriores, cada uno con un rasgo distinto, algunas veces era una competencia entre el horno y los comensales, o la vez que un machete desprendió un trozo de concreto del lavadero, la vez que usé mechas doradas en el cabello, o aquella vez que asistieron las del Hueso luego de al menos diez años sin verlas, o cuando llevaron el trofeo que ganó el Zaragaoza y Chucho se lo quedó alegando su valía como jugador.

Durante varios años celebré mi aniversario en casa de Azul, los convocados cocinábamos platillos de alguna región elegida con unos días de anticipación, las primeras fueron recetas húngaras y marroquíes. Y el hecho de que haya sido algunas veces en esas fechas hizo difícil conseguir ciertos ingredientes, como el cous-cous y el carnero, porque algunas carnicerías prefieren no abrir esos días, aprovechar las bajas ventas y vacacionar o descansar. Dentro de estas celebraciones existía la costumbre de escuchar mi ópera rock favorita:

Quizá siempre tuve una fijación por el personaje principal, todavía pienso que nació y murió en el mismo día; y durante mucho tiempo estuve seguro que yo seguiría el mismo destino. Tal vez todo lo que pasó después lo viví como si fuera tiempo extra, ahora me toca tomar las riendas de la situación.

Obsesiones, compulsiones y otras adicciones.

El exceso es el veneno de la razón

Francisco de Quevedo y Villegas

Creo que toda mi vida ha sido pantagruélica – ya ves, estoy exagerando desde la primera frase- pero hay numerosos aspectos de mi vida en los que la prudencia o mesura no aparecen por ningún lado, quizá el primer ejemplo sean mis ennumeraciones o colecciones:

Tenía una agenda del grupo Santiago de 1977 en la que anotaba las placas, el modelo y el color de cualquier carro que estaba pasando, quería aprenderme todas para ser una especie de base de datos viviente para la policía, la agenda se acabó, se acabó el año y todos los coches cambiaron de placas. También tenía un cuaderno de 500 hojas blancas donde tenía mi colección de marcas, quería tener los logos así que recortaba de revistas o del mismo producto, lo dejé después de 120 hojas tras un simple cálculo que arrojaba que nunca iba a acabar. También coleccioné un álbum de estampas de los personajes de Hanna-Barbera en lugares turísticos de México (!) para acelerar el llenado comencé a jugar volados apostando estampas, con una técnica refinada gané 1.2 mts de estampas, eran tantas que no iba a contarlas, pero ya las tenía tantas que sirvieron para juntar otro álbum con los mismos huecos que el primero. Cuando conocí los CCGs (card collecting games) quedé enganchado con uno basado en mi serie favorita: Buffy the Vampire Slayer,  solamente lo jugué un par de veces, pero gasté más de 4000 USD en conseguir algunas cartas. El que sí jugué extensamente fue Mitos y Leyendas, donde además de hacer innumerables búsquedas entre las carpetas de las tiendas especializadas – donde siempre me preguntaban: ¿Don, a poco usted juega? – y compras de paquetes especiales tenía que manejar la reacción de mi esposa ante esos gastos -aunque ella también disfrutaba jugando- quiero pensar que esto no influyó en el divorcio pero no te lo puedo asegurar. El día del cómic fui a una tiena con SSS -no me refiero al papa sino a Mr. Now- y estuve a punto de engancharme con los cómics pero me contuve. Acabo de subir 12463 canciones al Music Google.

Y los juegos siempre han sido una pasión, comencé a jugar cartas a los 3 años, dominó a los 4 y ajedrez a los 5; el billar lo comencé a los 13 años, íbamos todos los días hábiles, llegábamos a poco antes de que cerraran la puerta de entrada y salíamos en la madrugada. Cuando salieron los primeros videojuegos, pasaba 6 horas seguidas en la farmacia de la esquina con 2 pesos, tiempo después ya en la computadora jugaba con mi ahora compadre, Lalit y el Chacal alrededor de 17 horas de Age of Mythology en la red que había formado en casa ex professo. Además mis excesos en tantas madrugadas llenas de juegos están documentadas en The Rules Book y llenas de testigos, a lo que te puedo remitir si lo solicitas. Los videojuegos que han sido una auténtica adicción son Ragnarok y Civilization IV, que procuro mantenerlos alejados porque en cualquier asomo me quedo hasta terminarlo. Y no cuento un par de juegos de Facebook.

En la parte física también se manifiestan los excesos, con casi 5 kilos al nacer nunca tuve un tamaño acorde a mi edad, en los agrestes 70’s sobre el asfalto de la calle  Sur 117A en la colonia Escuadrón 201, jugábamos fútbol americano tackleado, cuando recibía el balón y me encarreraba un poco, lo llevaba hasta la zona de anotación del campo contrario mientras los rivales se colgaban de mí intentando inútilmente de derribarme, el que me logró derrumbar tenía el doble de edad y me dislocó la clavícula. Me di cuenta por el dolor que me producía armar el cubo de rubik, en 1.20 minutos. No me dejaban jugar en los equipos si no mostraba identificación de mi edad. En la secundaria rompí un par de pelotas de tenis que usábamos para juntar frontón de mano. Y los límites de mis capacidades son variados como caminar sin parar 40 Km o nadar 50, también quise averiguar cuánto jugo de naranja podía tomar solamente interrumpiendo la ingesta para respirar, las naranjas solamente alcanzaron para 5 litros; algunas veces fumaba hasta 3 cigarros al mismo tiempo y para emborracharme fueron necesarios 400 ml de ron, brandy y vodka respectivamente seguidos de 3 litros de mezcal, mi último trago fue un hidalgo de 750 ml; el puente guadalupe-reyes siempre lo interrumpía en navidad. Cuando me atrapaba la ansiedad no eran suficientes 3 cajas de lexotán. . He pasado 23 días sin comer, la racha de días sin dormir se interrumpió a los 5 cuando mis ojos dejaron de funcionar apropiadamente. Las veces que iba a la central de abastos cargaba hasta 45 kg en una bolsa hecha de un costal, esta misma cantidad de kilos los he subido y bajado en algunos meses, un par de veces.

Mi paso por la escuela puede considerarse variado, con obsesiva asistencia de 100% en algunos años al gitano 30% en otros, en la prepa me llevé un premio por ser el que más se durmió en clase, en la facultad llegaba 15 minutos tarde al examen y lo terminaba antes que todos y en la maestría cuando me di cuenta que tomé una materia más adelantada tuve que aprender lo de 2 semestres en una semana para ponerme al corriente. Terminé de escribir mi tesis en una noche después de que mi entonces novia me acusó de estar estancado y lo puso de pretexto para separarnos.

Mi velocidad en auto solamente llegó a 190 km/h en el periférico, sería más impresionante si hubieras visto el estado de la dirección de mi coche -bautizado Napoleón con vodka- cada que manejaba parecía que estaba haciendo nieve.  Como información extra pasé un año sin limpiaparabrisas. El mayor número de personas que subía a mi coche fueron 23, y manejando a más de 60 km/h a 13, luego de este coche  tuve 3 Maveriks más.

Busqué el obsesivamente el olvido, ninguna combinación de brebajes, legales, ilegales o místicos fueron inútiles, el nepentes no existe. Buscando títulos caballerescos me aventuré en numerosas misiones: me pasé todos los altos de Insurgentes, gané una apuesta de orinar en el lugar más público, la glorieta de Insurgenes a una hora pico, manejé en sentido contrario en Xola y en el eje Central, en este último también lo salté manejando a alta velocidad al atravesar el viaducto. Quebré 37 árbolos en la calzada de las Bombas – él único que se me escapó aún existe y es el más grande-, visité 43 vinaterías una noche. Y durante 3 años nunca perdí en el juego de “a que no te atreves a“.

En el amor nada parece demasiado: toqué puerta por puerta hasta encontrar la casa de un crush inusitado que jamás cedió. Puse las iniciales de MGGL en primer lugar en 220 videojuegos esparcidos por la Ciudad de México, caminé 3 kilómetros en zapatos nuevos para ir a una cita, escribí una carta de 20 metros en papel para sumadora, he deleitado 7 veces a los voyeuristas , entre ellos una niña de 6 años con su abuela ciega. Me he involucrado con una vampira nada crepuscular, con intercambio de sangre. Acepté ser el tercero en el orden al bat a cambio de confesiones -la verdad es morbosamente adictiva y rabiosa. He dado múltiples besos de la noche hasta amanecer para vigilar el sueño de la persona amada,  ¿y qué más extremo que casarse?

Un amigo me dice que soy adicto a las locas, otro a la incertidumbre. La opinión general es que la azotea no funciona bien. Y quizá eso se nota en que no puedo repetir mi firma,  cuando pido en un volado siempre elijo la misma cara de la moneda, no tomo agua de horchata porque es una aberración de la naturaleza, todas los pequeños envases de crema para café los abro de manera distinta -esto fue evidenciado por una persona externa-, es extremadametne difícil que conteste un SÍ o un NO plano. Tengo un mórbido gusto por sentir los chorros de sangre, en especial la mía, quizá los haya sentido demasiadas veces, mi tema recurrente es el azar, dibujé un laberinto en todos los cuadernos de la escuela, pero dejé de usarlos. Puedo contestar el teléfono y escribir en un teclado de computadora estando dormido, pero tengo faltas de ortografía. Pero creo que mi mayor obsesión es conocer lo que piensan las demás personas, porque no tengo ni la más remota idea.

Con esta hipérbole combinada con entrada bloggera quizá pienses que mi mente está fragmentándose o que estoy en algún proceso límite, pero solamente es un día común.

Me han dicho un millón de veces que soy un exagerado, quisiera poder decirte que todo esto ha sido una exageración y no una confesión.

Alto Rendimiento

El deporte no forja el carácter, lo pone de manifiesto

Heywood Hale Broun

Ahora que están los juegos panamericanos en las noticias recordé que tengo algo pendiente:

Mi tío Luis fue con quien más conversaciones francas tuve de los hermanos de mi madre, era conocedor de los intríngulis de las mujeres, las fiestas y la pelea, tenía una simpatía natural y un carácter explosivo, más de una vez las discusiones que tenía terminaban en pelea, algunas veces defendiendo a un inocente pero muchas más sin razón aparente.

Y así fue como educó a mi primo, que heredó el cabello chino de la familia y la explosividad de mi tío; una vez mientras jugábamos con espadas de madera, partió una en mi brazo; además tuvo numerosos incidentes en la escuela, tenía cierto gusto por las peleas. ¿Quién iba a pensar que ese era su verdadero camino?

Comenzó a practicar lucha greco romana, un camino que lo llevó a obtener medallas, logros y reconocimiento, bueno al menos fuera de la familia, su madre siempre cuestionaba la utilidad de sus logros. Confieso que soy ignorante de los detalles de las competencias, deberían ser un orgullo familiar, porque se requiere disciplina, dedicación y compromiso; y todas esas cualidades son escasas en la familia. Lo admiro y nunca se lo he dicho, y creo que no hay muchos que se lo hayan dicho.

Cuando murió su padre dejó un hueco que él quiso llenar, no tenía la simpatía para hacerlo, pero descubrió que cuando bebía las inhibiciones bajaban y el pensaba que era simpático, parece que no fue suficiente así que añadió otros deshinibidores para aumentar su simpatía, hasta perderse completamente, con la familia de lado y viviendo solo. El destino final fue un lugar especializado para librarse de las adicciones, fue un camino largo y lleno de dolor.

El camino de la redención jamás es una línea recta, tuvo una recaída, que fue castigada por su madre tirando sus medallas, diplomas, trofeos; pensó que era el castigo adecuado para semejante falta. Lo único que logró fue insertar un dolor permanente y desaparecer las pruebas de sus triunfos.

No heredó la simpatía, pero en cambio tiene un mejor corazón y es mejor padre.

Este es solamente un breve reconocimiento.

Liberación de energía

Dios nos da a todos nuestra botella de vida, unos se la beben a sorbitos, otros a tragos,  usted se la bebió de un tiro apá, ya no le queda nada. 

No Desearás la Mujer de Tu Hijo (1950)

La semana pasada necesitaba reducir mi tiempo nadando 100 metros en la alberca pero me faltaban algunos segundos para completar mi meta antes de mi último intento recibí una observación de mi instructora: en lugar de empezar lo más rápido posible debería comenzar más lento e incrementar la velocidad paulatinamente para terminar en la cúspide y dar el mayor esfuerzo al final. Parece que estaba vaciando toda mi energía al principio y nadando la recta final tan lento que el promedio se veía muy afectado, la sugerencia funcionó a la perfección.

El resultado me demostró que estaba administrando inadecuadamente mi energía, este fue un concepto que me dejó reflexionando, con recuerdos brincando alrededor de los músculos oculares ¿será que toda la vida he actuado de la misma manera? … sí, lo he hecho.

En un suspiro una novedad captaba completamente mi atención, me desvelaba y vivía a flor de piel hasta que la consumía por completo, como si no hubiera mañana, ni siquiera un después. ¿Para qué guardar energía en algo improbable? No hay más que el presente, los planes no son sino meras especulaciones más falibles que los cohetes chinos.

Esto explica las distintas direcciones que ha tomado la elección de vocación que han variado de ser investigador, mago, programador de radio, maestro, inventor,  DJ, pasando por el mundo del teatro, el periodismo y la academia para terminar en el mundo de los mercados emergentes.

La tranferencia más clara de este fenómeno fue mi paso fugaz por el inicio (o final) del periférico a velocidades de competencia urbana, de haber sabido que mucho tiempo se pondría de moda después de Fast and the Furious me hubiera quedado más tiempo en el mundo de los arrancones.

Hay una equivalencia en cualquier dirección, cuando llegaba una serie veía los veintitantos capítulos uno tras otro, un día en una convención (CReeP Convention) mientras recorría los pasillos me regalaron una carta especial de CCG (Collectible Card Game), las numerosas cajas que compré los siguientes meses no alcanzaron para completar la colección. O incluso ayer en la madrugada después de un comentario telefónico me puse a completar el juego de Angry Birds sin descansar hasta obtener estrella en todos los huevos dorados.

Un amigo que en algún momento coincidí en un taller de poesía, en la facultad de Ciencias y además vivíamos a una cuadra de distancia -este sobrino de una leyenda boxística declaró que ya no necesitaba leer más libros y se dedicó a venderlos- me reclamaba que no tenía la respeto por los libros, que no los trataba con reverencia que los usaba como kleenex y los deshechaba luego de sacarles provecho. Era el más rápido del oeste en los exámenes, llegaba 15 minutos después de comenzada la clase -para dar un efecto dramático- y aún así salía antes que todos, claro con la nota más alta de lo contrario no tendría ningún chiste.

Si juntamos esta actitud con mi personalidad adictiva la pócima resultante es un cocktail molotov que combina el alcohol aleatoriamente con distintas sustancias. Llegar a una fiesta y gritar ábranle a la llave, o tratar el vodka como agua, beber usando popote o al fumar dándole el golpe al cigarro, luego aventarse un hidalgo y sacar el humo. Con ninguna técnica logré el objetivo final: olvidar.

Ahora después de esta lección, ya tengo otra opción para actuar, estoy seguro que es conveniente aplicarla en algunas situaciones, seguramente donde se requiera un esfuerzo constante y cotidiano para llegar a una meta.

Pero me sigo preguntando si habré hecho lo mismo en el amor.

N.B. un extracto de la película citada: