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El Ángel

Un ángel dentro de mí que no cree en la muerte ni en el fin su locura lo puede salvar.

El Ángel – Santa Sabina

Esto escribía cuatro años atrás un poco antes de iniciar con este blog, antes de conseguir morada por estos lares:

Se murió Rita Guerrero y esto me llenó de tristeza, y derramé algunas lágrimas y no fue porque mi pensamiento volara hacia alguien, fue porque me acordé de mí.

Y tal vez fue porque Santa Sabina apareció en mi vida a finales de los 80, cuando ya habían pasado esos sábados de conciertos en el deportivo casa de la chingada donde siempre aparecía una razzia que terminaba los conciertos. Ellos se presentaban en el LUCC en la calle de Perpetua casi esquina con Insurgentes los martes que no había cover, en ese lugar las columnas estaban acolchonadas que amortiguaban el rudo baile de slam que hacíamos cuando tocaban “Chicles” y con el final de “Yo te ando buscando”

O la imagen de un concierto masivo en CU, donde se juntaba dinero para mandarle petróleo a Cuba, fue en las islas, haciendo honores abrieron los Nakos, después tocó Santa Sabina, seguidos de Caifanes, La Maldita Vecindad y cerrando Euguenia León (!), todo eso lo ví con Felipe tras el escenario.

También influyó que en septiembre del 89 fuimos a un concierto en privada Lago, cerca del metro Nativitas, ya veníamos servidos y un LTD negro se paró a amenazarnos con una pistola, pero huyeron ante los desfiguros de Paco que terminó en el suelo. Pasamos frente a una reunión de AA blandiendo una botella de bacardí blanco ofreciéndoselos y burlándonos de su negativa, La misma botella la escondimos en la base de un poste de luz que no estaba cerrada. No teníamos para la entrada así que Chucho tuvo que dar su cadena, ya dentro escuchamos a Splash y a Santa Sabina conseguimos robar un par de cervezas y nos dirigimos a una fiesta, donde tocaron unos cuates, todavía recuerdo que la letra de “Killing an arab” fue “Standing on the beach with a gun in my manos”. Después de terminada la música la fiesta continuó, pero Octavio me pidió que lo acompañara a dejar a Liz y Dioné, tomamos un Volkswagen rojo prestado y nos enfilamos a Canal del Norte, pero una de las llantas no aguantó todo el trayecto y nos quedamos varados en la Doctores, la sorpresa fue que el gato no servía, algo que hubiéramos podido solucionar, pero lo peor era que la llanta de repuesto estaba desinflada así que nos arreglamos para empujarlo hasta una gasolinera y medio inflar la llanta, y así llegamos a la calle de mayas donde Liz llamó para que fueran por ella y nos quedamos escuchando las desventuras de Nina con Aarón me parece. Llegaron por ellas y se las llevaron sin ofrecernos ayuda así que emprendimos el regreso como pudimos, todavía alcanzamos algo de la fiesta antes de que el sol la terminara.

Me resulta emotivo que todavía alcanzaran a traslaparse con algo de mi psicodelia, y llegaran justo antes de mi primera mutación, en la que el amor me abarcara y comenzara a pasar casi todo mi tiempo alrededor de mi amada universidad donde los carteles de sus conciertos abundaban, Rockotitlán, el LUCC, el Bar 9. Y por mi asidua asistencia al cine los vi aparecer en la película Ciudad de Ciegos.

Y cómo no recordar el concierto lleno de tantas bandas en el espacio escultórico que empezó cerca de las 10 de la mañana y acabó a las 4 de la mañana, donde vestía de blanco, llevaba flores y me acompañaba Natalia.  Después hubo una marcha por Reforma para acaba frente a la embajada estadounidense, caminar rodeado de personas que de alguna manera comulgan por una causa o al menos se ofenden por el el comportamiento del presidente Bush sr. Y después los zapatistas y tantos conciertos pagados con bolsas de arroz.

Y las cosas cambian, fue una mezcla de sentimientos no tener para pagar la entrada a verlos, al menos eso significaba que les iba mejor, había más gente queriéndolos ver, paralelamente me iba desmoronándome poco a poco, en tantas partes que ni tres terapias –personal, grupal y de pareja– alcanzaban a juntar el rompecabezas. Y su período sin disquera coincidió con un pasaje oscuro que algunos me vieron transitar, que me dejó una piel acerada y un corazón a prueba de balas.

Las lágrimas pueden provenir de ese mar adentro de la sangre que estuvo dormido, y que solamente mediante un punto de quiebra, como la huelga, despertó y que terminó por alejarme de la universidad principalmente pero de muchos otros lugares y me lanzó por caminos diferentes, algunos virtuales, gracias a los cuales encontré a tantas personas.

Pudiera ser una repetición porque hubo un concierto en el zócalo, contra la guerra de Irak donde todos lanzaban incordios contra Bush, ahora jr. En esa ocasión esperé al final y me firmaron mi disco Espiral y hablé un poco con ellos. Los tiempos cambian pero siempre hay causas alrededor.

Me parece que lo que me hizo llorar fue pensar que ya no era joven, que llevo algunas cosas irreversibles a cuestas, que “No me alcanza el tiempo”, que ese Ángel que ahora nos abandona se está terminando de llevar algo precioso; que ya no recorreré las calles de mi amada ciudad en las noches, que estoy lejos de mi alcoholescencia prodigiosa y sin aquel abanico de caminos que se bifurcaban.

Pero eso no es cierto, si algo he aprendido recientemente es que uno decide el camino, y que voy a seguir buscando, que ahora estoy en un lugar nuevo a punto de alcanzar los 40 y hay muchas cosas que quiero hacer, que sigo descubriendo música que me alimenta, y libros y películas y sobretodo personas. Jamás voy a cansarme de aprender, de descubrir lo hermoso de este universo, de interpretar los signos que se me presenta a cada día, lo que he vivido me formó y por eso lo escribo, que estoy construyendo mi vida de nuevo, que hay otra infinidad de posibilidades futuras, que tengo una ciudad por conquistar y que voy a empezar ahora.

¿tú eres Felipe?

todos tenemos una doble vida, siempre quisimos esta doble vida

Soda Stereo

Aunque ya teníamos tiempo de ser vecinons en mi primer acercamiento con la familia Mendoza —familiarmente llamados los del 26— Felipe tenía un parche en el ojo debido a un accidente con un instrumento de medición que le dejó una cicatriz en la córnea.

Ya mencioné la aventura que fue gestando la amistad, la verdad es que pasamos muchas más porque pasábamos la mayor parte del tiempo juntos, nos tocó crecer juntos —a mí más y en más direcciones— quizá haya sido la persona que más bromas haya hecho al respecto de mi figura. Podríamos decir que nuestra amistad no se basaba en la adulación o el buen trato. Pasábamos gran parte del día juntos.

Pasamos numerosas horas jugando, muchos juegos de calle —fútbol incluido— pero también en videojuegos destacando las olímpicas batallas en la commodore 64 donde los récords quedaban guardados en el floppy disk en el que venía el juego, así los personajes de PHILIP LEY, LI PING o aquel otro que logró que el chip SID entonara el himno nacional brasileño.

Nuestra transición hacia la adolescencia fue en asíncrona, hubo apenas unos meses durante el año mundialista en el que estuvimos en diferentes etapas, fue evidente en un par de fiestas de XV años, la primera de Sandra Sheila —a la que también asistió Pili Gorrión— y la segunda la fiesta de mi prima Alejandra en la que yo figuré como chambelán, pero no solamente bailé el vals sino que me la pasé en la pista de baile —e informándole a mi familia que ya no quería que me llamaran por mi apodo—  mientras que él se la pasó jugando con Chava y Mauricio.

En esta fiesta él se quedó encerrado en la casa de Chuchita, en esa fecha probablemente nadie —quizá con la excepción de mi tía Luisa— se había quedado tanto tiempo en esa casa solo, porque tenía la fama de algunos incidentes inexplicables. Se quedó encerrado por estar en el baño y no se dio cuenta cuando fuimos a misa. No fue la única vez que se quedó encerrado, también durante una fiesta en casa de Edith y Erika estaba en el baño cuando comenzó una guerra de comida que ocasionó que nos corrieran de la casa mientras él estaba en el baño. Era frecuente que cuando llegaba a algún lugar pidiera ir al baño, aún cuando no conociera a las personas, fue el que más baños conoció de todos nosotros. Y la única vez que le fue negado me parece que fue en casa de Mónica.

Dejamos de ser vecinos y su residencia se trasladó a Beauty —espacio situado en la calle de Delicias— y Mitla donde yo siempre era el culpable del olor a cigarro, generalmente philip morris que, cuando eran mentolados, contenían la leyenda que nos advertía del monóxido de carbono expulsado, eso era muy notorio cuando fumábamos dentro del carro, luego de un tiempo nos lloraban los ojos. Cuando él se fue a Los Angeles, dejé de fumar —fueron 2 años— a su regreso fui por él al aeropuerto y lo primero que me dijo fuu “Traes cigarros” no tardé en volver a fumar.

Las botanas por elección eran las canelitas —tenían más galletas que los trikitrakes— algunas veces la barritas o las piruetas; algunas veces comíamos garnachas a la vuelta en el negocio de Coco, otras veces en cerca de la esquina de Rosa Zaragoza y Manuela cañizares, donde yo pedía invariablemente suadero y él la mitad de machitos —los pedía de mariconcitos— pero lo más común eran las tortas, recorrimos diversos establecimientos, cuando la telera tenía dimensiones mayores, él las llamaba cariñosamente S-tortas.

Visitábamos esos establecimientos en mi coche Napoleón, por ejemplo el día que fui por su placa —600BRR— a la calle de Carpio, o la vez que tomo prestado el coche para darle una vuelta a Chitzuet, el cruce de las avenidas acelerando y jugándonos “el todo por el todo”, o acompañándome a sacar su primer verificación en un taller sospechosísimo en la calle de dibujantes, o mi cumpleaños 17 que comenzó con el bautizo de mi coche con un vodka infame —Terenka— que dejó una marca en el toldo, la ida al cine para ver “Me enamoré de un maniquí” —idea de Gisela— faltando a mi propia fiesta para llegar con el auto chocado con el faro apuntando a los letreros viales, otra mancha de Richardson con pepsi. Al despertar del día siguiente lo único que pidió de desayunar fue algo líquido evidenciando la cruda.

Ambos nos gustaba Soda Stereo, durante la gira Languis compré mi boleto con anticipación el lugar era C30 y me costó 40000 de los viejos pesos, pero él tuvo un infortunio en el metro que lo demás más bruja de lo habitual y no iba a asistir, el día del concierto, apenas antes de 2 de octubre que nunca se olvida, fuimos al Auditorio Nacional —antes de su renovación— para revender mi boleto porque me parecía que debíamos asistir juntos, pero la emoción y un revendedor nos esquilmó muy amablemente cambiando mi boleto por dos lo más alejados del escenario, pero fue un concierto memorable.

Nos tocó viajar a Zitácuaro a una encomienda, al ver la fila enorme en los camiones de regreso decidimos pasar la noche en el antro local y regresar en la madrugada del día siguiente, no contábamos con que la actividad se acabaría mucho más temprano de lo imaginado, afortunadamente conseguimos regresar en el último camión disponible, solamente que llegamos a la terminal de observatorio a las 4 de la mañana.

Algo que nos ensombrecía era la disparidad de la suerte, la fortuna de uno generalmente era acompañada con la desventura del otro, basta mencionar como fueron nuestras conversaciones de nuestra “primera vez”, en mi caso ese día coincidió con la una funesta noticia familiar que recibió Felipe y que iba a implicar su mudanza, por otra parte en Arcos de Belén, frente al registro civil le conté con lágrimas en los ojos mis penas —no recuerdo otra ocasión con lágrimas de alguno de los 2— luego fuimos a una panadería donde él me platicó su feliz acontecimiento. No estoy seguro si esto fue lo que nos mantuvo alejados durante un tiempo. Pero sí recuerdo esa sensación de que algo malo iba a ocurrir cuando veía su fortuna o durante mis momentos de felicidad preguntarme lo que le estuviera ocurriendo.

Solía hablarle de un teléfono público para felicitarlo por su cumpleaños.

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la clásica

En verdad, si no fuera por la música, habría más razones para volverse loco.

Piotr Ilich Tchaikovski

El término de música clásica es extraño, tan extraño que puede usarse para definir música que es posterior a la invención del término, puede referirse a la música culta o a un período específico pero creo que el término no me gusta porque parece una etiqueta que termina segregándola. Yo crecí al principio muy alejado de ella, salvo algunas veces en el radio y uno que otro disco de mi abuelo la música que escuchaba cotidianamente era variada, guapachosa si venía de mi madre, sesentera si era de unos tíos, santanera de los otros, hasta el jazz anda por ahí.

Hasta la secundaria conocí un poco de las historia de la música, y la frecuente asistencia a conciertos por un par de puntos en la calificación me fueron mostrando un poco de lo que existía, eso combinado con la enciclopedia salvat de grandes compositores que compró mi padre fueron completando mis primeros pasos, en ese mundo, que vendría a florecer presenciando los ensayos de la Ofunam de a grapa por supuesto. Solamente que no solía compartir ese gusto con muchas personas, en parte por esa barrera impuesta por el nombre.

Ahora lo más importante es lo que hace sentir la música, lo demás pasa a un plano mucho menor. y hay muchas piezas que provocan reacciones poderosas, que incluyen un malestar que culminó en vómito y me obligó a permanecer en el baño de la sala de conciertos. Una tristeza que parece que te despellejaran el alma o un bienestar que te ayuda a salir del oscuro pozo de la depresión.

Soy un lego en el aspecto musical, algunas veces tuve conversaciones con etnomusicólogos que se mostraban reacios a responder —o al menos considerar— algunas de mis preguntas, porque yo creo que en el caso de la música clásica que ha sido interpretada en innumerables ocasiones por múltiples ejecutantes, existen más elementos para distinguir los matices y elegir los favoritos; estas razones pueden resultar insólitas para otras personas.

Por eso disfruté encontrar algunos interlocutores con los que disfrutaba ese intercambio de opiniones. Por ejemplo conocía a un amigo en una fiesta donde los baños quedaron fuera de circulación porque los ocupantes se negaban a salir: el primero debido era una mujer despechada llorando y el segundo otro conocido dormido —ambos borrachos— si bien ese fue el primer tema de conversación, 2 semanas después lo encontré en el Tower Records que estaba en la calle de NIza, ¡ambos estábamos buscando lo mismo! era la interpretación de Kyung Wha Chung que ambos teníamos curiosidad de escuchar.  Con el tuve la oportunidad de conversar ampliamente acerca de las diferentes interpretaciones existentes de compartir algunas grabaciones, solíamos encontrarnos en la misma tienda para ver las novedades.

También tuve múltiples intercambios con aspirante que abandonó sus sueños musicales a cambio de una vida con mayor status social, es una lástima porque tenía la impresión de que ella entendía perfectamente las opiniones que tenía al respecto de ciertas piezas, quizá hasta podría aventurar que las consideraba fascinantes.

Este post fue generado por una respuesta de un tweet que mandé que incluía una foto de Maurice Ravel, la siguiente selección es como una pequeña muestra de ese universo. Recuerdo una frase de Melora Creager que traduzco libremente: para aquellos que tienen la mente cerrada a la música clásica ábranlas como flor por la mañana y solamente les dolerá por un minuto.

la regeneración del 97

Cada suspiro es como un sorbo de vida del que uno se deshace.

Pedro Páramo – Juan Rulfo

He hecho muchas referencias a muchos otros años tanto en este blog como en conversaciones personales, pero creo que de alguna manera he evitado el año de 1997, no porque carezca de importancia -al contrario- quizá todavía no he encontrado una explicación para la forma en que ocurrieron las cosas, sospecho que aún no terminan las secuelas y estoy seguro que algunos hechos estén conectadas con el futuro.

Comenzó con un viaje que hizo evidente la fractura de mi relación más larga hasta la fecha, fue el único viaje que hicimos juntos, a la ciudad que tiene un templo barroco que ocupa el segundo lugar dentro de mis preferencias: Santa Prisca. Si algo me gusta del barroco es el diseño intrincado y recargado con tantas cosas que lo alejan de la simpleza y que me recuerdan a la vida misma. No me di cuenta que ella intentaba romper conmigo cuando me dijo que me había estancado, que ni siquiera había terminado mi tesis; para demostrarle lo contrario la terminé esa noche y se la presenté al día siguiente. Este tipo de eventos se repitieron hasta que en un sueño musical me llegó la claridad y me di cuenta que las cosas habían terminado, bueno cambiado porque ese rompimiento fue muy largo, demoraría hasta la llegada del milenio la verdadera separación. Pero gracias a eso en ese año presenté mi examen profesional y obtuve mi título que, evidentemente, no es nobiliario. Y que eventualmente me llevaría a mi trabajo en la universidad.

La estancia en la Universidad me permitió tener a mano una conexión de internet suficientemente rápida buscar cosas que me distrajeran de los problemas amorosos y qué mejor que la música, entre los diferentes grupos que entraron a mi vida se encuentran Rasputina y Cibo Matto, ambos grupos habían sacado un disco en año anterior y tenían un evidente elemento femenino, como probablemente le dedicaré en un futuro un post al primero, en esta ocasión me referiré al segundo, donde en la alineación estaba Sean Lennon. Su música tiene la importante cualidad de ponerme de buenas, además su video de Sugar Water, dirigido por Michel Gondry es uno de mis favoritos.

Así como cuando aprendes una nueva palabra o adquieres un nuevo conocimiento las referencias suelen  aparecer por todos lados, en este caso Cibo Matto apareció en un episodio de mi serie favorita y un cartel de su disco Viva! La Woman en la película de Chasing Amy (fotos abajo) pero las referencias no terminaron ahí, unos años después, cuando me inicié en el mundo de los blogs -antes de tener ese nombre- en livejournal, solía escribir mucho más crípticamente de lo que hago ahora, en ese sitio podías buscar personas por país o por gustos de cada cuenta, algo parecido a los tags de ahora. No había muchos fans de Cibo Matto en México, yo seguía las publicaciones de una persona con la que coincidía en muchos gustos además del grupo mencionado; tiene una vena artística admirable, siempre disfruté sus post que incluían collages, fotografías y música. Hace un par de años la conocí en persona finalmente por casualidad mientras tomaba un curso en el Claustro de Sor Juana, es muy raro hablar frente a frente por primera vez con alguien que conoces en línea por más de un sexenio, pero todo fluyó perfectamente hablábamos largamente mientras escuchábamos música de una random playlist, lo que nos hacía reír mucho por las referencias que aparecían en la música que combinaba completamente con los temas de la conversación la rola con la que más nos reímos fue la de de Know your Chicken relativa a intereses románticos. Como quería tener el disco original hice un pedido en Amazon, pero siempre he procurado armar paquetes cuyo costo de envío sea óptimo entonces compré varias películas además entre ellas la mencionada pero no recordaba la escena donde salía el cartel fue una casualidad descubrí luego que llegaran en el mismo paquete, fue como si el inconsciente estuviera trabajando.

Y es evidente que aún sigo evadiendo contar todo lo que pasó ese año.

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Y el video

la segunda ley (instrucciones para el fin del mundo)

Un loco tira una piedra al agua, diez sabios no la pueden sacar

Proverbio rumano

Recientemente he escuchado muchas personas quejándose de las reglas o las circunstancias que los rodean, como si el universo los convirtiera en víctimas sin escapatoria, como si no se pudiera hacer nada, como si tuvieran una memoria vacía y una fe quebrada, no hay peor prisión que la que se forma de circunstancias aceptadas con resignación.

¿Cuántas veces las palabras de nuestros padres, maestros o figuras de autoridad se convierten silenciosamente en leyes no escritas que aceptamos sin pensar y dictan nuestro comportamiento? Vivimos convencidos de que la letra con sangre entra, que quien bien te quiere te hará sufrir o que al que madruga dios lo ayuda. Y tantas frases que pueden tener un origen razonable pero que cuando las vivimos sin razonarlas nos impiden ver nuestro entorno de otra manera.

Cuando se trata de las leyes legisladas el pueblo mexicano tiene una arraigada costumbre de acatarlas pero no obedecerlas, quizá forjada durante la colonia cuando el rey se encontraba del otro lado del océano sin poder de vigilancia, la prohibición de producir seda, vino o naipes no fue observada eso no es muy lejano de la abundante venta de discos pirata, alcohol adulterado o documentos apócrifos actualmente, en ese sentido las leyes se ignoran olímpicamente sin que les quite el sueño.

Cuando se trata de las leyes físicas pareciera que son rígidas e inamovibles que además cae el peso de la ciencia y la historia, pero un vuelo en avión es apenas doblez de la gravedad, tenemos aire acondicionado para desafiar a la temperatura y algunas partículas que desafían la velocidad de la luz. Cuando se rompen las reglas en otras esferas también resulta interesante como el sonido 13 en la música o la cuarta pared del teatro, esas rupturas son una nueva oportunidad, es alentador ver nuevos caminos o posibilidades.

Logré romper varias reglas —muchas de etiqueta—, retorcer algunas como en los juegos y el lenguaje, y abrir nuevos caminos debo confesar que también he estado atrapado en barreras que se filtraron en mi inconsciente que me llevaron a tomar posturas demasiado rígidas respecto, por ejemplo, a mi resistencia, pensando que podía aguantar más que cualquier otra persona y actuando en consecuencia, muchas veces en detrimento de algún aspecto de mi persona. También he dado un peso exagerado a la justicia al punto de tener una paciencia infinita y una confianza que muchas personas consideran inadecuada y hasta peligrosa. Yo vivía haciendo múltiples actos de equilibrismo, si bien tengo mucho tiempo que intento vivir asimétricamente la verdad es que hay dos fuerzas dentro de mí —batman y el arcángel— de las que olvido su existencia y que, constantemente, buscan equilibrar los actos de su opuesto como si por cada fuego tuviera que pagar la emisión de carbono correspondiente, como si tuviera que dejar inalterado el equilibrio decadente del universo.

Es como si estuviera indeciso entre el deber y mis deseos, con un sentimiento enterrado que me impulsa a elegir el primero invariablemente, como si al descubrir esos anhelos me sintiera expuesto y lleno de culpa, una prisión que no me dejaba volar.

Quizá he tomado un papel que no me corresponde tratando de mejorar el universo, lo que es un error garrafal porque el mundo se va a desmoronar, tal vez no en la fecha prevista por los mayas, pero de que va a valer madre no tengo duda, así que no debería gastar energías en perseguir sueños ajenos, sin antes atrapar los míos que parecen inalcanzables y esa es la regla más difícil de romper.

Entropy

bailes solitarios, amigos solidarios

Que en amigotes de los que hay agora
Ni deuda ni mujer está segura.

Lope de Vega

El sábado pasado me sentía cansado y sin ánimos pero terminé visitando un restaurante suficientemente mexicano donde había una oferta de tequila al dos por uno, aunque no había cerveza victoria para acompañarla así que tomé XX al cierre nos encaminamos a otro lugar para seguirla, fue un lugar donde uno de los grupos tocaba covers de Bon Jovi y una de las canciones que no tocaron me recordó las fiestas donde la bailé porque era una canción que siempre bailé solo, me hubiera gustado poder decir que era Dancing with myself de Billy Idol pero esa siempre la he bailado acompañado.

Una de esas ocasiones fue en una fiesta en una casa en cerro de la Libertad a unos pasos de Taxqueña, en un garage con las paredes blancas lleno de sillas plegables de metal y plástico negro, cuando comenzó la canción tenía tanta energía acumulada que empecé a bailar animadamente, me subí en una de las sillas y salté, incluso algunas veces contra las paredes, las únicas que no me huían durante el slam que no tardó en armarse, yo iba preparado con mis botas con casquillo y mi chamarra con algunos pedazos de metal añadidos, al final las paredes terminaron manchadas de sangre. Para variar el Chore no se quería regresar a su casa, juntamos una lana  y lo subimos a un taxi junto con Paco ambos ebrios en exceso, en ese entonces el primero vivía cerca del metro Ermita y el otro en Mitla.  Los demás nos regresamos a pie, Vani y el Wrote todavía me hablaban.

Nos invitaron a otra en la calle El Mayorazgo, cerca del cruce de Acoxpa y el periférico, aunque cuando nos invitaron nos dijeron que era la calle de Tallorango una dirección falsa, pero no fue la primera vez que llegamos a un lugar del que no teníamos dirección, solamente que en ahora cobraban la entrada, Paco tuvo que echar mano de sus dotes de galán para que nos dejaran pasar gratis, la bebida era de mejor calidad pero no era tan abundante, además no vieron con muy buenos ojos que yo me subiera a los muebles para bailar.

La otra ocasión fue en la calle de Club Necaxa, ahí solamente fui con Chucho y Vani, un amigo de ellos llegó en una moto y nos encontramos a Aby  y con varias de sus compañeras, entonces nos comportamos mucho más sociales así que durante el slam procuré no causar estragos. La última fue la fiesta de quince años de Erika A. hasta fuimos a misa a la Parroquia de Jesús Sacramentado el recuerdo basta para hacerme sonreir, como era costumbre en cada fiesta que nos invitaba una amiga nuestro comportamiento fue completamente vergonzoso, como en la ocasión que Chucho confundió al papá de la quinceañera con un mesero, al menos en esta ocasión parece que la familia no se incomodó, hasta bailé con la quinceañera, pero en algún momento volvieron a poner la canción y comencé a bailar de nuevo, sobre las sillas.

Yo no sabía que todas esas ocasiones había sido observado hasta que tuve un truene romántico unos días antes de una excursión de parejas que se había organizado. Mis amigos preocupados, bien por mi bienestar emocional o quizá porque mi ausencia representaba un coche menos, el caso es que me consiguieron novia en un par de días: Aurora, bueno era una candidata porque tuve que pasar oficialmente por el ritual de pedir su consentimiento, fue una cita muy rara, porque ambos sabíamos pero pretendimos que la cosa era casual, ahí me contó que ya me conocía -yo era el que bailaba solo esa canción en las fiestas- yo no había reparado en su presencia en las fiestas anteriores, parece que no es muy común bailar solo.

Con la música por dentro

La música es el lenguaje que me permite comunicarme con el más allá.

Robert Schumann

Mi familia nuclear nunca fue muy musical y me refiero a estudiar o tocar líricamente algún instrumento, mi mamá se la pasaba bailando y a mi papá le gustaba tener aparatos con un sonido nítido. No compartía el entusiasmo de mi madre por el baile pero sí el de mi papá, lo acompañé muchas veces a la calle de República del Salvador para comprar algún ecualizador, amplificador, bocinas o partes para armar las propias bocinas, siempre en búsqueda de un mejor sonido.

Tuve otros familiares más cercanos que sí se dedicaron a la música en mayor o menor medida. Mi tío Odón se dedicaba a tocar el órgano y cantar en las iglesias y su hijo estudió en el conservatorio, intenté tomar algunas clases de música con él y lo único resultante fue que conseguí tocar “Vamos a la Playa” —en la versión de los João— en el órgano, los tíos de mi tío tenían un conjunto musical en Salamanca y tenían entre su repertorio una cantidad inusitada de tangos, que por cierto le gustaban a mi abuelo paterno, los abuelos que alguna vez escuché cantar los hacían bastante bien.

También tengo varios amigos que se han dedicado a la música, por ejemplo 2 integrantes de la familia Mendoza, el mayor —Chil— se ha dedicado completamente con todos sus pormenores, lidiando con caimanes y buscando el hueso mientras que el menor —que además es mi compadre— ha tenido incursiones intermitentes.

Éste último ha sido el mayor crítico de mis gustos musicales, y no se diga de mi canto. Tiene una manera pontificia de referirse a la música, por supuesto que tiene mayor conocimiento que yo, y mucha más práctica pero cuando hablas desde una perspectiva  superior no dialogas en realidad.

He sentido la distancia que tengo respecto a la música, creo que donde hay mayor alejamiento es en el ritmo, no estoy acostumbrado a hacer tareas repetitivas, si no puedo firmar igual dos veces cómo diablos voy a tocar la misma nota al mismo tiempo. Si a eso le sumamos mi problema el oído hace que mi apreciación sea deficiente. Mis lucha por salir del último lugar en el singstar es una prueba del nivel en el que me encuentro.

Pero eso no me impide amar la música o tener opiniones al respecto, quizá opiniones bizarras o interpretaciones retorcidas del significado de los sonidos o las interpretaciones. Quisiera poder entablar más de estas conversaciones al respecto de la música y compartir mis pensamientos y visiones; pero parece que a los legos no les interesa mucho y a los entendidos no le prestan atención a las opiniones de un lego.

Tal vez por eso, o quizá con la ilusión de alcanzar a interpretar unas melodías que tengo incrustadas o para servir de acompañamiento durante una canción. Entonces decidí incursionar de otra manera, claro que un theremin fue demasiado para comenzar así que luego de sopesar son seriedad decidí compara un teclado, al menos ya tengo práctica digitando —aunque sea con otro teclado— de esa manera. Luego de batalalr con el Frère Jacques por un rato estoy intentando tocar Love Tender porque me acuerdo de la escena de Wild at Heart

Princesas de reinos lejanos

Llegas como una princesa, ante su príncipe vago, ardo en la luz de tu boca, oigo Rapsodia en azul.

Contraley – Real de Catorce

Una conversación con una princesa lunar de tierras lejanas respecto a la sangre y los signos de elemento tierra trajo del cajón de las memoria tres historias que podrían ser fantásticas.

Como todo cuento de hadas comenzó hace mucho mucho tiempo en un reino del norte donde existen aquellos alquimistas que transforman la leche en queso, menonitas les llaman, que además es tierra de mi compa tuitero de mil nombres. Ahí vivía una princesa de la oscuridad con el nombre más terso que he conocido, hablábamos de la inmortalidad, del gusto por la sangre, la vida de noche y los poderes de transformación, la diferencia era que mis afirmaciones eran literales.

Fui a visitarla usan la ya desaparecida AeroCalifornia, en una fecha donde se conjuntaban el día del amor y la amistad con el juego de las estrellas de la NBA —cualquiera podría pensar que esto es irrelevante y probablemente tendría razón— el recibimiento fue como lo dicta el protocolo, formalidad que apenas duraría unas horas luego del intercambio de regalos, sangre y demás afectos —frente a la familia real—  no volvía pisar su castillo, los días siguientes la pasamos practicando la inmortalidad, estuvimos tan juntos esas horas que cuando nos separamos fue para siempre. Bajo pretexto de cambiarse de ropa —y principalmente de zapatos— regresó a su casa  por la mañana; en la tarde recibí la visita de su hermana para notificarme oficialmente mi anulación y llevarme al cine a ver Mystery Men ¡para mitigar el dolor! Huelga decir que regresé sin blasones.

Otra tenía su residencia mucho más al oriente —me refiero a donde todas las sangres son reales no a la Agrícola Oriental— hablaba pausadamente y le sorprendían demasiado mis acciones. Su realeza era mucho más convencional, incluso tiene como pariente en línea directa una princesa reinante en un tiempo lejano, con una historia de traición y destierro. Sí, era una persona valiosa que tenía quebrado el color.

No asistía a tantos eventos oficiales por eso no tenía demasiados sombreros, la fuerza de su majestad unida incendiada con mi fuego conseguía derretir a ese país olvidado por el sol. Hasta su forma de servirme el té era correcta, creo que ese era un gesto que conseguía conmoverme, se quejaba constantemente de mi poca expresividad en el MSN —su desaparición aún no era evidente— en lugar de nombrarme caballero con una espada me bañó en pepsi light con un vaso.

La tercera tiene múltiples castillos en tierras de dragones a los que me he enfrentado. Su voz de sirena trazó un puente entre las esferas incompatibles de nuestra vida, hablábamos con notas musicales. La inundaba con interpretaciones bizarras que espero alguna vez comprendiera. Es fanática del saludo protocolario, mover el abanico y recibir la atención.

Con aficiones diversas, temperamento volátil y escudos de armas nobles, y seguramente una facilidad para el malabarismo, porque tenía además Two Princes entre los que oscilaba como un doblón que es girado para decidir quién se queda con la bolsa de cuero.

Sus signos zodiacales eran de tierra, les importa demasiado estar plantadas, tener un castillo, escudos reales, o las fiestas del castillo. Prefieren emparentar con gente de estirpe parecida pero sin darse cuenta de que sus castillos son también prisiones. Por eso ahora que visito otras tierras solamente voy a rescatar plebeyas.

Princesa

canto al pie de tu ventana

Aquel a quien no le gusta el vino, ni la mujer, ni el canto, será un necio toda su vida.

Martín Lutero

Tengo que confesar que pertenecía a una rondalla, cuando entré en la secundaria tenía que elegir dos actividades extracurriculares, una artística y otra deportiva, elegí la rondalla y natación. Para ninguna de las dos hubo examen de admisión, mi preparación era muy dispar porque estaba mucho más versado en el agua, tanto para nadar como para cantar. Pero la rondalla anterior había terminado con mala fama, incluso no se formó ninguna el año anterior. El encargado de dirigirla ha sido uno de los mejores maestros que he tenido, mucho más a nivel humano que académico. Debido a la escasez de alumnos con algún conocimiento musical se formó una rondalla atípica donde no se tocaban guitarras y los instrumentos se reducían a un teclado, un bajo eléctrico y una batería. Todo lo demás eran voces.

El comienzo fue difícil y los ensayos eran interminables, tuvimos que agregar más días y más horas para lograr una interpretación decente, tuve que dejar de asistir a las clases de natación —luego las pagué al doble— todavía tenía una voz aguda a los once años así que estaba situado en la primera voz. Al principio cuando íbamos a las keremeses nos dejaban el primer lugar, tal como los conciertos de varios grupos estábamos situados hasta abajo en el cartel, pero la calidad fue mejorando constantemente, nada mal para un par de meses, nuestro primer lugar estelar fue de locales, quizá no cuente mucho pero logramos ser escuchados.

Todo ese ambiente me era ajeno, pero muchos de mis compañeros estaban más perdidos que yo, en cada presentación repartían aquellos listones que eran como prueba de los lugares donde se había cantado, como nuestro uniforme era un suéter gris -afortunadamente no tuve que usar capa o los ridículos pantalones cortos- no necesitábamos portar los listones, pero algunos los atesoraban, un compañero al que apodaban Drac por su apariencia delgada y pálida -los vampiros no eran tan cool en aquellos tiempos- llegó tarde a una presentación quería conseguir su listón, yo lo acompañé a conseguirlo fuimos con las organizadoras para pedirlo y nos trataron con suma amabilidad, ahí descubrí que cierto sector femenino tenía una debilidad por los integrantes, alguna ventaja tenía que existir.

Para las épocas decembrinas preparamos una canción temática, solamente que ahora habría un solista, que fue elegido entre los que mejor cantaban del grupo de la primera voz, el ganador no fue una sorpresa, pero ¡yo era el suplente! ese ha sido mi mayor logro dentro del ámbito musical, seguramente más de algún lector quedará incrédulo -aquello que me han escuchado cantar- ante esta revelación. La canción navideña fue la siguiente:

Nuestra fama traspasó las fronteras del Distrito Federal y nos invitaron a una escuela de Orizaba a cantar -siendo la principal atracción- pero ese viaje iba a resultar fatal, para comenzar olvidé empacar mis zapatos: mal empieza la semana para el que ahorcan el lunes. Me quedé hospedado en casa de un alumno de la escuela a la que visitábamos —era la costumbre— junto con otro compañero, su mamá tenía una tienda y no quería ir más al DF por temor a ser arrollada por un tranvía, le dije que mejor no fuera porque si le daban miedo los tranvías seguro no se la acaba con los peseros. Durante la tarde nos reunimos con los demás -la presentación era al día siguiente- y estuvimos jugando en un toro “mecánico” que la verdad era manejado con un par de lazos. Cada quien tenía 3 oportunidades y el que durara más ganaba, las dos primeras veces duré un tiempo razonable pero terminé deslizándome lateralmente para dejarme caer, no les hizo mucha gracia que no pudieran tirarme así que la tercera ocasión, antes de agarrarme hicieron una maniobra que me hizo volar por los aires y aterrizar prácticamente fuera de la zona acolchonada, una parte de mi cabeza cayó todavía sobre un colchón, el cuello en aserrín y lo demás en el suelo. Pero eso no era todo durante la noche comencé con temperatura debido a una infección en los oídos que fue aumentando de intensidad, y sus padres estaban fuera así que no había posibilidad de ir al médico, no tenía ningún analgésico en su casa y no estaba ni su hermana Pura —sí, así se llamaba— para que me sirviera de enfermera. Ha sido la vez que mayor dolor físico he sentido. La presentación fue en un auditorio abarrotado, con la temperatura muy elevada, estaba sudando y al salir recibí una ráfaga de aire frío que detonó los dolores de nuevo, ahora del otro oído. Ahí sí me llevaron con el doctor, pero se negó a darme algún medicamento por miedo a que tuviera alergia, sin importar que perjurara que no tenía ninguna clase de alergia, que ya me había administrado penicilina muchas veces así que fue otra noche de dolor, con la diferencia de que alrededor de las 3:40 de la madrugada el oído se me reventó luego de un dolor agudo y un escurrimiento de pus y sangre por el oído, el dolor subsecuente fue mucho menor. Desde entonces no distingo de dónde provienen los sonidos y solamente hablo por teléfono por el lado izquierdo.

Unos días después de esto mi voz comenzó a cambiar, así que me tenía que poner en la frontera entre la primera y la segunda voz, me avergonzaba lo disparejo que salían mis notas y algunas veces fingía cantar pero no emitía ningún sonido, creo que desde entonces asumí que ya no podía cantar y dejé de hacer en público hasta hace muy poco.

Justo cuando habíamos llegado al pináculo nuestro maestro nos avisó que iba a cambiar de asignatura y no nos dirigiría más, fue algo que ocasionó un malestar general, una animadversión al nuevo maestro que se manifestó con una serie de indisciplinas que algunas veces rayaban en lo ridículo, como cambiar la letra de alguna canción para incluir malas palabras. Nos escapábamos de los ensayos, y el maestro era incapaz de mantener el orden, todo esto terminó en la cancelación de las siguientes presentaciones importantes -una de ellas en San Luis Potosí- y nuestra última presentación fue en un festival para el día de las madres, fue un ascenso rápido y una caída vertiginosa, tan parecido a la vida real —¿será porque era la vida real?

Dos años después surgió otra generación con la que tuve una amistad, ellos sí tenían capa y todo, me invitaban muy seguido a dar serenatas —evidentemente no podían invitarme a una presentación oficial— no me invitaban por mi voz sino por mi temeridad y por el vehículo —sí quizá esto último era la razón principal— pero seguro nadie conocía la ciudad como yo y muchas veces les faltaba el espíritu para hacer ciertas cosas. Fuimos conminados por la policía, destruímos un acordeón, enfrentamos una asalto saliendo ilesos e incomodamos a muchas personas, pero ellos fueron testigos de la única vez que he dado serenata, solamente lo hice una noche en la que ninguna de las damas homenajeadas se dignó salir así que lo hice para subir la moral del grupo, fue la casa donde nos trataron mejor —algunas personas saben lo que canté— pero en esta entrada no lo voy a mencionar.

Estuve muy alejado de ese pasado, incluso estuvo oculto por Demoré demasiado para aceptar que el canto me gustaba, incluso si no lo hago muy bien, por eso cuando me mudé de ciudad elegí despedirme de mis amigos cantando. Dejo una de las canciones del repertorio: