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La banda del Sargento Pimienta visita el hotel de Elvis

Éste es un amor que tuvo su origen
y en un principio no era sino un poco de miedo
y una ternura que no quería nacer y hacerse fruto.

 Efraín Huerta

Seguro algún lector tiene alguna historia parecida, estoy casi seguro que cada quien tiene al menos una, si no has tenido el corazón roto alguna vez no has vivido.

Estas historias de amor empiezan con una mujer: puede ser una compañera de tu clase de alemán, o la amiga de una amiga —clásico—, una ex-compañera de clases, o una alumna —muy frecuente—, una vecina, o la hija de unos amigos de familia, también es posible que no tengas lazos previos —aunque ya conocemos la teoría de los 6 grados de separación— pero lo importante es que alguien nuevo entra en tu vida. Hay muchas formas de conocerla;

Quizá acompañas a tu amigo por su novia a la escuela y decide unirse su amiga de piel lozana y corazón apasionado —además de otros atributos estratégicamente distribuidos—; o vas a su fiesta de cumpleaños donde la conoces con un abrazo —puede ser ella la anfitriona o una amiga en común—; tal vez cuando buscas su casa para entregar unos papeles y le preguntas a un niño que juega en la calle el te toma de la mano y te lleva hasta su casa, abre la puerta, y suben a su recámara —aún te lleva de la mano— y la encuentras acostada en ropa interior viendo la televisión; quizá mientras cuentas tarjetas en la clase de alemán ella te susurra algo al oído y pierdes la cuenta; o le preguntas dónde queda una calle y ella hace un comentario respecto al frío y tus mangas cortas; o jueguen scrabble en el mismo equipo y su primera palabra sea escatológica de 7 letras y ganen el juego; o les toque preparar la bebida juntos y se asombre de que partes los limones sobre tu mano; quizá llegó a colarse a tu fiesta con el pretexto de que iba a “fumarse un cigarro” ; quizá la escuchaste decir que se había cambiado de actuaría y filosofía y le preguntaste las razones de su cambio; o la conociste en algún foro de música; quizá fue un encuentro fortuito en la red.

Pero la parte primordial, la más importante —al menos a la que me quiero referir— es la siguiente, ¿cómo se pasa de ser una presencia en tu vida a convertirse en el objeto de tu atención, es una desconocida que repentinamente pasa a habitar tu pensamiento, asaltar tus sueño y casi sin darte cuenta ya la estás considerando para novia, compañera y algunas veces te vas hasta la cocina y ya la ves como la madre de tus hijos, ¿qué ingredientes forman parte de esta reacción? ¿qué acciones o características detonan el proceso? ¿de qué lado masca la iguana?

Quizá al principio fue un detalle de color de su ropa —ese color violeta tan poco común—, es posible que emita un juicio político contundente y siempre es más atractiva una mujer que defiende sus derechos y más aún los derechos de los demás, o de los animales ese amor que se derrama hacia sus mascotas parece que indica que es una persona confiable y amorosa. Puede ser que lleve una revista de Radio Universidad en sus manos o que un libro de Murakami se asome en su bolsa y eso desencadene una plática apasionada que se queda en tu inconsciente. Ahora puede ser que la primeras palabras que te dirija sean una pregunta inverosímil ¿de dónde proviene el cloranfenicol? —del streptomyces venezuelae— por un lado fue como un reto pero estoy segurísimo que ella quedó igual de encachada cuando respondí correctamente —tengo una serie de datos extraños en la cabeza—, también está el caso en que mis primeras palabras —y las últimas— que le dije: “Dick Laurent is dead” encendieron la chispa, bueno el hecho de que entendiera perfectamente y me respondiera “Fire walk with me” para mayores explicaciones pueden referirse a David Lynch. ¿Y cómo no enamorarse de alguien que te encuentras en el cine de tu facultad cuando la función es “Der Himmel Über Berlin“? Puede ser algo completamente externo como los abrazos amorosos que te da su madre cuando te recibe, uno supone que hay algo en común en el DNA. O puede ser que te invita a su casa y te deleita tocando para ti a Mendelssohn en el piano; o por ejemplo te enteras de le gustan los Cocteau Twins y entonces dices de aquí soy. O imagina que tiene el cabello encendido, o que le gusta el manga —y si es una gamer ahí quedas— o que tiene una princesa como antepasado —y uno empieza a tratarla como tal— o entre la conversación suelta un “me gusta la arquitectura barraganiana” me acordé mucho de esta parte cuando vi la última película de Woody Allen: To Rome with Love con el personaje de Ellen Page; no falta alguna que te confiese que es creatura de la noche u otra que pretenda ser bruja —y que quizá lo logró en parte. Algunos amigos dicen que me solamente me gustan las locas.

Comienzas a pensar que ella es muy diferente a las demás, que las características de ambos embonan a la perfección y comienzan a salir, lo que puede desembocar en algunos casos en un negativa amable poniendo como pretexto que tienen novio lo que me parece ridículo porque si es ese el problema ¿basta con eliminarlo? también puede pasar que después de pasar una noche en su casa te corra amablemente porque va a llegar su marido —lo que te sorprende porque ni te pasaba por la mente que estuviera casada tan joven— así que eso se queda en acostones ocasionales, algunas otras no quieren nada serio. Y con otras empiezas a salir, sin darte cuenta estás haciendo cosas que no harías regularmente pero que ahora piensas que estás en un tiempo excepcional, notas ciertas actitudes en la otra persona, a veces sutiles otras algo escandalosas pero que dejas pasar porque ya estás encachado, y piensas que esos son detalles menores que no empañan la imagen que ya te formaste. Y te encuentras en una fila a merced del cadenero ene l antro de moda, o visitando el McDonalds  porque le gustan las hamburguesas —hazme el favor— o gastándote medio sueldo en algún regalo no muy apreciado, o cocinándole sus platillos favoritos —y recibiendo críticas por la presentación del postre— bailando usando corbata, siguiendo un reality show, porque también la quieres sorprender, enamorar, ganártela y creo que ésta última es la palabra clave.

Y entonces comienza una relación —parece que unas veces es unilateral—, pueden ser tan intensas que se consumen inmediatamente, puede ser que ella sea ligeramente inestable —parece que me atraen naturalmente— entonces puede que cambien de opinión varias veces en un corto tiempo algo así como 8 rompimientos y 7 reconciliaciones —parece anuncio de hotel de 4 días y 3 noches— en un espacio de 3 meses. Puede ser que la relación dure más casi un sexenio o incluso que termine en matrimonio y dure lo mismo que un ciclo olímpico. Pero seguro va a terminar porque en el mejor de los casos —¿será que en realidad éste es el mejor de los casos?— termina cuando se termina la vida haciendo realidad el hasta que la muerte nos separe. Pero generalmente terminan antes, pero cuando estás dentro ves las cosas diferentes, crees que tu futuro será: familia con hijos y toda la cosas, abajo una foto con mi ex esposa cuando pensaba de esa manera.

ex-esposa

Un motivo puede ser que descubras que te pone el cuerno un 13 de febrero —como si lo importante fuera la fecha— nunca hay que descartar la posibilidad de que se los encuentros se tornen insoportables, o que repentinamente te salga con que le gusta el cabello de Meg Ryan seguro seguiré traumado con ese episodio de mi vida. ¿Qué otra cosa puedes hacer si descubres que eres el tercero en el orden al bat? Cuando ella comienza a perder el hilo de la conversación o se olvida de días enteros sospechas que ya la droga la sobrepasó. O imagínate que alguien más tiene acceso a los mensajes que le mandas, o descubres que ha divulgado información confidencial —por eso ya cada vez tengo menos secretos—. También puede ser que ella quisiera ir a estudiar a otro país, claro que hay otras razones atrás, una necesidad de quitarse la ataduras que finalmente están en la cabeza.

Pero no me engaño, yo sé que tengo una gran responsabilidad en todo lo que ha pasado, que mi vida la he ida forjando con mis decisiones, mis actos y negligencias. No es que me hayan engañado o fuera una víctima a la que le rompieron el corazón —aunque tenga múltiples cicatrices— en realidad he sido partícipe de esos actos. Yo soy todas esas cosas y si quiero que las cosas cambien tengo que hacer algo diferente es necesario para seguir un rumbo distinto. Si quiero evitar repetir la historia tengo que prestar más atención a los detalles y a los sentimientos que desencadenan dejar de actuar inconscientemente. He decidido cambiar, espero contarles pronto.

Y esta canción fue el origen de la entrada.

Concierto miedo

Las cifras de venta de un disco me parecen una abstracción, son uno signos sobre un papel, y más ahora, con la piratería. Lo que importa es cuánta gente ha ido a verte esa noche y el aforo de las salas que te llaman.
Antonio Vega

En México en septiembre de 1971 hubo un concierto en Avándaro, un verdadero desmadre de organización, pero fue una oportunidad para los que les gustaba el rock de reunirse en grandes cantidades para celebrar de una manera tribal. Creo que en cada concierto hay una especie de experiencia colectiva que nos alimenta el gusto por la música. Después de la mala publicidad obtenida pensaron que los conciertos de rock eran una amenaza para la seguridad pública y los prohibieron.

Por esa razón tardé demasiado tiempo en ir a un concierto, porque ir a recitales de Mozart, conseguir boletos en el Patio —en Atenas número 9—  para ver a José José o ver a Lupita D’Alessio en un palenque —no estoy hablando de su vida privada— no cuenta. No había espacios para hacer conciertos en mi amada Ciudad de México, pero hasta entonces solamente había tenido contacto con rock extranjero gracias a mi tío Mundo que era un ferviente admirador de Eric Burdon, Led Zeppelin, o los Rolling, entonces mis intereses musicales fueron mudando por la vía de la canción de protesta hacia los rupestres, Jaime López, Cecilia Toussaint y los entonces apareció un grupo en el horizonte llamado Botellita de Jerez. La única manera de verlos era en lugares cerrados, eventos no publicitados, donde también se veían personas como Guillermo Briseño, Heber Rosell o el mismísimo Rockdrigo Nopales.

Creo que todo comenzó a cambiar después del temblor, donde ya cualquier foro parecía un hoyo fonqui, creo que los conciertos que se organizaron luego del temblor, uno en homenaje a Rockdrigo y Frederik —un artista de teatro que era belga y vivía en la calle de Bruselas de la colonia Júarez— donde el conductor fue Alejandro Aura y actuaron, además de los arriba mencionados, Trolebús, Roberto Ponce, Nina Galindo, Rafael Catana, Armando Palomares, Armando Rosas y la Camerata. Este concierto constrastaba con el que se organizó por los famosos donde estaban Vicente Fernandez, Lucía Méndez, Verónica Castro, Yuri, y algunos otros.

Luego de esta desgracia era natural que se organizaran conciertos de corte de rock urbano, generalmente en el deportivo casa de la chingada, donde tocaban grupos tan alternativos como los Nakos, Follaje, Emilia Almazán,  a, pero regularmente terminaba en una razzia, hasta había un programa los domingos en la noche por 105.7 donde anunciaban a los detenidos para que fueran por ellos. Alguna vez fui a una tocada en la calle de privada Lago, cerca del metro Nativitas, nos dejaron pasar apenas con el reloj de mi amigo Chucho—la patria era pobre— y tocaron Splash, Santa Sabina y estaban Alfonsó André y Saúl de los Caifanes que tocaron un palomazo, era una casa, y al final te podías echar unas chelas con ellos, nadie los conocía. Pero poco a poco fueron  surgiendo algunos lugares como el LUCC, Rockotitlán y el RockStock.

Pero de estas épocas hay algunos conciertos que recuerdo por diversas circunstancias, cuando Soda Stereo estuvo en el Auditorio Nacional en la gira Doble Vida, yo ya tenía mi boleto con un lugar extraordinario, mi hermano del alma Felipe no pudo comprarlo por algunos descuidos financieros que tuvo, me acompañó a la entrada pero la verdad se me ablandó el corazón y cambié mi lugar por 2 boletos de hasta arriba para ir juntos, no tuve la mejor visión pero fue por mucho muy emotivo. Otro de ellos fue cuando Rod Stewart estuvo en Querétaro, yo creo que el 40% estaba quemando mota porque el hornazo era impresionante, lo más importante fue que después de ese concierto mi sencillo  de 33″ de “Da’ ya’ Think I’m sexy” fue indispensable en las fiestas por un rato. Y el otro fue un masivo en CU donde tocaron Juguete Rabioso, La Maldita Vecindad, Santa Sabina, Los Caifanes y Eugenia León, ese concierto lo viví detrás del escenario, Felipe consiguió varios autógrafos, el concierto era para juntar lana para mandar petróleo a Cuba.

Ya en los 90’s recuerdo varios conciertos que se hicieron en el Blanquita de pares de bandas, fui a ver a Real de Catorce con Flor de Metal, Raxas con Next, Ritmo Peligroso junto con Casino. Los Caifanes presentaron el disco del diablito en el Blanquita, ese día una indigente nos ofrecía su desnudez a cambio de monedas o una manuela o una francesa a cambio de un poco más de lana para el pomo. También fui de última hora a un concierto de Cecilia Toussaint, llegué directo a la taquilla a comprar los boletos, primero pensé qué rápido fue pero me di cuenta que había una gran fila y que yo me la había saltado olímpicamente —la verdad no me di cuenta— en la fila para entrar iba de ida y regreso, me encontré justo con un amigo en la fila a punto de entrar, así que en un par de minutos ya estaba dentro.

También fui a la conmemoración de los 5 años de la muerte de Rockdrigo, hubo 2 eventos uno fue un concierto en el teatro Isabela Corona en Tlatelolco —local apropiado— aunque solamente tocó la mitad del grupo Qual. Y hubo otro concierto de la calle de Liverpool, ese sí con puro espontáneo, escuché muchas canciones bizarras, los asitentes no te pedían lana para la chela sino para ir por más cemento antes de que cerraran la zapatería.

Cuando fue la guerra contra Iraq incitada por el papá Bush hubo numerosas protestas, algunas frente a la embajada pero hubo un concierto memorable en el espacio escultórico, en las propagandas de invitación se pidió la asistencia vestidos de blanco, llevando flores e incienso —este último para disfrazar el consumo de marihuana— y pues estuvieron TODOS, y me refiero a todos el concierto comenzó pasadas las 10 de la mañana y terminó a las 4 de la mañana siguiente, en el lugar donde Jorge Reyes solía hacer su concierto primaveral. Aquí me ocurrió algo curioso, unos 20 años después fui a un concierto de Santa Sabina en zócalo, donde el pretexto ahora era la guerra contra Iraq propiciada por otro Bush —ahora el hijo— cuando me acerqué al final del concierto para que firmaran mi disco de Espiral comentamos al respecto. También fui a varios conciertos en la explanada de la delegación Venustiano Carranza —donde saqué mi primer permiso de conducir— en uno de esos se presentó lo que quedaba de Nacha Pop.

Durante todo ese tiempo me tocó ver nacer bandas como Caifanes, Café Tacuba —cuando Alicia todavía vivía ahí—, Fobia, Santa Sabina. Ya para finales de la década fui con mis primos a un concierto en el Metropolitan donde se presentaron los 3 —Julieta Venegas de invitada—, la Nao, Los Babasónicos —fue la primera vez que los vi en vivo— Sekta Core, Desorden Público, La Dosis y Coda. Ahí me di cuenta de que ya no estaba chavito —al menos comparado con los otros asistentes—; mucho tiempo después —2009— fui al Auditorio Nacional a ver de nuevo a los Babasónicos con mi fluctuante novia ella se sentía incómoda por verse rodeada de chavos al final del concierto terminó conmigo, claro que esto no era raro porque esa escena se repitió muchas veces los meses siguientes. Algo que también descubrí entonces fue que los concierto habían cambiado, se avecinaba Ticketmaster que vendría a dominar el mundo de los conciertos, que desde entonces dejaron de tener esa sensación tribal que es difícil tener cuando la preventa es solamente con tarjetas Banamex. Claro que asistí a muchos de ellos aunque no me hiciera ninguna gracia la comisión pagada. Y aunque estuve retirado mucho tiempo de los conciertos cuando me casé, luego del divorcio tenía muchas ganas de seguir asisitendo regularmente, y comencé con aquellos foros no tan grandes como para volver a sentir esa emoción de antaño. Dejo alguna foto de antes y después.

En Busca del LP perdido (Two minutes warning)

El porvenir ya existe -respondí-, pero yo soy su amigo

El jardín de los senderos que se bifurcan – Jorge Luis Borges

A manera de introducción —para las personas jóvenes— habrá que aclarar que LP no se refiere al gas —Liquefied Petroleum— que es repartido a domicilio que va perdiendo terreno frente al gas natural, tampoco se refiere a una medida usada en las pulcatas —Litro de Pulque— ni el procedimiento médico para extraer líquido cefalorraquídeo —Lumbar Puncture— tan nombrado en las series médicas, LP es la abreviatura de Long Play y se refiere a los discos de vinilo de 12 pulgadas que eran tocados a 33 1/3 de revoluciones por minuto.

Hay momentos en la vida de donde los caminos se bifurcan, aquellos con los que te preguntas ¿qué hubiera sido de mi vida sin ese momento? aunque TODOS los momentos son así. El tema salió por una canción que mencioné en twitter y que prometí contar la historia.

Un día nos invitaron a la fiesta de los 17 años de Ana Margarita, que era amiga y compañera de escuela René, que era mejor conocido como el Vani que como el hidrógeno lleva un 2O después — Vani-dos-ó — y creo que ya he dado muchas explicaciones en esta entrada. Bueno el caso es que nos invitó para que lleváramos la música, fue nuestro primer gig como DJs, todavía sin un surtido musical muy extenso. Y como en ese tiempo lo más importante eran las fiestas asistimos.

Cuando llegamos a Osa Menor 207 —entre Triángulo y Centauro— la fiesta estaba prácticamente desierta, algo que no mejoró con el tiempo, la única mujer era la anfitriona pero había un par de joyas entre los discos que pedimos que llevaran, un recién desempacado Disintegration de The Cure y el sencillo de Blasphemous Rumours de la banda preferida de Vani:

Debido a la ausencia de féminas nos dedicamos a beber y a escuchar los discos a placer: el sencillo de Depeche Mode tenía 4 canciones grabadas en el Empire Theatre de Liverpool —Inglaterra no la tienda— dos de ellas no muy comunes: Ice Machine y Two Minute Warning esta última es la referencia del twitter. Para sorpresa de todos, poco después de las once de la noche apareció Jairo, con su coche lleno de mujeres, que fueron asediadas por una jauría semialcoholizada, al mensajero le tocó perder a su hermana —con el Chore— y a su novia. Entre las asistentes estaban Mónica y Abigail Fabiola.

No solamente fue por Aby que probé por primera vez los nachos, por ella comenzamos a frecuentas el hueso skate, y pues por ella conocí a Natalia, y mis amigos conocieron a Carmen, Rocío, Nadia, Ingrid. Y nos toco vivir relaciones que nos marcaron. Fuimos a celebrar un 14 de febrero a un cementerio y nos robamos un letrero de zona arqueológica —delito federal— luego de ser perseguidos por la policía. También los estudios de Felipe en el extranjero tienen que ver, la primera vez que volví a fumar, o mi asistencia a 2 funerales está relacionada con ese momento. En nuestra última actuación como DJ —donde las damas nombradas estaban presentes— la fiesta terminó en una batalla campal —por culpa de una de las damas nombradas— donde no solamente serví como escudo contra balas, también las bocinas fueron destruidas y mis discos confiscados por el honorable cuerpo policial, sí, también por eso cambié de LPs a CDs.

Pero cuando compré el CD equivalente al disco mostrado en la imagen de arriba solamente tenía 2 de las canciones originales y 3 canciones en vivo fueron cambiadas por otras 2 diferentes, una en remix y otra en vivo. Y sí, las cosas no vuelven a ser iguales, sin importar cuál sea el punto de origen no hay regreso y esos cambios sutiles —como el disco— que parecen tener poca importancia pueden definir por completo otro momento.

Les dejo otra versión de la canción que referida, aún no he conseguido la versión del otro disco,  si alguien la tiene que se moche:

La dama y el vagabundo

Si te encuentro en una fiesta a la cual hemos sido invitados con fineza, ¿cómo podría yo ofenderte en el obsequio del salón, quebrantando la consideración debida a los anfitriones y el honor de la casa ajena?]

Jaime Jaramillo Escobar

Esta entrada fue a petición de mi amigo más rápido y aliterado a quien, luego de una plática acerca de la película Roman Holiday, prometí contar un par de experiencias de mi pasado, un tema surgido en la toluqueña casa de una querida amiga que aún piensa que le robaba las novias a su hermano, en mi defensa alego que en una ocasión pedí su permiso, pero en las otras dos yo no tenía idea, y con una de ellas las cosas comenzaron con una gran confusión.

Yo estaba interesado en su prima, parece que eso no le hizo mucha gracia al principio, pero cuando se dió cuenta de que la prima en cuestión  no era de sus dos primas medianamente famosas su actitud cambió completamente, entonces me empezó a dar largas alegando que ella se había ido a L.A. Para estas largas conversaciones yo tenía que ir aun teléfono público que estaba atrás de la secundaria 280 en la noche —no tenía teléfono— y tenía que esperar a que estuviera solo para hablar libremente, me costaba trabajo hablar mientras alguien más escuchaba y peor aún inventar algún pretexto para colgar cuando transcurrían los 3 minutos de espera que eran acostumbrados.

En ese tiempo no tenía idea de lo que estaba pasando, ahora a la distancia me parece que era una rivalidad familiar la que me colocó al frente de la fila de pretendientes de la susodicha, justo después de dejarla en su casa después de la primera vez  que salimos —y única que subió en mi auto— regresé meditando lo que había ocurrido manejando por el periférico muy por encima del límite permitido  —fue en este tiempo donde alcancé mi récord de 170 kmh— me rondaban las caras de desaprobación todas las expresiones populares que dije, nunca antes había reparado en los efectos de frases como “órale pues“, “pa’que” o “cámara” odio admitir que sentí vergüenza y me recriminé por haberlas dicho, y haber cuidado mucho mi lenguaje al hablar con ella. Era como si tuviera que esmerarme para estar a la altura —chale—.

Cuando llegaba a su casa don Antonio —era su jardinero— siempre lavaba mi coche, eso me daba mucha risa porque su coche era más nuevo que el mío, siempre intercambiábamos comentarios acerca de los detalles del motor y algunas anécdotas de su mantenimiento, pero esa era la parte fácil. Si me recibía su padre tenía que enfrascarme en una plática política donde sus vínculos revolucionarios —y evidentemente origen de su fortuna— salían a flote, no me enorgullece decir que tenía que cuidar mis palabras para que no salieran a la luz mis opiniones de oposición mejor me concentraba en el whisky que me invariablemente me ofrecía. El verdadero problema era enfrentarme a su madre, que disfrutaba evidenciar su desprecio con comentarios incómodos y preguntas completamente fuera de tono ¿qué diablos iba yo a saber cuánto era el salario promedio de un físico? No había necesidad de hacer evidente que no era el mejor partido para su hija —en sus términos por supuesto— eso se podía ver desde kilómetros de distancia, ambos lo sabíamos pero supongo que era como una gota desgastando la piedra. Pero su abuela era un amor, siempre hacía pastel de elote y me dejaba un pedazo para que me lo llevara y fue la única que se acordó de mi cumpleaños.

A mi cuñado le decía cufito porque se parecía a un tío que participó de alguna manera cuando unificaron el wattage, al principio hubo una mutua indiferencia que cambió hasta que, un noche que iba rumbo a su casa, lo encontré enfrascado en una discusion con unos policías, lo cual resultaba —supongo que aún es lo mismo— un desperdicio de tiempo sin sentido cuando tienes la cartera llena, entonces me acerqué simulando ser un observador y le expliqué cómo dar una mordida, sorprendido de que hubiera quien no lo supiera. A partir de ese entonces nos llevamos mejor y cotidianamente me invitaba a jugar billar en una casa e huéspedes que tenían al fondo mientas esperaba a que su hermana llegara, al menos en un ambiente menos hostil, además me ofreció su coche para alguna salida importante, creo prudente señalar que jamás utilizábamos el mío porque no era ni de cerca aceptable.

En esa parte de la casa fue donde pasaba la mayor parte del tiempo, tenían lámparas cuya base era el el centro de una rueda de carreta, parece que de laurel, eran muy pesadas pero la luz era muy tenue, y había una especie de despacho que tenía varias fotos de su abuelo con personajes históricos y la silla más cómoda en la que jamás me he sentado. La mesa de billar era de carambola lo que eso mostraba la seriedad con la que se tomaba ese juego en su familia.

Nuestras salidas se limitaban a dos tipos de fiestas, unas las relacionas con su familia donde tenía que cambiarme en su casa donde ella siempre se las arreglaba para yo tuviera una indumentaria apropiada, tenía que bañarme de nuevo y peinarme usando una cantidad industrial de fijador de cabello, ya desde entonces odiaba las corbatas, pero ella tenía una especie de fijación al respecto, el único nudo permitido era el windsor y no importaba lo bien lo hiciera siempre terminaba ella arreglándolo o haciéndolo de nuevo. Y debo admitir que ella se pintaba sola para lucir bien y yo caminaba ufano a su lado, durante un breve tiempo porque casi no estábamos juntos durante las fiestas, ni siquiera en aquellas que asistíamos por gusto.

Generalmente era en alguna casa de la Colonia del Valle —o alguna parecida— donde se pagaba una cuota fija por la barra libre y las mujeres con minifalda entraban gratis, y estoy seguro que nadie objetó su entrada a ninguna fiesta, como la única restricción era el largo de la falda tenía mayor libertad para estrenar y experimentar, yo usaba tenis de astronauta en una ocasión y en la siguiente topsiders sin calcetines. Recuerdo un día en particular donde se vistió completamente de morado, evidentemente se esmeró en conseguir las prendas y zapatos de un tono adecuado, pero las mechas de ese color en su cabello me conquistaron, su 1.77 de estatura sumado con aquellos tacones más el peinado alto hacían que destacara, recuerdo que al abrazarla tenía que alzar ligeramente la vista para observar su fleco. Esa fue la única noche no terminó al mismo tiempo que la fiesta.

Estaba acostumbrado a compartirla, o al menos su tiempo, pero honestamente tampoco sabía demasiado acerca de sus actividades, pasábamos muy poco tiempo juntos, casi no hablábamos, ella se la pasaba saludando a medio mundo; todos la buscaban, la sacaban a bailar o la arrastraban hasta sus grupos — sí, mi primera caterpillar girl— , mi consuelo era que venía conmigo, pero la verdad era yo el que iba con ella. Parecía que mi disfraz para encajar me convertía en un fantasma — una analogía acertada e irónica— en un extraño en la multitud.

Y parece que la mayoría de las cosas que recuerdo de ella son su piel delicada, los vellos claros de sus brazos, la sonrisa exacta, sus peinados, su ropa y sus zapatos. Su mirada concentrada que dejaba ver sus ojos claros cuando me arreglaba la corbata, o el olor de su cabello pero ya entrados en confianza me pasaba mirándole las piernas. También se quedó grabado su fragancia cotidiana —Shalimar— pero todavía todo mi cuerpo recuerda la que usó aquella noche especial.

Pero todo se esfumó cuando me enamoré … de alguien más.

La Ciudad de la Furia revisitada

Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos.

Jorge Luis Borges

Todos los sellos de migración de Argentina en mi pasaporte tienen el mes de diciembre, pero esta fue una visita diferente a las otras, al principio no me di cuenta,  todo comenzó desde que hice la maleta, odio empacar sobre todo cuando tengo que llevar ropa para le trabajo, nunca he podido doblar apropiadamente las camisas, de hecho creo que nunca he conseguido acomodar nada.

Cuando finalmente terminé de guardar todo decidí que no iba a llevar laptop, eso implicaba que no iba a trabajar desde el hotel, o comunicarme con alguien, tenía acceso limitado a twitter y facebook. Quizá porque ahora nadie estaba esperando mi llamada, porque sin lazos personales no tenía urgencia de regresar. Quizá porque no hay lugar para regresar.

Buenos Aires tiene un ambiente que mezcla lo aristocrático con lo porteño, hay en sus calles señales de que los tiempos pasados fueron mejores. Caminé por sus calles referenciadas miles de veces en la literatura y transitada por muchos escritores; ahora era el escenario de mi pensamiento. Las calles estaban repletas, con más comercio informal que la última vez, Corrientes sigue llena de vida, el obelisco sigue siendo una referencia obligada, pero en esta ocasión me sentía un poco fuera de contexto, a pesar del nombre de la calle yo necesitaba algo más arrabalero,  afortunadamente una banda se cruzó en el camino:

Banda Callejera

Tuve un par de inconvenientes, primero con la tarjeta de crédito, no solamente tuve que avisar por adelantado de mi viaje, también tuve que hablar por teléfono para confirmarles que esos gastos eran correctos, es la desventaja de tener que quedarse en un hotel sin chinches -espero que el reembolso llegue a tiempo para mi viaje a México- después ocurrió algo parecido con el roaming del teléfono, tampoco me preocupaba demasiado quedar incomunicado, en Brasil se preocupan especialmente del dinero que se gasta en el extranjero, incluso hay impuestos para desanimarlo. No va a funcionar conmigo.

Visité el pueblo de Tigre para continuar con el ambiente porteño, tenía mucho tiempo sin usar un tren, sin visitar palafitos y sin vagar sin rumbo, debo hacerlo más seguido, los descubrimientos que nos regala el azar siempre son afortunados.

El domingo fui a San Telmo, ahora no tenía ningún regalo especial pendiente, el encargo de Tris -unas estampas de Gaturro- lo despaché en un puesto de periódicos y para mi compañera ocasional bastarían unos artículos del duty free para negociar algunas variaciones en la alcoba; las compras serían solamente para mí, fue momento de consentirme. Empecé de la plaza Dorrego y recorrí toda la calle de Defensa hasta llegar a la Plaza de Mayo sin prisa, aleatoriamente dejándome sorprender por las mercancías. El paseo estuvo lleno de encuentros felices, encontré una primera edición de un libro, algo para mi pared pero el verdadero tesoro fue un libro de Alejandra Pizarnik:

Alejandra Pizarnik

Durante una salida a tomar unas cervezas tuve una plática con un amigo y platicamos de nuestros últimos diez años – llevamos casi el mismo tiempo de colegas- y me señaló en un tono de broma que llevaba razón: “te aburguesaste”, no tuve argumentos para rebatirlo, si bien mi vida a sufrido diversos cambios la parte laboral ha estado demasiado estable, algo que quizá hacía un propósito antes, no estoy seguro que siga vigente. Parece que el libro será más que útil.

Mercado Negro

Películas, revistas, yohimbina, tinta china.

-comerciante anunciando productos  en Tepito

Últimamente he tenido varias videoconferencias con mi amigo Tris -hijo de una entrañable amiga- y mientras me enseñaba a jugar Social Empires, me contaba sus experiencias con el transporte escolar y confirmaba su asistencia al próximo zombie walk me preguntó: ¿qué es el mercado negro? Además de la definición formal -venta clandestina e ilegal de productos, bienes o servicios – quería contarle mi relación con él.

Cuando era niño mi abuelo nos llevaba algunas veces a Tepito a comprar chicles de los que se podían usar para hacer bombas, porque los únicos chicles que teníamos eran las canel’s, los motita y los chiclets, y aunque en los anuncios parezca que se podían hacer bombas con ellos es un truco.

Si querías conseguir un artículo que no estaba a la venta en las tiendas, Tepito era el lugar para conseguirlo. Debido a las prohibiciones o impuestos  que existían para importar artículos de consumo había un mercado informal muy grande: la fayuca.

Al pasar por el eje 1 Norte encontrabas mucha gente comprando televisiones de toscas dimensiones, o estéreos para el coche, si te adentrabas un poco más podías encontrar productos sexuales o artículos robados. O verdaderos tesoros como un videojuego, y estoy hablando del primero el nesa pong:

Mi primer videojuego

Posteriormente vendría el Atari, aunque ese lo conseguimos en la calle de Corregidora, en ese tiempo los puestos callejeros estaban abiertos aún a altas horas de la noche, casi todos los cartuchos los compré en Corregidora o sobre Anillo de Circunvalación.

Hubo una salto evolutivo, también en tepis conseguí una computadora, una timex sinclair 1000 que tenía 2K de memoria, aunque se le podía incrementar a 16K que es el recuadro tras de la máquina y se podía grabar la información ¡en una grabadora común y corriente!

Timex Sinclair 1000

mi primera computadora

Debo entonces los inicios de mi desarrollo informático al mercado negro, después se agregó una Commodore 64, los juegos se conseguían en Pericoapa, o Perinorte pero quién quiere ir tan lejos. Eran discos de 51/4 y usábamos una perforadora para poder usarlos por los dos lados, me acuerdo que el que cuando el vendedor se compró su segunda unidad de floppy (también en fayuca) aumentó el número de copias que hacía y bajo el número de discos mal grabados.

Y hablando de grabar, también iba a Tepisur por mis cassettes para hacer mezclas, o grabar del tornamesa o directamente del radio. No fue una buena idea guardar tantas cosas en ellos, porque incluso los morados eran susceptibles a la degradación, era una desgracia cuando se borraba un cassette. No conservo ninguno.

Sony

este fue el que más usé.

La organización del contrabando abarcaba desde la frontera -con la aduana incluía-, las carreteras, la policía de caminos y la local. La misma hermana de López Portillo tenía una rebanada del pastel. Mucha gente se benefició del tipo de mercado negro. Películas como Lagunilla mi Barrio, o libros como Quinceañera reflejaban de alguna manera lo que se vivía.

Pero llegó el turno del ahora hospitalizado Miguel de la Madrid que, después de las devaluaciones, y la inflación no tuvo otro remedio que entrale al GATT, aceptarlas condiciones negociadas por Gustavo Petricioli (Petra y Chole para los cuates) que después nos conducirían al Tratado de Libre Comercio.

Y ahí se acabó la fayuca, pero el mercado negro jamás desaparecerá lo único que cambia son los productos: ahora podemos comprar alcohol en días de ley seca, armas y drogas con suma facilidad y como siempre artículos robados.

La aventura del SWU

La música puede dar nombre a lo innombrable y comunicar lo desconocido.

Leonard Bernstein

Compré anticipadamente los boletos del festival SWU (Start With You) porque todavía sentía muy cerca el sentimiento de nostalgia que me provocó no asistir al Festival Corona Capital, entonces cuando vi el anuncio del festival compré los boletos, tenía muchas ganas de asistir a un evento así:

ON STAGE

El festival estuvo dividido al parecer por estilos de música, la primera parte para el pop, la segunda parte dedicada a la nostalgia y al final la parte más ruda, como lo mencioné antes un otra entrada los lunes van los que no tienen nada qué hacer. Creo que eso les garantiza mayor asistencia a un día específico, pero evita que sean expuestos a una música diferente, creo que parte de hacer un festival grande es escuchar algunas bandas que no has escuchado, esa parte de descubrimiento o sorpresa. Además de la música había foros sobre la sustentabilidad. Y había diferentes escenarios -un patrocinador se adivina:

  • Energia
  • Consciência
  • New Stage
  • Heineken Greenspace

El primer día descubrí a Miranda Kassin y André Frateschi, que tocaron un interesante cover de Under Pressure pero también tenían varias canciones en portugués, me imagino que música original, bueno pero voy a conseguir más rolas de ellos; luego fue muy entretenido ver a Matt and Kim así como para bailotear a lo punk, después a cambiar de escenario para esperar a Snoop Dogg,  quería ver si me encontraba a alguien pero entre tanta gente era imposible, todos muy prendidos por la afición de Snoop Dogg por el fútbol y la invitación que le hizo a Ronaldo y Neymar; y hasta una samba se echó al final. Una carrera para ver a las bailarinas que llevó Kanye West  en el otro palco. El gran cierre fue Black Eyed Peas, no soy precisamente un fan, pero el espectáculo que hicieron animó mucho al público, creo que hay un gusto general, durante la presentación se la pasaron diciendo que no se separan, yo creo que va a ser al contrario, porque cuando el río suena.

El domingo el clima no ayudó mucho y se brotaron problemas de organización, fue una decepción que Modest Mouse no se presentara, ellos estaban dispuestos pero no llegó su equipo, yo que esperé un mes para que terminaran de abrir mi cuenta de banco y 4 meses para recibir la mudanza lo puedo entender. Yo mejor me puse a ver a Tedeschi Trucks Band. Debido al retraso hubo una bronca en el escenario Consciência, los de Ultraje discutieron con el staff de Chris Cornell y Peter Gabriel, este último se presentó con The New Blood Orchestra con un gran sonido. Pero lo que estaba esperando era la presentación de Duran Duran, hizo un recorrido por las clásicas y la presentación de unas nuevas; son canciones que he cantado tantas veces que hasta unas lágrimas se colaron desinhibidamente durante la canción:

Y bailé la de The Reflex pero no hubo cascada como en el video, no puedo creer que ya haya pasado más de un cuarto de siglo desde que vi ese video. Lynyrd Skynyrd cerró con broche de oro para dejar la nostalgia flotando en el aire al finalizar con Sweet Home Alabama y Free Bird.

El lunes fue la parte dura del festival, llegué justo para ver a Sonic Youth tocando Drunken Butterly,  seguido de 311 que empezó con Beautiful Disaster -de la única que conozco la letra- seguido de al menos una docena más, Megadeth se la rifó con Hangar 18 y cerraron con Holy Wars…The Punishment Due ahí nomás, los Stone Temple Pilots que acortaron un poco la actuación, Alice in Chains no escatimó y se reventó bastantes rolas unas destacadas com Angry Chair y Nutshell. Para finalizar el festival Faith No More, que no me gustaba tanto hace tiempo, pero consiguieron unos puntos más con ese cierre.

BACKSTAGE

Pues invité la señorita Zu se quedó conmigo el viernes para llegar temprano y buscar hospedaje, había camiones que salían directo al festival de la terminal de autobuses de Barra Funda, dentro de la estación del metro y a tiro de piedra del estadio del Palmeiras. Pero la señorita tenía planes alternativos así que nos fuimos vía Guarulhos-Viracopos-Campinas es la ruta de los aeropuertos, total que al llegar busqué alojamiento y nos lanzamos al festival, donde alegó que regresaba en un 4 horas, que hasta ahora ya son muchas más. Lo pero de todo es que se llevó mi cámara y el cargador del celular.

nota:  la susodicha tiene a su novio oficial en Campinas, trabaja incluso medio día el sábado así que no se ven con tanta frecuencia, ella aprovechó la circunstancia para agenciarse un bateador designado, al que ve con cierta frecuencia pero como ella tiene mucho tiempo libre yo  me nominé como tercero en el orden, aunque eso implique darle vueltas al atole.

Fueron días largos, que terminaron alrededor de las 2 de la madrugada, solamente que el lunes tenía que trabajar y llegué ya con punzadas en el oído pero con un cocktail de analgésicos regresé para la última parte, aunque eso implicara ir directo al doctor el martes, una infección que me obliga a tomar un tratamiento de antibióticos una semana, en la cual no podré mojar el oído, una semana sin nadar y bañándome con un protector. Eso es poca cosa, bien valió la pena por la música.

2 de Octubre no se olvida (¿o sí?)

La oscuridad engendra la violencia y la violencia pide oscuridad para cuajar el crimen.  Por eso el dos de octubre aguardó hasta la noche para que nadie viera la mano que empuñaba el arma, sino sólo su efecto de relámpago. Rosario Castellanos 

Quizá lo que pasó en el 68 esté olvidado, pero el cambio en la forma de protestar no. Tomar la calle se transformó en la manera de protestar contra el gobierno, las nutridas manifestaciones provocaron una reacción exagerada del gobierno mostraron las multitudes en la calle son una medida de fuerza.

Tuve una discusión durante una comida acerca de la política brasileña, uno de mis colegas se quejaba de la corrupción del gobierno, de los impuestos altos y absurdos, de la poca inversión en la educación, que mientras se tuviera fútbol y carnaval el pueblo no iba a reaccionar; y proponía como solución la violencia, el asesinato de los malos políticos  argumentando que era la única opción viable. En el trasfondo lo que ocurre es que le duele pagar un sobreprecio por el nuevo iphone, y además jamás va a hacer nada al respecto. Cualquier semejanza con una historia de la vida real es mera coincidencia.

El acto de protesta implica un esfuerzo que las personas instaladas en la comodidad no suelen hacer, es necesario tener la pasión, el tiempo o razón necesaria para hacerlo.

Yo he estado en distintas protestas estudiantiles, manifestaciones frente a la embajada americana durante la primera guerra en Irak, protestas contra el gobierno y hasta alguna en apoyo al movimiento lésbico-gay. Hay que sumarse a la causa cuando comulgas con ella.

Fueron muchas durante la huelga de la UNAM para terminar el milenio, tras las medidas aprobadas para reducir los turnos en el CCH, el aumento de cuotas, los cambios en los planes de estudio y el sometimiento al CENEVAL.

Fueron días de organización: el taller de matemáticas fue adaptado como central de información, había transmisiones de radio y envíos masivos de correo. También había que botear en el metro para conseguir dinero, organizar los suministros en la cocina, quedaba claro que cuando hay voluntad se pueden lograr muchas cosas.

Y las calles fueron tomadas, con una asistencia varible, casi nunca acompañé al contingente de mi facultad, era más común ir con los de la FES Zaragoza o los de Filosofía y Letras. En una ocasión desfilé al frente en una manta, labor que no repetí por lo cansado de seguir el ritmo determinado. El 23 de abril hubo una marcha que culminó en el zócalo antes de un concierto de Madredeus, una noche en la plaza vestida para la celebración de la independencia con la voz de un ángel coronando los esfuerzos del día, fue mágico. Hubo otra que más disfruté: fue la marcha de las antorchas, siempre he tenido espíritu incendiario.

Las cosas han cambiado ya no puede ocurrir otro Tlatelolco, ahora se puede mandar una foto por twitter y diseminar la información velozmente, y los regímenes no cuentan con esa oscuridad más, basta acordarse de Mubarak en Egipto. Es mucho más fácil dar un RT que salir a la calle.

¿Será que ahora son otras calles las que tenemos que tomar?

Recorrido biográfico musical

La música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu.
Miguel de Cervantes Saavedra

El pasado miércoles fue el especial de música mexicana en el PlayMeShow, que no solamente  disfruté mucho sino que  también me trajo a la memoria múltiples escenas del pasado,  finalmente todo es pasado, porque el precioso presente se desvanece como agua entre las manos.

La música ha sido un elemento que ha estado presente en innumerables ocasiones en mi vida iluminando de diversos tonos tanto los momentos pivotales como los recurrentes.

Todo empieza en familia, mi tío Ricardo es apenas 6 años mayor y era un fan de los Beatles, de los que hablaba a Radio Capital para votar por sus canciones o vestir un moño negro sobre su suéter de la secundaria el día que asesinaron a Lennon. Cuando conocí a otros beatlemaniacos me pareció afirmar que te gustaban los Beatles era una elección segura, digamos políticamente correcta de las que no causa controversia, en cambio mi tío Mundo (sic) tenía pósters de Erik Burdon adornando su lugar de trabajo, pero por más radical que parezca tiempo después lo escuché diciendo que no le gustaba la música de hoy -como para pensar 2 veces esa frase tan común-. En ese momento, de las entrañas me surgió la decisión de jamás decir lo mismo, que no quería sentir prejuicio hacia lo nuevo porque  lo único que se logra aferrandose al pasado es perderse de muchas cosas que pueden resultar fascinantes. Esto no quiere decir que solamente me guste lo nuevo por el contrario estoy abierto a conocer nueva música, también por eso disfruto el PlayMeShow. – pero basta de comerciales.

La música también se mezclaba en mis juegos infantiles, con la grabadora de mi papá jugaba a que era locutor de radio y ponía las canciones a mi antojo, mezclando en ese entonces a Donna Summer con Alfredo Zitarrosa. También jugaba al grupo de rock que se desintegraba, algunas veces incluyendo a mi hermana, hay una canción que le gustaba mucho  cuando era muy niña, ahora que va a ser madre quizá le sirva para avivar los recuerdos de cuando jugábamos juntos, creo que todavía hay una foto de dimensiones pantagruélicas que reveló mi padre, siempre aficionado a la fotografía y los experimentos.

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Pocas cosas fueron tan constantes en mi infancia como el recorrido de la escuela a casa de mi abuela, en el camino saludaba a mi padrino que jugaba en una mesa de billar que tenía apartada justo al lado de la entrada -quizá por eso el billar me gustó desde siempre- y al llegar a casa de mi abuela encontraba a mi tío Juan, el menor de los hermanos mayores de mi mamá, con el que ganó alguna vez un concurso de baile en Acapulco, regularmente se encontraba preparando para la entrega los vestidos que fabricaban, algunas veces con tijeras o una plancha en la mano, pero siempre bailando algo así:

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Mi relación con mi padre tuvo muchos altibajos, pero la primera plática significativa con él me confesó que siempre quiso ser hippie mientras platicábamos al cobijo de Have You Ever Seen The Rain? de Creedence Clearwater Revival, mi relación con él cambió para siempre después de esa plática.

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Durante mi alcoholescencia me aventuré como Dizque Jockey, si bien enfrentaba una audiencia que quería ser complacida y bailar, ocasionalmente colaba una canción fuera de contexto, esto no me ayudaba con el público pero sí con mi alma. Hubo una fiesta de disfraces memorable cerca del día de muertos, inspirada en una película. Ese día Felipe terminó en los brazos de “La Maizoro” después de una canción romántica que puse, eso no impidió que quebrantara un límite y se agendara una pelea entre nosotros, “El Boni” terminó bajo un automóvil rogándole a Laura, hermana del Chore,  y cuando ella le preguntaró ¿por qué lloras como niño chiquito? respondió “porque soy niño chiquito”. Al escribir esto me doy cuenta de que suenabizarro … lo fué. La música de fondo era:

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Así como colaba canciones aquí quiero añadir que fui al preestreno de la pelícua al cine Manacar, pagué 15,000 pesos  (como el triple del costo normal) y todos mis acompañantes dibujaban cómics donde ellos eran los protagonistas, como es mi costumbre yo era la excepción.

El lunes 2 de Julio de 1990 fui a un concierto al Teatro Blanquita, cuando los conciertos de rock se hacían los lunes porque solamente asistíamos los que no teníamos nada que hacer. Mi sangre gritaba al escuchar Mujer Sucia de Real de Catorce, mientras mi corazón comenzaba a prenderse de mi acompañante tan fuerte que mi piel aún lo puede sentir, fue una relación muy intensa y, hasta ahora, la relación más larga que he tenido.

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A las 2 semanas fuimos de nuevo al mismo lugar a la presentación del disco “El Diablito” de Caifanes.  Luego de ese concierto escuchamos una canción repetidamente, algunas veces en penumbras, siempre febriles o agolpados.

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Y un día encontré mi canción, es tan precioso el momento en que pude encontrar algo que considero tan mío. El sábado 7 de Julio de 2002 fui a visitar la tumba de Edgar Allan Poe, ese fue un día de comunión conmigo mismo, porque después fui a un concierto, sabía que el grupo iba a tocar pero no sabía que tendría la oportunidad de ver mi canción en vivo y grabarla.

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La felicidad de ese día todavía dura.