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Navidad y cambios

Es tan grande el placer que se experimenta al encontrar un hombre agradecido que vale la pena arriesgarse a hacer un ingrato.
Séneca

Desde niño estuve inmerso en la idea de que en Navidad era importante nuestro comportamiento con nuestros semejantes. Por alguna razón mi empatía se centró en el sufrimiento y los pesares de los demás.

Como viví muy de cerca el ciclo del comercio, participando en él desde muy temprana edad, me acostumbré a vivir la época decembrina desde diferentes perspectivas, era la época de más trabajo, todos tienen preocupaciones: si les alcanza para la cena, para los regalos de los hijos, sí la venta será suficiente, o el negocio alcanza a sobrevivir. Sentía que la época estaba llena de pesares, angustia y sufrimiento.

Intentaba hacer lo posible por mitigar esa situación, entre ayuda, donaciones, propinas y regalos. Pensaba que aún los pequeños actos podían hacer alguna diferencia.

Cuando iba al banco, solía tomar dos turnos, cuando se iba acercando mi turno salía y buscaba a una persona que fuera beneficiada con evitar las espera, un acto benéfico y anónimo. O al comprar en comercios locales o incluso en la calle, sin regatear o dando o comprando un poco más, con la idea de que ese excedente se derrame hacia los demás.

Pero creo que en estos derroteros me olvidé de mí, de disfrutar y agradecer el sinnúmero de alegrías, bendiciones, cariño que experimentaba cada día, creo que es otra lección aprendida estos días.

Feliz Navidad a todos.

los otros

Siempre es mejor que la gente hable cara a cara, con el corazón en la mano. De lo contrario acaban surgiendo malentendidos. Y los malentendidos, ¿Sabe?, son una fuente de infelicidad…

Crónica del pájaro que da cuerda al mundo – Haruki Murakami

Casi al terminar el año 2000 iba en la línea 3 del metro platicando y me bajé en guerrero para conocer las instalaciones de la línea B del metro, durante el trayecto la plática giró en torno a mi necesidad de tener que asegurarme que las personas que me preguntaban cosas estuvieran interesadas genuinamente por lo que sentía antes de responder, que eran dignas de escuchar mis secretos, mi interlocutora me convenció de ser más abierto, de dejar al descubierto mi persona y confiar en los demás, es curioso porque pensé que era amiga mía pero tiempo después descubrí que no lo era, no solamente intentó convencer a mi ex que no se casara conmigo sino que jugó un papel importante en el rompimiento y en los acuerdos post nupciales, ya que yo estaba convencido de que sería una juez imparcial,  pero me agandalló y me quedé dolido y sentí traicionado, pero la verdad es que siempre cada quien ve sus propios intereses.

Tal vez sea yo muy ingenuo al pensar que los demás puedan actuar de otra forma, pero haciendo un recuento eso pasa tantas veces:

Como pedir ayuda para subir una cama porque la mudanza la dejó en la entrada de la casa, cuando en verdad fue para quedarse el dinero de la propina, yo trabajaba sin propina, u otra mudanza un librero de madera de verdad de esos del CREA, que no les importa soltar y dejármelo caer porque mis brazos no se fracturan. O hacer un trabajo sobre Frida Kahlo mientras la otra persona anda de fiesta, o de alguna otra materia y otra fiesta; o algún trabajo sobre el barroco mexicano cuyo agradecimiento fue una crítica a la fuente usada en la impresión.

También existe el caso de los halagos privados luego de pedir favores, pero que a la hora del reconocimiento público el premio va para otra persona, algún familiar o alguien con el que tenga que quedar bien, porque siempre quieren quedar bien con los que temen son menos accesibles, es conveniencia se agachan frente al, según ellos, poderoso. Y parece que una palabra amable o un una palmada en la espalda o hasta un apodo que uno no aprecia es suficiente para o ponen los cigarros una vez y lo cantan por varios años, o los préstamos, tengo un escrito firmado donde una persona se compromete a pagar el dinero que presté para un viaje, sabiendo lo que pasó después me salió barato confiar.

Quizá lo peor de todo es que no tengan los huevos —como paréntesis cultural la mujer tiene más huevos, porque el hombre tiene 2 testículos y la mujer tiene 2 o varios— para decirte las verdades de frente, porque a veces prefieren triangular o mandar indirectas, es cansado recorrer el mismo camino tantas veces, ayudar e incluso recibir quejas y reclamos cuando uno hace algo por el bien de los demás.

A veces estoy hasta la madre.

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6 de enero

Donde hay niños existe la Edad de Oro

Novalis

Además de cumplir 6 años en WordPress este día 6, el día que se celebra el día de Reyes, al menos en México y en mi época los Reyes rifaban mucho más que Santoclós, Es la fiesta de epifanía donde Jesús recibió los tres regalos oro, incienso y mirra; que simbolizaban que era un Rey (porque el oro era un regalo que se da a los Reyes), era Dios (el incienso es usado para venerar la divinidad) y era hombre entre los hombres (la mirra se usaba para ungir a los elegidos).

Estos dones también aplican para todos los niños, en su nacimiento llegan a regir nuestra vida, se manifiesta la divinidad en ellos y se convierten en nuestras personas favoritas. Los familiares viajan para ir a conocerlos, saludarlos, cargarlos, apapacharlos. Es una verdadera fiesta su llegada.

Este día se suele comer la rosca, generalmente acompañada de chocolate —agüelita soy tu nieto— y se esconde la figura de un niño —antes solía ser un haba— la persona que lo encuentra solía regocijarse y actuar como el padrino del niño, comprar vestuario, presentarlo en la iglesia el 2 de febrero y hacer una fiesta —la tamaliza— pero la crisis ha disminuido el  entusiasmo por recibir esta alegría y la ha disfrazado de obligación. Las personas piensan más en los inconvenientes que en el disfrute, o incluso en los demás.

Parece que lo mismo que pasa con la paternidad, pareciera que las obligaciones y las preocupaciones ganan terreno sobre la felicidad y las bendiciones, esto sin decir que está exento de trabajos y dificultades, muchas veces desvelos y preocupaciones, pero no hay que dejar que el miedo a lo desconocido a los retos nos impida intentarlo.

Por lo pronto, mi ahijado debe estar jugando el día de hoy.

pensamientos diversos

La verdadera locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca.

Heinrich Heine

Toda la vida he sido poco eficiente para comunicar mis pensamientos, gran parte se debe a que la forma que toman no es directamente traducible en palabras, números o figuras —mucho menos en manzanas—. Mi escasa capacidad musical es mucho mejor que mi desastrosa habilidad en las artes plásticas por eso me he circunscrito a utilizar el lenguaje como medio de comunicación.

Aún a temprana edad la mirada incrédula de mi abuela, alegando que yo debía venir de marte para decir semejantes disparates, o la mirada reprobatoria de mis primos al escuchar mis razones o incluso las exclamaciones de sorpresa de mis profesores ¿En verdad piensas eso? que levantaban cuchicheos por todo el salón.

Incluso los más allegados, si bien escuchan pacientemente, no suelen manifestar demasiados comentarios al respecto de las ideas que compartía, creo que todas las observaciones fueron acerca de mi persona. Como el clásico comentario: ¡Ay compadre, estás bien ajax! o el ligero exabrupto ¿De dónde sacas tanta pinche mamada? —nada que ver con el aspecto sexual—

Las ideas que pasan por mi mente son diversas, unas son como las que compartí en el post anterior, podríamos decir inocuas, algunas tienen un carácter más incendiario, hay de todo tipo y creo que de alguna forma el conjunto de todas esas ideas es una parte importante de mi persona. Una parte que no está a la vista. Quizá haya sido yo mismo el que se ha encargado de ocultar lo que hay en mi interior, tal vez por eso esa cantidad infinita de capas —como el libro de arena— que me de un volumen excesivo, donde todo lo sobrante queda a la vista. Es como una casa con una fachada en ruinas para desalentar a los ladrones —hay que notar que en este caso las cosas que hay en el interior no pueden ser robadas— y eso no solamente desanima a los ladrones sino a todas las personas que pasan.

Y es que cuando todo está dentro de la cabeza —pensamientos creativos, intrusivos, destructivos, positivos, imperativos— es difícil distinguir o separar las diferentes capas, a veces los hilos de pensamiento simulan un nudo gordiano y no hay espada capaz de deshacer esa maraña. Siempre me ha intrigado el pensamiento de las demás personas, me imagino que su mente está llena de cosas que pugnan por salir, pero eso podría ser una mera proyección.

Suelo pasar mucho tiempo pensando en soledad, algunas veces le doy tantas vueltas a un asunto como el númeo de circunvalaciones que da un electrón en un año —es evidente que soy exagerado, me lo han dicho un millón de veces— pero son tan dispares los temas que revolotean en mi azotea tan rápido y tan frenéticamente que es difícil tener un interlocutor a la mano, sin contar que dos de ellos, los primeros y que significaron mucho ya pasaron a mejor vida, en estos momentos en los que la serie mundial está  en progreso, recuerdo las charlas que tenía con mi padre durante los partidos, yo sé que no le gustaba mucho y que lo hacía por mí, era su forma de pedirme perdón por convencerme de no jugarlo. Con mi abuelo siempre lo visitaba en su taller y hablábamos por mucho tiempo, sin un tema en particular, nos contábamos las cosas que pasaron sin importar lo lejanas en el tiempo, se ponía particularmente filosófico en los rosarios.

Muchas veces quisiera tener otro medio expresión. Y mucha más veces siento que necesito hablar.

Mi tribulaciones matemáticas son inofensivas pero no muy atractivas para la mayoría, hasta aburridas podría decir, otras ideas resultan inútiles sin las debidas referencias, otras requieren cierta apertura. Pero entre el momento propicio, las referencias, y el tiempo me he quedado con muchas cosas en el tintero. Algunas veces el teléfono, los hangouts, el WhatsApp, el correo electrónico y extraordinariamente el correo ordinario intentan llenar ese vacío, pero siempre quedan huecos. Hay momentos irremplazables como una caminata por reforma en una feria de culturas internacionales. una discusión desde el corazón de la historia de la literatura o el esclarecimiento del comportamiento de ciertas personas, una mano en la nuca.

Por eso quiero agradecer infinitamente a aquellos que me escuchan, que levantan el teléfono, responden los mensajes, mandan música o algún comentario. Aquellas personas que me han escuchado pacientemente: Los quiero mucho, ustedes saben.

 

 

 

Carta Circular

¿Cómo no me extraigo las venas
y hago con ellas una escala
para huir al otro lado de la noche?

Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo
porque aún no les enseñaron
que ya es demasiado tarde

Alejandra Pizarnik

En los últimos días perdí mis llaves originales y solamente tengo el duplicado de una, fui a nadar con el traje de baño equivocado, rompí un plato; una sucesión de pequeños fallos, como si la realidad se hubiera desplazado apenas las justa distancia para hacerme fallar en todas las canastas. Dadas las circunstacias mejor les cuento la historia de un campeón sin corona que un día vió un caballo tirando de un carro cargado de colchones usados, y lo invadió una tristeza insoportable, como si una fuerza se empeñara en aplastar su corazón. No sabía lo que era y durante mucho tiempo fue un misterio, para develarlo examinó algunos recuerdos del pasado:

Ropavejero

Durante su niñez viajó innumerables veces en la línea 2 del metro, el trayecto de Ermita a Tacuba, acompañado a su madre, algunas veces encontraban asientos libres todavía estaban acolchonados y un afortunado día fueron a la feria, se subieron a las tazas y comieron hotcakes. Desde entonces él amó el metro y durante un tiempo pensó que los hotcakes de feria podía curar cualquier mal.

Su padre se ufanaba de él, corregía sus yerros sin celebrar sus derrotas, eso le causó cierto resentimiento que reventó en un empujón durante una fiesta familiar. Tiempo después cuando, contrario a las veces anteriores el padre estaba sobrio y el hijo con aliento alcohólico, conversaron,  se entendieron y abrazaron.

Amó a su hermana desde su nacimiento, falló en su cuidado, la perdió y la encontró muchos años después y no quiere perderla de nuevo. Ahora tienen un vínculo adicional a la hermandad.

Su abuelo le enseñó a jugar, su tía le hacía chocolate y lo enfriaba, su padrino siempre le daba la mano para cruzar la calle, su tío de apodo legendario y su esposa lo querían, no sabía por qué pero hasta la fecha siente su amor en el abrazo.

Durante la primaria tuvo maestras que lo guiaron, lo enseñaron y algunas hasta lo quisieron; y compañeros sin prejuicios con los que formó un grupo unido, aún ahora eso le parece raro.

Al comenzar los años 80’s hizo amistad con un niño que tenía un parche en el ojo -producto de un resorte inoportuno- que lo acompañaría en una búsqueda infructuosa de quesos exóticos en las tiendas de abarrotes cercanas, fueron como hermanos mucho tiempo, fue testigo del inicio de su primer amor que lo llevó  de las iniciales trazadas en el cemento fresco de Arcos de Belén -y en muchos videojuegos-; y del fin en un amargo llanto a pocos pasos de las iniciales frente al registro civil. Además jamás nadie se burló de él tantas veces, no faltó quien pensara que eran hermanos.

Algunas familias que lo trataban como un miembro más, que le ofrecieron cobijo, comida y lo admitieron en los rituales privados, compartió vacaciones y fefstejos. Además hubo una madre que lo abrazaba amorosamente, le dejaba conducir su coche, lo aceptó como yerno, pero su hija no tenía el mismo corazón.

Se sintió cobijado bajo el brazo de un dealer que le regalaba cajas de philip morris, cuya novia lo llevaba a casa mientras conversaban largamente y una prima que le regaló una pulsera tejida de colores verde y morado que él uso hasta que se deshizo. Asistió a numerosas fiestas acompañado de lo que llamaba su banda, con los que conoció la noche y dominó el alcohol, e incluso fraternizó con alguno de ellos.

Quedó preso de un amor épico donde conoció el cielo y el infierno.

La universidad fue un campo de juegos que le dejó un papel al final, llena de conciertos con abonos de transporte y una credencial de la biblioteca central. Conoció amigos que sufrieron metamorfosis y amigos que saltaron del grupo de alumnos. Durante ese tiempo tuvo un ahijado que luego subiría de categoría a compadre, aunque el trato sea de hermanos.  Experimentó su vocación, conoció la fama, y abandonó por unos años los anhelos terrenales. Terminó ese período desfilando por las calles con una antorcha en la mano, protestando por las reformas educativas.

Encontró una casa con faro, un lugar de referencia donde podía jugar y cocinar platos de origenes diversos, donde podia ir sin camisa de fuerza, donde sus palabras eran celebradas en lugar de censuradas. Y se abrieron múltiples puertas, junto con una invitada armaron una fiesta, se casaron de negro y separaron de blanco. Y otro invitados lo acogieron en el duelo y lo siguen acogiendo en su peregrinar. En sus incursiones le cuida las espaldas un joven francotirador en quien confía.

Algunas personas no quieren ser guardianes de sus tesoros, otras los reciben y algunas los encuentran tirados por ahí.

Quisiera explicar qué tiene esto que ver con el caballo pero llegó el clima otoñal a despertarme.