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ceros y unos

Las máquinas me sorprenden con mucha frecuencia.

Alan Turing

Casi toda mi vida me ha intrigado el pensamiento de los otros. Las ideas que hay detrás de cada acción, la correspondencia (mucha, poca o nula) entre sus palabras y acciones. Tiene mucho tiempo que acepté que es un mundo inexpugnable para mí.

Durante mi infancia comenzaron a asomarse algunos dispositivos electrónicos (mattel) que captaron mi atención. Fueron mis primeras interacciones con los transistores ─los radios no cuentan─ la primera vez que usaba baterías. En ese tiempo nada más había Eveready, Ray-o-vac y águila negra. Que muchos estudiantes de secundaria llevaban la versión heavy duty (una pila grande y cuadrada) que usaban para el taller de electricidad.

Y hacia finales de mi infancia recibí un regalo que, ahora que lo reflexiono, cambió de alguna forma mi vida. Una computadora, la timex sinclair 1000, que tenía 2k de memoria. Trescientos veinte veces menos que la primer PC con windows que utilicé. Tenía el basic integrado, incluso cada tecla era un atajo para un comando del lenguaje, aún con esta característica era muy tardado programar. Los programas se guardaban en un cassette común y corriente.

Pero lo que me impactó fue la definición de un lenguaje. Por primera vez podía interactuar con un ente externo en con reglas definidas, podía entender por completo lo que sucedía, podía comprobar que mi mensaje llegaba y la forma en que era interpretado.

Después siguieron la commodore 64, una TRS-80 que era de Radio Shack, que tenía un sistema operativo llamado OS-9 muy parecedio a UNIX. Después llegaron las PCs con el sistema MS-DOS, yo usé desde la versión 3 hasta la 6. Después windows que hasta el win 95 no era un sistema operativo.

Pero desde entonces he escuchado múltiples comentarios acerca de las computadoras y la tecnología alrededor que hace evidente la diferencia de visiones que tengo con el mundo:

La compu no me hace caso

Se volvió loca la PC.

No quiere arrancar.

Se puso lenta

A mí no me obedece.

Falló así nomás, yo no hice nada.

Se murió mi máquina

Cada problema tiene una explicación lógica, aunque esté enterrada en numerosas capas hexadecimales. Cada problema tiene un origen y una solución. Porque no hay mentiras, todo queda visible debido a su cualidad binaria. Es un sí o un no, un uno o un cero.

Y eso siempre ha sido fácil para mí, interpretar los resultados, analizar las evidencias, diagnosticar y solucionar. Pero ahora estoy trabajando en la parte humana, en comunicarme con otro lenguaje completamente análogo, lleno de matices y con interlocutores variables.