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cambio de ánimo

Algunas veces la nostalgia me embarga pero quién me quita a mí aquellos años y cómo los viví.

El Rey del Ring – La Unión

Todas las despedidas son tristes, al fin y al cabo son una especie de muerte, un acto que nos deja algo roto por dentro y los días subsecuentes se llenan de pesadumbre. Me pasa, la tristeza me envuelve y me cuesta trabajo regresar al ánimo acostumbrado, me cuesta trabajo concentrarme, por eso mi lectura mengua, apenas puedo avanzar algunas palabras, no tengo ánimo para ver las películas que me gustan —de manera contradictoria— y generalmente me enfrasco en actividades repetitivas para anestesiar el dolor.

¿Cómo encontrar el camino de regreso?

Creo que un paso a la vez, ir a una presentación del libro, hablar con los amigos, ir al cine, jugar un poco, escuchar música, ir al taller de escritura me ha ayudado a darme cuenta de las cosas que pasan por mi interior, en las letras se desbordan los sentimientos que me habitan, quizá sea la hora de transformar todo eso en un libro. Tal vez sea una forma de regresar.

Nunca somos los mismos que fuimos.

 

 

A propósito de los propósitos

En el círculo se confunden el principio y el fin.
Heráclito.

Este fue un año lleno de muchos cambios, enseñanzas y experiencias nuevas. Lo comencé mandando un mensaje de texto, con una idea diferente de mi futuro. Fue un año lleno de pérdidas, despedidas, anuncios, rupturas, mudanzas, comienzos. Como todos los años. Creo que esta vez me permití aprender más.

No hay que esperar al final del año para cambiar, cada instante es nuevo, las circunstancias van variando el entorno no es el mismo, nosotros tampoco.

Es nuestra actitud ante estos cambios lo que nos va definiendo, nuestro ser se plasma en las decisiones que tomamos, porque no somos una veleta a merced del viento, no son las circunstancias las que definen nuestro estado, son nuestras acciones.

Este año tengo mucho que agradecer, todas las experiencias, el cariño recibido, los éxitos, las alegrías, el regreso con mi familia y mi país. También algunas lágrimas por las personas que partieron, por la ruptura dolorosa y desgarradora. Además de la oportunidad de reflexión que me proporcionó una súbita enfermedad que me llevó al hospital, y me dejó mucho tiempo postrado en cama.

Ahora viene un tiempo de reconstruir, de crecer, aprender y crear.

Los mejores deseos para todos.

alta traición

En ninguna cosa la infidelidad es más innoble y repugnante que en el amor.

Sören Kierkegaard

El artículo 22 de la constitución contempla la pena de muerte para la traición a la patria en una guerra —entre otras cosas— no es extraño que este sea una ofensa grave, incluso Dante le reservaba el peor círculo del infierno a los traidores, este ofensa puede ser traducida a diferentes ámbitos, en el caso específico del afectivo resulta muy doloroso experimentarlo.

Para que exista una traición se necesitan al menos dos entes y un lazo que pueda ser roto, algunas veces se trata de confianza, fidelidad, compromiso. Creo que el problema de algunos de estos lazos es que no son explícitos, muchas veces es algo que supuestamente debe ocurrir pero no es necesariamente así. Como en el caso de la fidelidad en una relación amorosa, parece que no es común al respecto, nunca se habla de lo que se considera una traición, ¿basta pensar, salir, un beso, sexo oral, coito, un capirucho? O como decía si los cachan en el acto no es infidelidad si consiguen pasar un cordel entre ambos cuerpos. En la antigua Roma era un crimen grave por lo que implicaba: la traición de una mujer podía implicar que el heredero de la fortuna no fuera legítimo.

En el primer año de primaria, durante la clase de inglés, por una emergencia diarreica le pedí la maestra permiso para salir urgentemente al baño, su negación resultó en un accidente escatológico, cuando finalmente conseguí ir le pedí a un “amigo” que cuidara la entrada para que el evento fuera un poco más privado, le ofrecí todo el dinero que llevaba, el lo tomó y luego fue a invitar a más compañeros para burlarse de mi desgracia, no solamente me sentí traicionado la amistad terminó.

Mi amigo Herrrrtor a.ka. el Chore aprovechó que dejé a Napoleón para que su padre —el Mai— le reemplazara la cremallera para usarlo sin mi consentimiento, yo sabía que eso era una práctica común lo cual no me exentó de sentirme defraudado más aún por otro amigo que lo acompañó. Cuando recibía la visita había que cuidarle las manos porque no era de fiar. Y quizá muchos de mis amigos no sean tan comprometidos, honestos u honrosos pero confío en ellos, en algunos casos les podría confiar lo más preciado. Me parece que la amistad es demasiado valiosa como para tirarla por la borda con un acto desleal, cuando estaba en el proceso de divorcio una amiga que pensaba imparcial develó algunas confidencias y tomo ventaja de su posición mediadora con consejos que me eran perjudiciales, fue una gran decepción

MGGL, la primera novia con la celebré San Valentín y que presenté a mi familia —bueno a mi primo Mario que organizó la fiesta allá por Garita— casi un año depués, un funesto 13 de febrero tuvo un descuido que me permitió descubrir sus amoríos con otra persona, devastado esa noche arrastré a mis amigos a una borrachera en búsqueda de solaz, el dolor que no se apagó con las botellas de ron Algusto que había en la fiesta de mi prima, ni con la charanda con jugo de naranja, ni burlándonos del Chore que jugaba atari con el control al revés —y desconectado— menos con los regaños al día siguiente de la mamá del Canun —que oficialmente era su primera noche de copas. Luego de terminada la resaca, durante un momento de reflexión reparé en mi rival —por llamarlo de alguna manera— no solamente era mi supuesto “cuate” sino entendía lo que había pasado luego de que me cayó el veinte me dirigí a su casa y le puse una madriza, hasta la fecha es a la única persona que he golpeado con odio. Ya había eximido a ella de culpas, por eso cuando me llamó para vernos —extrañamente en la calle de Uxmal— no sospeché que iba a aparecer el güey este con su banda para tomar venganza, decidí ignorar a los demás y concentrarme de nuevo en aquel hijo de la chingada. Al regresar la banda se ofreció a ayudarme con un venganza —Chucho específicamente— pero no tenía caso regresar.

También en alguna ocasión recibí directamente la frase “te engañé con alguien” así sin anestesia ni nada para después decirme que resultaba una broma, siempre me quedó la duda si había sido infiel o no, al menos durante ese último período de idas y venidas —ambas—  y me parece que no es que me haya puesto el cuerno con alguien creo que fue al contrario porque también estuve en el otro lado en algunas ocasiones, con no muy buenos finales, es curioso como la primera vez todas dicen que su matrimonio/noviazgo/relación es magnífica que todo es miel sobre hojuelas pero en la segunda salida empiezan a confesar los problemas íntimos.

Ahora en mi parte no creo que sea capaz de una infidelidad, he estado en esa posición apenas un par de veces, una dama de cabellos cortos de color cierto que le gustaba susurrarme al oído cuando contaba para que perdiera la cuenta, antes de que pasara algo nos encontramos casualmente en la tienda del la U.N.A.M. —ahí cerca del metro C.U.— ambos íbamos con la respectiva pareja. En otra ocasión estaba cortejando a dos damas simultáneamente, me invitaron a su cumpleaños para que les diera un regalo especial, resultó que era la misma fecha, lo tomé como una señal, por eso puedo dormir tranquilo, aunque mi amiga Miriam me acusa de haberle pedaleado la bici a su hermano, pero no es cierto porque como dice el dicho el que avisa no traiciona.

La pregunta es acerca de lo que pasa después, como nos enseña la entropía, es que las cosas no pueden volver atrás, el cambio es obligatorio.

días no tan padres

No ganamos porque perdimos

Ronaldo

El fin de semana pasado, fui a conocer el estadio Maracanã y el próximo fin voy a conocer el estadio de Belo Horizonte.La última vez que asistí a ver un partido de fútbol de la selección mexicana también fue un día del padre nada más que ya han pasado un número perfecto de años desde entonces. Los colores del equipo rival también eran coincidentes como los de los italianos, pero el resultado en aquella ocasión fue diferente.

También entonces tenía un padre con quien festejar aunque entonces no me prestaba demasiada atención, ahora casi todas mis figuras paternas han desaparecido, si además junto esto com las escasas posibilidades de tener hijos ocasionan que el festejo del día del padre se haya diluido demasiado. Lo que no quiere decir que lo olvide o no le preste atención, simplemente que no tengo a quién festejar ni por quién ser festejado. Entonces los resultados de la selección en esta tierra del fútbol no me afectan en realidad sin importar la burla de mis colegas, lo que sí me ha molestado es dolor lumbar herencia de un juego de fútbol que se agrava al hacer algunos movimientos inusuales pero que a alterado mis actividades.

Mi lavadora se descompuso y como no estaré fines de semana consecutivos no la podré reparar, además estoy reparando en que el costo de esta tercera reparación ya superará el costo de una nueva, quizá sea una señal de que debo cambiarla, pero tampoco tengo muchas ganas de tomar decisiones. Como la de comunicarme con una ex las semana pasada y googlear a un par más algo que no me trajo beneficios, solamente hizo que me lamentara literalmente.

El trabajo ha estado un poco más abundante que en general, mis posts en los blogs están atrasados, la música un poco ausente y el gran parte del tiempo fuera de foco, mis pertenencias andan se pierden y mi timing está ausente y muchas otras cosas no están de lo mejor pero lejos de ser una señal apocalíptica son los símbolos de que todo va a cambiar, ya estoy en la cuenta regresiva y todas esas cosas representan la resistencia al cambio, parece que alguna parte de mí que no desea cambiar, que está presa de la inercia, que se aferra como defensa quizá porque es otra forma de adiós, la única diferencia es que la despedida es de una parte de mí, hábitos, comportamiento, vicios, obsesiones y costumbres.

de sangre pesada

Es el miedo, el miedo con sombrero negro escondiendo ratas en mi sangre, o el miedo con labios muertos bebiendo mis deseos.

El Miedo – Alejandra Pizarnik

Cuando era niño y había mucho calor la nariz solía sangrar profusamente dificultando la limpieza de mi ropa y obligándome a poner un trapo húmedo sobre la frente y un tapón en la nariz hasta que se calmara, cuando iba junto mi amigo Felipe a las tortillas —hasta la esquina de Apaches y Escuela Naval Militar siempre regresaba con la camisa manchada pero con las tortillas intactas, luego me quedaba en su patio con la cabeza bajo el grifo y dejando correr el agua durante varios minutos, disfrutaba mucho de esto, algunas veces cuando estaba en la casa y pasaba lo mismo mejor me bañaba, así dejaba que fluyera simulando la escena de Psicosis. Más que molestarme fue algo que siempre disfruté, cuando alguien me preguntaba el motivo siempre decía que tenía demasiado hierro en la sangre y necesitaba drenar un poco y estaba en lo cierto.

El alcohol es un catalizador que aumenta los niveles de absorción del hierro, Basta imaginar lo contrario de la anemia en una persona contraria a una abstemia, puede resultar en una combinación nefasta.

Estas noticias que vienen en forma de análisis clínicos pueden ser interpretadas de diversas formas, una de ellas es la verlo como un heraldo de la muerte, una sentencia a una vida no planeada, una condena a sustraerse de los placeres de la vida. El futuro pavimentado de burlas como “ya es hora de la pastura”, “ahora serás conductor resignado”, “ya bebo más que tú”, o quejas de que ya no podré brindar con ellos o simplemente una mirada por encima del hombro. Como si no bastara ya esta sensación de estar defectuoso con la que he convivido toda mi vida, ahora además tengo la confirmación clínica. Estoy consciente de que es una consecuencia de los enormes y cotidianos excesos, creo que muchas de mis exageraciones fueron para desviar la atención de los defectos de mi persona —que yo sentía inmensos— y que necesitaba erguir una barrera del mismo tamaño para mantener a las personas a una distancia que me impidiera horrorizarlos, no sabía que —contrario a lo que pensaba— no hacía ningún bien a nadie; esta situación  podría verse como el justo castigo a la vida disipada, pero ya es demasiado tenerme a mí de juez.

Cuando bebía sentía una necesidad de vaciar el vaso, de hacerlo desaparecer de un solo trago, porque quería acabar con ese sentimiento, porque necesitaba poner distancia inmediatamente, como si ver las cosas desde una perspectiva externa me permitieran hacer a un dejar incólume  mi lastimoso y herido espíritu, pero era infructuoso lo único que lograba era quedar inmerso en divagaciones que me hacían pensar en que mi lugar era fuera de este mundo. Pero mi vida no terminó en la fecha que tenía en mente y llegó el tiempo de decidir el rumbo que quiero tomar.

También estas noticias son una oportunidad de cambiar, de destruir los viejos esquemas, de abrazar por completo la torre que es destruida por un rayo. Recibí la última llamada a la función pero aún a tiempo para tomar el papel que en verdad quiera interpretar en mi vida, soltando las costumbres adquiridas bajo una falsa luz, apegándome apenas a lo esencial, a lo que estoy dispuesto a pelear con lo que me queda, ya estuvo bueno de gastar la pólvora en infiernillos, no solamente hay que elegir con cuidado a los enemigos, también las tareas cotidiana, basta de dejar que los actos negligentes me destruyan.

No puedo dejar de lado los recuerdos,así que dejo esta canción.

cambio climático

Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto.

La Rayuela – Julio Cortázar

El día en que nací comenzó siendo caluroso casi toda la mañana para tornarse un día de viento y polvo por la tarde culminando con una lluvia por la noche, parece que solamente faltó el frío que ha sido mi clima preferido por mucho tiempo. Pero durante mi infancia cualquier cambio en el clima impactaba directamente en mis amígdalas, me enfermaba cada dos semanas, algunas veces por el frío, otras por el calor y, por supuesto, la lluvia, llegué a odiar las inyecciones, no tanto por el dolor sino porque no me podía quedar quieto, “flojito” como me decía, solía tener reacciones nerviosas, alguna vez doblé la aguja por apretar las nalgas, pero no tengo problemas cuando me inyectan y yo puedo ver la aguja. Pero una vez que me quitaron las anginas no me enfermé en más de 10 años.

Descubrí entonces el placer que era pasar, jugar o correr bajo la lluvia, siempre me preguntaba si haría una diferencia caminar o correr, no para mojarse menos sino para que las gotas fueran diferentes más benignas o mágicas, como si ese baño tuviera algo de benéfico. Contrario al calor, que lo único que hacía era incomodarme un poco, hacerme sudar mucho y, algunas veces, ocasionar que mi nariz sangrara, recuerdo que Felipe me acompañaba a las tortillas hasta la calle de los Apaches y la salud, durante el verano regresaba sangrando, me detenía en su casa para limpiarme con la llave que estaba justo en su patio; esa aversión al calor me acompañõ mucho tiempo, muchas veces decía que me iba a divertir mucho cuando el sol se apagara. Aún recuerdo aquel 3 de mayo del 83 en el que la temperatura alcanzó los 33 grados, íbamos acompañando a mi mamá y pasamos a comer a un Kentocky (antes de que fueran KFC) lo único que disfruté fue la ensalada.

Recuerdo regresar ir a la secundaria mientras llovía y regresar aún con una lluvia pertinaz, cuando en tiempo de lluvia la misma era mucho más abundante, al menos duradera, ese día me tocó ir por un pastel y no me llevé paraguas, bastó una bolsa pero me resbalé y, si bien no sufrió por el agua quedó aplastado. Tuve que regresar por más dinero y algo para cubrirme e ir con la calma debida. En unas vacaciones en San Juan del Río, durante el regreso se desató una tormenta que impidió a mi madre seguir manejando en carretera, nos tuvimos que orillar. Cuando abrían el ISSSTE de Miramontes las 24 horas, una vez que fui a las 5 de la mañana le robaron los limpiaparabrisas a mi carro -Napoleón- así que durante un año usaba una bolsita de detergente para ponerle al parabrisas para tener algo de visión, cuando me preguntaban “¿a poco puedes ver?” yo siempre contestaba lo mismo: no.

En la universidad solamente llegaba temprano los días que amanecían nublados, lloviendo o muy fríos, sentía que ese frío en las mejillas me llenaba de vigor, y nunca usaba una prenda para protegerme, alguna vez tuve una chamarra impermeable pero la usaba en raras ocasiones, jamás hizo un frío que justificara su uso. Cuando fui a Toronto veía a las demás personas con chamarra, bufanda, guantes, orejeras y yo ni suéter tenía, pero unos día que regresaba de un karaoke donde tomé unos whiskies comenzó un aire fuerte mezclado con lluvia, como regresaba de noche solamente las rutas nocturnas estaban funcionando, tuve que caminar bastante y todavía me detuve en una cabina para hablar por teléfono, cuando comenzó a caer lo que le llaman flurry ese día sí sentí frío y lo peor fue que al regresar olvidé cerrar la ventana, amanecí con mormado pero me compuse durante el día. La nieve siempre me ha eludido.

Ahora que vivo en un clima tropical y que los días son caluroso aunque desde mi ventana tenga espectáculos como el de abajo, día en que se convirtió en el día con más tráfico en São Paulo, aquí no hace frío, algunas veces la temperatura desciendea 12° y todos usan chamarra. Tengo miedo de haber perdido mi resistencia al frío y que cuando me toque enfrentarme a algún clima adverso no lo aguante, pero supongo que eso no lo sabré pronto.

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Pero estoy seguro de que siempre seguiré disfrutando la lluvia, el caminar lentamente disfrutando mientras las ropas se empapan, como un bautismo que me permita emerger como alguien nuevo, cuando camino en un chubasco  me imagino cantando no la famosa rola de Gene Kelly, tampoco lo que cantaban Pedro Infante y Luis Aguilar sobre las motos  sino algo más personal: