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Carnaval

Elegir la propia máscara es el primer gesto voluntario humano. Y es solitario.

Clarice Lispector

Originalmente es una fiesta griega dedicada a la fertilidad que comenzó alrededor del 590 A.C. pero como muchas fiestas fue adoptada por la iglesia católica en el mismo año, pero D.C. como una fiesta previa a la cuaresma, el último período antes del ayuno, resultó ser también un período de recogimiento, claro que otro sentido. Llegó a Brasil en el siglo XVIII pero no fue sino hasta el siglo XX que tomó forma. Y en 1950 empezó la competencia de escuelas de samba.

No sabía que una fiesta pudiera tomarse tan seriamente, durante los desfiles reciben puntajes por diez categorías diferentes, incluyendo armonía, los tambores, los arreglos corales, los carros alegóricos, los disfraces, los tambores, incluso si la gente se pone de pie al pasar el conjunto. Mucho más complicado que los clavados, el patinaje artístico o la gimnasia.

Un compañero de trabajo me recomendó ir a un camarote, donde hay bebida y comida libre, abrigo contra la lluvia o el calor, hay show continuo para amenizar los tiempos entre escuelas, hasta una mesa de pokerstars.  Compré el boleto en línea, no muy barato, me hubiera alcanzado para varios conciertos en primera fila en mi tierra.

Llegué convenientemente en metro, no sabía cómo llegar exactamente pero toooooooodos iban hacia el mismo lugar, además al salir de los andenes había letreros pegados en las paredes, incluso a la salida había camiones gratis hacia el sambódromo. La fila del camión era asediada por múltiples vendedores ambulantes, con capas para la lluvia, botellas de agua, sombreros con luces integradas, alas de mariposa, lentes psicodélicos, bueno hasta disfraces completos.

La entrada era un verdadero desmadre, no me lo imaginaba diferente, después de preguntarle a unas 15 personas y dar un par de vueltas -la última kilométrica- encontré el lugar para canjear la impresión de compra por electrónico por un boleto, la playera oficial, un brazalete que me permitiría consumir a placer y una especie de bolsa para cargar lo que recibieras, porque aprovechando el tumulto hay numerosos productos que dan muestras gratis.

El camarote era de la cerveza Brahma, pero tuvo de patrocinador también a Absolut, que presentó la edición Río, también había whisky, de comida sándwiches, pizza, pollo frito, y un puesto de ¡frutas! podías tomar una manzana y hasta un melón. Hubo un espectáculo circense y en otro foro tocaron los Paralamas. Me habían encargado fotos de los famosos pero, ¡no conocía a ninguno!

El espectáculo es una fiesta para los sentidos, fue una explosión de música y colores, en verdad es tan raro ver tantos colores juntos para un animal de ciudad como yo, todo cobijado por la música que te feroz que impulsaba el ánimo, ún si hubiera querido permanecer ajeno el sonido de los tambores agitó una fuerza primitiva dentro de mí que luchaba por salir. Es una fiesta, la más grande en la que he estado, donde más bebida ha habido y finalmente donde muchos la siguieron aún cuando el sol ya había salido.

Al final es como si se terminara un sueño, de esos que te dejan resaca y cansancio.

Saqué más fotos pero casi todas salieron movidas.

Lecciones Meridionales

¿Dioses? Tal vez los haya. Ni lo afirmo ni lo niego, porque no lo sé ni tengo medios para saberlo. Pero sé, porque esto me lo enseña diariamente la vida, que si existen ni se ocupan ni se preocupan de nosotros.

Epicuro de Samos

Todos los días recibo una disculpa por alguien que me ocasionó un percance, falló en cumplir su labor o se cruzó indebidamente en mi camino; y esas disculpas son recurrentes, de acuerdo a lo que me ha tocado vivir, la misma persona las puede repetir olímpicamente sin asomo de preocupación. La impresión que tengo es ven lejanas y ajenas las consecuencias de sus actos ¿será que no existen tales consecuencias? Reconozco que mi visión es muy parcial porque desde temprana edad me di cuenta de que todos los actos tienen consecuencias, así sean minúsculas que pueden expandirse como la brisa de un aleteo lepidóptero. Y siempre he vivido observando, interpretando y tratando de comprender el universo, como tener un centinela que no se puede apagar. A diferencia de algunos familiares:

Mi tío Martín es hermano de mi abuela paterna, en el barrio era conocido por sus poderes psíquicos, porque cuando se encontraba con algún conocido lo miraba fijamente y le decía: “Te bañaste, fuiste a las tortillas, vienes de trabajar” acertando invariablemente, claro que entonces a los que les decía estas cosas se bañaban una vez a la semana, iban todos los días a las tortillas a la misma hora y trabajaban de albañiles o ayudantes de mecánicos; además su escasa educación los hacía crédulos. También era famoso porque un día, en una pulquería mientras disfrutaba de su curado de avena un parroquiano comenzó a lanzarle improperios a voz de cuello, al principio no le hizo mucho caso -no tiene caso levantarse cuando se disfruta de un pulque luego de un día de trabajo- pero algún insultó acertó y el se levantó enojado para golpearlo con fuerza en la barbilla, se llevó una sorpresa mayúscula al verlo volar hasta la siguiente mesa, la aerodinámica del trasgresor era debido a su carencia de piernas -nada lo anclaba al suelo – arrepentido fue a buscarlo para depositarlo en su carrito de nuevo; cada que lo cuenta se desternilla. Él era un hábil panadero que tenía numerosas ofertas, el único problema es que los dueños de las panaderías -en ese entonces había muchos españoles en esa categoría- no entendían que mi tío no trabajaba semana inglesa, que el trabajaba cuando le daba la gana así que tuvo muchos empleos, a los que le rogaban regresar. Nunca lo han convencido de cambiar y siempre lo he visto riendo.

Mi tío Carlos -alias el Lobo-  es la persona con más suerte en el juego que conozco -y eso es decir bastante- asiduo jugador de dominó le ha tocado jugar con las 7 fichas del mismo número en más de una ocasión. Ganó muchas dinero y algunas otras cosas como un Galaxy 65 rojo convertible lo que le dió al menos un +5 en la suerte con las mujeres. Se autoproclamó el mejor vendedor del mundo -no tengo argumentos para refutarlo- y, aunque su administración dista de ser funcional- ha logrado sobrevivir a cualquier crisis, jamás conocí alguien a con peor historial crediticio, y además siempre había personas/instituciones ofreciéndole crédito.  Cuando iban a ser los XV años de su hija fue a comprar un melate y después a cotizar a la Sonora Santanera, ya había cerrado trato con Oscar de León, pero no se lo sacó, tal era su confianza. Un día en una calle angosta quedó frente a otro auto como en aquella leyenda del virreinato, después de una breve discusión en la que nadie accedió a retroceder decidieron verían quién se desesperaba primero, cuando mi tío despertó el otro auto ya no estaba.

¿Adivinan quién de todos es mi tío en la foto de abajo?

Creo que me toca aprender algo de ellos, voy a comenzar con las lecciones en este carnaval que ya está comenzando.