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agradecimientos

Gracias quiero dar al divino
Laberinto de los efectos y de las causas
Por la diversidad de las criaturas
Que forman este singular universo.

Borges

s

Nací en una nación oscura, forjada desde el cielo. En una ciudad imposible donde las pirámides flotaban sobre el lago, donde las montañas resguardaban la imagen de tu escudo. Era un refugio para esa tribu nómada que carecía de hogar. Y llegó a ser un imperio.

Crecí amando los sabores de las flores y las plantas. Todo cubierto por maíz dorado y bañado en salsas de frutos picantes. De platillos donde la parte estelar jamás es la carne, o la proteína como dicen los sacrílegos. Cada fiesta tiene un platillo a su lado y algunas veces el año es una espera.

Doy gracias por la cultura que he abrevado gratis. Por la tinta negra y la roja, por el cero, por la astronomía y la astrología del país, por la magia y lo surrealista. Por el barroco exuberante, los escorzos virreinales, el sonido trece, la danza regional. Por la fiesta de la muerte.

Por clima en el asfalto, los sismos recurrentes como recordatorios, el tráfico desafiante, la calle de Tacuba. Por tener la Catedral, el Sagrario, el Templo Mayor y el Palacio Nacional posando para una foto, La Ciudad Universitaria que llevo en el corazón.

Me enamoré de una piel de tierra, con los ojos llenos de resplandecientes leyendas mazahuas y otomís. con las manos llenas de barro. Siempre efìmero. Mi corazón ha resistido los vendavales más cruentos y sigue sediento.

Y estuve lejos, no dejé de añorar el alma que dejé al partir. Crecí paralelamente con apenas una visión lejana de las semillas que germinaban en mi ausencia. Hasta que regresé.