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Mensajes cifrados

Cuando un hombre y una mujer que se han amado se separan se yergue como una cobra de oro el canto ardiente del orgullo.

Enrique Molina

Luego de lidiar con la escasez de perros en el aeropuerto y un semáforo rojo me dirigí a la ciudad vecina con la intención de llegar antes de la hora acordada para conseguir un token de buena voluntad con sabor cajeta. Luego de pasar la marquesa una luz roja parpadeante anunció un problema con el aceite, apenas conseguí cambiar al carril de la derecha cuando otras luces lo acompañaron dejando la dirección y los frenos apenas funcionales, como apenas un par de kilómetros atrás había dejado el DF no sabía si aún contaba con protección especial del viajero para el hijo predilecto de la ciudad de México, así que puse toda mi atención para no tener ningún accidente fatal. Misión cumplida.

Luego de conseguir un mecánico que diera un diagnóstico funesto para el motor del coche de mi madre hubo que conseguir una grúa que me dejara en mi morada apenas a tiempo para correr, conseguir un token más pequeño pero del mismo sabor y acudir a la hora señalada.

Nunca es fácil afrontar el momento en el que los caminos se bifurcan, descubrir que los deseos que albergas en tu corazón no se realizarán. La tentación de abrazar con fuerza la tristeza y abandonarme se apoderó de mí. Creo que aún tengo marcadas cicatrices de abandono,

Pero el universo intervino mandándome una serie de mensajes cifrados que contenían instrucciones precisas.

  • La biela izquierda
  • Una noche de abrazos y arrullos que no sucedió.
  • Una fiesta a la que no fui invitado
  • La fiesta a la sí fui invitado.
  • El cambio de zapatos
  • Ser excluido a la hora del baile.
  • Hijo que intenta suicidarse
  • Parejas maltratadas
  • Canciones de jazz que viajan
  • Un escapulario
  • Cambios de perfil y estatus en momentos clave
  • La lluvia que inunda reforma.
  • La pregunta añorada: ¿rajas o chipotle?
  • Anillo faltante
  • Baile de graduación
  • Chiles en nogada
  • Plática sobre una posible hija fruto de una paternidad compartida
  • La nata
  • La línea 12 del metro
  • Amigos que van como de rayoPareciera que el decifrarlos es simple, no lo es tanto; las instrucciones son las siguientes:

    No te abandones más, presta atención a lo que sientes, reconoce lo que necesitas, pídelo, búscalo. Sigue el camino que te haga feliz

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teoría y práctica

Se sugiere que cuando la energía vital de un hombre se encuentra obstruida en su interior, la suavidad sirve para despertarla y traerla a luz.

I Ching Hexagrama 59 Huan (la disolución)

Cuando íbamos a jugar carambola a la academia de billar Gabriel Fernández —ruega por nosotros— me sorprendía mucho la habilidad de ejecución de nuestro fallecido amigo “El Chore”, cuando le decías lo que tenía que hacer era el que mejor lo ejecutaba, sin embargo era incapaz de encontrar la jugada adecuada según la ocasión, era totalmente dependiente de la ayuda de los demás. Yo era el mejor en la teoría y en la práctica me iba bien pero no tanto como lo hubiera esperado. También por esa disparidad entre la teoría y la práctica desistí de estudiar física.

Parece que siempre he sabido que tengo problemas y también la solución posible, a diferencia del Chore no he podido ponerlos en practica, muchas veces me recrimine por eso, ante la simple instrucción de “tienes que amarte a ti mismo” me descubrí perplejo, incapaz de llevarlo a la práctica, aún sabiendo que era algo en extremo necesario, vital incluso. Pero ese tiempo ha quedado atrás, estoy en un proceso de cambio, de profunda transformación en el que estoy aprendiendo a domar mi mayor fuerza: mi mente. Estoy dispuesto a cambiar, al hacer esta afirmación mi cuerpo tiembla un poco y la garganta se cierra, como si todo mi cuerpo se resistiera al cambio. El cambio no es fácil.

Mi mente suele  imaginar un sin fin de posibilidades  y generar una fuerza poderosa. Cuando estas características son bien utilizadas suelen producir portentos en diferentes ámbitos incluídos el académico, laboral, recreativo. Pero la moneda puede caer del otro lado y causar un cantidad innumerable de pensamientos que me lastiman, pierden y sofocan. Hasta ahora había dejado que se apoderaran de mí demasiadas veces, es como intentar domar una bestia poderosa con infinidad de cabezas, es de esas veces que no se puede matar al enemigo sino se tiene que convencer, con amor.

Mi poder es el de la transformación, entonces puedo convertir algo cotidiano en mágico, encontrar el lado luminoso en la desgracia, usar la fuerza de un golpe como impulso, pero también puedo desviar los halagos o peor aún reinterpretar comentarios inocuos como ideas lacerantes.

Por ejemplo si alguien hacia un comentario ofensivo a una persona obesa, yo sentía que los comentarios eran dirigidos a mí, recientemente hablaba con una amiga que describió a otro hombre como “perfecto” y repentinamente me sentí inadecuado, estas pensamientos llegaron a ser mucho peores en las relaciones de pareja.

Creo que siempre me he situado al final de la fila, esperando ser merecedor de algo que nunca llega —sin pedir ni expresar los deseos eso nunca iba a llegar— me sentía abandonado y muchas veces yo provocaba esta situación, como si al entrar en esa situación conocida tuviera algo de control. Muchas veces durante este aislamiento recurría a la comida o bebida para calmar esa ansia de amor, terminaba sintiéndome culpable al final. No me daba cuenta que era yo quien me estaba abandonando, que lo que veía en los demás era solamente un reflejo de lo que pasaba en mi interior. Quizá no me horroriza la dureza de mis pensamientos porque me he dado cuenta sino el tiempo sin hacer nada al respecto, la incapacidad de pasar de la teoría a la práctica.

Lo que comienzo a hacer son cosas que hago por primera vez, me siento desconfiado y perdido, como caminando en un terreno pantanoso, sin apoyo, como aprendiendo a caminar de nuevo, con muchas sensaciones nuevas. Estoy tomando este camino porque ya no me queda otro remedio. Yo quiero estar bien.