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El perdón en tiempos coléricos.

La cólera no nos permite saber lo que hacemos y menos aún lo que decimos.

Arthur Schopenhauer

Escucho muchas quejas alrededor, pareceira que las circunstancias son responsables por la infelicidad del las personas, como si ellas no tuvieran mucho que ver con lo que les pasa o como se sienten, algunas veces hasta yo salgo raspado por esas quejas.

La economía de los países se va a pique, el dólar, los precios suben, los impuestos suben mientras los sueldos se estancan, la inseguridad crece, el clima es adverso, llueve, hay tráfico, los jóvenes son groseros. Y también se refieren a las personas: mis padres no me comprenden, los maestros nada más dejan tarea, mi jefe es un inútil que da órdenes a lo güey, el taxista es un cafre (o va muy lento), los policías son corruptos y el presidente bien pendejo.

Son las mismas circunstancias para todos, pero es una necesidad muy grande de depositar la culpa en algún lugar más, de cerrar los ojos a la responsabilidad que tenemos, a exculparnos por circunstancias externas. Llegué tarde porque había tráfico, no terminé porque mi mamá me puse a cuidar a mi hermanito, no di la pensión porque no me alcanza el dinero, te lastimo porque me haces enojar.

Yo también he caído en esos excesos, y quizá por eso he recibido algunos señalamientos de parte de personas cercanas de que no merezco lo que tengo y que mis problemas son resultado de mis acciones pasadas y es un reflejo del karma, bueno pero al menos mostraron algún tipo de interés.

Algunas veces me siento cansado, del verbo estar hasta la madre, y quisiera descansar un poco, me gustaría poder recargarme y sentir un poco de paz.

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