Archivo del sitio

Los orígenes de la Herencia de Miranda

A veces me pregunto cómo se las arreglan los que no escriben, los que no componen música o pintan, para escapar de la locura, de la melancolía, del terror pánico inherente a la condición humana.

Graham Greene

Aún desde niño tuve la necesidad de sacar lo que llevaba dentro de alguna forma, al principio fue dibujando con resultados desastrosos, luego escribía placas de coches, mapas con flechas y garabatos en las agendas de Santiago Textil que le regalaban a mi padre. O los laberintos en las últimas páginas de mis cuadernos. Pensaba que eso sería una información valiosa en el futuro, que podría entender descifrar secretos y plasmarlos en papel.

Hubo muchos intentos sueltos hasta que en plena adolescencia me atrapó un sentimiento del que no me pude deshacer y dejé algunas cosas escritas, algunas de esas hojas aún las conservo.

wpid-20140705_215304.jpg

Justo el año siguiente fue uno de los más complicados y más documentados, quizá todo lo escrito en un diario ex professo que no necesitaba para revivir el dolor o los pormenores sufridos. Cuando veía a mis amigos tan ajenos a lo que ocurría, no recordaban cosas de unos meses atrás, pensaba que seguro no iban a recordar nada después y que yo era el encargado de tomar nota de las aventuras del grupo, por decirlo de alguna forma, pero también había muchas cosas que sentía y no conseguía explicar ni siquiera escribir pero algunas sentimientos se filtraban entre las letras. El diario fue destruido hoja por hoja como un ritual de renacimiento.

Pasó algún tiempo para que volviera a hacer un ejercicio de registro de actividades, La siguiente vez fue de manera virtual en LiveJournal, de los early adopters, la comunidad de México era muuy pequeña y todos nos leíamos aunque discretamente. Recuerdo que mis escritos eran demasiado crípticos, sin considerar en absoluto una audiencia. Y escribía primordialmente en inglés, creo que se me hacía mucho más fácil abordar los sentimientos en otro idioma, necesitaba una especie de lejanía para sacarlos a la luz. Entonces era muy hermético, dejando apenas vislumbrar algunas cosas, pensaba que mis amigos no me conocían del todo, que había fragmentos de mi persona esparcidos entre diferentes personas y algunas veces me preguntaba si, en caso de una muerte, se hubieran juntado para armar el rompecabezas. Es triste, y algo decepcionante, admitir que no lo harían.

Comencé haciendo unas notas en facebook referentes a los juegos, una especie de notas con explicaciones de cómo jugarlos, dirigidos a una posible hija, pero me di cuenta que siempre terminaba colándose información referente a mí, que se filtraba mi vida al hablar de esos juegos, así que comencé a ampliar los temas que publicaba. Entonces encontré un curso de autobiografía novelada en el Claustro de Sor Juana con la maestra Rosa Nissan, fue un curso que disfruté muchísimo, las últimas clases las tomé ya trabajando en Brasil. Fue un curso lleno de arlequines, lo primero que aprendí es a encontrar la propia voz, este fue uno de los aprendizajes más importantes, la forma de exhibir que sea solamente mía, sin importar que no me dedique a ello profesionalmente.

Encontré a una multitalentosa habitante del livejournal, nos leímos por tanto tiempo y es la primera vez hablamos frente a frente ahí también encontré un tocayo poeta con  animal místico y me tocó vivir con ellos encuentros memorables e intensos, aún los sigo considerando hermanos cósmicos. (Xaguar, Lark, <3)

Con ellos descubrí lo diferente que soy, que mi camino era otro, que carecía de el talento de ambos pero el mensaje que quería mandar es importante y la forma de transmitirlo de alguna manera me describe, por eso decidí crear un blog en wordpress para escribir las cosas que quiero decir, lo que quiero que permanezca. Algunas veces quizá he cometido indiscreciones pero algunas cosas tienen que ser nombradas.

Y aquí sigo.

 

 

 

Censura hasta en la SOPA

Nadie es más esclavo que el que se tiene por libre sin serlo

Goethe

Siempre he odiado las restricciones, las imposiciones o la censura; cuando alguien me dice que no debo hacer algo o que solamente hay una manera de hacer algo, inmediatamente brinca una señal de alarma dentro de mí diciéndome que siempre hay muchas opciones -muchas más de las que se ven a simple vista.

Contra lo primero que me revelé fue contra que me cargaran, no me gustaba así que cuando alguien se agachaba a cargarme le daba una patada en la espinilla, eso fue suficiente para desanimar a la mayoría. O dormirme temprano, no echarle plátano a la sopa de pasta, hacer la tarea antes de salir a jugar, tener cuidado al jugar en la calle, no calentar el agua de los peces -sí, vi a uno saltar porque no aguantó el calor- y el colmo: usar suéter -aquellos que me conoces saben lo ridículo de esta petición.

Incluso mi tía Luisa, que era muy permisiva, y a la que le decía “voy a tirarme de la avalancha y esquivar los coches” o”me voy a una fiesta a beber y no sé cuándo regrese” y lo único que me decía era un que dios te acompañe sin ningún reproche, en cambio me prohibía ayudar en la cocina bajo el argumento incontestable: “los hombres en la cocina huelen a caca de gallina”.

La adolescencia no hizo más que presentar numerosos retos que fueron sorteados con singular alegría, desde el sentido del eje central, la fortaleza de los árboles, demostrar la existencia del amor, violar la permanencia de los letreros con el nombre de la calle, pero sobretodo probar mi inmortalidad.

Durante mucho tiempo aceptaba todos los desafíos y libraba todos los retos; así fuera llenar la casa de la señora de los casos de la vida real con agua de riñón, robarle una prenda a alguien, torear taxis, romper un récord de velocidad en un auto sin frenos, y hasta otro de esos retos que se convierten en hitos: casarme.

#YoConfieso que disfruto ir contra la corriente, y muchas veces usé una indumentaria estrafalaria buscando provocar, en la prepa me negué a cortarme el cabello aún bajo amenaza de expulsión -tuve que usar gel, limón, jitomate y muchísimos pasadores para tomarme la foto para la cartilla-,  el negocio de costura me permitió fabricar unas camisas iguales que hacían parecer que no me cambiaba en mucho tiempo y asistía a las fiestas elegantes con los pantalones raídos, el cabello al estilo “The Cure”, pero iba al Chopo de traje -corbata incluída- no es tan sorprendente que recibiera un trato similar. En la Universidad fue diferente, bueno en la FCPyS no tanto -el turno matutino parecía un desfile de modas- pero en la facultad de Ciencias no me decían nada, aunque había miradas en mi chamarra con más hoyos que mezclilla, los pantalones con algunos huecos apenas abajo de las nalgas, mis converse uno lila y el otro turquesa -porque nunca conseguí rosa en mi número- y el cabello anudado con una donita de color pastel. Pero las prohibiciones aquí eran mínimas.

Pero mi alma incendiaria no se conforma con el caos, quisiera que los demás conozcan sus opciones, que averiguaran, que desapareciera su apatía. Extraño dar clases.

Yo creo que la mejor opción es educar y dejar que las personas actúen libremente, es decir, con conocimiento de lo que hacen, con la voluntad de hacerlo y con la responsabilidad frente a las consecuencias de los actos.

Recorrido biográfico musical

La música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos que nacen del espíritu.
Miguel de Cervantes Saavedra

El pasado miércoles fue el especial de música mexicana en el PlayMeShow, que no solamente  disfruté mucho sino que  también me trajo a la memoria múltiples escenas del pasado,  finalmente todo es pasado, porque el precioso presente se desvanece como agua entre las manos.

La música ha sido un elemento que ha estado presente en innumerables ocasiones en mi vida iluminando de diversos tonos tanto los momentos pivotales como los recurrentes.

Todo empieza en familia, mi tío Ricardo es apenas 6 años mayor y era un fan de los Beatles, de los que hablaba a Radio Capital para votar por sus canciones o vestir un moño negro sobre su suéter de la secundaria el día que asesinaron a Lennon. Cuando conocí a otros beatlemaniacos me pareció afirmar que te gustaban los Beatles era una elección segura, digamos políticamente correcta de las que no causa controversia, en cambio mi tío Mundo (sic) tenía pósters de Erik Burdon adornando su lugar de trabajo, pero por más radical que parezca tiempo después lo escuché diciendo que no le gustaba la música de hoy -como para pensar 2 veces esa frase tan común-. En ese momento, de las entrañas me surgió la decisión de jamás decir lo mismo, que no quería sentir prejuicio hacia lo nuevo porque  lo único que se logra aferrandose al pasado es perderse de muchas cosas que pueden resultar fascinantes. Esto no quiere decir que solamente me guste lo nuevo por el contrario estoy abierto a conocer nueva música, también por eso disfruto el PlayMeShow. – pero basta de comerciales.

La música también se mezclaba en mis juegos infantiles, con la grabadora de mi papá jugaba a que era locutor de radio y ponía las canciones a mi antojo, mezclando en ese entonces a Donna Summer con Alfredo Zitarrosa. También jugaba al grupo de rock que se desintegraba, algunas veces incluyendo a mi hermana, hay una canción que le gustaba mucho  cuando era muy niña, ahora que va a ser madre quizá le sirva para avivar los recuerdos de cuando jugábamos juntos, creo que todavía hay una foto de dimensiones pantagruélicas que reveló mi padre, siempre aficionado a la fotografía y los experimentos.

.

Pocas cosas fueron tan constantes en mi infancia como el recorrido de la escuela a casa de mi abuela, en el camino saludaba a mi padrino que jugaba en una mesa de billar que tenía apartada justo al lado de la entrada -quizá por eso el billar me gustó desde siempre- y al llegar a casa de mi abuela encontraba a mi tío Juan, el menor de los hermanos mayores de mi mamá, con el que ganó alguna vez un concurso de baile en Acapulco, regularmente se encontraba preparando para la entrega los vestidos que fabricaban, algunas veces con tijeras o una plancha en la mano, pero siempre bailando algo así:

.

Mi relación con mi padre tuvo muchos altibajos, pero la primera plática significativa con él me confesó que siempre quiso ser hippie mientras platicábamos al cobijo de Have You Ever Seen The Rain? de Creedence Clearwater Revival, mi relación con él cambió para siempre después de esa plática.

.

Durante mi alcoholescencia me aventuré como Dizque Jockey, si bien enfrentaba una audiencia que quería ser complacida y bailar, ocasionalmente colaba una canción fuera de contexto, esto no me ayudaba con el público pero sí con mi alma. Hubo una fiesta de disfraces memorable cerca del día de muertos, inspirada en una película. Ese día Felipe terminó en los brazos de “La Maizoro” después de una canción romántica que puse, eso no impidió que quebrantara un límite y se agendara una pelea entre nosotros, “El Boni” terminó bajo un automóvil rogándole a Laura, hermana del Chore,  y cuando ella le preguntaró ¿por qué lloras como niño chiquito? respondió “porque soy niño chiquito”. Al escribir esto me doy cuenta de que suenabizarro … lo fué. La música de fondo era:

.

Así como colaba canciones aquí quiero añadir que fui al preestreno de la pelícua al cine Manacar, pagué 15,000 pesos  (como el triple del costo normal) y todos mis acompañantes dibujaban cómics donde ellos eran los protagonistas, como es mi costumbre yo era la excepción.

El lunes 2 de Julio de 1990 fui a un concierto al Teatro Blanquita, cuando los conciertos de rock se hacían los lunes porque solamente asistíamos los que no teníamos nada que hacer. Mi sangre gritaba al escuchar Mujer Sucia de Real de Catorce, mientras mi corazón comenzaba a prenderse de mi acompañante tan fuerte que mi piel aún lo puede sentir, fue una relación muy intensa y, hasta ahora, la relación más larga que he tenido.

.

A las 2 semanas fuimos de nuevo al mismo lugar a la presentación del disco “El Diablito” de Caifanes.  Luego de ese concierto escuchamos una canción repetidamente, algunas veces en penumbras, siempre febriles o agolpados.

.

Y un día encontré mi canción, es tan precioso el momento en que pude encontrar algo que considero tan mío. El sábado 7 de Julio de 2002 fui a visitar la tumba de Edgar Allan Poe, ese fue un día de comunión conmigo mismo, porque después fui a un concierto, sabía que el grupo iba a tocar pero no sabía que tendría la oportunidad de ver mi canción en vivo y grabarla.

.

La felicidad de ese día todavía dura.

Estirpe

Fruta Verde
...
Sabor de fruta verde 
de fruta que se muerde 
de carne y de manzana del bien y del mal. 
Yo tengo la culpa de que tú seas mala 
boca de chavala que yo enseñé a besar
-Luis Alcaraz.
 

Mi estirpe chilanga viene de mi abuelo paterno, los otros son originarios de Salamanca ciudad del Tepetate y sede de la más grande refinería de México. También está llena de cantinas y José Alfredo le daba la vuelta porque ahí lo hería el recuerdo.

Mi bisabuelo fue el primero en la sucesión de familiar con mi nombre. Su oficio era peluquero, pero era casanova de corazón (¿de dónde más?) y por un amor problema de faldas, en realidad era un problema de celos violentos fue asesinado afuera de su lugar de trabajo, eso no solamente lo mató, le rompió el corazón a mi bisabuela. La súbita  orfandad de mi abuelo lo obligó a trasladarese a Michoacán, donde fue aceptado por la rígida educación de una tía rígida y  parca con sus demostraciones de amor.

Pero él regresó a la ciudad de México y se dió el lujo de recorrerla en hasta sus límites cuando más allá de San Lázaro no había mucho.

Y también abrazó la vida nocturna, y cada que comenzaba una tertulia en una cantina advertía que, si la iban a seguir después de la salida del último camión, sería hasta el amanecer, cuando comenzaran a salir los camiones nuevamente.  Y en una de esas amanecidas brindó con José Alfredo, sí con musicalizador de tantas borracheras, en una cantina en Santa María la Ribera.

Entró de aprendiz de zapatero y llegó a convertirse en maestro del oficio, que ocupó toda su vida, él me hizo los zapatos más cómodos que he usado, y también yo recibí el último par que hizo, justo antes de morir. Los dos pares eran de color azul.

Compró un automóvil con sus amigos para pasear por el bosque de Chapultepec y cuando se detenía echaban a la suerte el que tenía que bajar para arrancarlo porque todavía usaba cran. nadie quería quedar mal frente a las damas.

Antes de llegar a su primer cuarto de siglo se enamoró de mi abuela, una bella dama acomplejada por la oscuridad de su piel, viviendo bajo el techo de mi bisabuela que era una excelente cocinera, que así como manejaba la cocina podía manejar toda la familia, ella era la que mandaba sin importar que su esposo fuera un soldado, que algunas veces olvidaba la carabina por su afición al pulque.

Los escasos 15 años y la antipatía de los suegros fue un problema que no tenía una solución simple. Tomó el único camino, se robó a mi abuela, pero él era un caballero, así que fue a “depositarla” en casa de su madrina hasta que se realizara la boda.

Se casaron y tuvieron 3 hijos en 4 años, el primogénito fue mi papá, la necesidad de un lugar mayor era imperante, para resolverlo tuvo que vivir en casa de sus suegros mientras edificaban la casa, en la que el trabajó incesantemente, ese fue un período muy difícil para él. Trabajaba doble turno, con los zapatos para la manutención y de albañil para terminar su casa mientras era humillado constantemente por su suegro, pero se tragó todo para darle una mejor vida a su familia. Luego vendrían 2 hijos más.

Él se esmeraba en hacerla feliz, era diligente con la administración, y cocinaba muy bien. Dejó de ir al cine que tanto le gustaba, solamente iba cuando nos llevaba, demostraba su afecto a los nietos individualmente, conocía sus gustos, alegrías y tristezas.

Ayudó a mi abuela a terminar su primaria aunque él mismo no pasó de segundo , le ayudó con las actividades que emprendía como la costura, y jamás dejó que ella contribuyera con el presupuesto familiar. Había una grabación (espero que todavía exista) en un cassette cantando “Fruta Verde” que le dedicaba a ella.

La historia hubiera sido mejor si ella lo hubiera amado y no se hubiera casado con él solamente para salir de su casa.