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de compras por el tiempo

El que tiene tienda que la atienda, si no que la venda

Refrán popular

Desde pequeño acompañaba regularmente a mi mamá a hacer las compras, la mayoría era en el mercado de la 201 pero algunas veces íbamos a una tienda del Departamento del Distrito Federal allá por av. Del Taller, no había tanta variedad como hay ahora, no existían envases de tetrapak, los únicos jugos que vendían eran del valle, en recipientes de vidrio de casi 800 ml. Solamente había de uva y de manzana, había leche Carnation Clavel que requería agua pero era la única que duraba mucho tiempo, comprábamos frijoles al minuto, que eran deshidratados y venían en caja, recién hechos no eran tan malos pero no había manera de recalentar el sobrante quedaba una especie de plasta que se deshacía con un poco de fuerza. Solamente aquí vendían carnes frías , porque en las tiendas solamente vendían jamón, queso blanco y queso de puerco, bueno algunas tenían queso supremo. El pan para hamburguesas no tenía ajonjolí y le llamaban va-llenas, desde entonces había medias noches, latas de choco-milk, harina de trigo, solamente había aceite de cártamo.

Otra tienda un frecuentada era el Gigante, mucho antes de que fuera Soriana, que está en Calzada de la Viga, muy cerca del eje 8, en esa tienda había un local de videojuegos —Chispas, sin albur—, ahí vendían jugo de caña, estaba enfrente de una gasolinera y tenía una entrada por Ermita casi frente a la clínica 15 del IMSS. por ahí era difícil atravesar por causa del trolebús. Cuando mi madre estuvo delicada y viviendo en casa de Chuchita, seguía haciendo las compras en ese lugar, tenía que tomar un camión de la ruta 100 de la ruta 37 (sic) que iba de Santa Ana a la Viga y regresar cargando bolsas de plástico no tan frágiles como las de Soriana. Otras tiendas Gigante frecuentadas eran la de miramontes donde había un zapamundi y también había juegos a los que llevé algunas veces a mis primos Juan de Dios y Mariana, fui ahí donde hice mis compras la primera vez que cociné la cena de navidad, mi mamá estaba triste por la muerte de su mascota y yo me lancé a las dos de la tarde a ver qué encontraba para la cena; cuando esaba en la fila de la carnicería la mujer que estaba adelante le reclamaba al carnicer con aires de superioridad el tamaño de la pieza — ella pensaba que su estatus le bastaría para resolver el problema de las existencias durante esta temporada— al irse a reclamar al gerente el carnicero me ofreció la pierna de cerdo desdeñada por la señora: esa fue la base para la cena. La otra tienda también en Miramontes, pero es la esquina con Acoxpa, donde en estaba el Sanborns donde hay mucho movimiento de ambiente, ahí acompañaba a Raúl en sus encuentros y alguna vez el conductor de un Grand Marquis intentó contratar “mis servicios”.

En las contraesquinas de esa tienda había un Sardinero —que cambió a una bodega aurrerá—al lado del Barón Rojo y del otro lado estaba un Aurrerá —convertido después en Walmart— el que más frecuenté fue el que se construyó sobre un antiguo tianguis de automóviles en donde Miramontes se bifurca en el eje 1 OTE y el eje 2 OTE. Frente a ese walmart se encontraba la tienda del ISSSTE que tenía un estacionamiento subterráneo donde me robaron los limpiaparabrisas de Napoleón el día que fui de madrugada —habrían las 24 horas— a comprar un jugo de naranja y una botella de Terenka. Duré más de una año sin limpiaparabrisas.

En avenida Universidad, entre Miguel Ángel de Quevedo y Copilco existía otra tienda que se ufanaba de tener de todo —de Todo tiene de todo— a la que llegué a ir de niño un par de veces, tenía los pasillos muy estrechos y mucho más productos de baño que las otras tiendas.  Había un Sumesa sobre avenida centenario al lado de Río Churubusco en la entrada de Coyoacán, menos surtido que la vinata de enfrente. De casa de Azul solíamos ir al Superama, de avenida Politécnico, cuando me cambié a la Quemada podía ir a pie al Superama de Luz Saviñón. Tenía pocas cosas, algunas distintas pero más caras.

Ahora por estos lares hay Pão de Açúcar, Emporium, Extra, Sonda. Pero voy al más cercano.

 

 

 

 

 

Quesadilla de huitlacoche

Quesadilla:  Méx. Tortilla de maíz rellena de queso u otros ingredientes que se come caliente.

Real Academia Española

Parece que el origen etimológico de la quesadilla sí tiene que ver con queso, algo que no me hace mucha gracia pero que tampoco tiene tanto impacto, no es la primera vez que la etimología no corresponde con el concepto: como el murciélago que es ratón cieguito o trabajo que son tres palos.

Pero recientemente ha circulado la idea de que el huitlacoche es de uso reciente o al menos solamente es reconocido en la cocina a hace muy pocos años. Patrañas, el hecho de que no sea un elemento gourmet o documentado no quiere decir que no se haya usado.

Los pueblos prehispánicos no iban a desperdiciar el maíz tan fácilmente así que seguramente las primeras quesadillas que existieron fueron de huitlacoche, los dos elementos están juntos piden ser preparados juntos, cuando solía ir a la central de abastos, los domingos en medio del pasillo solían poner la mercancía para rematar, un día me encontré con una señora que vendía huitlacoche y le pregunté ¿cuánto por todo? y tomé la oferta, es la única vez que he hecho algo así, tuve que repartir todo entre mi familia pero me sentí muy feliz de hacerlo, y disfruté de muchas quesadillas y tacos después.

Las quesadillas son un alimento popular, cuando uno se acerca a la marchanta para hacer el pedido, generalmente hay fila y mucha gente esperando, entonces ella pregunta ¿de qué va a querer? y pues uno suelta la lista, siempre hay alguien que pide de chicharrón —creo que es de las más populares—, están las de solamente queso para los melindrosos, unas de tinga de pollo, yo siempre pido de huitlacoche o flor de calabaza, que es uno de los pocos platillos típicos de la Ciudad de México.

Algunos domingos con mis amigos comprábamos quesadillas de sesos en el puesto de carnitas, de esas que salían bañadas en aceite del cazo y que eran muy baratas. Otras veces íbamos al mercado que se pone frente a Bachilleres 4 para comer las de masa azul. O en casa de Azul incluso pedíamos la entrega a domicilio. Tampoco es poco frecuente encontrar quesadillas enormes a precios populares. Las quecas son un platillo recurrente que resulta accesible a bolsillo de casi cualquier consumidor.

Pero también se pueden hacer quesadilla de otros ingredientes no tan caros pero que requieren más preparación, como en un cumpleaños en el que mi mamá se dedicó a limpiar jaibas para tener solamente la carne y poder hacer quesadillas de pescado camarón y jaiba.

Cuando alguien alegue que las quesadillas solamente son de queso, como ya ocurrió en algún mercado dominical de la perla de occidente, dejaré que viva en su error, si no aprecian las quesadillas de huitlacoche, mejor que no las coman.

Huitlacoche